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Páginas, fotos y piedras marcan el destino literario de las mujeres

15 JUL 2019 - 18:40 CET

Javier Picos / Fotos: Nacho Calonge

 “Flor helada y desnuda/ mi corazón,/ en las ramas de agua/ del surtidor, / baja y sube a destiempo/ mi corazón. Alrededor del mundo/ hace cordón/ de baba de luna/ mi corazón”. La argentina Alfonsina Storni publica el 7 de septiembre de 1930 el poema Danza irregular en la revista semanal La Nación. El ejemplar, algo amarillento por el transcurrir del tiempo, es uno de los casi doscientos objetos de la exposición Escrito por mujeres, organizada por Raúl Manrique y Claudio Pérez Miguel, directores del Museo del Escritor, y que está ubicada en el claustro del Real Colegio Universitario María Cristina durante los Cursos de Verano.

Estos versos de Storni y el título representan a la perfección el vaivén de las escritoras de lengua española en el siglo XX, el tema de la muestra que reúne fotografías, medios impresos, libros, discos y hasta piedras. Danza irregular, un corazón que sube a destiempo…. El mundo literario femenino en español “no siempre contó con un adecuado reconocimiento  y muchas veces debió vencer prejuicios, discriminaciones e injusticias de diversa índole”. Manrique y Pérez Miguel ahondan en la cuestión: “En esta muestra se ven historias literarias, pero también personales. La violencia de género, el exilio, los problemas familiares, la dificultad de la creación, se expresan en la vida de estas luchadoras que, contra viento y marea, cumplieron su destino literario”.

Entre legajos y páginas, emerge en la exposición la figura de Carmen Conde, que hace 40 años fue la primera mujer en ingresar en la Real Academia Española de la Lengua. Además de primeras ediciones de sus obras, llama la atención su pisapapeles, su cámara fotográfica, un permiso de aparcamiento en el Instituto de Cultura Hispánica, una pluma, su boquilla y hasta un televisor portátil que llevaba cuando iba a la Sierra de Madrid. Aquí mismo. Una pena que regrese a su lugar, cuando su dueña ya se ha ido.

Su tocaya, Carmen Laforet, que revolucionó la literatura en 1944 cuando su novela Nada ganó el primer Premio Nadal. La mujer, en la primera línea del parnaso literario español. Junto a este libro imprescindible de la historia de la literatura española, también se exhibe un folleto del estreno de la película basada en esta novela en el que se lee “se vio envuelta en un mundo tenebroso del que fue difícil librarse”. Además, perfilando aún más el mito literario, La actualidad en España, del 7 de julio de 1955, reza en su titular: “Ganó la mujer nueva”, refiriéndose a La mujer nueva, obra de Laforet que consiguió el Premio Menorca de Novela en 1955, además de un cheque de doscientas mil pesetas. Pericia en las letras y dinero, sin embargo, no iban de la mano en las mujeres escritoras.

Tortuga y pluma

De los objetos que esperan a los alumnos y ponentes que deambulan por el claustro del María Cristina, hay algunos realmente curiosos: la tortuga de madera de la colección personal de María Elena Walsh, que las reunía por su personaje Manuelita La Tortuga; la pluma estilográfica de Alejandra Pizarnik, que conserva manchas de pintura; las gafas que pertenecieron a María Mercedes Carranza; un recorte de periódico que muestra a Gabriela Mistral llegando al puerto de Buenos Aires: o la piedra que Claribel Alegría tuvo en su escritorio y que “acariciaba cuando necesitaba un ayuda para inspirarse y seguir escribiendo” y en la que están escritos unos versos de una amiga poeta: “No puede conmigo la tristeza/ la arrastro hacia la vida y se evapora”.

Claribel Alegría, María Elena Walsh, Elena Fortún, Norah Lange, Juana de Ibarbourou, María Lejárraga, Alejandra Pizarnik, Silvina Ocampo, Victoria Ocampo, Gabriela Mistral, Dulce María Loynaz, María Mercedes Carranza, María Teresa León, Rosa Chacel, Concha Méndez, Gloria Fuertes, Ernestina de Champourcín, Idea Vilariño, Rosario Castellanos, Mercedes Pinto , Alfonsina Storni, Ana María Matute, Carmen Martín Gaite, Carmen de Burgos, María Zambrano, Delmira Agustini, Carmen Laforet y Carmen Conde desfilan con paso firme entre primeras ediciones, revistas, dedicatorias y manuscritos.

Las fotos también significan el papel de la mujer en la literatura en español. La imagen fija de la fiesta en la casa de los Girondo-Lange en 1933 por la publicación del libro de Norah Lange 45 días y 30 marineros, entre los que está Pablo Neruda, es el epítome de la bohemia literaria de Buenos Aires. No obstante, la fotografía más simbólica descubre a Carmen Conde en pie en un homenaje en la Peña Valentín del 3 de mayo de 1978 que le tributan sus colegas Gerardo Diego, Antonio Buero Vallejo y Fernando Vizcaíno Casas, entre otros escritores. La voz de la mujer se abre paso en la literatura en español.

Dense prisa para ver la exposición, que los Cursos de Verano de la Complutense están terminándose.

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