Noticias - Cursos de Verano San Lorenzo de El Escorial

Música de calidad y fiesta familiar fuera de programa

23 JUL 2019 - 17:50 CET

Javier Picos / Fotos: Nacho Calonge

60 adultos comportándose como niños y dos niños con la sonrisa puesta conforman el público de la actividad más original y entrañable de esta edición: el concierto-fiesta de despedida. El personal del verano complutense y los amigos de los músicos bailan, cenan y disfrutan de una velada en el Hotel Miranda Suizo ideada por el investigador y excoordinador de Ciencia de los Cursos Valentín García Baonza, que entona una duda: “¡A ver cómo salimos de este charco en el que nos hemos metido!”. El investigador elogia la andadura del actual equipo y enuncia lo que corresponde ahora: “Vamos a pasarlo bien”.

En esta clausura extraoficial, el director de los Cursos Manuel Álvarez Junco coge el micrófono: “Es una gozada esta reunión improvisada de aquella manera… una maravilla que Valentín, fuente de energía alternativa, nos haya reunido a todos”. No hay más palabras ni por supuesto discursos oficiales; esos camparán a sus anchas en la clausura del jueves. La música se impone en tres platos principales de altura entre bandejas de croquetas que pasan de unas manos a otras.

En la primera parte del concierto en familia, Ramón Prendes (voz), Pedro Gil (bajo) y Fran Rubio (teclado) se arrancan con Imagine, de John Lennon; Walk on the Wild Side, de Lou Reed;  y El sitio de mi recreo, de Antonio Vega. Carta de presentación de altura. Luego, temas propios como Reina de Diamantes, Mala dama, dedicado a Valentín García Baonza, o Borrando sueños, título sugerido por una amiga de Ramón Prendes que le aconsejó después tirar del hilo argumental. En la maraña de la letra, una frase con mucho fondo: “Cruzando el río del sinsentido”.

Las canciones participativas con estribillos pegadizos - “No hay color, no hay otro color que el que pintaste en mi corazón”- y los rock and roll con proclamas del estilo “Desde siempre me pregunto lo que hay en este mundo” se suceden sin solución de continuidad.

El segundo acto arranca con Fran Rubio y José María Guzmán, fundador de populares grupos de los años setenta como Solera y Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán (CRAG) y Cadillac. Las melodías recuerdan a los más veteranos Las calles del viejo París, Perdí mi oportunidad, Pensando en ti y El país de la luz, del primer disco en solitario “dedicado a la buena gente, no al malo de la película, que no tiene protagonismo”. De este último tema, su voz suena convincente: “Poder vivir sin mirar el reloj/ vivir sin ninguna tensión/ tener toda la libertad, disfrutar de la paz/ que nos da el universo”.

Después de una incursión por Hay un amigo en ti, de la película Toy Story, Guzmán entona su archiconocida Señora azul y la pegadiza Carne roja superior sobre una chica que sale con el carnicero de su barrio. Y la tercera entrega del concierto se sumerge en el talento creativo de todos los músicos en tono Beatle con Valentín García Baonza.

Antes de dejar buen sabor de boca y la sala habilitada para que al día siguiente prosiga el curso Justicia y desarrollo económico, Guzmán, como músico experimentado, pide un aplauso para Abraham, el técnico: “Si suena bien… Abraham; si suena mal… Abraham; y si suena Lincoln… Abraham”.

Quedan clausurados –de tapadillo- los Cursos de Verano 2019.

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