Noticias - Cursos de Verano San Lorenzo de El Escorial

Lucas: “Las columnas de opinión son el género más chiquito pero el más altivo y soberbio”

15 JUL 2019 - 14:42 CET

Javier Picos / Fotos: Nacho Calonge

Los versos de Álvaro García – “Deja la actualidad, que se hace sola, / y ve al presente, que te necesita”-, la capacidad del poeta para “lanzar las palabras más lejos de la vida” y la labor de relojero para domar “ese pequeño artefacto verbal que requiere un cierto gesto de estilo” son tres aspectos que el periodista y escritor Antonio Lucas tiene en cuenta a la hora de enmarcar la columna de opinión, “un género caprichoso, el más chiquito pero el más altivo y soberbio porque puede aceptar todo”. Ojo, todo, todo, no, porque “lo único” que no admite, según él, es la mala escritura.

De este “pequeño recinto casi experimental” habló el periodista de El Mundo en el curso Poesía fuera de sitio (otras formas de comunicación lírica), que dirige el escritor Joaquín Pérez Azaústre, que ya había avisado a la concurrencia del “fulgor verbal” de aquel. Una columna de opinión, para Lucas, debe conservar “el sello, la huella digital y el taconazo” del autor, además de ser la única pieza periodística que puede soportar el uso de la primera persona y cualquiera de los registros de la escritura.

En un transvase de ideas, de caminos cruzados y de poesía y palabras impresas –la síntesis de su conferencia-, Lucas admitió que Poeta en Nueva York fue el libro que más le ha servido para ejercer el periodismo por la capacidad de Federico García Lorca de “chocar las palabras y bastardearlas”. En este contexto, apeló a un “lenguaje mestizo, de mil impurezas” basado en “la pirotecnia y la demolición controlada”.

Algún consejo se deslizó por las palabras de Antonio Lucas. Por ejemplo, ir al encuentro de los “extraordinarios” escritores que publican sus artículos en los medios de comunicación, “el oasis donde echarse y entender”, en contra de la “fosa séptica” de la política que transforma a España en “afásica por la invasión de una política mediocre”. Se constata, en su opinión, que los bajos índices de lectura de nuestro país han provocado una práctica de lectura en la que “picoteamos” entre las páginas pero “no buceamos” en ellas.

En este “jaleo” de redes sociales, Antonio Lucas defendió la labor del periodismo como género literario y de los poetas que siguen la estela en la prensa de Gerardo Diego, Juan Ramón Jiménez o Antonio Machado, “que publicaban sus poemas y artículos en unos periódicos que eran proyectos intelectuales”, una realidad alejada de unos medios actuales en los que la cultura “queda desvalida”. Manuel Chaves Nogales apareció también en su discurso “con esa brasa de hogar” de sus artículos con la que cultiva el punto de vista, “la óptica más allá de la mirada” a la hora de escribir.

Titula, poeta

En Lucas, premio Loewe por Los desengaños y en la redacción de El Mundo desde hace 23 años, se dan la mano la poesía y el periodismo. Y ha resultado muy útil para sus creaciones porque  la primera “fija tanto, es tan arterial” que le dio “mucha soltura” para titular sus artículos, reportajes y columnas de opinión. Un verso libre, porque, en general, “a los periodistas no nos gustan mucho los poetas cerca”. Es más, Lucas comentó irónicamente que cuando  alguien en la máquina del café del periódico le espeta un “buenos días, poeta” no corresponde a un piropo.

Una adecuada forma de comprobar en la práctica toda la concepción creativa de Lucas es leer el reportaje multimedia en la página electrónica de El Mundo titulado A bordo del “Nuevo Confurco”. Una marea en Gran Sol, en el que narra la convivencia y la supervivencia de unos marineros que faenan en el caladero situado en el Atlántico Norte. En este trabajo, confesó que abandonó el adorno de la literatura para centrarse en “el adorno de la vida de las personas invisibles”. El autor de Fuera de sitio, que se embarcó con los protagonistas, señaló que “cuando escribimos del mar casi siempre lo hacemos desde la orilla”; en esta ocasión, “me he sentido libre de escribir sobre la vida de gente que desconocía, y esa forma de realidad me ha emocionado”.

En la misma jornada del curso que explora lugares colonizados de una manera sutil pero progresiva por la poesía, Raquel Lanseros, Premio de la Crítica 2018 por Matria, evocó el gran viaje de La Ilíada y La Odisea de Homero, un hecho de casi tres mil años que “sigue vertebrando y rebautizando” la cultura occidental. Así, Penélope, Ulises, los dioses y los héroes son “pilares fundacionales de ese viaje infinito que supone nacer”.

Lo interesante, según Lanseros, de esta inmortalidad literaria de los grandes autores como Homero y Cervantes, “que logró también fundar un arquetipo reconocible del ser humano”, es que los propios escritores “se diluyen” en sus obras y pasan a formar parte del acervo colectivo.

Lucas: “Las columnas de opinión son el género más chiquito pero el más altivo y soberbio” - 1

Todas las noticias »