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Ledicia Costas y Escarlatina llevan el inframundo a las aulas complutenses

27 JUN 2017 - 14:24 CET

Javier Picos

El personaje de Escarlatina y su creadora Ledicia Costas son una pareja ya indivisible. Cuando la escritora de carne y hueso visita los colegios para hablar de su obra Escarlatina, a cociñeira defunta, publicada por Anaya bajo el título Escarlatina, la cocinera cadáver (Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil 2015), la presentan como Escarlatina Costas o Escarlinata Costas. Ella sonríe, espera y conecta con los niños, que no sólo han leído su popular libro, sino que también le han preparado una serie de postres, cuyas recetas están publicadas en sus páginas. Según ella, cada vez que realiza este tipo de giras por los centros escolares, engorda, pero también de orgullo y curiosidad.

Costas habla de Escarlatina, una cocinera del siglo XIX que mora el inframundo; también, de Román Casas, un niño que sueña con ser un prestigioso chef, pero también despliega sus orejas para escuchar las historias y las anécdotas de los escolares. Muchos de ellos se sorprenden porque piensan que la propia escritora “ha palmado”, porque sabe mucho del mundo de los muertos.

La cocina, el universo macabro y la pérdida de seres queridos son los tres elementos que Ledicia Costas incorpora a Escarlatina, la cocinera cadáver, que ya tiene precuela: Esmeraldina, la pequeña fantasma.

Los alumnos del curso La literatura infantil y juvenil: nuevos caminos, dirigido por Isabel Visedo, creen que Escarlatina “es un libro de imaginación e ingenio, donde no hay hueco para el mundo real”, pero realmente está lleno de episodios y anécdotas de la vida de Costas. Un ejemplo es el abuelo de Román Casas que bebe de las historias del abuelo de la escritora viguesa, un verdadero personaje que pinchaba las pelotas con una navaja, construía un espantapájaros eléctrico, ponía la estufa a su coche y coleccionaba tubos de pastas de dientes, concretamente 54, y pegatinas de kiwis, que pegaba en la parte izquierda de su chaqueta. Las fronteras entre la realidad y la ficción son difusas… ¿Realmente fue Ledicia Costas a los Cursos? ¿No sería tal vez Escarlatina?

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