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La nueva alimentación saludable pasa por racionalizar las emociones

Javier Aranceta reflexiona sobre la importancia del equilibrio emocional en el control de las pautas alimenticias

22 JUL 2015 - 14:30 CET

La nueva pirámide de alimentación saludable 2015 y los últimos datos del estudio nutricional ANIBES han sido la base sobre la que Javier Aranceta, presidente del Comité Científico de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC), desarrolló su intervención en el curso Avances en nutrición y salud pública; a propósito del equilibrio en el balance energético. Los alimentos que adquieren un papel protagonista en la versión 2015 de la pirámide alimentaria son los cereales integrales de grano entero, las frutas, las verduras y las hortalizas. Una asignatura pendiente de la población, ya que de forma poco frecuente se alcanza la cantidad recomendada de tres piezas de fruta y dos de verduras al día; y la mayor parte de los cereales que se consumen provienen de harinas refinadas, destacó Aranceta.

Esta nueva propuesta de alimentación va más allá del consumo directo de ciertos productos e introduce el equilibrio emocional como uno de los factores más determinantes de las pautas alimenticias actuales. “El estado de ánimo repercute en la forma de comer y la forma de comer repercute en el estado de ánimo. Hay que racionalizar los hábitos de vida; ser conscientes de lo que compramos, cocinamos y comemos”, afirmó Aranceta.  Una relación de retroalimentación que puede ser tanto positiva como negativa, dado que se ve condicionada por los vaivenes emocionales, la inercia o las conductas compensatorias, que llevan a consumir dulces o snacks como compensación de un mal día. “En muchos casos, estos comportamientos incrementan el malestar, ya que no le das a tu cuerpo lo que nutricionalmente necesita”, explicó el presidente de SENC.

Por otra parte, Javier Aranceta expuso que el sedentarismo, el bajo nivel de actividad física y el consumo escaso de frutas y verduras son los tres elementos que hacen de una persona “un candidato a sufrir sobrepeso u obesidad”. Para evitarlo, se recomienda tratar de llevar una vida más activa, con práctica de ejercicio moderado, por ejemplo, caminando 10.000 pasos al día. “Cada uno tiene que buscar su punto de equilibrio, comer con una frecuencia, una intensidad y un volumen que sean proporcionales al gasto”, concluyó.  

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