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Fernando Colomo y Cecilia Bartolomé reflexionan sobre el cine de la Transición y su contexto

12 JUL 2019 - 12:30 CET

Manuel Granados / Foto: Alfredo Matilla

“Me atraía mucho lo que estaba pasando en 1977 con las primeras elecciones. Me interesaba contarlo desde personajes y escogí a amigos, con los que hablé, y de esas conversaciones surgió el guion de Tigres de  papel”, explica Fernando Colomo en el marco del curso de Madrid El cine español de la Transición: Una cultura cinematográfica como reflejo y motor del cambio, dirigido por Fernando Ramos Arenas, profesor de Historia del Arte en la UCM. En relación con este largometraje, el cineasta explica que “la pretensión no era hacer una comedia, aunque en su momento me colgaron el sambenito y así se ha recordado”.

Colomo argumenta que Tigres de papel se ideó como una suerte de crítica a la gente de esa época “que, como yo, tenía que hacer un cursillo de política para entender lo que estaba ocurriendo en ese momento histórico”. Al pretender reflejar a la sociedad de su generación, el director afirma que “los cineastas formados en la Escuela de Cine conectábamos con la gente joven”. Fue con Fernando Trueba con quien más congenió en este ambiente, ya que fue este director quien le propuso una idea para producir un largometraje y “de ese proyecto salió Ópera prima”.

Respecto a esa generación de cineastas, Colomo asegura que “sin intentarlo de una forma explícita, en esta época sí se tocaron temas políticos y sociales”. Estos problemas de libertades durante los últimos años del franquismo los relata Cecilia Bartolomé, también participante en el curso, que explica que “estaba en las listas negras del franquismo y hasta la muerte del dictador no pude ejercer como directora”.

Ficción y documental

Esta cineasta, que vivió su infancia en Guinea Ecuatorial cuando aún era una colonia española, cuenta la dureza de su periodo de adaptación a España, y cómo después de la llegada de la democracia “me ofrecieron trabajar en Francia, pero lo rechacé porque hubiera significado el exilio para mí”. Por ello, en los años previos y tras graduarse como directora en la Escuela de Cine, prefirió realizar otros trabajos en publicidad o en documentales industriales que no firmaba para evitar la censura, y esperar a la muerte del dictador para comenzar su verdadera carrera como cineasta: “En 1977 grabé un documental sobre el mundo del cine y en 1978 estrené ¡Vamos, Bárbara!”, explica Bartolomé.

De su carrera como directora, destaca Después de…, un documental codirigido con su hermano y grabado en dos partes, en el que se refleja España entre los años 1979 y 1980, en una vertiente social y otra política: “Grabando nos dimos cuenta de que existían unas tensiones tremendas y de que el ejército seguía siendo el mismo que cuando gobernaba Franco”. A raíz de esto, Bartolomé cuenta que la segunda parte del documental termina apuntando a Milans del Bosch como posible golpista, algo que se confirmó unos meses más tarde, con el documental aún sin estrenar. “Después del golpe de Estado nos interrogaron porque pensaban que sabíamos algo sobre el 23F”, narra la cineasta.

Bartolomé subraya que uno de los grandes temas de España que no se han tratado en el mundo audiovisual es el colonialismo: “Inglaterra tiene mucho cine sobre sus colonias, pero aquí apenas tenemos”. Sin embargo, la cineasta recalca que su largometraje Lejos de África es “el único que trata el colonialismo en Guinea”, tema que ella conoce bien por su pasado en esta antigua colonia española. La película cuenta con “actores importantes y una gran producción, pero luego no se pudo distribuir como se debía”. Pero el problema de base, incide Bartolomé, “es que en España no se ha hecho un cine serio sobre nuestro periodo colonial”.

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