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El homoerotismo en las artes, algo más que una cuestión de sexo

El profesor Emilio Peral explicó la evolución de este concepto en la cultura española

21 JUL 2015 - 14:22 CET

El homoerotismo se ha desarrollado en el arte desde que se dieron las primeras pinceladas, se escribieron las notas musicales y textos literarios más primitivos o se filmaron aquellas películas mudas que supusieron el nacimiento del cine. Miradas, caricias, acordes o escritos cargados de sensualidad, todo sirve para para dotar de vida a los sentimientos y hacerlos llegar a sus destinatarios a través de cualquier manifestación artística, esencialmente con el subtexto como sutil herramienta de comunicación.

El homoerotismo es un concepto de crítica literaria y artística que se ha impuesto en los últimos tiempos, y que no tiene que ver estrictamente con lo erótico sino más bien con términos como la amistad o las relaciones innominadas, en general sin una clave sexual específica de deseo entre personas del mismo sexo. Así define el homoerotismo Emilio Peral, profesor de Literatura de la UCM y director del curso Imágenes del homoerotismo en la cultura española: literatura, artes escénicas, pintura y música, donde se tratan temas como la dimensión de la figura del andrógino a comienzos del siglo XX dentro de la estética modernista, el homoerotismo en las épocas clásicas, la Edad Media, el Siglo de Oro o la ambigüedad sexual de la movida madrileña, entre otros.

Peral, que centró su intervención en personajes como Federico García Lorca y Salvador Dalí, destacó el concepto clásico del “gallo” como pista sobre la relación que hubo entre ambos artistas. “Lorca fundó la revista El gallo, en la que colaboró Dalí en la época en que el poeta estaba profundamente enamorado del pintor, y eso es una clave de interpretación entre ellos”, explicó Peral, en referencia a la Grecia clásica, donde los hombres adultos regalaban un ejemplar de este animal a los adolescentes al inicio de una relación de magisterio, pero también sentimental.

En el terreno cinematográfico, Peral destacó en España principalmente la figura del catalán Ventura Pons, como el director que mejor ha sabido plasmar en su obra el concepto de homoerotismo. Caricias (1998); Amigo amado (1999) o Manjar de amor (2002), son películas según Peral que tratan desde un punto de vista bastante trágico y truculento las relaciones entre hombres y entre mujeres, porque no se toman como punto de partida: “No son por sí mismas un pretexto cinematográfico, sino que la narración se centra en lo que esas relaciones conllevan en cuanto a marginalidad social, soledad o vejez”, señaló el director del curso.

En cuanto al estudio del homoerotismo en la Universidad, Peral se mostró partidario de avanzar en la tangencialidad de los estudios, tal y como recogió el rector de la Universidad Complutense, Carlos Andradas, en su programa electoral. “No se trata de crear un grado específico pero sí de confeccionar líneas dentro de los grados, sobre todo en Humanidades, que mezclen disciplinas para el mejor conocimiento de un colectivo que según las estadísticas abarca entre el 7 y el 11 por ciento de la población”.  

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