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El cuento, una versión breve de la excelencia literaria

Eloy Tizón y Juan Casamayor reflexionan sobre el relato corto como género literario

23 JUL 2015 - 13:50 CET

El cuento, capaz de condensar en su brevedad la intensidad de una novela, cabalga a medio camino entre la narrativa y la poesía. Su tradición como género literario se remonta a siglos de antigüedad. El escritor y Premio Tormenta, Eloy Tizón, y el editor de Páginas de Espuma, Juan Casamayor trataron este tema. Autores como Borges y Cortázar ponen de manifiesto el talento del cuento latinoamericano; Estados Unidos cuenta con precursores de la talla de Mark Twain, Herman Melville o Poe; y Rusia se encumbra en el género con los relatos de Chéjov. Escritores que demostraron que “no se necesita escribir una novela para alcanzar la excelencia literaria”, afirmó Tizón.

En España, el cuento sigue siendo un género a la sombra de la novela, ya que “faltan libros de cuentos con esa tradición icónica”, afirmó Casamayor. Sin embargo, el relato corto vive una cierta ebullición, adquiriendo un peso mayor entre los lectores de un país de una clara predilección novelística. “Casi siempre se han escrito cuentos y ha habido escritores interesados en escribirlos; y, en los últimos años, parece que esto se ha contagiado también a los lectores”, explicó el Premio Tormenta.

En el curso Lo breve interminable: el poema, el cuento, el aforismo, el artículo y la canción, Eloy Tizón habló de la capacidad del cuento de trascender los límites de la narrativa, llevando al lector más allá de sus propias certezas e introduciéndole “en un terreno especulativo en el que se puedan descubrir cosas nuevas”. Facultad propia de la narrativa breve en general, ya que se presta con facilidad a vagar de un género a otro, puesto que no existe una demarcación estrictamente fijada sobre lo que es uno u otro. El cuento busca ampliar el territorio de lo que se conoce y está escrito, ensanchando los márgenes de lo que se escribe. “Me parece enriquecedor cuando un relato contamina o se deja contaminar de un terreno que no es el clásico ortodoxo de la literatura breve, sino que da cabida a elementos poéticos”, añadió el escritor. 

El diálogo clásico entre novela y cuento establece la extensión y la narrativa como elementos diferenciadores. Frente al carácter estático y unitario de la primera, el relato corto baila entre prosa y verso, con naturaleza atemporal: “Porque un cuento se termina pero no se agota, siempre hay nuevas interpretaciones”, concluyó Tizón. 

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