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De profesión, “desmontadores del orden establecido”

El Roto y Hernández Cava dialogan sobre el mundo de las viñetas

28 JUN 2017 - 18:10 CET

Javier Picos

La viñeta refleja a dos hombres circunspectos que miran en silencio por la ventanilla de un coche. Fuera, el día está nublado. El bocadillo sale de la boca del chófer: “Así que van ustedes a intervenir en un diálogo entre artistas en los Cursos de Verano…”. Gráficamente ésta podría haber sido la crónica subjetiva en trazo y palabras de una conferencia extraordinaria titulada: Leer entre líneas. La actividad existe, como los dos artistas (Andrés Rábago -El Roto- y Felipe Hernández Cava), y también la situación del coche, pero, como explicaron después, no se mantuvieron callados, muy al contrario, diseñaron unos puntos por dónde tenía que transitar su charla.

El esbozo de viñeta es, por tanto, una ampliación de la realidad que hemos intentado que no se quede constreñido en un acto concreto, sino que trascienda al tiempo y pueda servir para situaciones similares. De esta estrategia creativa, de viñetas y artistas y de humor gráfico departieron El Roto y Hernández Cava, “dos personas que desmontan el orden establecido y desvelan las mentiras”, como los presentó Manuel Álvarez Junco, director de los Cursos de Verano, que los conoce desde hace cuarenta años. Hernández Cava y Federico del Barrio, muestran, bajo el pseudónimo Caín, su punto de vista del día de día en La Razón; por su parte, El Roto no falla a su cita con los lectores de El País.

El primer tema donde se encontraron Hernández Cava y El Roto fue una posible definición de la viñeta. Mientras que para el primero, las viñetas se comportan como “ínsulas dentro de los periódicos que intentamos cargar de sentido y profundidad para que no mueran nada más nacer”, para el segundo son “ampliaciones de lo real y que, al hacer extraña la propia realidad, llaman la atención”. Ambos intentan huir del tiempo para –como afirmó El Roto- “evitar caer en el presentismo”.

En este toma y daca, Hernández Cava, Premio Nacional de Cómic 2009, señaló que para combatir el “vértigo” del tiempo, “un mal” de su profesión, los viñetistas deben abordar la realidad “de forma oblicua, sin ceñirnos a la urgencia y yendo a nuestro aire”. El Roto, Premio Nacional de Ilustración 2012, no estuvo de acuerdo con la etiqueta de “dinosaurios” que otorgó su compañero de mesa a los creadores del humor gráfico: “Realmente quienes tienen aspecto de dinosaurios son los mismos medios que piensan que ya son obsoletos. Esa visión me irrita, porque reivindico el formato papel como testimonio o documento”.

Tanto Hernández Cava como El Roto filosofaron sobre la luz y su labor como profesionales. “Hay cada vez mayor luz falsa que nos mantiene en la oscuridad”, afirmó Hernández Cava. Es ahí cuando la labor de los viñetistas puede ayudar a arrojar luz verdadera. Utilizar un lenguaje simbólico en las viñetas ayuda a entender las cosas, según El Roto. Un claro ejemplo de luz y lenguaje simbólico son los flashes de las cámaras de fotos que “a la gente de poder ciega, pero nos ilumina a nosotros”.

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