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“En los Cursos cultivamos, regamos y cosechamos el jardín de lo interactivo, de lo presencial”

Manuel Álvarez Junco despide la edición complutense de 2019

25 JUL 2019 - 20:46 CET

Javier Picos / Fotos: Nacho Calonge

El Teatro Carlos III abraza el cierre oficial de los Cursos de Verano 2019. Los invitados confluyen en este histórico coliseo desde el laberinto, la rotonda más caótica para los conductores que se acercan a San Lorenzo de El Escorial, y la cuesta Grimaldi, la rampa que desemboca en la lonja del Monasterio. Las personalidades que vienen de Madrid y el personal de los Cursos que parte del Real Colegio Universitario María Cristina se encuentran en la calle Floridablanca. Todo listo.

Manuel Álvarez Junco, director de los Cursos de Verano de la Universidad Complutense, deja su cargo después de cuatro ediciones. Elogiando la cita complutense como “una cuidada guía conceptual, una brújula selectiva de conocimientos en la que además cultivamos, regamos y cosechamos el jardín de lo interactivo, de lo presencial”, Álvarez Junco argumenta el “paradigma diferente” que imprimió a los Cursos desde 2016, “apartando respetuosamente” la acumulación conceptual, la dispersión de sedes y “lo tremendamente costoso del planteamiento anterior”.

Agradeciendo al rector de la UCM saliente Carlos Andradas “este desafiante encargo” y deseando “toda la suerte del mundo” a Joaquín Goyache, su sustituto al frente de esta universidad pública, Álvarez Junco defiende la elección del Real Colegio Universitario María Cristina como “el lugar perfecto” de los Cursos, elogiado por los premios Nobel Mario Vargas Llosa o Gregory Winter. La concentración de sedes también incluye al Monasterio y “la gran ele formada por la propia María Cristina y varios espacios de la calle Floridablanca: el Hotel Miranda Suizo, “con una espléndida y renovada imagen”, la Casa de Cultura del Ayuntamiento, “con la impagable complicidad” de la Corporación Municipal San Lorenzo de El Escorial, y el parque de la Bolera.

Asimismo, el profesor de Bellas Artes de la Complutense señala que “esta estricta filosofía” y “este completo cambio radical” ha llevado a los Cursos de Verano “a una calidad renovada y superior, un espectacular contención del enorme gasto de antes, el incremento del número medio de alumnos por curso, dato que hemos ido incrementando año tras año y una multiplicación de la atención mediática de tal dimensión que equivale actualmente a veinte veces su coste”.

Michael Collins

Sus últimas palabras hacen referencia a una metáfora, que hace alusión a uno de los mayores hitos de la humanidad, que en 2019 cumplió sus primeros cincuenta años. Mientras Neil Armstrong y Buzz Aldrin pisaban la Luna, Michael Collins los esperaba orbitando en el módulo de mando Columbia “y, claro, no se llevó la fama que se reservaba para sus dos compañeros porque Collins debía permanecer en su activa soledad”. Mencionando a su equipo, integrado por Begoña Regueiro, Ricardo Horcajada, Mercedes Taravillo, Yanna G. Franco, Eduardo Martínez Naves, Antonia Cortés, Susana Aguilar y el “coordinador emérito” Valentín García Baonza, termina su intervención de la siguiente manera: “Nosotros, nuestro equipo, nos identificamos claramente con Michael Collins”.

Por su parte, Amador Fraile, director de Convenios y Mecenazgo de Universidades de Santander Universidades, se basa en la cifras para argumentar la importancia de la colaboración institucional entre la Complutense -500 años de historia y 32 ediciones de los Cursos- y el patrocinador principal de los seminarios de verano -162 años de vida, 22 de apoyo a la educación superior y 11 de colaboración con las aulas de El Escorial-. Fraile reseña el rigor académico, el pluralismo, la innovación científica y la transferencia del conocimiento como los ejes en los que se asientan los Cursos, una cita que supone un “reto mayúsculo culminado con éxito en cada edición” con una “enorme transcendencia e impacto social”.

En su discurso, también ofrece datos generales de la “implicación” del Banco Santander: más de 17.000 becas, premios o ayudas de estudio en España, y más de 70.000 a nivel global, acuerdos con más de 1.200 universidades e instituciones académicas en 21 países y más de 120 millones de euros a mecenazgo (2018) y más de 1.700 millones en total. Este “compromiso”, según él, está centrado en tres “ejes estratégicos”: la equidad en la educación, la empleabilidad de los estudiantes y el emprendimiento universitario.

Multidisciplinar y universal

Javier Montero, vicerrector de Ordenación Académica de la Universidad Complutense, termina el turno de palabras. Transmite las excusas del rector de la Universidad Complutense Joaquín Goyache, en visita a Guinea Ecuatorial, “programada hace mucho tiempo para potenciar la colaboración entre universidades”.

Después de opinar que una universidad “no es una agencia de colocación” sino un organismo que forma profesionales, “preparando a sus estudiantes, como hace tiempo pedía la Institución Libre de Enseñanza”, Montero incide en la necesidad de “saber encender nuevas ideas con impulsos que rompan la pobre lógica en la que a veces intentamos encerrar el mundo”. Para él, todo buen profesional tiene que ser “algo multidisciplinar y algo universal”. El vicerrector de Ordenación Académica de la UCM insta a sus estudiantes de doctorado y, por ende, a todos los alumnos, que un 10 % de su tiempo de trabajo tiene que dedicarse a temas que no tengan que ver directamente con su investigación. “Se trata de buscar inspiración en otros caladeros de ideas”, añade.

Los Cursos de Verano de la Universidad Complutense, en su opinión, son “una versión compacta de esa universalidad esencial que define a las universidades de verdad” y además “un magnífico ejercicio de colaboración público-privada”. Más de 1.000 “excelentes” conferenciantes y más de 2.500 estudiantes, repartidos entre unos 70 cursos, “todos entregados a crear un ambiente único de encuentro generalizado con el conocimiento”, han aportado sus ideas en el debate con “una oferta universal exquisita en solo un mes”, con actividades en el Escorial, el Museo del Prado, el Teatro Real, la estación espacial de Robledo de Chavela o la Biblioteca Marqués de Valdecilla.

Como es tradicional en las últimas ediciones de los cursos, José Sanchís y el ensemble de cuerdas de la Orquesta Sinfónica de la Universidad Complutense (OSUCM) protagonizan la clausura. Con Andante festivo (Jean Sibelius), dirigido por Jorge Miguel de Lellis; Serenade for Strings, (Edward Elgar), dirigido por Irene de la Vega Vicente; Impromptu for String Orchestra (Jean Sibelius), dirigido por María de Frutos; y Zarabanda lejana (Joaquín Rodrigo) y Musica notturna delle strade di Madrid (Luigi Boccherini), dirigidos por Alejandro Morán, se pone punto y final a la edición de 2019.

Carpe diem, no queda otra.

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