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Edgar Neville, entre el cine y la literatura

20 jul 2017 - 14:45 CET

Beatriz Soler / Foto: Nacho Calonge

La polifacética obra de Edgar Neville merece que se profundice en dos de sus especialidades: el cine y la literatura. Carlos Reviriego, director adjunto y responsable de la Filmoteca Española y, Vicente Molina Foix, escritor y director de cine, fueron los encargados de profundizar en las obras cinematográficas y literarias del cineasta en el curso Edgar Neville: La comedia de la vida, dirigido por el periodista y escritor Manuel Hidalgo.

Carlos Reviriego escogió el título “Sus películas de orígenes literarios” para reflexionar sobre la producción cinematográfica y los efectos expresivos de tres películas concretas que son resultado de la adaptación de las obras: La Torre de los siete jorobados (1944) de Emilio Carrere, Nada de Carmen Laforet (1949) y El Baile (1959) del propio Neville.

 La Torre de los siete jorobados, según explicó Reviriego, destaca por ser una película en la que el predominio del espacio juega con la fantasía y el misterio. En ella se puede ver una adecuada planificación de los entornos para plasmar la esencia del ambiente alrededor de umbrales como marcos, puertas o ventanales. “Si algo destaca en Neville es su ambición y originalidad estética”, corroboró en este sentido el responsable de la Filmoteca Española. Respecto a Nada, Reviriego destacó que Neville centró gran parte de los efectos expresivos en la luz, creando atmosferas especiales y una recreación del ambiente al jugar con las tonalidades y contrastes del blanco y negro. Esta técnica, según el experto en cine, “suaviza el origen literario” de la novela de Carmen Laforet. Finalmente, en El Baile, el principal elemento con el que juega Neville es el tratamiento del tiempo, de tal forma, argumentó Reviriego, que hace uso del montaje asociando diferentes épocas, estaciones y personajes.

El escritor Vicente Molina Foix expuso las peculiaridades de la literatura de Edgar Neville. En el comienzo de su intervención, Molina Foix deleitó con la lectura de un par de poemas de los dos únicos libros de poesía de Neville: “Ortega” y “El encuentro”. De este último, Molina Foix señaló que es una poesía que “evoca a un estilo muy directo, a un cultivo del verso, de la rima y a un cancionero amoroso”.

En 1926 Neville publicó su primera obra narrativa, Adán y Eva, que se trata de un libro hibrido “hecho por retales, voluntariamente salpicado por cuentos, estampas y breves fragmentos teatrales” y con un “humor satírico”, dijo Vicente Molina. La segunda novela fue Don Clorato de Potasa, en ella “mezcla elementos de la realidad con grandes estrategias y situaciones cosmopolitas”. Molina Foix tampoco quiso pasar por alto Frente de Madrid, un libro panfletario, según comentó, en el que se “desprende todo el mordiente y el cosmopolitismo” de la España de la época, o “La familia Mínguez”, una novela de postguerra con la que quiso demostrar su potencial de manera más rígida, elaborando una novela descriptiva con elementos costumbristas. 

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