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Los elementos materiales y la subjetividad de la vida condicionan la patología de las emociones

11 jul 2017 - 20:02 CET

Texto: Jean Pierre Gutiérrez Gonzaga /Foto: Nacho Calonge

Los problemas actuales que afectan al equilibrio de las pasiones, señaló Javier Moscoso, están condicionados por los elementos materiales y por las complicaciones subjetivas de la vida: Los engaños amorosos, la ambición profesión, la esperanza truncada o las promesas incumplidas. “Hay muchas razones por las que el desequilibrio emocional pueda encontrarse roto o fragmentado”, declaró Javier Moscoso, director del curso de Patología de las pasiones.

El profesor del CSIC sostuvo que los celos son un estado emocional que siempre estuvo presente desde la antigüedad, y que es un problema universal que ha estado “más o menos presente” a lo largo de la historia.

El director del curso se refirió también al origen de la democracia como “políticas que se asentaban en el sentimiento y no en el principio constitutivo del derecho”, y que esta idea es difícil de llevar a la práctica porque está asociada a los populismos contemporáneos.

Por otra parte, para Moscoso hablar de las emociones, de la ira y la rabia es referirse a compromisos y situaciones contextuales, que en ocasiones están condicionadas por los argumentos de naturaleza sociopolítica y cultural.

Asimismo sobre la psicología de las pasiones, el investigador apuntó que hay dos maneras de entender las cogniciones de las emociones: por un lado la vieja tradición aristotélica que define todas las pasiones salvo la envidia y la alegría ante los males ajenos, y por otro la concepción moderna, que contempla las emociones como un producto de diferentes valoraciones.

 

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