Noticias - Cursos del Escorial. 30 aniversario.

Los Cursos de Verano, 30 años de brillantez

30 años de recuerdos: Santiago Grisolía

31 ene 2017 - 13:13 CET

Me ha sorprendido descubrir que ya hace 30 años que Gustavo Villapalos, a quien recuerdo como un joven Catedrático de Historia del Derecho, se adentró en la aventura de crear unos cursos de verano en la Universidad Complutense de Madrid al estilo de los cursos americanos de verano. Yo había asistido con D. Severo a los afamados cursos de Cold Spring Harbor, donde nos reuníamos anualmente muchos de sus discípulos y donde se debatía de ciencia, por lo que me ví encantado de aceptar participar, aunque Madrid carecía de los lagos y el fresco clima del verano de Nueva York. Pero la elección de las sedes, junto al histórico monumento de El Escorial, en ese acogedor pueblecito, contribuyó decisivamente al triunfo de los mismos, como la presencia, junto a brillantes científicos, de grandes figuras políticas, económicas, literarias y artísticas.

Siempre me han gustado los conciertos y las representaciones teatrales, monólogos o lecturas, de nuestros mejores actores.

Cada rector ha moldeado los cursos según su estilo, reforzado por las grandes figuras que diseñaron los equipos de los cursos de verano, donde cada uno de los coordinadores ha dado siempre lo mejor de sí mismo.

Permítanme señalar los dos años que el Dr. Alario Franco, considerado el padre de la química de los materiales en estado sólido, coordinó dichos cursos. Fueron años divertidos, pues es un hombre tolerante y con gran sentido del humor, aunque terriblemente exigente y que organizaba cursos no sólo los meses de verano, sino hasta en octubre. Muchos otros galardonados con el Premio Rey Jaime I, como el Dr. Alario, pasaron por los cursos de verano de El Escorial, enseñando a los más jóvenes todo su talento, como los Dres. Muñoz Terol, Carracedo, José Mª Benlloch, Tamames, Nazario Martín, Eugenio Coronado, Corma, Jaime Lamo de Espinosa, Carlos López Otín, María Blasco… y numerosos Premios Nobel, algunos de los cuales han formado parte de los prestigiosos jurados de los Premios.  

La historia de las brillantes y, a la vez divertidas, reuniones estivales en las Universidades Españolas permiten ver el extraordinario nivel que vamos alcanzando en física, química, bioquímica, matemáticas, economía… La ciencia española, como su medicina y sus artes, han evolucionado mucho y muy bien en estos treinta años. Treinta años en que, salvo increíbles momentos de bonanza, el dinero para patrocinar los estudios, ha sido escaso y no siempre bien empleado. Y, sin embargo, nuestros jóvenes investigadores, han sacado las fuerzas y el entusiasmo para hacer crecer el conocimiento con impacto internacional y hacer que me sienta orgulloso de España como lugar de investigación en que la ausencia de medios se sustituye por entusiasmo, esfuerzo y una gran dosis de creatividad, como la del actual rector, Carlos Andradas, y el extraordinario equipo de este año pasado en los cursos, dirigidos por el Dr. Manuel Álvarez Junco, que han conseguido mantener el mismo número de cursos en menos tiempo supongo que a costa de que ese equipo no duerma, además de, como he podido comprobar en el excelente gabinete de prensa que dirige Antonia Cortés, no comer.

A por los siguientes treinta años de esfuerzo y éxito. Enhorabuena a todos.

Santiago Grisolía. Científico. Premio Príncipe de Asturias

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