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“Lunar Village”, un lugar para las personas

Gómez de Castro muestra las misiones actuales en la Luna

5 jul 2016 - 16:42 CET

Héctor Galán / Fotos: Nacho Calonge

La astrofísica Ana Inés Gómez de Castro reconoció la labor “sensata” de la Agencia Espacial Europea (ESA por sus siglas en inglés) en sus viajes a la Luna, enviando robots para adecuar el entorno antes de una futurible colonización del hombre. Con esta adaptación del terreno se pretende crear un pueblo lunar, “Lunar Village”, que se convertirá, al igual que la Estación Espacial Internacional, en una nueva base de operaciones científicas.

Aparte de esta misión por parte de la ESA, existen otras más en territorio lunar entre las que la catedrática de la Complutense destacó la misión de la agencia espacial china, con un robot con un telescopio ultravioleta sobre la superficie lunar, o el mapeo de la NASA con una resolución de medio metro, “donde se puede apreciar el paso de los astronautas en la pasada misión del Apolo 11“.

La Luna, antes percibida como un objeto lejano, ha pasado a ser un objeto de observación preferente por sus dos principales intereses para la humanidad: uno “como fuente de inspiración en la búsqueda de elementos similares en sistemas exoplanetarios como la determinación de diagnósticos espectrales, para conocer la hidratación de las rocas” y otro como punto de partida para establecer bases lunares.

Pese a que la Luna tuvo el papel principal del curso The Moon: from labs to towns dirigido por la astrofísica, Júpiter compartió protagonismo. En la primera jornada se estableció una conexión en directo con Adriana Ocampo, ejecutiva del programa de la misión Juno. Ocampo destacó que tras 5 años de viaje hasta el planeta, “la sonda Juno ha llegado a la órbita del planeta para determinar la composición de su atmósfera”. Además apuntó que es “la primera vez que la humanidad orbita alrededor del gigante del Sistema Solar con una nave espacial que utiliza energía solar”. 

Como anécdota, Gómez de Castro destacó la presencia de los tres pasajeros lego a bordo de la sonda. Uno representa a Júpiter, el padre de los dioses, con su haz de rayos; otro es Juno o Hera, su cónyuge, y el tercero es Galileo Galilei, con su telescopio, pues fue el primero en estudiar el planeta gigante y sus cuatro satélites principales. “El fin de estos legos es motivar a los niños a seguir carreras de ciencia y tecnología” subrayó.

El objetivo de la misión es explorar Júpiter, un planeta que “es casi una estrella  pues tiene fuentes propias de energía que no sabemos muy bien cómo funcionan en su núcleo”.  Para conocer el núcleo del gigante del Sistema Solar, la sonda Juno va equipada con varios sensores, con ondas de radio capaces de penetrar en el interior del planeta y ver cómo es su estructura interna, y con magnetómetros para estudiar su campo magnético.

Otra de las principales diferencias frente a su antecesora, la sonda Galileo, según Gómez de Castro, es su sistema de propulsión, “que combina un sistema eléctrico-iónico y placas solares mucho más eficientes que una propulsión a través de combustibles químicos”.

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