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El poder de la sonrisa

Forges y Juan Cruz hablan sobre la importancia del humor y el conocimiento

29 jun 2016 - 18:54 CET

Jaime Gómez Zaragoza / Fotos: Nacho Calonge

Antonio Fraguas, Forges y Juan Cruz inauguraron las conferencias extraordinarias con un diálogo que se desarrolló bajo el título Mejor en persona. En esta charla dejaron claro que el humor cura y que sin él no se podría pervivir. “El humor es una forma de canto de la mente y también es una forma de respirar. El ser humano tiene varias formas de respirar, como la lectura, el pensamiento y el amor”, señaló Forges. Hablando sobre el humor ambos destacaron la figura del arqueólogo Enrique Baquedano, quien sostenía que había que encontrar una fórmula para descubrir cuánta sátira y humor hay en las pinturas rupestres.

Juan Cruz le propuso un ejercicio a Forges, en el que tenía que imaginar que aterrizaba en la Tierra el 26-J tras las elecciones para enviar un mensaje a Marte. “Antes de las 20:00 h. sería el paraíso de los demóscopos; después de las 20:00 h. sería el infierno” contestó el humorista gráfico.

Por otra parte, hablando sobre el humor en tiempos de Franco, llegaron a la conclusión de que lo que más gracia les producía era el general: “Nos hacía reír, más que por lo que veíamos, por lo que imaginábamos”. Asimismo, Juan Cruz le preguntó a Forges acerca de qué era lo que le helaba la sonrisa, a lo que este contestó: “La bestialidad humana. Es increíble cómo el hombre, siendo un ser humano racional, puede ser el más irracional de todos los animales”.

Además Forges afirmó que tenemos un caudal de información sobre la realidad de la bestialidad humana mucho más importante del que ha habido hasta ahora. El humorista gráfico subrayó la idea de que es curioso cómo hay redes para distribuir de todo excepto el saber: “El conocimiento tiene serias trabas que traspasan fronteras”, argumento que reforzó haciendo referencia al Brexit, señalando que “ahora mismo el Reino Unido, el conjunto de sus ciudadanos en un referéndum, ha decidido que no quiere conocimiento”.

Para finalizar Forges apuntó que fue viendo la película Mi tío, de Jacqes Tati, cuando se convenció de que merecía la pena dedicarse al humor. “La volví a ver el otro día, y no tiene nada que ver con la que vi hace unos años, se ha producido un fenómeno que llamo yo de obra maestra”, ya que como tal cada vez que se contempla es totalmente distinta conforme con la vida del espectador”. 

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