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Manuel Álvarez Junco: “Los Cursos ofrecen espacio y tiempo de relajada actividad, de ocio activo”

Entrevista al director de los seminarios complutenses

26 jun 2016 - 20:45 CET

Javier Picos

A los grandes temas de la actualidad les agregamos una pizca de pasión y altas dosis de rigor académico y nos sale una rica receta de cursos de verano. El cocinero de esta edición complutense, Manuel Álvarez Junco, en su condición de artista gráfico y docente, apadrina la creatividad y el humor para ofrecer menús de calidad en San Lorenzo de El Escorial.

Dejando de lado el símil gastronómico, Manuel Álvarez Junco, profesor titular de Diseño Gráfico, Ilustración y Metodología del Diseño en la Facultad de Bellas Artes de la UCM, compagina la dirección de los Cursos con la coordinación de la Escuela Complutense. También fue vicerrector de Cultura y Deporte en la misma universidad entre 2008 y 2011.

Medios de comunicación nacionales (Triunfo, El País o Interviú) e internacionales han mostrado su obra gráfica. Italia, México, China, Kuwait y EE.UU también han acogido exposiciones suyas.

Numerosas revistas avalan su condición de teórico en su materia. Entre sus libros, destacan: El diseño de lo Incorrecto (2009), Una imagen para El Quijote (2015) y El humor gráfico y su mecanismo transgresor”, de reciente publicación.

La Modern International Art and Design Academy de la CTBU (Chongqing, China), acogió en 2014 a Álvarez Junco en su claustro de profesores y en su Comité de Expertos Internacionales. Miembro del jurado de los Premios Nacionales de Diseño, el nuevo director de los Cursos complutenses promete aprendizaje, diversión y un verano cargado de experiencias…

- ¿Qué impronta personal quiere dar a los Cursos de Verano de 2016?

Un acontecimiento tan prestigioso como los Cursos de Verano de la Complutense en San Lorenzo de El Escorial, con una trayectoria apabullante y un elenco histórico de directoras y directores tan relevante, lo primero que nos imponen a los nuevos de este año es un respeto y la idea de intentar mantener ese nivel, lo que no es poco. Sabemos, además, que nada en la vida se produce por inercia; por tanto, todo, incluso lo bien establecido, debe ser elaborado y tratado con cariño todos y cada uno de los días, incluso para que simplemente permanezca como está. Cuando digo que todo debe revisarse, me refiero a absolutamente todo. Eso quiere decir que uno se remanga y se pone a trabajar en lo que le toca lo que mejor sabe. Y en ese procedimiento siempre deja aún sin querer su impronta particular. Sin pretenderlo, todo se convierte en propio, en personal. De puertas afuera, estos Cursos queremos que, en principio, sigan la senda de los anteriores. De puertas adentro, no van a ser iguales, porque hay un nuevo equipo, un nuevo motor, que, por cierto, sorprendentemente ha cuajado extraordinariamente bien este año, así, a la primera. Y ese equipo, claro, establece de manera natural un nuevo modo de hacer.

- ¿De qué manera esta edición puede compaginar la reflexión académica con el sentido lúdico, un maridaje que usted defiende?

Entiendo que el verano es una época para descansar. Sin embargo esto no significa no hacer absolutamente nada sino sólo aquello que nos gusta, nos afianza y nos enriquece, como hacemos cualquier fin de semana durante el año. En las vacaciones estivales encontramos espacio para pensar con tranquilidad, para reflexionar con calma sobre los temas que durante la época de trabajo nos acucian y nos preocupan, sobre los problemas que hemos dejado en suspenso pero que somos conscientes de que nos esperan a la vuelta de las vacaciones. Es lo mismo que en una playa o en una cafetería con amigos: se desarrollan conversaciones e interacciones sobre temas de preocupación común, pero en un ambiente sin estrés, ajeno al trabajo cotidiano. Y no digamos si, como en los Cursos de Verano, se proporciona una interacción con prestigiosas personalidades que nos guíen en los temas. Los Cursos ofrecen ese espacio y tiempo de relajada actividad, de ocio activo. Esto significa que procuramos una profundización académica que proporcione aquello que desea el “veraneante”.

- ¿La actualidad y una marcada esencia internacional son la base para renovar los Cursos en el futuro?

La actualidad debe priorizarse porque es la memoria presente y obviamente es lo que ocupa en el tiempo real nuestra mente. La internacionalización es importantísima actualmente porque significa tocar los mundos que ahora nos rodean. Los localismos son importantes pero la globalización es lo que hoy vivimos. Me sorprende, por cierto, la escasez de temas explícitamente internacionales en los debates políticos de nuestro país. En eso los alumnos nos marcan el camino, porque la internacionalización de sus preocupaciones es evidente. En estos días en que observamos la eclosión de los nacionalismos, el triunfo del Brexit y los localismos, creemos que desde la Universidad Complutense debemos abordar las temáticas actuales desde una visión global.

- ¿Qué aconsejaría a un alumno matriculado en los Cursos?

Que disfrute al máximo del contacto con las importantes personalidades (unos muy conocidos y otros a descubrir) que traemos a los Cursos. Y algo que no necesita consejo porque seguro que se producirá, ya que es propio de la esencia de los Cursos, que interactúe con los demás alumnos, que participe en los debates, que dé su opinión, que se sienta miembro activo de los eventos porque esa es la razón de esta iniciativa, el motivo por el que los hacemos y pretendemos que crezcan año tras año.

- ¿Qué le gustaría pensar y sentir el último día, el 21 de julio?

Por supuesto, que el éxito nos haya acompañado. Esto significaría que los alumnos hayan obtenido una enriquecedora experiencia, donde sientan que han crecido en conocimiento sobre determinados temas que le preocupaban y ahora dispongan de herramientas para solucionarlos, vean caminos y mejores métodos para abordarlos. Y todo esto, que haya sido dentro de un ambiente relajado y, si es posible, divertido.

- Desde que dirige los Cursos, su actividad académica y artística se habrá alterado...

Por fuerza he tenido y tengo menos tiempo para otras actividades porque los Cursos exigen una gran concentración. Respecto a lo académico, no he bajado el ritmo porque previamente tenía concedido un semestre sabático para este 2016 y he podido abordar desde febrero al 100% la actividad de los Cursos. Y con respecto a mi obra artística, uno siempre encuentra a lo largo de cada semana un espacio personal para desarrollar sus pasiones creadoras, aunque más limitadas en el tiempo.

- Acaba de publicar su libro El humor gráfico y su mecanismo transgresor, ¿se muestra aquí como un preciso relojero que intenta mostrar el complejo funcionamiento interior del humor gráfico?

Mi condición de profesor de Diseño Gráfico e Ilustración en la UCM así como de profesional del humor gráfico en diversos medios, me dio pie a reflexionar teóricamente sobre el mecanismo del chiste gráfico. Sorprendentemente, al precisar el humor de una imperativa salida exitosa (un chiste siempre debe comunicar perfectamente su mensaje incorrecto mediante una forma totalmente adecuada, porque si no, no se entiende y no consigue divertir, no es chiste), permitía el análisis de su funcionamiento y considerarlo un observatorio maravilloso sobre lo que es la eficacia en comunicación visual.

- ¿Qué más términos, según usted, acompañan al concepto de transgresor cuando hablamos de humor gráfico?

El humor no dice la verdad pero sí señala la mentira, lo que no es poco. Es por tanto portador de un tabú al expresar lo prohibido, lo inconveniente, al decir lo que no se debe decir. Si no fuera transgresor y dijera lo correcto, no sería humor. Para esa misión tan arriesgada se vale de recursos muy curiosos, como la banalidad, la puerilidad, la frivolidad, el absurdo, etc., lo divertido en general. Esa palabra, di-versión, significa que ofrece sobre un tema otra versión, un camino lateral, una vía de servicio, para acceder a lo nuclear, que es lo prohibido, lo incorrecto.

- En cuanto al diseño gráfico, ¿estamos viviendo un momento dulce en nuestro país?

Dentro del desolador panorama profesional que tenemos en nuestro país, el diseño gráfico goza de relativa buena salud, debido al manejo de las nuevas tecnologías y al impulso de estas nuevas generaciones de diseñadores,  infinitamente mejor formadas que la mía, por ejemplo, y claramente más solidarias y conectadas con el mundo.

 

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