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“Gracias a la bolsa, la vida sigue”

18 JUL 2019 - 18:56 CET

Rafael Olalla/ Foto: Nacho Calonge

En España, alrededor de 70.000 personas conviven con una ostomía, una abertura creada quirúrgicamente entre los intestinos y la pared abdominal. En la práctica, supone la adhesión de una bolsa al vientre del paciente en la que se depositan los deshechos fecales. Lo primero que se le pregunta al paciente tras la intervención es cómo se encuentra y cómo ha asumido la vuelta a casa tras el alta hospitalaria.

Aunque es una cirugía compleja, María Elena García Manzanares, enfermera experta en ostomía, comentó que las guías recomiendan una preparación intensiva en el preoperatorio y que el postoperatorio transcurra lo más rápido posible, tratando de reducir los ingresos para que el paciente vaya a casa cuanto antes, ya que la estancia en el hospital “siempre supone más riesgo de generar alguna complicación”. Por ello, en principio, la estancia suele ser de entre cinco y siete días si todo va bien tras la intervención. Aunque añadió que “también depende de la edad, de la patología previa o de si se han operado de urgencia”.

Una vez dada el alta, lo ideal es que el paciente tenga un apoyo y seguimiento individualizado para aprender nuevos cuidados higiénicos, ajustes alimenticios y aceptación emocional del nuevo aspecto físico, todo ello para ajustar las actividades de la vida diaria.

En el apoyo médico que se brinda al paciente participan el anestesista, el cirujano y el equipo de enfermería para hacer el marcaje del estoma –o bolsa-, previo a la cirugía.  “Que esté localizado en un buen sitio implica que las bolsas van a pegar bien y el paciente va a tener mejor calidad de vida”, añadió García Manzanares. Una vez estabilizado el paciente tras la operación, seguirá recibiendo atención primaria en revisiones rutinarias.

Ostomía y la Enfermedad de Crohn

En relación con esta práctica médica, la enfermera María Elena García Manzanares se refirió a la enfermedad de Crohn, una inflamación intestinal que, en el 5 % de los casos, requiere una ostomía.

El curso Lecciones de ostomía y vida,  dirigido por Mª Elena García y Santiago Pérez García, contempló una mesa redonda entre pacientes, enfermeras estomaterapeutas y representantes de asociaciones. En esta charla, Rosa Rodríguez, presidenta de la Asociación de Ostomizados de Madrid, comentó que “lo peor de todo” es cuando, debido a imprevistos u operaciones de urgencia, “ni siquiera te lo dicen, sino que directamente entras a un quirófano de una forma y sales de otra”. En este sentido, reclamó la formación de los especialistas para el trato con el paciente: “Hay que ser exigentes, rotundos y explicar que gracias a la bolsa, la vida sigue”.

De la misma forma, también intervinieron pacientes de cáncer de colon o de la enfermedad de Crohn, como Dani, que tras nueve meses del diagnóstico como enfermo, le dijeron que le iban a realizar una ostomía: “Me dijeron con 30 años que me iban a poner la bolsa y me eché a llorar porque no sabía qué era”. Otra de las alumnas del curso explicó que para ella la ostomía fue lo de menos, que, como paciente de cáncer de colon, ella lo que quería era “salvarse la vida”.

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