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“Cantimploras de sabiduría” para afrontar el resto del verano

La XXIX edición de los cursos complutenses, con alumnos de 49 nacionalidades, dice adiós

21 JUL 2016 - 20:54 CET

Javier Picos / Fotos: Nacho Calonge

Antes de soplar, en 2017, las 30 velas de vida de los Cursos de Verano, toca despedir la edición número 29, que del 27 de junio al 22 de julio, ha integrado más de un centenar de actividades en San Lorenzo de El Escorial y en seis sedes en Madrid. El acto de clausura cuenta con un espacio de excepción: el coliseo Carlos III, en honor de un monarca que precisamente ha sido objeto de estudio en dos seminarios de este verano.

La Orquesta Sinfónica de la Universidad Complutense, en su versión de orquesta de cámara, bajo la dirección artística y musical de José Sanchís, y con la colaboración en la dirección de J. Manuel Serrano, Salvador Tarazona, Diego Fortes y Alejandro Morán, pone el colofón con un programa que comienza y termina con Sibelius y transita por obras de Holst y Tchaikovsky. Puro “cariño e ilusión”, como expresa el propio Sanchís, y resultado del taller de dirección de orquesta que ha tenido lugar en la última semana en el Colegio Universitario María Cristina.

Los datos de la edición de 2016 los aporta Manuel Álvarez Junco, director de los Cursos: 3.300 alumnos de 49 nacionalidades diferentes (587 becarios generales, 212 becarios de patrocinio y 142 becas del rector, a los alumnos con mejores expedientes; 1.148 matriculados por internet y 2.152 por matrícula presencial; 1.423 hombres y 1.877 mujeres) y 1.410 ponentes.

Además de agradecer a las autoridades y al personal, en especial a los becarios, su presencia y trabajo en las aulas complutenses, Álvarez Junco también expresa sus sentimientos: “Espero que hayamos encontrado un foro de encuentro donde sosegadamente reflexionar y relacionarnos con gentes y temas. El verano sigue, eso sí, con las cantimploras llenas de sabiduría y de una relajada satisfacción”.

Carlos Andradas, rector de la Universidad Complutense, reafirma, como lo hiciera Kavafis en su poema Ítaca, la importancia del viaje y lo aplica a unos Cursos que al año que viene llegan a un número “bonito”, su trigésima edición “donde mejoraremos algunas cosas y corregiremos otras” como la poca presencia femenina en el conjunto de los ponentes. “Estas cuatro intensas semanas –manifiesta- son también universidad, debate, diálogo, puestas en común, transversalidad y salir a la sociedad”.

Los Cursos de Verano cuentan con el patrocinio general de Banco Santander y el apoyo de más de un centenar de empresas, instituciones y asociaciones. Alfredo Albaizar, director de Relaciones Institucionales de Santander Universidades España, recuerda que la mejor inversión es la educación y dentro de ella, el papel de la universidad resulta fundamental “como motor de progreso”. La Universidad Complutense, según él, ya no la podemos entender sin sus Cursos de Verano.

La “A” que representa una aleta de buceo, el cartel anunciador de la presente edición, obra de Isidro Ferrer, se descuelga ya del patio del Infantes. En un abrir y cerrar de ojos, lo que dura un pestañeo, todas las palabras y las emociones vertidas en los cursos marcarán nuestros pasos. Hasta el año que viene, carpe diem.

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