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Conoce a nuestra compluemprendedora Sara Zangri y su proyecto "Medea Mind", reciente premio de la Fundación MásHumano

17 NOV 2022 - 14:51 CET

Sara Zangri es italiana y lleva desde los 15 años viviendo fuera. Estudió la carrera de Psicología en la Universidad de York, Inglaterra. El último año de carrera los compaginó con un máster en neurociencia, donde descubrió la rama de investigación. En el máster, nos explica, se dió cuenta de que tenía muchos conocimientos técnicos “pero si estoy dedicando mi vida a ayudar a las personas, tengo que conocer a las personas a las que voy a ayudar, trabajar con pacientes”, y es cuando decide mudarse a Madrid y cursar el título propio de la Complutense en Psicología Clínica y Práctica Profesional, que recomienda totalmente. El último de los premios recibidos procede la Fundación MásHumano

 

¿Cómo nace tu proyecto Medea Mind?

Yo estaba trabajando en ese momento con una paciente que tenía necesidades, seguramente a nivel de tratamiento psicológico, pero también tenía carencias a nivel de actividad física y de nutrición. Nosotros, la mayoría de los psicólogos con formación más joven, entre comillas, tenemos esa sensibilidad a medir también el bienestar físico de nuestros pacientes porque sabemos que la nutrición y la actividad física juegan un rol súper importante tanto en la etiología, en cómo se manifiestan los problemas de salud mental, como en su tratamiento, pero no soy nutricionista y no soy fisioterapeuta tampoco, entonces quería comunicar con los profesionales que podían atender a esta paciente y encontré una barrera enorme. Es imposible comunicarse con profesionales que no estén en el mismo centro, y es muy raro que un paciente pueda permitirse tres servicios a la vez en un centro multidisciplinar. Entonces ahí empecé a darle vueltas, como científica en cuanto encuentro un problema me vuelvo un poco obsesiva con ello y empiezo a ver qué soluciones existen.

Para poder ayudar a esta paciente en concreto, no encontraba ninguna solución en el sistema público en el que yo me pudiera comunicar con su médico de cabecera para que le recetara o le derivara a servicios especializados en nutrición. No había manera de contratar a alguien de actividad física o fisioterapia a través del sistema público porque no tenía patología en sí, pero tenía una carencia completa de movimientos, entonces ya tenía que recuperar esa movilidad y necesitaba un profesional para hacerlo. 

Entonces ahí empezó una idea que tuve de por qué los tratamientos de salud mental no son multidisciplinares, cuando en realidad tenemos tres disciplinas que se complementan tan bien en entender y resolver el problema. Y es ahí donde empezó una idea, que se fue gestando durante una estancia que hice en Boston durante el máster, ya que tuve la oportunidad de cursar un año de estancia en Boston. Bueno, 6 meses ahí y 6 meses desde aquí, con el laboratorio de la doctora Sara Lazar, que es una experta en neurociencia de la meditación a nivel mundial y bueno, es una persona maravillosa y fue también una de las personas a las que debo muchísimo por el proyecto, porque mientras estaba ahí en Boston, hice la estancia con ella en el Massachusetts General Hospital, en el Departamento de Psiquiatría, y allí conocí a muchísimos clínicos e investigadores en la misma persona. Estas dos ramas se pueden también aplicar al mismo contexto y ellos trabajaban también con empresas. Trabajaban con herramientas digitales que tienen una función específica en el tratamiento clínico, y las diseñaban en el laboratorio, las testaban con pacientes en ámbito clínico y luego se proporcionaba a la población general a través de empresas. Y ese flujo entre ciencia, clínica y empresa, me encendió la bombilla y dije ¿Pero esto porque no pasa en mi contexto de trabajo?  Yo como científica, sé qué tratamientos más punteros puedo llevar a mis pacientes, pero ¿cómo lo puedo hacer? Entonces ahí empezó a desarrollarse más la idea del proyecto y justo coincidí en Harvard con el que es hoy mi cofundador, Pablo Roca, que también es doctor en Psicología por la UCM, donde ha crecido profesionalmente y a través de la cual estaba realizando una beca en Harvard. Entonces coincidimos, empezamos a hablar, como se suele hacer cuando estás de estancia en otro país tomando el café americano, que es tan largo que te da para conversaciones interesantes.

Y de ahí decidimos empezar este proyecto, al que se sumaron otras personas, que tienen un perfil más business y un perfil más técnico, porque sabemos muy bien que como clínicos tenemos conocimientos excelentes, como investigadores también, pero la parte Business ya te digo que es un dolor de cabeza y como nos dice nuestro tercer socio, “muchas veces tenéis ideas brillantes, pero bajarlas a tierra es todo un trabajo” y es así, entonces decidimos armar una team multidisciplinar con el objetivo de crear algo que pueda realmente cambiar la vida de las personas que sufren de problemas de salud mental de forma eficaz, accesible y basada en evidencia científica. Y así nació Medea Mind, que se gestó aquí durante mi primer año de doctorado, entonces de vuelta de Boston, terminé el máster de clínica y empecé mi doctorado con el profesor Carmelo Vázquez de la UCM también y del departamento de Psicología clínica, que es mi mentor en la parte científica y clínica de mi desarrollo profesional, es un mentor maravilloso. Además, porque realmente ve el valor de lo que estamos haciendo y nos apoya muchísimo en el desarrollo de este proyecto y nos pone sus límites científicos, cuando queremos hacer algo muy novedoso, nos mantiene siempre en la recta de la ciencia y de hacer las cosas con su rigor científico, que es algo que falta en muchísimas empresas de salud mental.

 

¿Cómo llegas a conocer Compluemprende?

Pues el primer año de doctorado, cuando el proyecto era una idea todavía, participamos en un premio de misiones comerciales en femenino, de la Universidad de Santiago de Compostela, y lo ganamos. Así que nos mandaron a una aceleradora, una versión de Compluemprende pero de la Universidad de Barcelona, y fue ahí donde me hablaron de vosotros. 

Yo no sabía que iba a tener una empresa, así que tampoco había mirado la oportunidad de cómo gestar la empresa dentro de la complu. 

Y así empezó, lo busqué y me puse en contacto con vosotros, y tengo que decir que aquí nos sentimos en casa, el hecho de que tengamos un espacio de trabajo donde podamos reunir a todo nuestro equipo, que son clínicos, científicos, técnicos, que cada uno también tiene su otro trabajo, es un lujo para nosotros, porque como startup no podríamos tener este tipo de espacio. Pero no sólo es el espacio físico, también es el cuidado y el cariño que tenemos desde que hemos llegado aquí, en proyectos a los que aplicar, en convocatorias que podrían encajar con nosotros, en evaluación del proyecto por parte de todo el equipo…

 

Hace poco habéis estado en Boston junto a Compluemprende, ¿cómo ha sido la experiencia? 

Ya el primer día empezó la magia de este tipo de viajes porque pude conectar con personas de las que estaban viajando a Boston y conocer a las otras 12 startup creo, si, éramos 13 en total, que estaban participando en este intercambio y por supuesto, había una variedad, un nivel y un talento fenomenal, que refuerza mi deseo de montar una empresa aquí en España porque hay un talento brutal. Y conectar con ese ecosistema ya fue en sí un lujo maravilloso y conocí muchísimas personas que están trabajando en Madrid en cosas que tienen que ver con el ámbito tecnológico, no necesariamente de salud, pero que están llevando esa innovación a las personas y que están dedicadas a mejorar la vida de las personas de alguna forma, entonces ahí ya fue un primer momento de “wow”. 

Después participamos en las clases en el Real Colegio Complutense allí en Harvard, que tienen un espacio maravilloso y, por supuesto, nos sentimos en casa porque la acogida que tuvimos por parte de Daniel y su equipo, fue maravillosa. Y de ahí empezamos con clases por las mañanas, clases que en realidad eran intercambios porque venían speakers distintos de ámbitos distintos de tecnología, salud y Business en general, a hablar con nosotros desde la Universidad de Harvard o desde MIT, Sloan School of Management. Nos encantó el contenido, pasamos a escuchar cosas que tienen que ver con microbiología hasta cómo llevar tu startup a nivel internacional, búsqueda de inversores… el tema ha sido cada día una sorpresa, pero lo que se mantuvo constante es la calidad de lo que escuchamos y creo que se puede aprender muchísimo tanto de lo que es parecido a lo tuyo, en mi caso, las charlas de health que tuvimos fueron maravillosas, escuchamos historias como la de Jordi que es catalán que se mudó a Estados Unidos y ahí montó su empresa dentro de Harvard. Y, por cierto, tiene una aceleradora que se llama Light House, que es algo muy interesante que estamos también mirando como un contacto cercano para nosotros, y también historias de cómo la robótica se puede utilizar para la salud de las personas que trabajan levantando pesas todos los días, sobrecargas, repartidores y personas que trabajan en el ámbito de distribución.

Todo eso ha sido muy inspirador, ver cómo científicos y clínicos consiguieron montar sus empresas dentro del ámbito académico. Nunca salieron de la Universidad, entre comillas, porque ahí está su laboratorio. Es esa transferencia científica de la que hablábamos, ciencia o investigación clínica y empresa, ahí se mantienen dentro de la de la misma organización. Es una inversión por parte de la institución en formar a estas personas tan brillantes que luego se mantengan dentro de la Universidad, creo que para ellos también es una súper ventaja que les tienen cerca para ser de inspiración a sus estudiantes. Inspiración como lo fueron para nosotros y también enseñarles cómo lo han hecho. Entonces eso fue, creo que algo súper enriquecedor. Quizás lo que más me llevo a nivel personal como objetivo de mi carrera, de mi empresa y mi misión y visión también de qué quiero conseguir montando una empresa como Medea,es realmente replicar este modelo que en Estados Unidos está ya tan establecido, pero me gustaría hacerlo aquí, me gustaría hacerlo en Europa, en Madrid en concreto y en la complu si es posible, que siento ya como mi casa.

 

Y bueno, nada más volver a Madrid tengo entendido que habéis ganado un premio, cuéntame.

Si, ha sido un mes para nosotros de muchísima emoción porque ganamos un premio justo antes de ayer en la convocatoria de TECSAM, que es una asociación para la salud mental que trabaja con investigadores y con empresas para facilitar esa transferencia científica, y en este caso participamos en el desafío DKV que quiere dar respuestas a problemas de salud mental con innovación tecnológica, y ganamos el primer premio que será un piloto con DKV Innolab. Tenemos muchísima ilusión de poder validar lo que ya tenemos validado el laboratorio, esta vez en el ámbito real, así que fue maravilloso. También los segundos ganadores, que tienen una plataforma digital de reconocimiento de voz a nivel médico, para Alzheimer, por ejemplo, fue muy merecido.

Había un nivel de preparación por parte de todas las empresas que cuando nos llamaron, fue una sorpresa enorme y muy contenta de haberlo ganado, porque mi equipo la verdad es que se está esforzando, está haciendo una labor de una calidad máxima, tenemos un equipo muy puntero y tengo suerte de que tantas personas crean en el proyecto de Medea, tenemos clínicos, psicólogos, nutricionistas, fisioterapeutas, ingenieros, por supuesto, que son super necesarios y les queremos mucho por ayudarnos a bajar a tierra nuestras ideas tan clínicas. Entonces, bueno, esa ha sido la noticia más reciente, tenemos muchísima ilusión.

¡Enhorabuena por el premio!

 

Para Sara, a día de hoy, ¿qué significa el éxito, tanto a nivel personal como a nivel empresarial con tu proyecto de Medea?

A nivel personal estoy creando para mí un ámbito de trabajo en el que pueda realmente utilizar todas las herramientas que he estado cultivando durante mis estudios, durante muchos años y muchos sacrificios. No quiero dejar de lado mi alma de investigadora ni mi deseo de practicar como psicóloga, de ver pacientes, y a la vez de dar voz a mi espíritu de innovación, soy una persona con mucha curiosidad, me han encantado siempre los retos, entonces el objetivo es poder llevar a mi trabajo del día a día todas las cosas que me gustan, de tantos ámbitos distintos. Mi tutor de tesis, Carmelo, siempre bromea con esto, tengo una curiosidad máxima y su labor diaria es tener que enfocarme en el  objetivo. Y, además, llevar Medea lo más lejos posible y con el objetivo de llegar a cuantas más personas posibles.

A nivel profesional, estamos empezando con un proyecto en el ámbito privado, de salud privada, vamos a trabajar inicialmente con clínicas y entornos de salud privados, pero nuestro objetivo es llegar al sistema público en un futuro, después de muchos pasos regulatorios, porque creemos realmente que se puede mejorar y optimizar lo que estamos dando a nuestros pacientes a nivel de salud mental. Es un reto del futuro, pero es un reto del presente también.

Para Medea el reto va a ser conseguir la solución de salud mental más accesible, que pueda llegar realmente a todas las personas para prevenir y tratar los problemas de salud mental y dar herramientas a nuestros clínicos para poderse poner al día constantemente, con las últimas tendencias en investigación y poder tener esa formación constante para ellos. 

Entonces los dos servicios principales que damos dentro de Medea son entrenamientos, para profesionales en este nuevo método clínico puntero que lleva la ciencia a la práctica clínica y, por otra parte, damos un servicio digital para el paciente que empezamos con una herramienta de screening, personalizamos el tratamiento con nuestro algoritmo, damos herramientas digitales para que el tratamiento con el profesional cara a cara tenga una duración menor para los pacientes para que puedan trabajar en su día a día y monitorizamos los cambios a largo plazo.

Sabemos que la salud mental es muy compleja y no hay una respuesta fácil, entonces Medea para mí en el futuro va a ser un espacio de innovación abierta, donde empezamos con este proyecto que te acabo de contar, pero en un futuro me gustaría que un equipo que haya desarrollado una herramienta digital para la mejora del estado de ánimo o del sueño pueda llegar rápidamente a las personas a través de Medea. Si otro equipo de investigación está trabajando un algoritmo mejor del que tenemos nosotros, que no se tenga que pasar por 4, 5 o 6 años de etapas de empresa, sino que puedan a través de la plataforma de Medea, llegar rápidamente a los clínicos y a los pacientes, entonces el objetivo es innovación abierta porque la salud mental no es su reto que se pueda solucionar con una sola empresa, tenemos que hacerlo a nivel comunitario, y por ello estamos en la final de un proyecto europeo que va a solucionarse probablemente a finales de octubre. Y por supuesto, sería una aceleración brutal para nosotros, pero si no conseguimos ganarlo, el equipo está muy dedicado a este proyecto como algo a largo plazo. 

 

Hasta ahora ¿cuáles son los retos más importantes que habéis logrado enfrentar y sobrellevar? ¿Y a cuáles os estáis enfrentando ahora mismo? 

El principal reto seguramente fue, entre todas las cosas que sabemos que son necesarias

para que realmente haya una eficacia constante en los tratamientos de salud mental, decidir qué elegir como nuestro MVP. En este momento va a contener cuatro módulos:  detección, personalización, tratamiento y monitorización de los cambios.

Y estamos validando paso por paso cada uno de los módulos. El primero ya está plenamente validado a nivel científico, ahora toca validarlo en contextos reales y de ahí estamos siguiendo a nivel más modular, entonces eso van a ser los siguientes retos.

Seguramente conseguir financiación, como para todas las empresas, es un reto importante. Hasta ahora no hemos tenido financiación externa, hemos conseguido hacer un bootstrapping de nuestros servicios porque vimos que desde que lanzamos nuestra mini página web en febrero tuvimos clientes que estaban tocando a la puerta, la gente quiere ya un tratamiento de salud integral.  El siguiente reto va a ser pasar desde nuestro MVP, a un medical devices que tiene un plan regulatorio muy importante y que requiere mucha financiación. Entonces paso por paso, estamos ya pensando de cara a ese futuro que va a ser probablemente un plan de aquí a 5 años, buscando hacer todos los pasos de forma correcta para que todo el trabajo de hoy pueda ser útil en un futuro hacia ese objetivo. 

 

Y, por último, ¿qué te hubiera gustado que te dijeran a ti personalmente como emprendedora cuando empezaste? y, ¿qué le dirías hoy, ya como emprendedora, para aquellos que quieran seguir este camino?

Es una muy buena pregunta, creo que tengo que contestar en dos partes, voy a intentar ser breve.

Lo primero es que si tienes una idea y te apasiona mucho y crees que puede realmente tener un impacto importante para las personas, para el medio ambiente, para resolver un problema, entonces eso merece la pena explorar. Nuestra sociedad se va a enfrentar a muchos retos y necesitamos innovación, especialmente por parte de nuestra generación. Entonces primero “do it”, o sea, hay que intentarlo, no tengas miedo a fracasar porque el primer fracaso sería no intentarlo. 

Y el segundo consejo, pide ayuda. No podemos hacerlo solos, nosotros tenemos muchísima ayuda. Pablo y yo empezamos a tomar un café cerca de Harvard square, donde se dice que esas ideas suelen tomar forma porque inspira mucho, y ahora tenemos un equipo de trece personas implicadas con el proyecto, que creen mucho en el futuro de Medea. Por supuesto, tenemos el apoyo de Compluemprende, de nuestras familias y amigos también que han decidido aceptar que no nos ven los fines de semana porque trabajamos en el proyecto.

Entonces pedir ayuda es muy importante, pero también, no tengas miedo, no tengas vergüenza, o sea, hay que tocar puertas, cuantas más posible, especialmente a personas que quizás están haciendo algo parecido. Es muy sorprendente cómo el ecosistema de emprendedores es tan amable y abierto. Yo he tocado puertas de personas que tienen empresas parecidas a la mía, que no me conocían de nada, y me han abierto las puertas de su casa contándome de su proyecto, de los retos a los que se han enfrentado y mi puerta está abierta para quienes quieran conocer más sobre estas etapas de emprendimiento y de transferencia científica. Entonces, pedir ayuda es muy, muy importante.

 

¡Muchas gracias por la entrevista y mucho éxito!

 

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