El Chester Amarillo - Compluemprende catalizador de talento

Chester Amarillo - Compluemprende catalizador de talento UCM

Mª Inmaculada López Núñez, “El emprendimiento ya no se entiende únicamente como creación de empresas, sino como una manera de poner el conocimiento universitario al servicio de retos sociales, culturales, sanitarios y tecnológicos”

 

En esta ocasión, contamos con Mª Inmaculada López Núñez, directora de la Oficina Complutense de Emprendimiento (Compluemprende) y profesora Titular en el Departamento de Psicología Social, del Trabajo y Diferencial. Su trayectoria profesional conecta lo académico con lo aplicado, “dos miradas que se potencian mutuamente: la universidad aporta rigor y análisis al emprendimiento, y el emprendimiento devuelve a la universidad sentido e impacto".

 

P- Dirige la Oficina Complutense de Emprendimiento, dependiente del Vicerrectorado de Formación Permanente, Empleabilidad y Emprendimiento de la UCM, cuyo objetivo es apoyar las ideas emprendedoras de la comunidad universitaria ¿cómo se materializa ese apoyo?

R-El apoyo de Compluemprende se materializa, ante todo, gracias a un marco institucional claro y a un equipo comprometido. La Oficina nace formalmente en 2007 mediante la creación oficial de la estructura de emprendimiento de la UCM. Esta fecha, de la que este año celebramos 18 años, no es un mero dato histórico: simboliza la consolidación de una hoja de ruta.

Hoy Compluemprende depende del Vicerrectorado de Formación Permanente, Empleabilidad y Emprendimiento, bajo la dirección de la vicerrectora María Concepción García Gómez, cuyo liderazgo ha sido esencial para ordenar criterios, fortalecer estructuras y dar coherencia a las políticas de emprendimiento de la UCM. Así, Compluemprende aparece como punto de conexión entre facultades, estudiantes, PDI, PTGAS y agentes externos que ayudan a transformar ideas en proyectos con sentido, rigor y propósito. Una pieza fundamental es la Red de Preincubadoras que ha ido creciendo a lo largo de los años y que en 2025 ha alcanzado un gran hito: la incorporación de la Facultad de Medicina, un centro de extraordinario peso académico y científico. Con esta nueva incorporación, la red cuenta ya con 19 preincubadoras. Este modelo de trabajo descentralizado permite que el emprendimiento surja donde se originan las preguntas: en las aulas, en las facultades, en los espacios donde emergen las inquietudes reales de la comunidad universitaria.

El apoyo también se expresa a través de programas estructurados, premios y ayudas, actividades de formación transversal, una estrategia coordinada de comunicación y presencia en redes sociales y una creciente profesionalización. Un ejemplo claro es la certificación Business Mentor de la Fundación para el Conocimiento madri+d, que en este año han realizado los responsables de las preincubadoras. Esta acreditación proporciona un estándar de calidad y refuerza la capacidad de la red para ofrecer un acompañamiento riguroso.

Todo ello se complementa con un trabajo continuo de alianzas externas, conexión con entidades públicas y privadas y la labor diaria del equipo de Compluemprende que traduce la estrategia institucional en acciones concretas.

 

«(...) el reto ya no es tanto “iniciar” emprendimientos, sino profundizar y profesionalizar su acompañamiento, asegurar su impacto real y articular conexiones entre la universidad, la empresa y la sociedad.»

P- ¿Cómo percibe el desarrollo del emprendimiento en el entorno universitario en la actualidad?

R-El emprendimiento universitario atraviesa una etapa de madurez y expansión simultánea. Ha dejado de ser una iniciativa complementaria para convertirse en un mecanismo decisivo de innovación. Lo interesante es que el emprendimiento ya no se entiende únicamente como creación de empresas, sino como una manera de poner el conocimiento universitario al servicio de retos sociales, culturales, sanitarios y tecnológicos. Y en ese sentido, la UCM tiene una ventaja diferencial: su diversidad. La riqueza de perfiles, desde humanidades e ingenierías hasta ciencias experimentales, pasando por ciencias de la salud o ciencias sociales, demuestra que las soluciones más innovadoras nacen del cruce entre disciplinas.

Así, la aparición de Compluemprende en el Ranking FUNCAS 2025 como vivero avanzado confirma una percepción que venimos observando y trabajando: el emprendimiento universitario exige seriedad, estructura, metodología y resultados, y en esa dirección estamos caminando.  A ello se suma un contexto social donde el estudiantado reclama mayor capacidad de acción, sentido de propósito y herramientas para crear impacto.

Desde mi perspectiva, el reto ya no es tanto “iniciar” emprendimientos, sino profundizar y profesionalizar su acompañamiento, asegurar su impacto real y articular conexiones entre la universidad, la empresa y la sociedad.

 

P- Recientemente, ha sido el aniversario de su incorporación en Compluemprende ¿cuál es su balance hasta el momento como directora de la Oficina Complutense de Emprendimiento?

R- Compluemprende tiene una historia de esfuerzo colectivo: no se trata de empezar de cero, sino de continuar y hacer evolucionar un proyecto que nació en 2007 y que, desde entonces, ha ido acumulando buenas prácticas, aprendizajes y experiencias. Durante este año, se ha reforzado el alineamiento entre la Oficina y el Vicerrectorado, asegurando que cada programa y cada convocatoria respondan a una visión compartida de innovación y emprendimiento.

Así, el programa Fábrica se ha afianzado como el itinerario de iniciación, con una apuesta decidida por la presencialidad que fortalece el vínculo entre ideas, equipos y oportunidades reales de mercado. A ello se suma un enfoque más práctico y experiencial, que permite a los estudiantes avanzar desde la creatividad hasta la validación temprana de sus proyectos.

A lo largo del año también se ha puesto en marcha un nuevo programa, PIENSA, desarrollado en colaboración con la Cámara de Comercio de Madrid, orientado a impulsar proyectos y acercar el talento universitario al ecosistema empresarial madrileño. Más recientemente, se ha lanzado Ponte en Acción, un ciclo de charlas, talleres y conferencias centrado en buenas prácticas y herramientas que facilitan el camino emprendedor.

Otro hito relevante ha sido la ampliación de la red de preincubadoras, que nos permite llegar a más titulaciones y perfiles. Paralelamente, se ha dado un paso importante en el fortalecimiento del asesoramiento, la mentorización, las redes de colaboración y la visibilidad de los proyectos.

Lo más significativo de este primer año ha sido comprender la profundidad del proyecto y acompañarlo en un momento de expansión estratégica. Resumiría esta etapa como un proceso de alineamiento institucional y de consolidación del itinerario formativo y el asesoramiento, al reforzar los programas existentes e incorporar otros nuevos. Ahora bien, también tengo claro que los próximos años exigirán transformar ese acompañamiento en escalabilidad, impacto y conexiones externas sólidas, que permitan consolidar a Compluemprende como un actor clave en el ecosistema emprendedor universitario.

 

«Compluemprende me ha mostrado con claridad cómo el conocimiento universitario puede traducirse en soluciones reales para la sociedad»

P- Su trayectoria profesional va más allá del ámbito del emprendimiento, ¿cómo ha influido su experiencia académica en su labor como directora de Compluemprende y viceversa?

R- Mi trayectoria académica está ligada a la Psicología Diferencial y del Trabajo, y esa formación influye de manera directa en cómo concibo el emprendimiento. Desde esa perspectiva, emprender es un proceso multidimensional que implica la capacidad para ver oportunidades donde otros ven problemas, también implica motivación, gestión emocional, resiliencia, creatividad, liderazgo, trabajo en equipo, capacidad para aprender del error…

Al mismo tiempo, trabajar en este ámbito me aporta nuevas preguntas de investigación, me conecta con problemáticas contemporáneas, retos y necesidades emergentes y me ofrece una observación privilegiada sobre la innovación y el emprendimiento.  

Por otro lado, Compluemprende me ha mostrado con claridad cómo el conocimiento universitario puede traducirse en soluciones reales para la sociedad. Ha ampliado mi visión sobre el impacto del talento académico y me ha permitido comprender mejor la dinámica del ecosistema de innovación: sus ritmos, sus actores, sus oportunidades y sus desafíos.

Esta conexión entre lo académico y lo aplicado es, quizá, uno de los mayores aprendizajes de esta etapa. No son dos trayectorias paralelas, sino dos miradas que se potencian mutuamente: la universidad aporta rigor y análisis al emprendimiento, y el emprendimiento devuelve a la universidad sentido e impacto.

 

«Mi mensaje sería: Si tienes una idea, dale una oportunidad, ven a compartirla.»

P- ¿Qué consejo le daría a un miembro de la comunidad universitaria que tiene un espíritu emprendedor, pero no sabe cómo desarrollar su idea?

R- Le diría que no piense en el emprendimiento como un salto al vacío, sino como un camino de aprendizaje que puede recorrer acompañado.

El primer paso es simplemente venir a hablar con nosotros. No hace falta tenerlo todo claro; hace falta tener la disposición a aprender y atreverse.

El segundo paso es encontrar el equipo adecuado. Ningún proyecto sólido se construye en soledad. Por eso, la red de preincubadoras es tan valiosa: ofrece espacios para conocer perfiles distintos, compartir inquietudes, formar grupos multidisciplinares y recibir orientación cercana desde cada facultad.

El tercer paso consiste en conectar la idea con un propósito. Cuando alguien identifica qué problema quiere resolver y por qué, el emprendimiento adquiere coherencia, dirección y fuerza.

Mi mensaje sería: Si tienes una idea, dale una oportunidad, ven a compartirla. Compluemprende te ayuda a convertir ideas en realidades, preguntas en respuestas y talento en impacto.

 

P- De cara al futuro, ¿cómo visualiza la evolución y el posicionamiento de Compluemprende en el ecosistema universitario y del emprendimiento en Madrid?

R- Visualizo a Compluemprende entrando en una etapa clave de madurez. Tras 18 años de trayectoria nos hemos convertido en un referente para otras universidades que cada vez con más frecuencia quieren conocer nuestro modelo y ya lo están replicando. Este reconocimiento dentro del ecosistema emprendedor nacional nos sitúa en una posición idónea para afianzar un modelo que integra tres dimensiones esenciales: profundidad académica, impacto social y una conexión efectiva con el ecosistema externo.

En el plano interno, Compluemprende debe seguir siendo un espacio donde converjan la formación, la innovación y el talento aplicado. Los programas formativos y las actividades transversales deben reforzar nuestra misión: Fábrica, como el espacio donde se trabaja y se da forma a las ideas; Piensa, como el impulso para transformar esas ideas en proyectos mediante el análisis, el diseño y la validación; y Ponte en Acción, como el marco orientado al desarrollo de competencias transversales y a la generación de la confianza necesaria para su puesta en marcha.

En el plano externo, concibo a Compluemprende como un actor cada vez más influyente en Madrid, así como en los entornos nacional e internacional. La colaboración con instituciones, entidades públicas y corporaciones consolidadas permitirá que los proyectos que nacen en la UCM crezcan, escalen y generen valor económico y social.

Por todo ello, visualizo a Compluemprende como un referente del emprendimiento universitario no desde una lógica competitiva, sino desde la contribución. La Universidad Complutense es una institución generalista, la universidad presencial más grande de España y la tercera de Europa. Con ese potencial, que combina solidez institucional y proyección global, Compluemprende debe ser el gran catalizador del talento UCM: un lugar donde las ideas encuentren recursos, comunidad y donde puedan transformarse en proyectos viables, capaces de generar impacto real en la sociedad.