El Chester Amarillo - South Summit: futuro e innovación

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María Benjumea (South Summit), «nuestro ecosistema se está posicionando como uno de los más relevantes de Europa: somos el quinto país europeo en captación de inversión en inteligencia artificial (...).»

 

Conversamos con María Benjumea, historiadora y CEO de South Summit, el mayor evento anual sobre emprendimiento e innovación. “South Summit nació para conectar personas. Para (...) generar nuevas oportunidades de negocio, donde una idea pueda transformarse en una compañía y donde la innovación tenga un impacto positivo”.

 

P- Su formación en Geografía e Historia (UCM), una disciplina que enseña a analizar contextos, entender patrones y pensar a largo plazo, supone un perfil humanista que no es el que se imagina típicamente detrás de un proyecto emprendedor ¿Cree que esa mirada le ha dado alguna ventaja o perspectiva diferente a la hora de emprender? ¿Qué le diría hoy a una estudiante de humanidades que siente que el emprendimiento no es para ella?

R- Mi formación en Geografía e Historia en la Universidad Complutense de Madrid ha sido una parte fundamental de mi manera de entender el mundo y también de emprender. A veces pensamos que emprender consiste únicamente en tener una idea brillante o dominar una tecnología, pero emprender es, sobre todo, comprender a las personas, interpretar los cambios sociales y anticiparse a las necesidades que van surgiendo.

La mirada humanista aporta algo muy valioso: la capacidad de analizar el contexto, entender los comportamientos humanos y tener una visión amplia de los procesos de transformación. Las empresas no nacen en un vacío; nacen en una sociedad, responden a problemas reales y tienen que adaptarse a un entorno que cambia constantemente.

A una estudiante de humanidades le diría que no piense que el emprendimiento está reservado para perfiles técnicos o económicos. El mundo necesita personas capaces de hacerse preguntas, de conectar disciplinas y de aportar una visión diferente. La innovación nace muchas veces de unir mundos que antes estaban separados.

 

«La mirada humanista aporta algo muy valioso: la capacidad de analizar el contexto, entender los comportamientos humanos y tener una visión amplia de los procesos de transformación.»

P- A lo largo de su dilatada experiencia como emprendedora y empresaria ha puesto en marcha proyectos distintos entre sí. Mirando atrás, ¿qué le ha enseñado la experiencia sobre lo que de verdad marca la diferencia entre un emprendedor que prospera y uno que no? ¿Ha cambiado esa percepción con el tiempo? 

R- Con los años he aprendido que una buena idea es importante, pero no es suficiente. Lo que realmente marca la diferencia es la capacidad de ejecución, la perseverancia y, sobre todo, el equipo.

El emprendimiento es un camino lleno de incertidumbre. Hay momentos de éxito y momentos difíciles, y lo que permite avanzar es la capacidad de aprender, adaptarse y rodearse de personas que compartan una visión. Un emprendedor tiene que estar dispuesto a escuchar, a cambiar de opinión y a evolucionar constantemente.

Cuando empecé, quizá se hablaba más de la figura del emprendedor como alguien que tenía una gran intuición o una idea disruptiva. Hoy sabemos que construir una compañía requiere método, talento, acceso a conocimiento y una red de apoyo. La diferencia está en combinar ambición con capacidad de aprendizaje y, por supuesto, rodearte de un buen equipo.

«En los próximos años veremos una enorme aceleración tecnológica, pero la esencia del emprendimiento seguirá siendo la misma: personas con una visión capaces de identificar oportunidades, construir equipos y transformar una idea en una realidad.»

P- Estudió en la Complutense en una época en la que estos espacios no existían. Hoy la UCM cuenta con un Centro de Emprendimiento. ¿Qué siente al ver esa evolución y qué cree que puede cambiar en la vida de un estudiante al tener acceso a un lugar así? 

R- Me produce una enorme satisfacción ver cómo la universidad ha evolucionado y cómo el emprendimiento forma parte ya de la formación de los estudiantes.

Un centro de emprendimiento puede cambiar mucho la trayectoria de un estudiante porque elimina barreras. Muchas veces una persona tiene talento, creatividad o una idea, pero no sabe por dónde empezar. Tener un espacio donde pueda experimentar, equivocarse, aprender y conectar con otros es una oportunidad enorme.

La universidad tiene una responsabilidad muy importante: preparar a los jóvenes no solo para incorporarse al mercado laboral, sino también para crear nuevas soluciones y generar oportunidades.

 

P- Se habla mucho de inteligencia artificial, sostenibilidad y nuevos modelos de financiación como los grandes ejes del emprendimiento que viene. ¿Comparte esa visión o cree que hay factores menos visibles que serán igual de determinantes para las startups en los próximos años? 

R- Sin duda, la inteligencia artificial, la sostenibilidad y la evolución de los modelos de financiación van a transformar profundamente el ecosistema emprendedor. La inteligencia artificial ya no es una tendencia de futuro, sino una realidad que está redefiniendo cómo se crean empresas, cómo se compite y cómo se genera valor.

Los datos son muy reveladores: según el informe “El impacto real de la inteligencia artificial en el ecosistema emprendedor”, que hemos elaborado desde South Summit con PwC, la inteligencia artificial ya concentra el 61% de la inversión global de venture capital en 2025, frente al 30% que representaba en 2022. Además, la inversión mundial en startups alcanzó los 441.000 millones de dólares en 2025, impulsada en gran medida por el crecimiento de la IA generativa y las grandes rondas de financiación.

En este contexto, España también está avanzando. Nuestro ecosistema se está posicionando como uno de los más relevantes de Europa: somos el quinto país europeo en captación de inversión en inteligencia artificial, con 392 startups de IA y 1.600 millones de euros de inversión acumulada entre 2020 y 2025. Además, la inversión en startups españolas se ha mantenido por encima de los 3.100 millones de euros en 2025, demostrando la madurez y la capacidad de resiliencia del ecosistema.

Pero precisamente porque la tecnología va a tener un papel tan protagonista, creo que debemos prestar atención a otros factores menos visibles que serán igual de decisivos: el talento, la capacidad de liderazgo, la cultura empresarial, la diversidad de equipos y, sobre todo, la capacidad de entender problemas reales de la sociedad.

La tecnología por sí sola no crea grandes compañías. Lo que marca la diferencia es la capacidad de los emprendedores para convertir esa tecnología en soluciones útiles, escalables y con impacto. Las startups que triunfarán serán aquellas que sepan combinar innovación tecnológica con propósito, visión global y una profunda comprensión de las necesidades de las personas.

En los próximos años veremos una enorme aceleración tecnológica, pero la esencia del emprendimiento seguirá siendo la misma: personas con una visión capaces de identificar oportunidades, construir equipos y transformar una idea en una realidad.

 

«Ahora el foco está cambiando: ya no se trata solo de crear más startups, sino de construir compañías más sólidas, capaces de escalar, generar impacto y convertirse en líderes globales.»

P- South Summit es precisamente un termómetro del ecosistema emprendedor global. Desde ese privilegiado punto de observación, ¿Qué tendencias o señales está usted observando que tardaremos aún en escuchar en los grandes foros? ¿Hacia dónde va el ecosistema? 

R- Desde South Summit tenemos una visión privilegiada del ecosistema global porque estamos conectando constantemente a emprendedores, inversores, corporaciones, instituciones y talento de todos los continentes. Esa perspectiva nos permite detectar señales antes de que se conviertan en grandes tendencias.

Una de las principales conclusiones es que estamos entrando en una nueva etapa del emprendimiento: una etapa de mayor madurez. Durante los últimos años hemos vivido una enorme expansión del ecosistema startup, con un crecimiento muy importante del número de compañías, fondos y actores involucrados. Ahora el foco está cambiando: ya no se trata solo de crear más startups, sino de construir compañías más sólidas, capaces de escalar, generar impacto y convertirse en líderes globales.

La inversión global está apostando especialmente por sectores estratégicos como la inteligencia artificial, la energía, la salud, la industria avanzada o la defensa tecnológica. Precisamente la inteligencia artificial es una de las grandes fuerzas que está redefiniendo el ecosistema. No estamos hablando solo de una nueva tecnología, sino de una revolución transversal que está cambiando la forma de crear empresas, de trabajar y de resolver problemas. Pero la señal más importante que vemos es que la tecnología por sí sola no será suficiente: las compañías que triunfen serán aquellas capaces de combinar innovación con una comprensión profunda de los grandes retos de la sociedad.

También observamos que el emprendimiento es cada vez más global desde el primer día. Los mejores proyectos nacen pensando en mercados internacionales y los ecosistemas están mucho más conectados. El talento ya no está limitado por fronteras y la colaboración entre países es una de las grandes palancas de crecimiento.

 

P- Como fundadora del South Summit, ¿qué expectativas tenía para la edición de este año y qué mensaje o aprendizaje le gustaría que los asistentes se llevaran a casa cuando acuden al evento? 

R- El balance de South Summit 2026 es tremendamente positivo. Una vez más hemos comprobado la fuerza del ecosistema emprendedor global y la capacidad de Madrid y España para convertirse en un punto de encuentro internacional de innovación, talento e inversión.

Esta edición ha sido una demostración de que South Summit se ha consolidado como una plataforma global donde las ideas se conectan con las oportunidades. Hemos reunido a más de 18.000 asistentes procedentes de 141 países, con la participación de más de 7.000 startups, 5.000 corporaciones, 2.100 inversores, 32 unicornios, más de 400 medios de comunicación y 150 fundadores de scaleups.

Pero más allá de las cifras, lo verdaderamente importante es lo que ocurre cuando todas estas personas se encuentran en un mismo espacio. South Summit nació con la vocación de conectar talento, capital y oportunidades, y seguimos viendo cómo esas conexiones generan nuevas compañías, acuerdos estratégicos, inversión y colaboración internacional.

También hemos confirmado que Madrid se ha convertido en un hub internacional de referencia. La capacidad de atraer talento, inversión y empresas de todo el mundo demuestra que España tiene un papel cada vez más relevante en el mapa global de la innovación.

 

«El futuro cambiará mucho, pero la necesidad de colaborar, compartir conocimiento y construir juntos seguirá siendo la misma. Esa es la esencia que queremos preservar.»

P- Si imaginara South Summit dentro de diez años, ¿qué vería? ¿Qué tendría que ser diferente a lo de hoy y qué no debería cambiar nunca? 

R- Imagino un South Summit todavía más global, más conectado y con una capacidad aún mayor para unir talento de diferentes partes del mundo.

En diez años veremos seguramente tecnologías que hoy todavía no podemos imaginar y nuevas formas de crear empresas. Pero hay algo que no debería cambiar nunca: la esencia del encuentro humano.

South Summit nació para conectar personas. Para crear un espacio donde un emprendedor pueda encontrarse con alguien que le ayude a dar el siguiente paso y generar nuevas oportunidades de negocio, donde una idea pueda transformarse en una compañía y donde la innovación tenga un impacto positivo.

El futuro cambiará mucho, pero la necesidad de colaborar, compartir conocimiento y construir juntos seguirá siendo la misma. Esa es la esencia que queremos preservar.