El Chester Amarillo - Emprender en sostenibilidad

Chester Amarillo - Emprender en sostenibilidad

Nela Grau (SEKONDflow), “emprender en sostenibilidad implica navegar contradicciones constantemente: entre precio y propósito, entre discurso y realidad, entre urgencia climática y rentabilidad empresarial.”

 

Conversamos con Nela Grau, CEO y fundadora de SEKONDflow. Su carrera profesional combina la biología y el neuromarketing: “en mi caso la ciencia aporta estructura y rigor, y el estudio del comportamiento aporta sensibilidad y creatividad. Las dos cosas conviven todo el tiempo”.

 

P- Como fundadora y CEO de SEKOND, empresa dedicada a “ayudar a marcas de moda y empresas de uniformes a convertir sus excedentes textiles en valor”, ¿nos podría explicar cómo funciona el modelo circular que propone?

R- Sekond ha evolucionado mucho desde sus inicios. Empezamos centradas principalmente en proyectos de upcycling, transformando excedentes textiles en nuevos productos. Fue una etapa muy importante para entender el problema desde dentro, trabajar con marcas y validar que el excedente no es algo puntual, sino estructural. Con el tiempo, y tras trabajar con muchas marcas, nos dimos cuenta de que el verdadero impacto no estaba solo en transformar producto, sino en cómo se gestionaba el stock antes de llegar a su fin de vida. De ahí nace Sekondflow, como una spin-off más enfocada y escalable.

Hoy en Sekondflow nos dedicamos a activar inventario no vendido a través de canales de reventa circular como Vinted, Vestiaire Collective, Depop o Tradera. Diseñamos una estrategia multicanal donde un mismo producto puede estar presente en distintos marketplaces de forma controlada, optimizando precio, negociación y posicionamiento de marca.

Nuestro objetivo es ayudar a las marcas a recuperar valor de su excedente sin recurrir a liquidaciones agresivas ni destrucción, aportando trazabilidad, control y una narrativa coherente con la circularidad.

Con esto queremos aportar nuestro granito de arena a la industria textil: demostrar que es posible gestionar el stock de una manera más inteligente, más rentable y más responsable. No se trata solo de vender lo que sobra, sino de cambiar la forma en que entendemos el ciclo de vida del producto.

«Para mí, el emprendimiento no es solo una actividad profesional, es una forma de canalizar algo muy personal. Mi amor por la naturaleza y mi formación en biología me hicieron entender desde muy joven la importancia de los ecosistemas y lo frágiles que son. Eso es lo que me mueve.»

 

P- ¿Qué retos particulares destacaría al desarrollar un proyecto emprendedor que aboga por la sostenibilidad, en relación al sistema de la industria textil tradicional (fast fashion)?

R-La industria de la moda es un sector bastante cerrado y no es fácil entrar. Tiene dinámicas muy marcadas: las grandes compañías lideran y marcan el ritmo, y muchas pequeñas y medianas acaban adaptándose a ese modelo. Cambiar eso desde dentro no es sencillo.

La sostenibilidad ya no es un nicho, está mucho más integrada en el discurso de las marcas, pero la realidad es que la transformación estructural va mucho más lenta de lo que parece. La legislación también avanza despacio y, en ocasiones, está diseñada de una manera que permite que las grandes empresas cumplan formalmente sin cambiar demasiado el fondo del modelo.

Además, estamos en un momento bastante confuso. Las marcas tienen presión regulatoria, pero también presión de mercado. El consumidor está cambiando muchísimo: es más sensible al precio, compra en plataformas de ultra fast fashion, destina más presupuesto a experiencias que a productos… y en España, la moda ha perdido cierta prioridad en el gasto.

Todo esto genera un “caldo de cultivo” extraño e inestable. Es un sector que arrastra inercias históricas muy fuertes y, al mismo tiempo, está viviendo una transformación profunda. Emprender en sostenibilidad dentro de este contexto implica navegar contradicciones constantemente: entre precio y propósito, entre discurso y realidad, entre urgencia climática y rentabilidad empresarial.

 

P- Su formación combina biología y neuromarketing. ¿Cómo dialogan la ciencia y el comportamiento en su forma de emprender?

R- Para mí, el emprendimiento no es solo una actividad profesional, es una forma de canalizar algo muy personal. Mi amor por la naturaleza y mi formación en biología me hicieron entender desde muy joven la importancia de los ecosistemas y lo frágiles que son. Eso es lo que me mueve. Aunque pueda parecer desconectado, SEKOND nace de ahí: de intentar aportar, desde la empresa, un pequeño cambio hacia modelos más circulares.

La ciencia está muy presente en cómo tomamos decisiones. Contrastar información, formular hipótesis, validar con datos reales, medir resultados… todo eso forma parte del método científico y lo aplicamos constantemente en SEKOND.

Y luego está la otra parte: el comportamiento humano. Siempre me ha fascinado entender cómo pensamos, qué nos mueve, por qué compramos. El neuromarketing me dio herramientas para comprender mejor la toma de decisiones y la emoción detrás del consumo. Eso, en emprendimiento, es clave: te obliga a empatizar, a diseñar propuestas que realmente conecten y a construir un storytelling que no sea solo correcto, sino que movilice.

Creo que en mi caso la ciencia aporta estructura y rigor, y el estudio del comportamiento aporta sensibilidad y creatividad. Las dos cosas conviven todo el tiempo.

 

«Un Centro de Emprendimiento ofrece mucho más que infraestructuras: ofrece entorno, mentalidad y comunidad.»

P- ¿Qué impacto tiene para usted que los estudiantes / la comunidad universitaria de la UCM dispongan de un Centro de Emprendimiento?

R- Para mí es algo prácticamente imprescindible. Emprender es un proceso exigente y muchas veces solitario, y contar con un espacio donde sentirse acompañado marca una gran diferencia.

Un Centro de Emprendimiento ofrece mucho más que infraestructuras: ofrece entorno, mentalidad y comunidad. Es un lugar donde colaborar, pensar y crear en un ambiente distinto al académico tradicional. No es solo un espacio físico diferente a una biblioteca convencional, sino un espacio diseñado para experimentar, compartir ideas y construir proyectos reales.

Además, disponer de personal especializado al que poder acudir para resolver dudas estratégicas o técnicas acelera enormemente el aprendizaje. Y estar en contacto con otras personas con inquietudes similares genera algo muy potente: colaboración, contraste de ideas, perspectivas externas y ampliación de red de contactos. Muchas veces los proyectos crecen gracias a esas conversaciones informales o a sinergias inesperadas. 

Las instalaciones y recursos de Compluemprende cubren perfectamente las necesidades de las fases iniciales e incluso etapas posteriores de crecimiento. Recursos así deberían existir en muchas más ciudades.

Yo soy de Xàtiva, en Valencia, y ¡ojalá existiera algo similar allí!

 

«Los premios de Compluemprende fueron absolutamente clave en el inicio de SEKOND. Gracias a ellos pudimos constituir la empresa y dar el primer paso formal como proyecto empresaria»

P- ¿En 2022 ganó varios premios de Compluemprende, como Premios de Emprendimiento Social e Incentivos. ¿Cómo le han ayudado estos reconocimientos a avanzar y consolidar SEKOND?

R- Los premios de Compluemprende fueron absolutamente clave en el inicio de SEKOND. Gracias a ellos pudimos constituir la empresa y dar el primer paso formal como proyecto empresarial.

Más allá del apoyo económico —que nos dio el “pulmón” necesario para cubrir los primeros costes básicos en una etapa de validación—, el reconocimiento público fue determinante. Nos dio visibilidad, credibilidad y legitimidad en un momento muy temprano.

Esa validación externa nos abrió muchas puertas: gracias a estos y otros premios conseguimos entrar en Lanzadera, lo que nos permitió tener dedicación 100% al proyecto. Y esa dedicación total es algo imprescindible en cualquier startup en fase inicial.

En resumen, no solo nos aportaron recursos, sino también confianza, red de contactos y un entorno que aceleró nuestro crecimiento.

 

P- ¿Qué consejo le daría a un estudiante de la UCM que tiene una idea innovadora, pero que no sabe cómo desarrollarla?

R- Lo primero que les diría es que no emprendan solos (ni encerrados en casa). Que aprovechen programas como Compluemprende y todos los recursos públicos y gratuitos que existen en la universidad y fuera de ella. Estos espacios no solo ofrecen formación, sino algo igual de importante: comunidad.

Estar rodeado de otros emprendedores acelera muchísimo el aprendizaje y evita muchos errores.

También les recomendaría dedicar tiempo a entender profundamente el problema que quieren resolver. Muchas veces nos enamoramos de la solución antes de validar si el problema es suficientemente relevante o si alguien estaría dispuesto a pagar por esa solución.

La validación inicial es clave. Es mejor invertir tiempo en testar hipótesis al principio que lanzarse demasiado rápido y descubrir más adelante errores estructurales que podrían haberse evitado.

Emprender no es solo tener una buena idea, es entender bien el problema, validar con datos reales y construir paso a paso.