Hablar en Público

Curso 2021/2022. Formación Permanente: Títulos que exigen titulación universitaria - Experto.

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Programa del curso

EL CÓMO

Los grandes oradores clásicos decían que la puesta en escena (actio) es la parte más importante del discurso. Lo que, dicho con otras palabras, vendría a ser que el cómo es más importante que el qué. ¡Y vaya si tenían razón!

Por desgracia, la enseñanza de esta disciplina en España es cuanto menos deficiente, ya que fomenta la imitación de estereotipos y la adquisición de malos hábitos. Es de esto último de lo que te ayudaremos a despojarte en este módulo, guiándote en un proceso de deconstrucción que te permitirá alcanzar tu máximo potencial como orador.

¿Cuál es mi mejor versión como orador?

La respuesta a esta pregunta es sencilla, su ejecución no tanto. Tu mejor versión como orador eres tú mismo, sin más. Ahora bien, ser uno mismo delante de una audiencia no es una tarea sencilla, sobre todo, cuando eso implica despojarse de todo aquello que te ha funcionado a lo largo de los años, pero que, muy posiblemente, esté limitando tu verdadero potencial comunicativo.

Esto será lo primero en lo que nos centraremos. Te ayudaremos a descubrir quién se esconde detrás del papel. Te ayudaremos a descubrir a tu propio orador. De esta manera, mediante este desaprendizaje de lo aprendido, obtendremos un punto de partida más sólido sobre el que construir todo lo que vendrá después.

¿Qué tipo de orador soy?

Una vez que ya hemos dejado los estereotipos y malos hábitos fuera de la ecuación, te ayudaremos a reconocer tus fortalezas y debilidades intrínsecas como orador. Esto nos permitirá diseñar la hoja de ruta idónea para potenciar tus virtudes y abordar tus puntos débiles.

¿Cómo se analiza el discurso ajeno y el propio?

Bien, mal o regular son las únicas palabras que solemos manejar a la hora de evaluar tanto nuestras presentaciones como las de los demás. Debes tener en cuenta que no podrás mejorar como orador si no eres capaz de elaborar un juicio crítico sobre el discurso ajeno y el propio.

Aquí te enseñaremos cómo se analizan los discursos, indicándote en qué cosas deberías fijarte para determinar la calidad de una intervención. Gracias a esto, serás capaz de proporcionar un feedback mucho más certero que resulte útil tanto a la persona a la que va dirigida como a ti mismo.

¿Cómo conecto con mi audiencia?

Un discurso no dista mucho de una conversación. Es más, un discurso debería ser una conversación entre dos partes. Desgraciadamente, cuando estamos encima de un escenario, solemos percibir a la audiencia como un ente hostil que nos juzga. Conseguir evitar eso significa conseguir conectar con la audiencia.

En este momento, te desvelaremos las diferentes estrategias que puedes utilizar para conectar con la audiencia. Será en esta parte donde aprenderás cómo hacer que las personas que tienes delante te recuerden, tanto a ti como a tu mensaje, después de abandonar el auditorio.

EL QUÉ

Si bien antes decíamos que el cómo suele ser más importante que el qué, eso no significa que debamos descuidar aquello que vayamos a decir. Nada más lejos de la realidad. Disponer de un contenido estructurado y adecuado en estilo a los requerimientos del momento será el compañero ideal de una buena puesta en escena.

Desde la estructura de los discursos hasta los principios de la argumentación y la refutación y la manera en la que se han contado las historias desde el albor de los tiempos; en este módulo te enseñaremos todo lo necesario para que tus discursos dejen de ser una retahíla de ideas con poco gancho y seas capaz de captar la atención de tu audiencia desde el mismísimo instante en el que empieces a hablar.

¿Cómo se estructura un discurso que enganche a la audiencia?

¿Qué tienen en común el discurso de Steve Jobs en Stanford y una catedral? Pues que ambos tienen una fuerte estructura que los sostiene y los hace inmutables al paso del tiempo. Y es que, al igual que ocurre con las catedrales, todos los grandes oradores edifican su discurso sobre ciertos pilares que son la llave para conseguir la atención del público.

Inspirados en técnicas teatrales y con la ayuda de los que más saben de este tema, los dramaturgos, te ayudaremos a desarrollar la habilidad de crear y percibir la estructura de un discurso y su efecto sobre la audiencia. De esta manera, serás capaz de elevar tus discursos, inspirar ideas y conmover a tus oyentes, independientemente de que estés dando un discurso político, un simposio de negocios o haciendo un simple brindis.

¿Cómo se cuentan las historias?

Aunque tu discurso sea el mismo, su forma variará significativamente en función del vehículo expresivo del que se valga. Es decir, no es lo mismo escribir para ser leído que para ser escuchado o dramatizado. De ahí surge la necesidad de que conozcas las reglas previas y básicas para articular tus discursos de la manera más efectiva posible.

Aquí nos centraremos en las presentaciones presenciales, las que se hacen cara a cara, y te enseñaremos a pensar en el aquí y el ahora, y a no asustarte si las personas a las que te diriges desconectan de forma momentánea de tu historia. Todo eso lo haremos gracias a la herramienta esencial que el ser humano utiliza desde que es ser humano: la estructura básica de la fábula y sus desarrollos posteriores.

¿Cómo se argumenta y se refuta?

Los discursos actuales suelen ser tan vacíos y difusos que apenas comunican un mensaje claro y bien construido. Por eso, si lo que buscas es persuadir a tu audiencia, ser capaz de razonar y fundamentar los argumentos que constituyan tus discursos te permitirá crear una estructura clara y sencilla que capte eficientemente la atención de tu público.

En esta parte, estrechamente vinculada a la práctica de debate que realizaremos más adelante, te enseñaremos los principios de la argumentación y del debate. Gracias a esto, no solo podrás construir discursos firmes y bien cohesionados, sino que también serás capaz de detectar los eslabones débiles de los discursos de tus oponentes.

COMPETENCIAS TRANSVERSALES AL CÓMO Y AL QUÉ

Contar con una buena puesta en escena (cómo) y un buen mensaje (qué) sienta las bases para que los discursos que hagas sean buenos discursos. Sin embargo, nosotros no queremos que tus discursos sean simplemente buenos, queremos que sean excelentes. Y, para ello, en este módulo te dotaremos de un conjunto de habilidades y conocimientos que te ayudarán a conseguirlo.

¿Cómo puedo mejorar mi comunicación interpersonal?

En cada uno de nosotros predomina un estilo comunicativo: asertivo, pasivo agresivo, etc. Lo curioso es que, evolutivamente hablando, el pensamiento y la conducta están altamente condicionados por el lenguaje y la narrativa que utilizamos para interpretar el mundo que nos rodea. Lo que, simplificando mucho, sería algo así como decir que somos lo que hablamos.

Seguramente, después de todo lo que te hemos contado en el módulo uno, esto no te pille por sorpresa. Sin embargo, en esta ocasión, mediante dinámicas de grupo y los principios básicos de la psicología, te proporcionaremos las herramientas necesarias para que tomes consciencia de quién eres y de cómo te comunicas habitualmente con tu entorno. Gracias a esta toma de consciencia personal, tu estilo comunicativo ganará en naturalidad y sinceridad.

¿Cómo puedo sacar partido de mi expresión corporal?

Según el psicólogo e investigador Albert Mehrabian, en determinadas circunstancias, nuestra comunicación no verbal puede llegar a aportar el 93% de la información que llega a nuestros interlocutores. De esta cantidad, el 38% correspondería al lenguaje paraverbal y el 55% al lenguaje corporal. Desde luego, no estaríamos equivocados si dijéramos que nuestro cuerpo dice de nosotros mucho más de lo que creemos.

Aquí te explicaremos cómo funciona el eje cuerpo-emoción-cerebro, lo que te permitirá reconocer tus preferencias de expresión corporal y su manera de gestionarlas. Gracias a esto, serás capaz ya no solo de conocer tu propia expresión corporal, sino de adecuarla a las preferencias de tus interlocutores para lograr dejar una huella mucho mayor en ellos.

¿Cómo puedo utilizar mejor mi voz?

La voz es un instrumento fundamental para dejar huella en tu audiencia. Y es que, pese a que estés contando la historia más revolucionaria o conmovedora del mundo, si suenas como si estuvieras recitando la tabla periódica, no llegarás demasiado lejos o, desde luego, no todo lo lejos que podrías llegar.

Nosotros te ayudaremos a conocer tu voz y sus cualidades para que puedas sacarle el máximo partido. Esto te será de suma utilidad en todas tus intervenciones, permitiéndote ya no solo reforzar aquello que dices, sino también motivar y estimular a tu audiencia.

¿Cómo se improvisa?

En respuesta a un periodista que le preguntaba qué iba a hacer esa misma tarde, Winston Churchill respondió: «Voy a preparar las improvisaciones de mañana». Si algo podemos deducir de eso, es que improvisar no es en absoluto salir de mala manera de un apuro. Improvisar es algo sumamente complejo que se traduce en la capacidad de crear e imaginar alternativas al instante, provocando complicidad y creando un momento único que hará que aumente el interés y la atención de quien te escucha.

Para poder improvisar con efectividad, te enseñaremos a trabajar con las ideas, a aceptar y a adaptarte tanto a las propias como las ajenas, lo que te permitirá tener tus capacidades siempre a tu favor, en cualquier situación. De esta manera, ganarás seguridad y confianza frente a tu audiencia, a la par que potenciarás tu creatividad desde un lugar más cercano, humano, fresco y emocional.

¿Qué soportes electrónicos me pueden ayudar y cómo puedo usarlos?

Lo más seguro es que no tengas una opinión demasiado buena del PowerPoint. Normal. Después de haber sufrido alguna que otra presentación saturada de texto y bullet points por doquier, lo raro sería lo contrario. Pero, malos usos aparte, debemos recordar que PowerPoint no es más que una potente herramienta que nos permite disponer la información de una manera muy visual.

En esta parte, te enseñaremos a utilizar la herramienta de la manera más eficiente posible, mostrándote diferentes procesos creativos que te permitan estructurar y disponer el contenido de una manera original. En definitiva, te mostraremos cómo hacer que el PowerPoint sea tu compañero ideal y no el protagonista de la historia, porque ese, sin duda, eres tú.

EL DÓNDE

Después de su construcción, el momento más importante y delicado para un barco es lo que se conoce como «botadura», momento en el que se introduce la embarcación en el agua y se comprueba si flota o, si por el contrario, hay que volver a remangarse y empezar de nuevo. Vendría a ser algo así como poner el barco en su contexto.

No sería este un curso en condiciones, si pasáramos por alto un momento tan importante como este. Y es que, será en este módulo donde, mediante la simulación de diversas situaciones, te permitiremos poner en práctica todo lo aprendido hasta ahora, y comprobar por ti mismo si el barco que has estado construyendo es capaz de aguantar y salir airoso de los diferentes contextos que le pongan por delante.

¿Cómo se hace una charla TED?

Las charlas TED son conocidas a lo largo y ancho del mundo por combinar una puesta en escena (cómo) efectiva y un mensaje (qué) muy potente. Desde luego, estas diversas e interesantes charlas son una muy buena referencia a tener presente a la hora de elaborar un discurso.

Este será el primer formato que recrearemos. Te ayudaremos a preparar una charla de una duración máxima de 18 minutos (lo que suelen durar habitualmente las charlas TED). Y, como colofón, tendrás la oportunidad de situarte en el tan reconocido punto rojo, desde el que compartirás tus ideas con un público real, en una charla que, además, quedará grabada para la posteridad.

¿Cómo se hace un elevator pitch?

El expresidente de los Estados Unidos, Woodrow Wilson, conocido por su calidad como orador, decía que, para preparar un discurso de un minuto, necesitaba dos semanas; para preparar uno de cinco minutos, necesitaba una semana; y, para preparar uno de una hora, decía no necesitar preparación. Lo que se traduciría en que los discursos cortos son los que entrañan mayor dificultad, por el hecho de tener que condensar tanto en tan poco tiempo.

Este será el segundo formato al que nos enfrentaremos. Este tipo de discurso es conocido por la dificultad que entraña dada su escasa duración, de entre 20 segundos y 1 minuto (lo que tarda habitualmente un ascensor). Para ello, te enseñaremos a sintetizar la información para que tu mensaje cale bien profundo en tu interlocutor.

¿Cómo se hace un debate?

Cuando pensamos en debates, nos suele venir a la cabeza aquello que realizan los políticos o los tertulianos en televisión, pero, deberías saber que los debates no se limitan simplemente a eso. Diariamente, tanto en el trabajo como en nuestra propia casa, tenemos que defender nuestras ideas y hacer valer nuestra opinión.

Aquí te brindaremos la oportunidad de poner en práctica tus habilidades mediante la celebración de diversos debates. Principalmente, nos centraremos en los debates de tipo académico, que son los que te permitirán profundizar en tus argumentos a través de una relación entre evidencia y credibilidad. Además, gracias a esta práctica, interiorizarás mucho mejor el hecho de que un discurso no deja de ser una conversación entre dos partes.

¿Cómo me comunico frente a la cámara?

Cuando le preguntaron a Marlon Brando en qué se inspiró para interpretar al general Kurtz en la famosa escena final de Apocalypse Now, este, ni corto ni perezoso, respondió que se limitaba a mirar al suelo y contar hasta diez. Porque, lo que el reconocido actor sabía muy bien es que, delante de una cámara, incluso lo más simple puede llegar a transmitir mucho. Esto es lo que se denomina el lenguaje de la cámara.

Por (desafortunados) azares del destino, la cámara se ha convertido en un elemento del día a día para muchos de nosotros. Y, como habrás podido ver mediante la anécdota anterior, comunicar con eficiencia a través de este singular objeto, requiere conocer su particular lenguaje. Aquí te revelaremos los secretos, las técnicas y los recursos que permitirán que tus discursos transmitan lo mismo o más de lo que harían cara a cara. Y quién sabe, quizás seas tú el próximo Marlon Brando.