Prof. Dr. Francisco Reyes Sánchez
Profesor Contratado Doctor
INTRODUCCIÓN
Desde el curso 2000-2001, desempeño mi labor docente como profesor en la Facultad de
Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid. En 2003, obtuve el
título de Doctor en Ciencias de la Información por la misma universidad, con la
calificación de Sobresaliente Cum Laude, tras la defensa de la primera y, hasta la fecha,
única tesis doctoral dedicada a la cultura urbana en España, titulada Graffiti, breakdance y rap:
el hip hop en España. Esta investigación representó un trabajo pionero en el ámbito
académico, contribuyendo al desarrollo de una línea de estudio hasta entonces inexplorada.
En el curso 2005-2006, diseñé e impartí la primera y única asignatura sobre cultura urbana
en el sistema universitario español, Graffiti, hip hop y medios de comunicación. Esta materia se
integró en el programa de doctorado y se mantuvo hasta la reforma académica que
sustituyó los cursos de doctorado por los programas de máster en 2012.
En 2010, publiqué Rap, 25 años de rimas, el primer y, hasta la fecha, único libro en español
dedicado a la música dentro de la cultura urbana. La obra alcanzó el top 10 de ventas ese
mismo año y superó los 60.000 ejemplares vendidos a nivel mundial.
A lo largo de mi trayectoria académica y profesional, he publicado varios libros, muchos
capítulos en obras colectivas y artículos indexados en repositorios de calidad, libros de actas
en congresos científicos y más de 600 artículos sobre cultura urbana y su representación en
la creación audiovisual, publicados en prensa y revistas de tirada nacional como La Clave, El
País, Serie B, Hip Flow (Grupo BAUER), Hip Hop Nation y Hip Hop Life, desde 1999.
En el ámbito audiovisual, destaqué con la creación de Ritmo Urbano, el primer y único
programa de televisión en España dedicado a la cultura urbana, emitido en La 2 de TVE
desde 2011. Como creador, director, realizador y productor del programa, he desarrollado
un espacio televisivo pionero que ha finalizado recientemente la emisión de su séptima
temporada (www.rtve.es/television/ritmo-urbano/).
Además, fui realizador del programa de TVE Aprendemos en Clan. El debate, galardonado
recientemente con un Premio IRIS (https://www.rtve.es/infantil/series/aprendemos-clan-
debate/).
A lo largo de mi trayectoria docente, he impartido más de 200 conferencias y
comunicaciones, además de haber participado en numerosas mesas redondas, en su mayoría
centradas en el estudio y análisis de la cultura urbana.
Mi experiencia profesional abarca diversas disciplinas y medios, desarrollando mi labor en
televisión, publicidad, cine, fotografía y otros ámbitos desde 1995. En televisión, he
desempeñado funciones de dirección, realización, guion, diseño de decorados, asesoría,
producción y colaboración en diversas cadenas, entre ellas Localia, TV Complutense,
Telecinco, Telemadrid, Canal Parlamentario, Antena 3, ZDF (Alemania), Cuatro, La 1 y La
2 de TVE.
En el sector publicitario, desde 1999 he trabajado en producción, arte, realización,
localización, dirección de casting, regiduría, operación de cámara, documentación y making
of. Gran parte de esta actividad la he desarrollado con la productora Álamo Films en el
área de producción, aunque también he colaborado como freelance con compañías como
The Lift, Vitruvio Leo Burnett, Propaganda, O Video, Made in Spain, Room Service,
Albiñana, Marcha Films, Leading Edge, Pictures That Move, Goforziv, Dévora Clip,
Guadiana Producciones, Dream Team e Indio Films.
Desde 1997, he participado en diversas producciones cinematográficas, desempeñando
principalmente funciones en el departamento de arte en productoras como Iberoamericana
Films, La Zona Films, Lotus Films, Lola Films, Flamenco Films, Castelao Producciones,
Fernando Trueba PC o Contubernio.
Paralelamente, he desarrollado una extensa trayectoria como fotógrafo, con más de 25 años
de colaboración en revistas musicales y en la documentación de eventos relacionados con la
cultura urbana. En el ámbito audiovisual, he dirigido más de 30 videoclips, en su mayoría
para artistas de rap y otros estilos de música urbana.
Mi vinculación con el arte, en particular con el arte urbano, se remonta a mis inicios como
pionero en este movimiento en España. Desde mi primera exposición en 1990, he
participado en cientos de exhibiciones de arte urbano a lo largo de los últimos 35 años.
Entre mis exposiciones más destacadas a nivel internacional se encuentran las presentadas
en la XIV Feria de Arte Contemporáneo DEARTE (2015), JustMad (2016), Mulafest
(2016) y la Atrium Gallery en Ottawa, Canadá (2014). Asimismo, he expuesto en múltiples
eventos dedicados a la lucha contra la violencia de género y a la conmemoración de hitos
en la historia de la cultura urbana en España.
En los últimos tres años, expongo regularmente en DURÁN Subastas de Arte
(http://www.durangallery.com/pastron.html).
Además, he ejercido como comisario de exposiciones en museos nacionales, destacando la
muestra sobre graffiti en el Museo Nacional de Antropología
(https://www.cultura.gob.es/mnantropologia/actividades/agenda/2022/exposicionestemp
orales/grafiti.html).
A lo largo de mi trayectoria profesional y académica, he centrado mis esfuerzos en
contribuir al estudio, la difusión y el reconocimiento de la cultura urbana en España. Mi
labor se ha desarrollado en múltiples ámbitos, abarcando la investigación, la docencia, la
divulgación y la creación artística con el objetivo de dotar de legitimidad académica y
cultural a expresiones que, durante décadas, han sido marginadas o infravaloradas. He
procurado abrir caminos para que disciplinas como el graffiti, el rap, los dj´s, el beatbox y el
breakdance sean estudiadas con el mismo rigor que otras manifestaciones culturales más
consolidadas, facilitando así su integración en espacios académicos, institucionales y
artísticos.
Desde esta perspectiva, mi trabajo ha estado guiado por la voluntad de generar espacios de
reflexión en torno a la cultura urbana, promoviendo su análisis desde diferentes enfoques y
posibilitando su presencia en ámbitos en los que históricamente ha sido relegada a un
segundo plano. A través de la enseñanza, la investigación y la divulgación, he tratado de
fomentar un diálogo interdisciplinar que permita comprender su impacto en la sociedad
contemporánea y su papel dentro de la evolución de las expresiones culturales en el siglo
XXI.
Lejos de considerar que este camino está terminado, sigo comprometido con la labor de
seguir construyendo puentes entre la cultura urbana y los diferentes ámbitos en los que
puede y debe tener presencia. La apertura de nuevos espacios de estudio, la consolidación
de su reconocimiento en la esfera cultural y la exploración de nuevas formas de expresión y
análisis continúan siendo desafíos en los que queda mucho por avanzar. Mi objetivo ha sido
siempre el de aportar, dentro de mis posibilidades, al crecimiento y la consolidación de un
campo que merece el mismo respeto y la misma consideración que cualquier otra
manifestación artística o cultural.
A pesar de los logros alcanzados en distintos ámbitos y de la satisfacción que supone haber
contribuido al reconocimiento de la cultura urbana en espacios donde antes apenas tenía
cabida, si hay algo que verdaderamente me ha dado sentido y plenitud a lo largo de los años
ha sido la docencia. Ser profesor en la universidad no es solo una faceta de mi trabajo, sino
la más profunda y gratificante, aquella que me mantiene en constante aprendizaje, que me
obliga a cuestionarme y a evolucionar, y que, de alguna manera, me hace sentir que sigo
siendo parte de esa juventud inquieta, curiosa y llena de posibilidades.
Nada me llena más que entrar en un aula y ver las miradas expectantes de mis alumnos,
sentir que mis palabras pueden sembrar una idea, una inquietud, una pasión que quizá no
habían descubierto aún. He vivido la enseñanza no como un proceso unidireccional en el
que transmito conocimientos, sino como un intercambio en el que cada generación de
estudiantes me devuelve una energía nueva, una forma distinta de mirar el mundo. Ellos
son, sin saberlo, los que han conseguido mantenerme joven de espíritu, los que me han
dado razones para seguir adelante incluso en los momentos de mayor dificultad.
Llegué tarde al sistema de méritos y baremos con el que la universidad mide y premia a sus
docentes. No tuve la urgencia de acumular puntos, acreditaciones o reconocimientos
institucionales, quizá porque estaba demasiado ocupado en desarrollar mi carrera paralela
en los medios audiovisuales y en la tarea de enseñar, en el contacto directo con los
alumnos, en la vocación pura de compartir lo que sé. Pero con el tiempo comprendí que
este sistema, aunque necesario, no siempre refleja lo que realmente significa ser profesor.
No hay índice de impacto que pueda medir lo que se siente cuando un antiguo alumno te
escribe años después para decirte que aquella asignatura le cambió la vida, que encontró en
ella su camino o que, simplemente, recuerda tus clases con cariño. No hay publicación en
una revista indexada que se compare a la emoción de ver tu nombre en una orla, de recibir
la invitación a una graduación, de saber que, en ese momento tan especial, quieren que
estés ahí, como parte de su historia.
Ese, y no otro, es mi mayor premio. Saber que, de alguna forma, he dejado una huella en
ellos, que mi trabajo no termina en la última clase del semestre, sino que perdura en sus
recuerdos, en sus trayectorias, en lo que llegarán a ser. No hay reconocimiento académico
que iguale la sensación de ver a un alumno brillar, de saber que, aunque sea mínimamente,
has contribuido a que encuentre su voz, su camino, su pasión. Eso es lo que me da la vida,
lo que hace que cada clase, cada práctica, cada tutoría, cada corrección de exámenes, cada
esfuerzo valga la pena.
La universidad es muchas cosas: investigación, publicaciones, congresos, burocracia
interminable. Pero para mí, por encima de todo, la universidad es un espacio de encuentro,
un refugio donde se cruzan generaciones, donde el conocimiento no es solo teoría, sino
una chispa que prende en la curiosidad de quienes están al otro lado del aula. Y mientras
haya una clase que impartir, una duda que resolver, una idea que despertar, seguiré
sintiéndome afortunado de dedicar mi vida a esto. Tengo el mejor trabajo del mundo.