Pío Zabala y Lera (1879-1968)

Pío Zabala y Lera nació en Zaragoza el 19 de noviembre de 1879. Hijo del también historiador Manuel Zabala y Urdaniz, estudió primero con los jesuitas para continuar, luego, en las Universidades de Valencia y Madrid, en cuyas facultades de Filosofía y Letras y Derecho obtuvo el premio extraordinario. En 1904 defendió en la Universidad Central su tesis doctoral que le adentró tempranamente en asuntos concernientes con la historia de la Universidad. En 1906 ganó por oposición la cátedra de historia moderna y contemporánea de la Universidad de Valencia y enseguida se trasladó a Madrid. Allí, compaginó su tarea como profesor universitario con sus actividades políticas.  Desde su constitución como grupo político en 1913, Zabala se integró en la sección maurista, corriente del partido conservador que congregó a los más allegados ideológicamente al proyecto político de Antonio Maura.

Zabala fue elegido por vez primera diputado en Cortes en las elecciones de 1917 y renovó su escaño en junio de 1919. Sus intervenciones desde el estrado parlamentario fueron escasas pero muy contundentes. Todas se centraron en una de sus más recurrentes preocupaciones, el mal funcionamiento universitario y en la crítica a la Institución Libre de Enseñanza y la Junta para Ampliación de Estudios, organismos que entendía privilegiados por el Estado.

La carrera política de Zabala le llevó a desempeñar varios cargos de responsabilidad en el Ministerio de Instrucción Pública: desde abril de 1919 estuvo al frente de la Dirección General de Primera Enseñanza y trabajó codo a codo con Silió en la redacción del Decreto que en mayo de 1919 concedía autonomía a las universidades y en 1921 fue designado subsecretario del mismo Ministerio. En el inicio de la década de los treinta encontramos a Zabala ejerciendo como consejero de instrucción pública (desde 1928) y como miembro activo en el Patronato de la Universidad de Madrid (desde 1930).

A consecuencia de las reiteradas crisis provocadas por la creciente conflictividad estudiantil, la universidad de Madrid se encontraba cerrada cuando Zabala entró a formar parte del claustro. El rector Blas Cabrera dimitió y tras un proceso electoral Zabala fue designado para el cargo: el 25 de marzo de 1931, Zabala era reconocido por el Ministerio de Instrucción Pública como rector de la Universidad de Madrid por estrictas “razones de urgencia”. Con las clases interrumpidas en los días parejos a la proclamación de la República, y en espera de que las nuevas autoridades del recién compuesto Ministerio de Instrucción Pública ordenaran su reanudación, el 27 de abril todas las autoridades universitarias madrileñas dimitieron, unas por preferir esperar a que el nuevo ministerio las ratificara, otras, como Zabala, por su profundo desacuerdo con el nuevo horizonte político que se abría. Su primer rectorado fue, pues, cortísimo.

El comienzo de la guerra civil, Zabala fue separado definitivamente de su cátedra en la Universidad de Madrid por un decreto firmado por el gobierno de la República en Valencia en septiembre de 1936 y su tarea profesional se concentró, entonces, en el Instituto de Segunda Enseñanza de San Sebastián desde el que mantuvo contacto frecuente con las autoridades del bando nacional, en especial, con Pedro Sainz Rodríguez, una vez que éste ocupó, en enero de 1938, la cartera de Educación Nacional. Fruto de esta relación Zabala obtuvo los nombramientos por los que con el tiempo sería reconocido: presidente de la comisión redactora del proyecto de reforma universitaria y rector de la Universidad de Madrid, cargo para el que fue nombrado en marzo de 1939 y que desempeñó hasta 1951. Lo temprano de ambas colaboraciones con el bando nacional le sirvió para que en julio de 1940 fuera declarado exento de depuración por el Ministerio de Educación Nacional.

Fue miembro de la Real Academia de la Historia; vocal del consejo pleno del CSIC; miembro de los patronatos Raimundo Lulio y Marcelino Menéndez Pelayo; vicedirector del Instituto Jerónimo Zurita de Historia y director de la revista Hispania desde su primer número en 1940 hasta 1958. Fue también presidente de la sección primera del Consejo Nacional de Educación, de la comisión de Educación Nacional de las Cortes y consejero del Reino. Jubilado en 1951, falleció en Madrid, retirado prácticamente de toda actividad, en 1968.

Para saber más:

Carolina Rodríguez López, La Universidad de Madrid en el primer franquismo: ruptura y continuidad (1939-1951), Madrid, Dykinson-Universidad Carlos III de Madrid, 2002, pp. 307-351.

Pío Zabala y Lera, España bajo los Borbones, Zaragoza, Institución Fernando el Católico, 2009. [Edición y estudio introductorio de Carolina Rodríguez López]. 

 

Carolina Rodríguez López

 

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