8. GUÍA PARA PADRES

 

Los niños son una víctima muy especial de los atentados. Algunos los sufren directamente: la muerte de un familiar, padres, hermanos, tíos, etc., o de compañeros de colegio, supone en su vida una ruptura difícil de asimilar. Pero todos los niños de España se están enfrentando a una situación y a unas imágenes enormemente duras e incomprensibles. Vamos a plantear algunos consejos dirigidos a padres y familiares para ayudarles a afrontar esta situación.

 

8.1. ¿QUÉ DECIR A UN NIÑO?

 

§         Nunca mentir. No se le puede decir que han chocado unos trenes, o que su padre se ha ido de viaje y tardará mucho en volver. Pensemos que el niño no es tonto ni sordo, y probablemente va a conocer la verdad a través de otras personas,  a veces de manera más cruda y más dolorosa. Cuando esto sucede se siente engañado. Si hay alguna mala noticia que dar al niño, ¿no es preferible que lo hagan las personas a  las que el niño quiere y en las que confía?

§         Decirle sólo aquello que el niño pueda entender. Debemos tener en cuenta la edad del niño y su nivel de comprensión, tan absurdo sería dar explicaciones excesivas a un niño de 3 años como evitarlas en uno de 11.

§         No dar más información que la que el niño necesite y pueda asumir. En general es el propio niño el que marca los límites, preguntando más o cambiando de tema.

§         Siempre responder a las preguntas que nos haga el niño sobre lo que ha pasado. Cuando se trata de la muerte de alguna persona próxima, puede ser que no se atreva a preguntar, y en ese caso, aunque no pregunte hay que decírselo.

 

8.2. ¿CÓMO DECÍRSELO?

 

§         Con naturalidad, sin buscar situaciones solemnes o revestir los hechos de un dramatismo añadido.

§         Poco a poco, explorando lo que el niño ya conoce y lo que piensa o  teme. Para las noticias mas graves se pueden fraccionar, de manera que pueda ir asimilando poco a poco, primero el atentado, luego que hay personas de su familia heridas y luego que han muerto.

§         Con el tono emocional adecuado. El niño puede y debe percibir que los adultos están tristes, o que lloran, que lo sienten tanto como él, pero que no han perdido el control. No se pueden decir delante del niño cosas como ”yo también me quiero morir”  o “¿qué va a ser de nosotros?” .

§         Buscando, difícil de encontrar en este caso, algún aspecto positivo que sirva de consuelo, del tipo de ”no sufrió nada”, si es que estamos hablando de un fallecimiento en  el acto; o de que la masacre podía haber sido mucho mayor y hubo suerte en el retraso del tren, si le estamos explicando el atentado.

§         Brindando siempre el mayor apoyo emocional, el niño debe sentirse apoyado y querido.

  

8.3. ¿QUIÉN DEBE HABLAR CON EL NIÑO?

 

  

8.4. ¿QUÉ REACCIONES PUEDE TENER EL NIÑO?

 

-         Desesperanza

-         Confusión

-         Miedo a la separación de los padres

-         Regresar a comportamientos de edades anteriores: chuparse el dedo, hacerse pis en la cama,…

-         Cambios en el comportamiento o en el humor

-         Malestar físico

-         Juegos relacionados con el suceso

 

Todas estas reacciones son respuestas normales a este tipo de situación, siempre que no sean excesivas o duren demasiado (más de un mes), en ese caso observe a su hijo y consulte con un profesional.

  

8.5. ¿CÓMO ABORDAR SIMPLEMENTE EL TEMA DE LOS ATENTADOS?

 

  

8.6. OTRAS RECOMENDACIONES PARA PADRES

 

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