Audiovisuales basados en la diapositiva:
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Dado que la invención de la fotografía es posterior a estas
fechas, el material de proyección consistía en pinturas
realizadas sobre un cristal. "La mejora de los dispositivos ópticos,
el descubrimiento de potentes focos de luz y, después, el uso de
los métodos fotográficos (Langenheim y Dulvie, 1851) para
la producción de placas de proyección contribuyeron a extender
las aplicaciones del proyector. (Clerc, 757)
La exhibición de las diapositivas de los fotógrafos aficionados ha sido la aplicación a la que más proyectores se han dedicado. Por su importancia hemos de señalar especialmente la actividad docente. "Su empleo en la enseñanza científica se debe a D. Brenster y al abate Moigno (1872) entre otros. Hoy día se ha convertido en el complemento indispensable en todas las ramas de la enseñanza." (Clerc, 757)
Otro elemento que ha marcado una diferencia importantísima entre
generaciones diferentes de proyectores de diapositivas ha sido la naturaleza
de la fuente de luz, con un punto de inflexión cuando se pasó
de producir la luz por combustión de gas a la generada por una
corriente eléctrica al pasar por una resistencia.
Estos pocos pero importantes cambios son los que han jalonado la historia
de la proyección de diapositivas. Antes de seguir quisiera señalar,
por la importancia que tiene, ciertas diferencias que se producen con
respecto a la evolución de otro campo de apariencia similar, como
es el del cine de aficionados. Las cámaras de cine de última
generación (la que ha precedido a su desaparición) eran
del formato denominado Super 8. La aparición del vídeo provocó,
más o menos lentamente, el declinar de este tipo de cine por ser,
al menos aparentemente, más fácil la operación de
montaje; pero, especialmente, al permitir la simplificación de
la exhibición. Ésta no se producía ya, al igual que
con la diapositiva, por el uso de un proyector sino que se sustituía
por una lectura cómoda en un magnetoscopio conectado a un televisor.
En esta fase la comodidad a destacar era la de suprimir la colocación
del proyector y de la pantalla de proyección correspondiente, además
de evitarse la necesidad de oscurecer y usar, en cambio, un elemento como
el televisor y el magnetoscopio, presente en muchas más casas que
las que antes disponían de proyector de cine.
Hace muchos años que el vídeo de aficionados ha sustituido al cine de Super 8, han existido varios formatos de vídeo distintos, con diferentes tamaños de cinta y con una posterior mejora en la calidad, como la que ofreció el Super VHS y especialmente el Hi8; y siempre con la comodidad del televisor como elemento final de presentación. En el campo del vídeo se ha producido una transición lenta pero que está casi terminada. Las cámaras se han convertido en digitales, ha mejorado la calidad de la señal, tanto en resolución como en la respuesta al color y se ha conseguido una imagen más perdurable. Este último aspecto es muy importante; las películas de cine perdían densidad y color con cada proyección y el soporte se rayaba con mucha facilidad. La aparición del vídeo supuso una esperanza para aumentar la conservación; hemos visto cómo las cintas de vídeo pierden calidad igualmente y en algunos casos las cintas son irrecuperables.
En el campo de la fotografía no ha existido algo equivalente,
que permitiera el paso de la fotografía convencional hasta la fotografía
digital, con las ventajas innegables que ésta conlleva, a través
de una fotografía-vídeo que permitiera el uso del televisor
en sustitución de la pantalla y del proyector. O, mejor dicho,
sí ha existido pero no ha tenido éxito. El anuncio de Sony
de sacar al mercado una cámara, denominada Mavica, con esas características,
supuso una caída de los valores en bolsa de Kodak. Era un hecho
premonitorio de los cambios profundos que se han producido y que van a
continuar en los próximos años. Las cámaras Mavica
actuales no responden al esquema del que hablamos, es decir, de cámaras
que registraban fotografías como señal de vídeo en
un soporte magnético y podían verse directamente en un televisor.
La gran ventaja de este ingenio era la supresión de la película
convencional con la consabida necesidad de efectuar el revelado en un
laboratorio, por un lado, y la capacidad de revisión inmediata
en un monitor. Desde el punto de vista de la enseñanza era un material
maravilloso para aprender fotografía porque la realimentación
se producía inmediatamente y a un coste muy interesante; una auténtica
alternativa al material de revelado instantáneo con la ventaja
de que la imagen en el monitor era más legible que la de Polaroid.
La imposibilidad de tratar posteriormente la imagen así como la
limitación de la obtención de copias a pequeñas impresoras
poco flexibles, determinó que no se aceptase por el mercado de
la fotografía y consecuentemente, desapareció del mismo.
La proyección
Consiste la proyección en la creación de una imagen de
mayores dimensiones como el resultado de la iluminación de la diapositiva
por detrás, es decir, luz que queda modulada con la información
contenida en la imagen y que es conducida por una lente hasta una pantalla.
Necesitamos, por tanto, dos elementos principales, el proyector y la pantalla.
El proyector debe poseer un sistema de producción de luz por detrás
de la diapositiva y una lente para recoger la luz y proyectarla a mayor
tamaño. Debe incluir también un sistema para disponer la
diapositiva en un plano perpendicular al del eje óptico llamado
ventanilla. Para poder ver diapositivas con un cierto ritmo los proyectores
disponen, en general, de un cargador, lineal o circular, que permite pasar
de una diapositiva a la siguiente y poder así agilizar e incluso
automatizar el pase de diapositivas. Para evitar que resulten molestos
estos cambios se añade un obturador que elimina la luz mientras
se produce el paso a otra imagen.
El otro elemento fundamental, la pantalla, permite recoger la luz que
sale del proyector formando la imagen. Debe ser, por ello, de reflectancia
elevada, para poder aprovechar al máximo la luz disponible. Es
frecuente que estas pantallas sean de superficie rugosa, produciendo una
reflexión difusa, lo que permite garantizar que los espectadores
colocados en cualquier posición van a ver la pantalla con la misma
sensación de brillantez. Como esto puede ocurrir incluso con la
luz que sale reflejada tangencialmente de la pantalla y en esa posición
la imagen se vería distorsionada es lógico que haya zonas
de la sala de proyección que jamás serían utilizadas.
Esta idea llevó al desarrolló de pantallas con una reflexión
más direccional. Para ver la pantalla con un nivel suficiente de
luminancia es necesario situar al espectador dentro de un cierto ángulo,
sacando, así, un mayor rendimiento de la luz generada por el proyector,
dado que toda la luz va dirigida a lugares donde pueden sentarse espectadores.
Otros elementos, a veces metálicos, se han desarrollado para poder
conseguir una proyección eficaz en condiciones de iluminación
ambiente elevadas. Para grandes proyecciones se ha optado, sin embargo,
por sustituir las lámparas por otras de mayor potencia o por cambiar
el tipo de lámparas usadas, normalmente de tungsteno-cuarzo, por
otras, como las lámparas de xenón.
El tipo de proyección más frecuente es la frontal, en la
cual el espectador queda entre el proyector y la pantalla. Este tipo de
disposición no es eficaz cuando la presencia del espectador pueda
constituir una obstrucción en el camino de la luz, como puede ocurrir
en ciertas disposiciones de numerosos proyectores. Para ello se utilizan
otro tipo de pantallas, translúcidas, que permiten disponer el
proyector por detrás de ellas. Los materiales difusores utilizados
pueden producir una distribución no uniforme de la luz, con una
presencia mayor de luz en el centro; la búsqueda de materiales
adecuados siempre se ha enfrentado al problema de que un mayor espesor
de la lámina de la pantalla, a la vez que difunde la luz más
homogéneamente deja pasar menos cantidad de ella.
El continuo espacial.
Las condiciones ideales de proyección se consiguen con el máximo nivel de oscuridad puesto que el contraste de la imagen proyectada es mayor, dado que ninguna luz cae sobre la pantalla. En estas condiciones el paso de las diapositivas puede ser realmente molesto porque la pupila se encuentra dilatada y el obturador deja a oscuras la sala durante unos instantes. Una de las mejores formas de resolver el problema es disponer de dos proyectores, de los cuales uno solamente cumple con su función, mientras que el otro tiene la lámpara encendida y preparada la siguiente diapositiva pero está obturado. La forma de hacer el paso de una imagen a otra consiste en mantener la constancia de luminancia en la pantalla; para ello se puede optar por procedimiento mecánicos o eléctricos. Entre los primeros hay que destacar, como el más simple y a la vez eficaz, la disposición de un objeto opaco a la luz colocado delante de los objetivos de los proyectores y que mida la distancia que existe entre ambos ejes ópticos. Si uno de los proyectores está en funcionamiento el otro tendrá su objetivo completamente tapado, de forma que, cuando desplacemos este obturador, se empezará a desvelar la nueva imagen mientras que la anterior se va tapando paulatinamente.
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Este procedimiento mecánico ha encontrado sofisticaciones en dispositivos
en forma de diafragmas colocados cada uno delante de cada objetivo; el
efecto producido ya no era de sustitución de una imagen por otra
lateralmente, como a modo de un desplazamiento, sino que una imagen iba
emergiendo en toda la pantalla mientras que la otra iba disminuyendo en
brillantez. Los procedimientos más modernos actúan directamente
sobre la alimentación de la lámpara del proyector mediante
un triac que regula la intensidad de la corriente eléctrica.
Este efecto, de fundido, de desvanecimiento de una imagen que desaparece
en otra que emerge ha permitido, a partir de la proyección de diapositivas,
el nacimiento de nuevos medios audiovisuales, de los que hablaremos más
tarde, como son el diaporama y la multivisión. La característica
básica es la presencia de imagen continuamente en la pantalla;
la sensación que se obtiene es la de un continuo espacial. La pantalla
siempre llena de imágenes estáticas, fijas pero cambiantes
que inducen la idea de narratividad. Por eso el fundido encadenado se
trata de algo más: "Il s'agit d'un résultat esthétique
facil, dont la magie a tout d'abord rendu l'emploi presque permanent a
chaque pasaje d'une fotographie à l'autre. Utilisé de cette
maniére, le fondu perd toute signification, devient vite lassant
alorse qu'il mérite mieux que cela: il doit devenir y rester une
manoeuvre intentionelle, exécutée sur des images plus ou
moins prévues pour lui. Raisonné et non systématique
son usage judicieux se hausse au niveau de la création, du language
et, dans les cas les plus courants, au moins de la ponctuation."
(Madier, 87)
El diaporama.
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El dispositivo que permite estas transiciones suaves entre imágenes
se denomina, de manera razonable, unidad de fundido. Una proyección
de diapositivas con dos proyectores y una unidad de fundido puede adquirir
un sentido diferente si se acompaña de sonido, una música,
una voz. La evolución natural fue la de preparar una banda sonora,
con una duración determinada, sus locuciones, músicas, efectos
y con transiciones, niveles y duración perfectamente determinadas.
Todo ello había que sincronizarlo con la presencia en pantalla
de determinadas imágenes. El magnetófono de bobina abierta,
que ha sido imprescindible para el desarrollo del diaporama, permitió
la sincronización de la banda sonora con el cambio de diapositiva.
La duración total del programa estaba determinada por la de la
cinta que contenía el programa sonoro, por lo que su grabación
debía hacerse previamente. En la cinta se debía incluir
la información que permitiera el cambio de diapositiva en el momento
adecuado. La forma más elemental de realizar esta sincronización
fue la de pegar trozos de cinta metálica a la cinta magnetofónica.
La cinta se hacía pasar por un cabezal especial que disponía
de dos hilos de metal. Al pasar un trozo de metal delante de los dos hilos
se cerraba el circuito eléctrico que indicaba a la unidad de fundido
el siguiente cambio. Nuevos sistemas permitieron grabar en la misma cinta,
mediante un cabezal magnético que se disponía junto al magnetófono,
una señal normalizada de 1000 hertzios que, al ser leída,
enviaba una orden de cierre del circuito.
Todos estos ingeniosos inventos, nada sofisticados, permitieron la creación de un medio audiovisual nuevo, el diaporama, un gran desconocido incluso hoy, pero que, sin embargo, ha causado estragos entre los que lo han usado por su capacidad
evocadora, poética y narrativa. El medio era simple; no permitía ajustar la velocidad del fundido, por ejemplo. Hubo que esperar a que las técnicas digitales permitieran añadir información adicional sobre la señal analógica que se grababa en la cinta magnetofónica. A partir de ahí, aumentaron las posibilidades expresivas, permitiéndose la variación de la duración del fundido, incluido un cambio rápido, por corte, al estilo del montaje cinematográfico.
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Un sistema que llegó a alcanzar un éxito relativo fue el
formado por dos proyectores con una unidad de fundido y un magnetófono
a casete que registraba en un canal, en modulación de frecuencia,
las variaciones de la velocidad de fundido que el realizador generaba
manualmente con un mando deslizante de recorrido lineal. En ambos extremos
del recorrido se encontraban unos pequeños contactos que, si se
empujaban, determinaban el cambio de diapositiva del proyector apagado.
Este sistema permitía volver a una misma diapositiva las veces
que fuesen necesarias y que la velocidad de fundido se adecuase a los
deseos del realizador. Este sistema fue, dentro de su relativa simplicidad,
el más sofisticado de los utilizados para la creación de
diaporamas.
La multivisión.
La proyección simultánea de dos imágenes contiguas en una misma pantalla permitió, además de la aparatosidad de la multiplicidad de las imágenes y el cambio de formato, más apaisado, la introducción de elementos nuevos en el lenguaje. Podían relacionarse dos diapositivas de una manera novedosa; no era el uso conocido del montaje espacial de las historietas. Esta relación se establecía también en el tiempo, obligando a dirigir la mirada y seguir la narración. Esta disposición de los proyectores dio paso, inmediatamente, a nuevas distribuciones de los proyectores, con estructuras de tres imágenes en línea, cuatro imágenes en un rectángulo de 2x2 pantallas; seis pantallas en una estructura de 2x3, 9
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![]() Exposición Universal de Montreal. 1976 |
pantallas en un formato 3x3, etc.. Estas disposiciones eran las más frecuentes, lo cual no impidió, dada la flexibilidad del medio, que se utilizasen otros esquemas hasta llegar a la que acogió el pabellón checo en la Exposición Universal de Montreal de 1976 en la que, un equipo checo de más de veinte personas, trabajando durante un año, crearon una gran multivisión, llamada Diopolyecran, de
112 pantallas que mostraba la creación del mundo en un espectáculo
que duraba once minutos, utilizando 15.000 diapositivas. Cada una de las
pantallas estaba sujeta a un paralelepípedo de metal en cuyo interior
estaban dispuestos dos proyectores y una unidad de fundido. Todo este
armazón, a su vez, podía tomar tres posiciones, adelantándose
o retrocediendo respecto de un supuesto plano principal de la pantalla.
La sincronización se obtenía mediante un ordenador en el
que los datos (756.000) se introducían mediante una cinta perforada
de papel. A pesar de todo aquel complejo sistema la multivisión
funcionó perfectamente y la única cuestión destacable
consistió en la dificultad que tuvieron para eliminar el calor
desprendido por el sistema.
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La siguiente fase en la evolución de la multivisión fue
la desaparición del concepto de pantalla. La pantalla era única pero las imágenes múltiples,
como antes. Desaparecían, por tanto, las líneas de unión
de cada proyección que eran, también, líneas de fractura.
Unas máscaras hechas con material fotográfico para imprenta
("lith") estaban constituidas sólo por zonas transparentes u opacas. Estas máscaras se producían industrialmente, aunque cada uno podía fabricárselas para adaptarlas a sus necesidades. Estas máscaras se colocaban
junto a la diapositiva en el mismo marquito. La fluidez de construcción
del mensaje era mayor; pero estaba reñida con la mayor complejidad
de producción. Podían construirse, por ejemplo, imágenes
panorámicas llenando toda la pantalla con la reconstrucción
obtenida a partir de la imagen formada por varios proyectores. La ausencia
de división se conseguía con unas máscaras especiales
con degradado en uno o dos de los bordes, permitiendo, así solapar
las imágenes sin solución de continuidad.
Estos sistemas permitían la creación de la aplicación
audiovisual con la ayuda de un programa de ordenador que facilitaba el
trabajo manteniendo, siempre y en todo momento, sincrónicos todos
los proyectores.
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La multivisión es, como se ve, un sistema audiovisual mucho más
complejo que el diaporama. A las grandes posibilidades creativas se enfrentan
inconvenientes como la complejidad de la producción, el coste y
la dificultad de la exhibición. Este último factor es la
causa fundamental de la escasa exhibición que logran los diaporamas;
es necesario disponer de la misma cantidad de proyectores y unidades de
fundido utilizados para la producción, magnetófono, amplificadores
y altavoces adecuados al espacio de la proyección, pantalla y ópticas
en función del tamaño de la pantalla y de las posibilidades
de proyección (frontal o trasera). El ámbito de aplicación
de la multivisión ha sido, tradicionalmente, la presentación
de productos en ferias o de memorias en las juntas de accionistas con
un porcentaje pequeño destinado a programas proyectados en instalaciones
permanentes como museos y planetarios, por ejemplo. La mayor parte de
los diaporamas, hechos con dos proyectores, una unidad de fundido y un
magnetófono, ha estado destinada, en cambio, a la educación,
la formación y la expresión personal.
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Hay que indicar, también, que las características de los
equipos utilizados permiten grabar señales de control para otro
tipo de dispositivos como el control de luces, de máquinas de humo,
de efectos de agua, movimientos de las butacas, apertura y cierre de puertas,
etc.. Este sistema complejo se utilizó en el pabellón del
Descubrimiento en la Exposición Universal de Sevilla en 1992.
Videowall.
En muchas ocasiones se realizaron multivisiones en las que se incluyó,
en algún momento de la proyección, imágenes de cine,
complicando más aún el equipo necesario. La imagen de televisión
se fue usando cada vez más gracias a la aparición de proyectores
de vídeo que, como gran inconveniente tenían el de usar
un tubo para cada color, tubos que tenían que ser ajustados para
converger en el mismo punto cada vez que se cambiaba la distancia hasta
la pantalla. Los vídeos industriales y toda la industria que surge
en torno a ellos luchan por ocupar el lugar de los diaporamas y las multivisiones
con las ventajas de menor coste y equipo de proyección más
simple. La competencia no es verdaderamente apreciable hasta que se introduce
el videowall, sistema que permite descomponer una imagen en varias
que se proyectan en otros tantos monitores, dispuestos de forma que recomponen
la imagen en agrupaciones que pueden variar, desde 2 x 2 ó 3 x
3, hasta un número mucho mayor.
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Los efectos que se pueden producir son variados, no sólo en cuanto
a las transiciones entre imágenes sino en la forma de aparecer
éstas. Varias imágenes pueden ocupar, cada una, un monitor
diferente; es posible mostrar la misma imagen en todas las pantallas o
mostrar una imagen que resulta de reconstruirla entre todos los monitores.
O usar parte de los monitores para este último efecto y en el resto
presentar otras imágenes. En cualquier caso la variedad de planteamientos
permite que el medio sea interesante; pero, al igual que ocurre con tantas
otras cosas, lo que verdaderamente facilita su introducción y
con ello una ostensible disminución del uso de la multivisión-
son razones económicas. La aplicación más frecuente
para la multivisión ha sido la presentación de productos
en ferias; había que reservar un espacio adecuadamente oscurecido
en los stands para la proyección. El videowall
sólo ocupa el espacio de los monitores porque el sistema puede
ser dispuesto en el exterior y ser visto suficientemente bien con luz
ambiente. Podía, además, ponerse en primera línea
del stand, en el mismo pasillo para llamar la atención.
Aunque las posibilidades expresivas de este medio son diferentes a las
de la multivisión, a pesar de usar la imagen animada del vídeo
o quizás por esto mismo- este medio se ha impuesto, no tanto
para suplir completamente a la multivisión sino para ofrecer otros
servicios. En un espectáculo realizado en un gran espacio, como
un campo de fútbol, por ejemplo, es imprescindible mostrar una
imagen grande de lo que está ocurriendo en el escenario; se pueden
conseguir mayores tamaños de imágenes y más brillantes
si se utilizan monitores especialmente preparados para este fin. Este
tipo de aplicación no es, como se ve, creativo, sino que el medio
se usa exclusivamente como salida terminal de una señal convencional
de vídeo. En la misma línea van casi todos los usos que
se le dan; es muy frecuente ver un sistema de esta naturaleza en los programas
de televisión, especialmente en los informativos y en los concursos,
aunque en este último caso el uso es distinto. En las ferias y
exposiciones, sin embargo, se utiliza con un planteamiento similar al
que hemos señalado para la multivisión.
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![]() Sevilla, Expo '92. |
La idea principal es la de trabajar con varias fuentes de imagen de vídeo, ya sean procedentes de magnetoscopios, de videodiscos o de imagen digitalizada depositada en la memoria del ordenador y presentarla en un sistema de complejidad variable con la ayuda de monitores especiales, en general construidos en forma de módulos encajables unos con otros o bien con la ayuda de uno o varios proyectores de vídeo. La diferencia con los sistemas que nos ocupa radica especialmente en que el origen de las imágenes son señales de vídeo y no diapositivas, aunque es posible crear esos vídeos con imágenes estáticas. Los efectos de ambos sistemas llegan a ser comparables en alguna medida y productores y realizadores de multivisiones comenzaron a abordar, también, el nuevo medio; en algunas ocasiones este hecho se ve favorecido porque las empresas fabricantes de estos sistemas de videowall se iniciaron en la multivisión y han mantenido, en algunas ocasiones, ambas líneas de trabajo. En la misma línea en la que en la EXPO 76 se muestra una multivisión paradigmática, en la EXPO 92, celebrada en Sevilla, se presentó, en el Pabellón de las Telecomunicaciones, el muro de imágenes más grande del mundo, constituido por 850 monitores distribuidos en un rectángulo de 25 filas y 34 columnas que medía 16 m de base y 10 m de altura. Los problemas, al igual que en Montreal, fueron de otra naturaleza ya que el sistema pesaba 35 toneladas. Hay que señalar que en esta exposición convivieron diferentes sistemas audiovisuales destinados a realizar proyecciones espectaculares.
El Photo CD y la digitalización.
En 1990, Kodak anuncia la presentación de un nuevo sistema de
almacenamiento de las imágenes fotográficas basado en la
digitalización de los negativos y diapositivas convencionales.
Ello permite la codificación en un formato de su invención
que da lugar a un archivo bastante reducido y muy flexible en su uso y,
por último, la grabación de esos datos en un CD-ROM,
El sistema es ingenioso, relativamente económico y cómodo de usar. Al margen de los beneficios que pueda presentar para el usuario, parece que son mucho mayores para el fabricante. El procedimiento es simple; al enviar la película a revelar se puede solicitar su digitalización en este formato. El laboratorio procederá entonces devolviendo la película revelada junto a un disco compacto en el que se han grabado los datos en cinco formatos diferentes de resolución, lo cual cubre las necesidades más variadas, incluida su difusión en Internet. El usuario podrá disponer, de esta manera, del sustituto más cómodo para la proyección de diapositivas. Sólo tendrá que usar un lector adecuado conectado al televisor, frente a la molestia de disponer el proyector de diapositivas, la pantalla y cargar las bandejas. Como lectores se usaban ya han dejado de fabricarse- los propios de Kodak así, como los lectores de CD-i y algunas consolas de videojuegos (3DO, Sega Saturn). Lo curioso del Photo CD ha sido el escaso éxito que alcanzó entre los aficionados, mientras que ha sido ampliamente utilizado por los profesionales de la fotografía y el diseño como un medio económico de tener digitalizadas las fotografías y poder trabajar con ellas en el ordenador con un programa de retoque de imágenes. Este sistema se presentó con una variedad de alternativas para resolver problemas de presentaciones, archivo, material dirigido a imprenta y otras aplicaciones que no llegaron a desarrollarse o lo hicieron de una manera no suficientemente aprovechada, como fue el caso de las presentaciones. A pesar de todo, el Photo CD fue un avance en la línea de la fotografía digital.
El sentido de multimedia.
¿A dónde lleva todo este cambio acelerado? Quizás
la característica más destacable desde un punto de vista
convencional, sea la homogenización de todas las fuentes de información.
La persona que necesita mostrar un producto o un informe a su audiencia
ha recurrido siempre al uso de diapositivas de dos tipos: aquellas que
muestran las cosas, o sea, fotografías convencionales; y aquellas
otras que exhiben los datos mediante esquemas y gráficos de diferentes
tipos. Las de este segundo tipo se realizaban tradicionalmente por los
delineantes o cualquier otra profesión capacitada- de las
empresas y luego todo el material era fotografiado en el banco de reproducciones.
Con el uso más frecuente del ordenador personal y la aparición
de programas de ordenador que permitían la salida de los datos
de una hoja de cálculo directamente en forma de gráficos
de diferente tipo, como histogramas o división en sectores, es
decir, de una forma más visual, se potenció el uso de filmadoras
que permitían la salida de dichas imágenes directamente
en forma de diapositivas.
El siguiente paso fue la sustitución paulatina del proyector de
diapositivas por el proyector de vídeo y datos. La técnica
permitía ya la integración, mediante el ordenador, de diferentes
elementos en una misma "diapositiva". Esta pasa a poseer un carácter
meramente numérico y, por tanto, permite la fácil incorporación
de diferentes fuentes de información; ya podían estar juntas,
-sin preparar complejos originales que posteriormente había que
fotografiar-, tanto los textos como los gráficos y las imágenes
fotográficas, las cuales inmediatamente también fueron animadas
y se incorporaron el vídeo y el sonido. Se desarrollaron, para
permitir este trabajo, programas para ordenador de presentaciones que
se han ido sofisticando cada vez más. Permiten el paso de las "diapositivas"
mediante la pulsación de un botón o de forma totalmente
automática, a la manera de los diaporamas, aunque sin el control
temporal tan preciso de éstos. El cambio entre diapositivas puede
realizarse mediante corte o con transiciones de numerosos tipos; lo paradójico
de estos cambios entre diapositivas es que el efecto que se produce con
una unidad de fundido (cambio paulatino de una imagen que va siendo sustituida
por otra en toda la pantalla), supone, de hacerse con un ordenador, una
operación compleja que consume gran cantidad de recursos de la
máquina y que, en general, no ocurre de forma totalmente satisfactoria.
La facilidad de trabajo que ofrecen los ordenadores y la homogeneidad
que produce la integración de las diferentes fuentes ha potenciado
el desarrollo de estas herramientas de trabajo y la sustitución
progresiva de la proyección de diapositivas. En los campos habituales
de presentación de memorias se suele acompañar la pantalla
donde se proyectan los datos con otra en la que aparece, ampliada, la
imagen del ponente. La técnica, como se ha visto, permite cualquier
combinación de medios y las soluciones pueden ser tan sofisticadas
como se deseen.
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Otra modificación en la forma de uso de los ordenadores permitirá,
sin embargo, un nuevo cambio muy importante en la forma de usar los programas:
la interactividad. Las aplicaciones desarrolladas con el ordenador hemos
podido ver que permiten la integración de varios medios y de aquí
que reciban el nombre de multimedia. Esta nueva opción permite
la interrelación del usuario con la aplicación de forma
que el documento puede ser explorado, no de manera secuencial como eran
las presentaciones de las que hemos hablado hasta ahora, sino a la manera
de un libro. A este concepto se le denomina navegación y está
asociado al de la memoria asociativa; el recorrido de un documento puede
desarrollarse saltando a los lugares donde la información complementaria
se encuentra asociada a la fundamental mediante vínculos (links).
El término más frecuente con el que se le designa es el
de hipertexto, que fue acuñado por Ted Nelson en 1945 y convertido
en algo controlable por un ordenador a partir del trabajo de Tim Barneers-Lee,
creador de la World Wide Web.
El carácter secuencial en la lectura de un documento cambia a
partir de esta idea de hipertexto mediante el uso de vínculos.
Esta posibilidad es, en definitiva, una interacción con la información
almacenada; queda abierta, así, una puerta a la creación
de aplicaciones multimedias e interactivas especialmente atractivas de
desarrollar para el campo de la educación.
Para la generación de estas aplicaciones multimedias interactivas
se desarrollan programas llamados de autor; la finalidad de este software
es diferente a la del que hemos visto antes que se orienta expresamente
a la creación de presentaciones lineales. Se ha producido en los
últimos años, sin embargo, una progresiva sofisticación
de los programas de presentaciones de manera que puedan crearse con ellos,
si es necesario, pequeñas aplicaciones multimedias o simples presentaciones,
según el caso. Unos programas no pueden sustituir a los otros aunque
pueden hacer una gran parte de sus funciones. La filosofía por
parte del fabricante de software suele ser la de evitar perder un cliente.
Estos programas tienen, por parte de algunas casas de programación,
opciones añadidas en forma de módulos adicionales (plug-ins)
que permiten realizar actividades de evaluación en aplicaciones
educativas y de formación, recogiendo, mediante pruebas objetivas
(test), las respuestas del alumno.
Este tipo de actividades se realiza, como es lógico colegir, mediante ordenadores personales, frente a los cuales los alumnos realizan su aprendizaje. Este tipo de acción, aún siendo muy importante, nos lleva lejos de la que ha sido nuestra idea motriz, la evolución de la proyección de diapositivas en sus diferente variantes. Y, sin embargo, debemos preguntarnos inmediatamente por el camino que han seguido, si ha habido alguno, las proyecciones de diapositivas, los diaporamas y las multivisiones, porque una cosa es seguir la evolución de la tecnología y ver cómo ésta nos afecta al ofrecernos nuevos caminos y otra bien distinta es recorrer la trayectoria de los medios de los que hemos partido. La proyección de diapositivas posiblemente haya sido y es el medio más utilizado en cualquier tipo de enseñanza desde que se inventaron los materiales reversibles de color (Mannes y Godowsky en los laboratorios Kodak, 1935).
La presentación en clase.
Tradicionalmente han sido pocos los recursos audiovisuales usados en el aula, aunque el repertorio de posibilidades, especialmente en los últimos tiempos, ha sido muy amplio. Las razones han sido, fundamentalmente, dos: por un lado, el coste de los mismos equipos y, por otro, la dificultad en la preparación de material audiovisuales necesario para su uso.
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Ciertos materiales usados en clase conducen directamente al objeto que
se persigue, como son: los animales disecados, minerales, etc.. Otros,
permiten el desarrollo de procesos, como los materiales de química.
Algunos posibilitan la creación de modelos a escalas o la realización
de simulaciones, como las construcciones. Los equipos audiovisuales no
son más que elementos que permiten la difusión amplia, la
proyección a todo un colectivo; pero el medio no es suficiente,
es necesario utilizarlo para mostrar algo y eso supone encontrar el material
adecuado en un cierto mercado o crearlo específicamente de acuerdo
con necesidades muy concretas de un cierto programa o de las preferencias
de un cierto profesor. Durante una época en la que se creyó
en las posibilidades de los medios audiovisuales en la escuela, de manera
institucional se preparó cierta cantidad de material de paso en
distintos formatos, especialmente diapositivas, filminas, películas
de pequeño formato (super 8, 16 mm), transparencias, programas
de vídeo y programas sonoros. Los equipos usados con más
frecuencia en el aula han sido las pizarras, los proyectores de diapositivas,
los retroproyectores o proyectores de transparencias, los epidiascopios
o proyectores de cuerpos opacos y los televisores con magnetoscopios.
En un cierto momento se pensó que el futuro de los audiovisuales en el aula sería el que facilitase la enseñanza asistida por ordenador como forma de una enseñanza personalizada en el sentido que el ritmo de aprendizaje se adecuase a cada alumno. Esta idea podía potenciarse mediante la facilidad para compartir recursos y proyectos que permite el uso de la red, de Internet. Es cierto que se realizan continuas experiencias y que se progresa en este sentido; es cierto que existen proyectos gubernamentales para potenciar el uso de las posibilidades del ordenador en el campo de la enseñanza. Pero también es cierto que los presupuestos destinados a este campo no alcanzan las cifras necesarias para ver convertida en realidad la idea de la aldea global (al menos la escolar).
La realidad muestra, sin embargo, un panorama bien distinto y no muy
diferente del de hace unos pocos años; es decir, los presupuestos
para equipamiento audiovisual siguen sin permitir un cambio. El equipamiento
audiovisual de los centros consiste en algún proyector de diapositivas
y algún televisor con vídeo. Muy posiblemente haya algún
ordenador e, incluso, un aula de informática con varios ordenadores.
La falta de preparación del profesorado para usar el ordenador,
por otro lado, sigue siendo la constante más frecuente.
Nos encontramos, así, con un panorama poco alentador para suponer que, en poco tiempo, nos vamos a encontrar con una enseñanza que se vea potenciada por el uso de nuevas herramientas tecnológicamente avanzadas en el campo del audiovisual. Por ello, hemos de hacer una distinción entre lo que supone utilizar material audiovisual para impartir una clase: el profesor puede necesitar utilizar un material que se adapte específicamente a sus necesidades o bien adaptarse al material preparado por terceros. En los últimos años se está desarrollando la industria editorial dedicada a la preparación de material multimedia destinada a cubrir los programas más necesitados por los profesores en el ámbito de la enseñanza no universitaria.
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Los elevados gastos de producción de estos programas sólo
pueden abordarse ampliando el campo de la distribución fundamentalmente
al usuario particular, de manera que los alumnos, en sus casas, puedan
continuar su formación con medios que permiten el aprendizaje de
una manera más rica, flexible y cómoda. Pueden adecuarse
más o menos al currículo pero lo que no cubren estos programas
son las necesidades de cada profesor de usar unos recursos que se adapten
a su forma específica de ser y de trabajar.
Los programas de presentaciones posibilitan la creación de material
de clase con suma facilidad y, afortunadamente, sin ser necesarios conocimientos
complejos de informática. La idea fundamental que se encuentra
detrás de ellos es la estructura de ficha, próxima a cualquier
profesor o conferenciante. El elemento básico de una aplicación
realizada con este tipo de programas es, a mi entender, y aunque no esté
explícitamente dicho en estos programas, una herramienta que permite
hacer esquemas, o sea, organizar de una manera estructurada los conocimientos
a impartir. El uso de la herramienta, de hecho, obliga a dicha estructuración.
En cada una de las fichas preparadas, o diapositivas, como es más
frecuente que se las denomine, -tomando el nombre del campo de la fotografía
por razones obvias-, se desarrollan los conceptos mediante su desglose
en algunos, pocos puntos, pero, además, es posible acompañar
la presentación con la aparición de imágenes estáticas
o de vídeo, animaciones, sonidos, etc.. Es decir, es perfectamente
posible mostrar el concepto e ilustrarlo con imágenes que no tienen
necesariamente que atenerse a las imágenes estáticas fotográficas,
sino que pueden ser de vídeo, por ejemplo, superando la limitación
propia de las fotografías, ideales para mostrar los datos, pero
no tan adecuadas para hacer lo mismo con los procesos.
Evolución de los sistemas de presentación.
Estamos viendo una evolución en varios de los elementos de la cadena comunicativa como son: el soporte de la información, la distribución del mensaje y su exhibición. El cambio de soporte ha consistido en convertir la información de las diapositivas en números (en un futuro próximo ni siquiera esta conversión será necesaria puesto que las imágenes se captarán de manera digital casi exclusivamente) con la facilidad asociada de ser perfectamente tratable por ordenadores. La distribución ha cambiado; ahora la información se soporta sobre discos compactos CD-ROM, memorias auxiliares de sólo lectura.
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Como hemos señalado antes, duplicar un diaporama o una multivisión
supone gasto y tiempo considerables y que, sin embargo, son casi nulos
si la labor consiste en duplicar un CD-ROM. El transporte se simplifica
enormemente, también, tanto en volumen como en peso. La exhibición,
por último, puede ser de naturaleza múltiple. Podemos presentarla
en un monitor de ordenador, es decir, en un ordenador personal o en el
terminal de una red. En segundo lugar, se puede presentar a una audiencia
colectiva mediante el uso de un proyector. Los proyectores de vídeo,
de los que ya hemos hablado, han ido evolucionando en cuanto a las fuentes
de imagen, pasando a admitir señales digitales que se convertían
en analógicas, hasta la situación actual en la que se han
invertido los papeles y la calidad alta de proyección corresponde
a la señal digital. Una tercera posibilidad es la de mostrar las
imágenes en un televisor. Muchos ordenadores, además, tienen
tarjetas gráficas con salida para televisión; la calidad
de la imagen no es tan buena como en un monitor y la legibilidad de los
textos se resiente. Existen otras maneras de presentar la información
en el televisor, con más calidad, a la que nos referiremos más
tarde.
El uso de los proyectores se ha simplificado; ya no se utilizan los tres
cañones que hay que ajustar en distancia, sino una lámina
CCD translúcida, en la que se forma la imagen (al modo de una diapositiva)
y es proyectada con una sola lente, ajustándose el enfoque y el
tamaño de imagen de la misma manera fácil que con un proyector
de diapositivas.
¿Qué es lo que se exhibe en estos diferentes terminales?
En los monitores de ordenador, en general, se visualizan las aplicaciones
multimedia interactivas, en las que el recorrido del documento puede hacerse
según caminos escogidos por el lector. Las presentaciones, por
otro lado, normalmente se proyectan para acceder a una audiencia más
amplia. El uso del televisor ha sido, en general, una alternativa humilde
al proyector: ofrece una calidad menor que la del proyector, que puede
ser válida para grupos no muy numerosos. Su finalidad es, por tanto,
mostrar presentaciones.
Posibilidades de la grabación digital.
Hace pocos meses empezaron a verse en el mercado programas que permitían
la grabación de vídeos en formatos MPEG-1 y MPEG-2. Lo importante
no era su existencia (ya se venían utilizando para grabar Vídeo-CD
y DVD-Vídeo, respectivamente), sino que se ofreciera a un coste
muy bajo y que. Además, fuera otra opción de los programas
de grabación de CD-ROM más evolucionados. El vídeo
así grabado puede presentarse en un televisor siempre que se utilice
un lector adecuado. Dada la importancia que pudieran tener estos formatos
en el futuro, para la aplicación a la enseñanza, vamos a
hacer un pequeño recorrido por ellos. Desde que surgió el
disco compacto (CD) como medio de grabación de audio (libro rojo),
en 1982, según un estándar creado por Philips y Sony, continuamente
han ido surgiendo nuevas normas para efectuar la grabación de datos
(libro amarillo) en 1985 (Philips y Sony) que fueron modificándose
y mejorando en versiones posteriores. En 1989, también Philips
y Sony establecen, en el libro verde, el estandar CD-I, sistema multimedia
interactivo que permite trabajar en tiempo real y presentar los contenidos
en un televisor. Este sistema pudo haberse convertido en la solución
más extendida para hacer llegar las aplicaciones de multimedia
interactiva a todos los sitios. Exigía un lector específico
para la lectura, no excesivamente costoso, y un sistema de grabación
que vendía Philips a unos precios verdaderamente elevados. Creemos
que estos elevados costes fueron la causa del insuficiente desarrollo
del sistema que, de haber llegado a un precio inferior a manos de todos,
hubiera sido la base de una vía diferente para el desarrollo de
las aplicaciones multimedias. El Photo CD, definido por Kodak y Philips
en 1991, participando de varias de las normas anteriores, incluida la
del CD-I, a pesar de la aceptación que ha llegado a tener entre
los profesionales de la fotografía por ser un medio relativamente
barato de digitalizar negativos y diapositivas cuando aún los escáneres
eran caros, no llegó a convertirse en el sustituto del proyector
de diapositivas, como quería la casa Kodak, convirtiéndose,
desde este punto de vista, en un auténtico fracaso; los lectores
como los de CD-I- dejaron de fabricarse y sólo se utilizó
como medio de acceso al retoque por ordenador.
Hay que esperar al año 1993 para que se establezca el libro blanco
o norma del VideoCD 1.1 por Philips, JVC, Sony y Matsushita, para grabar
películas con calidad VHS. Tenemos que admitir que existe un gran
desconocimiento de este sistema en nuestro entorno, aunque en él
estén grabadas la mayor parte de las películas comerciales
de alquiler y venta del mercado asiático y del este de Europa.
En 1993, se enriquece el formato con la posibilidad de interactividad,
imágenes fijas de alta resolución, compatibilidad PAL/NTSC,
etc., constituyéndose así el VideoCD 2.0. Un VideoCD puede
almacenar vídeo, audio, imágenes fijas con o sin audio en
sus 98 pistas. Las secuencias de vídeo digital se graban en formato
MPEG-1, sistema de compresión definido por el Motion Picture Expert
Group, que permite grabar hasta 70 minutos de vídeo y audio en
un CD. El VídeoCD se reproduce a pantalla completa con calidad
VHS en un televisor y en un monitor de ordenador se representa con 352x288
píxeles. Para poder ver un disco de este tipo en un televisor
es necesario disponer de un reproductor específico de VideoCD (existen
muy pocos en el mercado occidental) o usar los reproductores de DVD de
nueva generación que, al incorporar dos cabezas de lectura láser,
permiten leer no sólo los discos estampados, sino también
los "tostados" en una grabadora de CD-ROM; también es posible la
lectura en cualquier ordenador con lector de CD-ROM, en las consolas de
videojuegos Playstation con adaptador, Playstation-2, Nintendo 64 con
adaptador, etc. Las imágenes se codifican a una resolución
de 352x288 píxeles para PAL (352x240 píxeles para NTSC);
existe, sin embargo, la posibilidad de hacer una codificación de
las imágenes fijas a alta resolución, obteniéndose
el doble tanto horizontal como verticalmente: 704x576 en PAL (704x480
en NTSC). Esta alta calidad de imagen, la máxima que ofrece cada
sistema, puede obtenerse directamente utilizando el formato DVD-Vídeo
que comprime la señal con MPEG-2; pero es necesario utilizar una
grabadora adecuada, todavía poco frecuentes y caras y unos discos
también caros. Aunque es muy previsible que esto cambie en breve,
lo que es importante es que ya, si sólo utilizamos imágenes
fijas, podemos obtener discos que se pueden leer en el ordenador o en
el televisor, ofreciendo la máxima calidad y a un coste verdaderamente
barato. Dado que la norma VideoCD 2.0 permite cierto nivel de interactividad,
entendemos que es una forma de recuperar las posibilidades del CD-I y
del PhotoCD, utilizando este sistema como sustituto del proyector de diapositivas.
Uso del VideoCD para preparar material escolar.
La escasez de ordenadores en los centros y el coste de los proyectores
de ordenador apuntan a que la grabación de VídeoCD puede
ser una opción muy interesante para los colegios. Es frecuente
que en los centros haya un ordenador, al menos, y un televisor de gran
tamaño de pantalla. Preparar un VídeoCD de imágenes
fijas, ya sean fotográficas o preparadas con un programa de presentaciones
(sin vídeo) puede ser rápido y poco engorroso, utilizando
un escáner plano para la entrada de imágenes. Esta posibilidad
creo que, en el día de hoy, es prácticamente desconocida
en los centros escolares. Podría ser, sin embargo, la vía
económica y rápida para generar material audiovisual en
las escuelas adecuado a cada necesidad.
¿Cuál será el futuro de la multivisión?
Hemos visto que el videowall ha ido absorbiendo el mercado de la multivisión, aunque posee características expresivas diferentes. Las dificultades para sincronizar varios ordenadores es, también, un gran problema. Por último, si para conseguir una imagen panorámica única hacen falta varios proyectores de ordenador, estos deben solaparse mediante máscaras simuladas en ordenador, para evitar la división en pantallas propia del videowall. Hace unos meses (octubre), uno de los fabricantes de equipamiento para multivisión más creativos, Datatone, presentó un programa que se acerca bastante a estas especificaciones. Es necesario esperar para ver que ocurre en este campo. En cualquier caso creo que otros fenómenos que están ocurriendo en los últimos once o doce años van a ser muy significativos a la hora de esbozar el futuro de la multivisión. Me refiero, naturalmente, a Internet; la capacidad comunicativa de este medio, la necesidad de estar presente en él para existir (me refiero a las empresas, organizaciones e instituciones) han determinado un curioso doble cambio. El prometedor negocio editorial de productos multimedia en CD-ROM, por un lado, no ha llegado a florecer; mientras que, por otro lado, han surgido programas de autoría multimedia orientados a preparar trabajos para Internet caracterizados por su capacidad para generar aplicaciones ricas en posibilidades pero de poco peso. El gran potencial de la red, su increíble velocidad de desarrollo y las grandes capacidades de programas como Flash han hecho inclinarse el mundo de la creatividad audiovisual hacia este campo. Creo que, dadas estas circunstancias, va a ser muy difícil que la posible recuperación de la multivisión pase de ser algo testimonial.
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A modo de breve resumen de conclusiones
Los sistemas digitales harán que desaparezcan las películas fotográficas tradicionales.
En cualquier caso, los cambios ya producidos, hacen prever que la continuación del diaporama estará en las posibilidades ofrecidas por los ordenadores y los programas de presentaciones.
La multivisión adoptará también la apariencia de lo digital, con proyectores controlados por ordenadores que, a su vez, serán esclavos de un ordenador principal. La producción nunca llegará a ser la equivalente a las multivisiones creadas en su época de esplendor y su alternativa muy posiblemente ya está aquí y sea la producción multimedia orientada para su difusión en Internet.
Bibliografía
CLERC, L.P., Fotografía. Teoría y práctica, Ediciones Omega, S.A., Barcelona, 1973.
GOSNEY, Michael, The Oficial Photo CD Handbook, Peachpitt Press, Berkeley, 1995.
KENNY, Michael F. y SCHMITT, Raymond F., Images, images, images. The Book of Programmed Multi-Image Production, Editado por Kodak, Publication No. S-12, EEUU, 1979.
MADIER, Claude, Projections sonorisées et diaporamas, Publications Photo-Cinema Paul Montel, 1971, Paris.
SIMPSON, Robert S., Videowalls, Ed. Focal Press, Londres, 1991.
Enciclopedia Focal de la Fotografía, Ediciones Omega, S.A., Barcelona, 1960.
Planificación y producción de programas con diapositivas, Ed. Kodak, versión en español de 1978, ISBN 84-85505-00-X.