Manifiesto contra la Ley Orgánica de Universidades (LOU)

La nueva Ley Orgánica de Universidades (LOU) , diseñada por Pilar Del Castillo, un titere mas del neoliberalismo vigente, no es más que el último paso dado por los poderes político y económico para la adaptación de la Universidad al mercado. Hasta ese momento la Universidad había sido un baluarte, quizás el último, del antiguo sistema de prestaciones sociales públicas. Como bien fundamental de la sociedad se entendía que la Universidad debía ser principalmente pública y, a la vez, mantener la autonomía e independencia suficientes para garantizar la libertad de pensamiento. Pero en el contexto actual de globalización neoliberal este modelo estaba destinado a desaparecer. Primero fue el recorte de presupuestos que dejó a la Universidad en el estado calamitoso que hoy conocemos, luego la entrada de las empresas privadas en los sistemas de becas de investigación y financiación, y ahora la LOU. Es cierto que la Universidad que tenemos ahora no es la que queremos: endogamia total tanto en la administración como en la docencia, marginación de los estudiantes en la toma de decisiones, sistemas de enseñanza y planes de estudio arcaicos, rígidos e inútiles... Pero al menos se mantenía cierta autonomía, así como el carácter público de la institución. ¿Qué supone la LOU?, acabar con ese gasto excesivo para los presupuestos del Estado prácticamente privatizando la Universidad. Para el nuevo orden económico mundial, cuyas directrices son marcadas por organismos supranacionales como la Organización Mundial del Comercio (la OMC) y sus servicios públicos vendidos al mejor postor dentro del marco de tratados como el del Acuerdo General sobre el Comercio de los Servicios (GATT), se necesita una Universidad mucho más reducida y competitiva, una educación que, en general, responda a las necesidades productivas de las empresas y que, al mismo tiempo, no suponga un gasto excesivo para la administración.

Este modelo de gestión empresarial de la Universidad implicará, en primer lugar, una mayor presencia de las empresas en su gestión. Hasta ahora habían penetrado en los campus financiando y controlando las investigaciones, acaparando las prácticas de fin de carrera o inmiscuyéndose en la administración de los centros a través del célebre Consejo Social. Con la llegada de la LOU su presencia se hace efectiva y oficial: el Consejo Social, en el que no hay ni un solo representante de la comunidad universitaria, controla cómo se distribuye el dinero, puesto que sólo a este organismo, formado por agentes externos al mundo académico y con los empresarios como parte destacada, compete la aprobación del presupuesto y el control del rendimiento. Pero al mismo tiempo, las empresas siguen financiando investigaciones y seminarios, con el consiguiente control sobre sus contenidos, ofreciendo sus prácticas de fin de carrera, buscando, en definitiva, mano de obra especializada, barata y controlable. La figura del estudiante, que ya en el actual sistema quedaba relegada a la asistencia contemplativa de las clases magistrales y a una participación minúscula en los órganos de decisión, queda ahora totalmente marginada. El estudiante pierde toda posibilidad de convertirse en un sujeto activo de la vida universitaria para perpetuarse como un objeto pasivo: el futuro trabajador al que no se le pregunta nada y simplemente se le enseña lo que debe saber para que en el futuro haga bien su trabajo.

En este sentido es necesario una ley de financiacion consensuada democraticamente por todos losestuidnates, que nos equipare al nivel educativo europeo, mas alla de los intereses partidistas del Gobierno de turno.

La reducción del número de estudiantes y de carreras "inservibles" parece ser otro de los objetivos de la nueva ley. En la LOU se dibuja un panorama en el que el aumento de las tasas y la reducción de las becas, que harán imposible a la mayoría de los estudiantes acceder a las ventajas de la movilidad y del Distrito Único, así como la creación de la Agencia Nacional de Evaluación y Acreditación (ANEA), que se encargará de supervisar el rendimiento de las diferentes universidades y de elaborar un ranking de calidad, conducirán a la conformación de un sistema en el que se distinguirá entre universidades de primera, de segunda y hasta de tercera y se otorgarán los presupuestos premiando a las mejores. En definitiva, nos vemos abocados al modelo anglosajón: un puñado de universidades de élite que recibirán todas las facilidades y donde estudiarán los "mejores" y el resto de centros que quedarán en el olvido junto con la gente que en ellos estudia.

El personal contratado de la Universidad padecerá similares consecuencias. La precarización de la docencia será una consecuencia inevitable de la gestión empresarial de la Universidad: unos pocos profesores privilegiados, mimados por las empresas que subvencionan sus investigaciones, y una gran mayoría de docentes con contratos o becas temporales, mal pagados y sometidos a un estricto control. No hace falta advertir la merma que para la calidad de la docencia y la libertad de cátedra supondrán la institucionalización de la precariedad y la temporalidad.

Por todo esto y porque las leyes no pueden ser impuestas con total desprecio hacia el rechazo manifestado por la ciudadanía. Porque los estudiantes tenemos que participar en primera persona en la discusión, decisión y puesta en práctica de los cambios que sabemos que necesita la Universidad. Por todo esto, advertimos al gobierno de que esta huelga de hoy es el inicio de un proceso de protestas que conjugarán las más variadas formas de luchas tanto estatales como europeas y que iniciaremos diferentes modelos de desobediencia civil y de resistencias a una ley que rechazamos.

¡NO A LA LOU!

¡OTRA UNIVERSIDAD ES POSIBLE!

CAMPAÑA CONTRA LA LEY ORGÁNICA DE UNIVERSIDADES - MADRID