La Asamblea parlamentaria del Consejo de Europa, celebrada a finales de setiembre, solicitó la puesta en marcha de un tribunal penal europeo competente para juzgar crímenes terroristas, que sería creado a semejanza del internacional que debe entrar en vigor en Roma. Además, ha invitado a sus Estados miembros a que lleven a cabo una mayor colaboración policial y judicial, y a que revisen las convenciones europeas sobre represión del terrorismo y extradición.
En una recomendación aprobada por mayoría, la Asamblea expresó su deseo de que se cree en el continente un tribunal penal europeo, sobre la base del que se pondrá en marcha en breve en Roma. De esta manera, comienza a materializarse la propuesta que la Unión Europea viene planteando a la comunidad internacional desde hace tiempo. Además, el Consejo de Europa ha destacado puedes conveniente adoptar disposiciones que permitan inculpar y juzgar a una persona acusada de delitos terroristas en cualquier país, y no sólo en el que se hayan cometido las acciones punibles.
El documento llama también la atención sobre la necesidad de mejorar la eficacia de dos convenciones europeas: la relativa a represión del terrorismo, que data de 1977, y la que regula los procedimientos de extradición desde 1957. En particular, recomienda revisar la definición de las infracciones penales de naturaleza terrorista para incluir en ella actos como pertenencia a banda armada, preparación de atentados, y financiación y ayuda logística a grupos terroristas, y la de infracción política para eliminar el derecho de asilo.
Para impulsar la lucha antiterrorista, el Consejo solicita a los Estados miembros que intensifique su colaboración con la Interpol y que estudien con la Unión Europea la posibilidad de abrir la Convención Europol a los países del Consejo que todavía no forman parte de ella. Además, se ha mostrado favorable a una extensión de las competencias de Europol, que podría así actuar contra nuevas formas de criminalidad.
Por último, el texto aprobado recomienda la elaboración de un manual de educación cívica dirigido a los jóvenes europeos con el objetivo de evitar la propagación de ideas políticas extremistas. De recogerse el deseo de la Asamblea, el folleto será distribuido en las escuelas de Europa.