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Rock Around the Blockade, organización inglesa de solidaridad con Cuba,
ha lanzado una campaña internacional de boikot a la firma Bacardi,
presentada en Euskadi con el nombre BACARDI, UN MAL TRAGO. Las razones
de esta campaña son:
Bacardi integra la estructura empresarial de la poderosa mafia de
extrema derecha de origen cubano de Miami, y financia diversas
operaciones para el recrudecimiento del bloqueo económico que asfixia
diariamente a 11 millones de cuban@s. La “American Association for World
Health” (Asociación Americana de la Salud Mundial), presidida por el
expresidente James Carter, habla así del bloqueo en su informe de 300
páginas: “Este embargo es la causa de sufrimiento humano y hasta de
muertes en Cuba. Pocos embargos en la historia se extendieron de forma
tan restrictiva en el campo de la medicina hasta llegar a retener
medicamentos vitales de los ciudadanos de un país. Un embargo así no
sólo rompe los tratados sobre derechos humanos fundamentales
internacionales, sino incluso la convención de guerra de Ginebra sobre
el trato de personas civiles durante la guerra”.
Los abogados de Bacardi, por ejemplo, asesoraron en la redacción de la
Ley Helms-Burton, que criminaliza la inversión extranjera en Cuba. Tan
decisivo fue el papel de Ignacio E. Sánchez, miembro de la Fundación
Nacional Cubanoamericana y abogado de Bacardi, que el senador William
Dengue dijo que la ley debería ser rebautizada como Ley de Protección
Helms-Bacardi.
Además, esta firma, amparándose en las leyes anticubanas de Estados
Unidos, ha robado la patente de Havana Club (genuino ron de Cuba), y
está comercializando (sólo en EE.UU.) un ron con dicho nombre. La
competencia del ron cubano ha hecho mucho daño a Bacardi desde que el
Estado cubano se lanzó a la conquista del mercado internacional y formó
en 1994 la empresa mixta de distribución Havana Club Holding, S.A., con
un 50% de capital del consorcio francés Pernod Ricard. Los directivos de
esta empresa recibieron entonces cartas intimidatorias por parte de
Bacardi. Las ventas de Bacardi desde entonces han bajado año tras año, y
por ello, en 1996 Bacardi comenzó ilegalmente a vender su propio Havana
Club. Ante la demanda judicial de Pernod Ricard, el Senado
norteamericano, por presiones de los abogados de Bacardi, presentó una
enmienda (la llamada Sección 211) que estipula que ningún tribunal de
los EE.UU puede reconocer reclamaciones relativas a marcas
pertenecientes al gobierno cubano.
Por todo ello pensamos que Bacardi, que además se vende con la falsa
imagen de ron cubano, es verdaderamente un mal trago, y llamamos a los
ciudadanos a un boicot consciente y solidario a esta firma, invitando a
todos a consumir ron genuinamente cubano. Porque queremos una Cuba sin
bloqueo, una Cuba... libre de BACARDI.
Arantza Sáenz de Ugarte
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