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25 de octubre de 2007   

Aprendiz en China

China, cambio de sentido


Al llegar a la Universidad de Beijing, me sorprendió ver como el campus universitario formaba un cuadrado perfecto, orientado hacia los cuatro puntos cardinales y disponía de cuatro puertas (Norte, Sur, Este y Oeste). Uno se acostumbra pronto a este tipo de estructura  y comienza a darse cuenta de que en China no se necesita un GPS para orientarse, basta con una simple brújula.

Fascinado por este descubrimiento de la organización del espacio en China, me acerqué una vez más a ver al viejo Lao Wang, que se gana la vida reparando bicicletas en una pequeña tienda de la Universidad. Con las manos llenas de aceite y algunas manchas negras en la cara, Lao Wang me explicó esta particularidad china: “esta distribución de los espacios responde al arte del fengshui (“viento-agua”), que intenta colocar las cosas en armonía con el Universo. Así, siempre se busca un lugar donde queden claros el Este y el Oeste, como si esto fuera un augurio de que el yin y el yang estarán presentes en partes iguales”.

Ya con una brújula en el bolsillo, me fui a pasear por algunos de los barrios más antiguos de la ciudad. Entre los intrincados laberintos y las numerosas callejuelas, una misma norma parecía regir todo este caos: la puerta principal de las casas da siempre hacia el Sur. Como un lugareño me explicó, ésta es una forma de intentar que la energía llegue siempre por este punto cardinal y de protegerse de los “malos vientos” del norte.

El arte cotidiano del fengshui ofrece algunas sensaciones difíciles de encontrar en Occidente. La intención de buscar el equilibrio entre todos los elementos y las fases de la vida, de construir los lugares de acuerdo a los puntos cardinales, dota a muchos espacios de “un no sé qué” especial. Como si la naturaleza y el hombre se hallaran por fin en un mismo punto. Como si te encontraras en el lugar ideal en el momento adecuado.

Debido a estos pequeños conocimientos, una vez me quise hacer el listillo y le pregunté a un chino si para ir a la universidad debía ir hacia el Norte, el Sur, el Este o el Oeste. El viandante me miró extrañado, como si algo no cuadrara en mi pregunta. El hombre me lo explicó con mucho respeto: “En China no se empieza por el Norte, se empieza por el Este, como el Sol. Aquí los puntos cardinales se dicen “Este, Sur, Oeste y Norte”. Por cierto, que para volver a la universidad tienes que ir en dirección Este”.

Daniel Méndez

 

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