GIROS METODOLÓGICOS
Y NUEVO SUJETO DIGITAL
EN LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA

(publicado en el nº 2 –2003-, segunda época, de Recerca, Castellón, U.Jaume I, pp.37-46)

Fermín Bouza

(Catedrático de Sociología -Opinión Publica- en la Facultad de

Ciencias de La Información de la Universidad Compluetense de
Madrid, Departamento de Sociología VI -Opinión Pública y Cultura

de Masas-)

 

 

 

 

Fermín Bouza                                                                               Giros Metodológicos y nuevo sujeto digital,


1. CIENCIA Y RAZÓN COGNITIVA

Hemos asistido en los últimos cincuenta años, en particular tras la 2a
Guerra Mundial, a un cambio lento pero firme en las metodologías de
las ciencias sociales en particular, pero también a la metodología gene-
ral de la ciencia. Prescindiendo ahora de los interesantes desarrollos de
la llamada "Filosofía de la Ciencia", que apenas han tenido trascenden-
cia en el territorio de la ciencia práctica, podemos situarnos en la evo-
lución de las ciencias en estos años y observar los giros metodológicos
reales que se han ido produciendo. En primer lugar, el modelo positivo
de sentido común (hipótesis sobre datos previos, diseños de corrobora-
ción, confirmación o rechazo) fue transformándose, de hecho, en un
modelo más complejo que trataba de aprovechar al máximo las posibili-
dades de conocimiento de una hipótesis atractiva, por incorroborable
que fuera, lo cual obligó a cambiar el término "corroboración" o aquel
otro traído de la filosofía, "falsación", por el concepto "fundamentación",
lo que permitió avanzar con hipótesis dudosas sobra la base de su buena
fundamentación. Fundar una teoría era algo distinto a comprobarla: sen-
cillamente, se .reducían los compromisos tácticos para considerarla inte-
resante, científica y digna de ser trabajada. Esta relajación del método
positivo duro o de sentido común permitió avanzar en territorios alta-
mente dudosos pero atractivos y, con el tiempo, productivos: lógicas no
clásicas, aplicaciones topológicas y algebraicas de carácter teórico al
estudio del macrocosmos, de los campos magnéticos o de cualquier otra
cosa. La Matemática, que estaba integrada a un nivel bajo en las ciencias
naturales (apenas para funciones de contabilidad, trigonométricas, cur-
vas y derivadas, y poco más) entró de lleno en ellas cargada de intui-
ciones teóricas múltiples que dieron un empuje decisivo a la Física o a
la Biología, p.e.

De hecho, la Matemática ha resultado ser la más práctica y aplica-
da de las ciencias, de la misma forma en que una buena teoría es alta-
mente eficiente y práctica. Con la entrada masiva de la Matemática,
las ciencias naturales se fueron integrando fácilmente en el proceso
de computerización que venía propiciado desde los estudios aplica-
dos de lógica matemática (ver Turing o Von Neuman) a la construc-
ción de nuevos modelos de circuitos de acumulación y flujo, que los
propios físicos estaban ensayando desde varias perspectivas y que
conducirían al hecho crucial de los primeros ordenadores y la con-
creción de la utopía luliana del contador universal, en línea con el
sueño panmatemático de Pitágoras, Descartes, Leibniz y la fantasía

 

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físico-matemática de Einstein, pionero del contexto numérico (expe-
riencias sobre números, frente al laboratorio como lugar exclusivo)
como base de la nueva física.

También el entendimiento de la Información y de la Comunicación se
beneficiarán de este proceso de matematización (Shannon) y con ello el
conjunto de las CCSS, al tiempo que se introduce el concepto bit como
base de los nuevos procesos matemáticos de análisis de la información
que están también en la base de la teoría computacional que está avan-
zando rápidamente en los años 50. Así, el álgebra de Boole (una herencia
del XIX), el transistor (que sustituye a la válvula) y conceptos como
"feed.back" (Babbage), bit (Shannon.Weaver), o los desarrollos lógicos de
Russell.Frege y el desplazamiento definitivo de la aritmética ante la lógica
como base de la construcción de ordenadores, al tiempo que surge una
ciencia de las máquinas o cibernética (Wiener), van cambiando el mundo
científico de forma radical. Y este aluvión de cambios con infinitas reper-
cusiones ni siquiera esbozadas aquí, propicia a su vez el nacimiento o
renacimiento de los estudios aplicados de ingeniería, que permiten una
mayor división del trabajo científico y una más eficiente "soledad teórica"
en las ciencias básicas, lo que evita que se diluyan en la resolución de pro-
blemas inmediatos de aplicación teórica, que quedan en manos de los
ingenieros, cuya eficiencia en ese campo limitado de trabajo ha sido
extraordinaria. Todo ello nos ha traído hasta aquí, a esta llamada sociedad
de la información, que lo es por el hecho de fundarse sobre ese aparato
todavía en estado cavernario llamado ordenador (cuya historia nunca es
bien contada del todo) que ha cambiado por completo el trabajo científi-
co, desde la metodología hasta los usos y costumbres, y que ha fundado
los orígenes de Internet.

Pero esta descripción previa ha prescindido, voluntariamente, de las
ciencias sociales. Por razones de exposición, nada más, porque, de hecho,
las ciencias sociales van a jugar un papel decisivo en esa transformación
metodológica y en el nacimiento de la sociedad de la información.

Vamos a situamos en el punto en el que la Psicología y la Lingüística
son las ciencias sociales piloto que sirven de modelo a las otras ciencias
(años 30, 40, 50) por su capacidad para aceptar el método positivo-natu-
ral (psicología social experimental, psicología general experimental, psi-
cobiología, etc) y por su capacidad para asimilar modelos histórico-des-
criptivos (filologías, lingüística histórica, etc) y, más tarde, racional-estruc-

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Fermín Bouza                                    Giros Metodológicos y nuevo sujeto digital

turales (lingüística estructural) o, aún más tarde, modelos que ya podemos
llamar cognitivos (Chomsky). Al carro de estas dos ciencias van la
Antropología (Etnografía, etc) y otras, y sólo muy tarde y muy minorita-
riamente, la Sociología o la llamada Ciencia Política. El estructuralismo
parsoniano fue más un obstáculo que una incitación hacia las nuevas
metodologías clasificatorias o estructuralistas, pues él mismo era un estruc-
turalismo, aunque fuera de la corriente principal.

En ese punto (estamos en los años 40-50 del siglo pasado) el conduc-
tismo es la teoría y la metodología dominante en las universidades ameri-
canas y soviéticas en el amplio campo de la Psicología, que a su vez es
un modelo para el resto de ciencias humanas y sociales. Pero la Psicología
tiene algunos problemas de método muy similares a los de las ciencias
naturales; restricciones excesivas del método positivo (imposibilidad de
evaluar el posible contenido racional- intencional de la caja negra) que
dificultan el avance del conocimiento de los procesos intermedios (varia-
bles intermedias) de la mente humana, al tiempo que la ciencia del cere-
bro, la neurología, avanza rápido desde una gran precariedad y comienza
a hablar del interior de la caja desde perspectivas aún puramente neural-
fisiológicas. Las restricciones metodológicas del conductismo (clásico y
operante) permitían a la psicología constituirse y ser reconocida como
ciencia en el marco del método positivo de sentido común. Los vacíos
analíticos que dejaba el conductismo eran llenados automáticamente por
teorías o neoteorías (como el freudismo) que daban una idea pública de
la psicología más cercana a la adivinación y a las paraciencias que a una
ciencia, como ya era en realidad, plenamente 4.fundada como tal, por más
que las tesis freudianas ofrecieran un interesante campo de descubrimien-
to nunca bien explorado por sus propios seguidores, que se irán situando
al margen del proceso científico por voluntad propia desde ciertas mito-
logías metodológicas francamente indefendibles.

En este punto, y siguiendo una larga tradición de uso del término cog-
nition o cognitive
(WJames, p.ej), el psicólogo Tolman, una figura del
conductismo académico americano, publica un artículo (1948) llamado
Cognitive Maps in Rats and Men (1948 l que va ser decisivo para propiciar
un giro metodológico que va a su vez a formar parte de la corriente en
curso hacia la ciencia cognitiva. Este trabajo de Tolmam vuelve a poner
sobre la mesa el tema de las variables intermedias y de la conducta como

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\The Psychological Review, 55(4), 189.208.
(http://psychclassics.yorku.ca/Tolman/Maps/maps.htm)

 

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diseño intencional, al tiempo que los desarrollos físico matemáticos que
van a llevar a una aplicación de la lógica a los nuevos modelos de circui-
tos siguen un camino que va a acabar por reunir a psicólogos, lógicos, físi-
cos, matemáticos y otros profesionales en el empeño común de conocer
la racionalidad humana en términos comprobables o fundados para diver-
sos objetivos que acabarán confluyendo (reconstruir en laboratorio la
mente humana -el llamado mito modelo Frankenstein por sus adversarios-
, meterse en la caja negra a través de sus discursos y cogniciones verifi-
cables, desarrollar la lógica matemática clásica y sus derivaciones, así
como la construcción de nuevos lenguajes no naturales de uso dudoso
pero intuible). A este movimiento se suma la lingüística chomskyana con
planteamientos innato genéticos que van a entrar de lleno en el tema de
la construcción del lenguaje y, por tanto, de la racionalidad. El propio con-
ductismo operante, de la mano de Skinner, ya había roto ciertas pautas
analíticas del conductismo clásico y comenzaba (Tolman) a intentar expli-
car las razones de ciertas conductas a través de hipótesis neurológicas
(cognüíve maps).

El resto es bien conocido: los desarrollos cognitivos, tanto bajo la forma
nerurológica, psicológica, sociológica (Aaron Cicourel, entre otros, de
forma explícita, pero el cognitivismo sociológico, bajo una cierta forma de
individualismo metodológico, está muy bien representado en las que a mí
me gusta llamar sociologías del sujeto: Goffman, Garfinkel, los constructi-
vistas vía Schutz/Thomas .Berger y Luckhman, Tuchman, etc. Los desarro-
llos del interaccionismo simbólico, y otras escuelas) van sustituyendo con
cierta rapidez en muchos campos científicos a metodologías previas de
diverso origen. Los planteamientos cognitivos de la Sociología van a ser
aprovechados en parte por otras ciencias sociales (sobre todo la
Lingüística, la Psicología y la Antropología, tanto en el análisis conversa-
cional como en la semántica experimental, la semiótica, el análisis del dis-
curso, etc).

Por otro lado, el uso de metodologías matemáticas o pseudomatemáti-
cas de tipo probabilístico o estadístico, con frecuencia mal usadas (se llega
a aceptar, para las ciencias sociales, una reducción de la significación en
la correlación de hasta la mitad de lo aceptado por la matemática: de O a
0,5 en la vida social sería equivalente a de O a 1 en la naturaleza) y mal
interpretadas, incluso por especialistas de alto nivel, y cada vez más com-
plejas, va modificando el trabajo de los "sociólogos empíricos" (tradición
estadística clásica) y los politólogos, desde perspectivas meramente des-

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criptivas (sociólogos empiristas clásicos de ortodoxia durkheimiana: la
rama "profesional" de la sociología) o juridicistas (politólogos de forma-
ción juridico.historica, la raíz clásica de la politología) hasta perspectivas
complejas derivadas del uso masivo de los nuevos paquetes estadísticos,
siguiendo la misma trayectoria que los "economistas profesionales". Este
profesionalismo estadístico ha dado un vuelco a las metodologías empi-
ristas en estos campos (Sociología, Politología, Economía, etc), justo en el
momento en el que las metodologías cognitivas se generalizaban en la
Psicología y en muchas ciencias naturales vinculadas al análisis de los pro-
cesos racionales con base física. El encuentro entre las ciencias sociales
empíricas de raíz clásica y los desarrollos cognitivos se está empezando a
producir y marca el momento actual del despliegue metodológico en las
ciencias sociales. La consecuencia de esto, es la cada vez mayor inclusión
de diseños experimentales en la Sociología, y su evaluación desde con-
ceptos procedentes de las ciencias cognitivas que se recuperan para la
Sociología y la Politología. El número de profesores que combina su con-
dición de sociólogo o politólogo con su especialidad en procesos com-
plejos de tipo cognitivo es creciente, y la literatura socio.política (también
la económica, más dividida para explicar cogniciones entre el uso de la
llamada psicología económica -sobre todo en el estudio del consumo y la
motivación- o el uso de teorías como la rational choice, fundadas sobre
la filosofía histórica de la economía o, también, en la línea lógico-mate-
mática de Von Neumann y su game theory) incluye también creciente-
mente evaluaciones empírico-cognitivas, en el intento, también, de desve-
lar desde las ciencias sociales las lógicas efectivas de la racionalidad huma-
na. Algunos análisis recientes se rundan o se refieren directamente a las
nuevas metodologías cognitivas en el campo sociológico y el cambio de
perspectiva es ya un hecho.

A grandes rasgos, los problemas centrales de la Sociología son los de
siempre: contestar a la pregunta clave sobre el mismo concepto de socie-
dad, y definir la estructura y el funcionamiento de ésta en cada momento
y lugar. Si históricamente el trabajo empírico no era más que una ilustra-
ción de acompañamiento a las grandes teorías, que eran las que de ver-
dad definían a priori la sociedad y sus formas, hoy, sin embargo, la debi-
lidad teórica (quiebra del marxismo y debilitamiento de las posiciones filo-
sóficas conservadoras en sentido clásico) dejan en manos de los investi-
gadores la contestación "definitiva" a esos temas centrales. Por primera
vez, probablemente, la investigación social está obligada a contestar por
sí misma a esos temas. Y el resultado no es muy satisfactorio. A la infini-

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ta acumulación de material empírico contradictorio se une la propia debi-
lidad teórica de los científicos sociales, obligados por los mitos de época
a desconocer su propia historia y a centrarse en trabajos de corto alcance,
sin otra ambición que la propia rutina investigadora.

Esto deja un vacío teórico grande que no acaba de llenarse desde nin-
guna perspectiva. La introducción
del factor cognitivo abre una cierta posi-
bilidad de resituar a la investigación en un
camino ambicioso y posible:

¿en qué medida puede contribuir la investigación sociológica al conoci-
miento de la racionalidad efectiva del ser humano y en qué medida este
conocimiento total (?) o parcial allana el camino para la reconstrucción de
teorías más ambiciosas sobre la propia sociedad?. Por otra parte, el enfo-
que cognitivo tiende un puente necesario entre las ciencias naturales y las
sociales, las "dos culturas" cuya separación no responde tanto a una nece-
sidad científica como a la prolongación absurda de un motivo medieval
nada funcional ahora (pensamiento/acción; contemplación/acción; etc).
Como factor añadido, el enfoque cognitivo nos lleva hacia la racionalidad
real o efectiva: la racionalidad existe bajo formas culturales (en el más
amplio sentido) diversas y contradictorias y los conceptos empíricos de
racionalidad debe reconstruirlos la investigación desde las formas consta-
tadas de construcción de los modelos cognitívos en individuos y grupos.
Si conocemos (y algo sabemos ya) esos modelos de proceso que los indi-
viduos y grupos usan para enfrentarse a las cosas en general, y a las de la
vida social en particular, conocemos partes importantísimos de la propia
construcción social hecha por grupos e individuos. Así, no es lo mismo
saber lo que una persona piensa (o vota, o...etc) que saber porqué lo
hace. Las metodologías cognitivas no pueden quedarse a nivel estructural
(así es el mundo), no son un estructuralismo, sino que deben ir a niveles
genéticos o genealógicos (así es el mundo por estas razones).

En este salto de objetivos de unas ciencias descriptivas a unas ciencias
en sentido aristotélico (a la busca fundada de causas) hay una modifica-
ción de fondo y forma: de creencias básicas y de métodos.

2. EL NUEVO SUJETO DIGITAL.

Pero no sólo diversas formas de enfoque cognitivo van asumiendo la
fündamentación teórica en diversas ciencias sociales (y no olvidemos que
todo método y toda teoría nacen para ser negados, y son sólo un momen-

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to de la conciencia científica, pero van dejando algo a los métodos y teo-
rías futuras), sino que también, el mismo ordenador que está en la base
del cognitivismo, va modificando el carácter del sujeto investigador en la
medida en que lo resitúa ante la comunidad científica de un modo distin-
to.

El nuevo sujeto digital está sobreinformado: tiene a su alcance toda
clase de datos, bien a través de todas las revistas especializadas de las que
quiera disponer, como de bases de datos propiamente dichas, papers, etc,
lejos ya del sujeto científico normal previo a la revolución digital que con-
taba con infinitas barreras para establecer una real comunidad científica
internacional. De hecho, no se podía hablar de semejante cosa: la comu-
nidad científica sólo es una realidad emergente ahora, cuando la comuni-
cación es plena e instantánea. La primera consecuencia del nuevo sujeto
científico es la constitución de una comunidad científica real, más allá de
ésta como factor especulativo.

El sujeto científico-digital ha de operar, por tanto, en el marco de la
ciencia normal que la comunidad científica constituye, por hablar en tér-
minos kuhnianos. Ya no es un sujeto relativamente aislado que emprende
caminos extraordinarios que constituyen tradiciones anómalas en la histo-
ria científica. Este modelo de sujetos hipercomunicados y sobreinformados
tiende a la estabilidad normativa y a la unificación de métodos y temas.
¿Tendrá riesgos para el contexto de descubrimiento?. O, en otros términos,
¿el incremento de la interacción hace decrecer la creatividad?.

El sujeto digital es un sujeto normalizado, pero también desindividua-
lizado en esta immersión masiva en la comunidad científica: su iniciativa
es ahora parte de una necesidad global de la misma comunidad científica,
y su trabajo se inserta en esas necesidades de investigación que, como
sujeto normalizado, ha de atender. Por tanto, la eficiencia de la propia
comunidad científica se sobrepone a su propia iniciativa como científico.
El sujeto digital, perfectamente comunicado con sus pares, y puesto al día
de las necesidades de su comunidad, sólo puede subsistir como sujeto
científico en el marco normativo de su comunidad. Esto no fue necesaria-
mente así. Una de las peculiaridades de la ciencia pre-digital fue su dis-
persión y disponibilidad, de tal manera que el ensayo de caminos diver-
sos formaba parte de la misma naturaleza de la ciencia, y esto es lo que
ha cambiado: la revolución digital ha derrumbado las últimas barreras
constitutivas de una opinión pública científica de carácter global, y ha

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inaugurado la era del sujeto como parte prescindible de una comunidad
que, ahora sí, puede trabajar sobre programas de investigación (explícitos
o no) que limitan la actividad del sujeto científico y hacen o parecen hacer
a la ciencia aún más eficiente de lo que era.

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