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JOSÉ RIZAL: NOLI ME TANGERE
Francisco García García
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Ya hace más de 30 años que José Rizal fue sacado un 30 de diciembre del Fuerte Santiago, en Manila, donde se encontraba preso, y conducido a El Calvario para fusilarle. Ya hemos celebrado también el centenario de la muerte de otro héroe, José Martí. Los dos señalan el inicio de las revoluciones filipina y cubana respectivamente. En nuestra mirada ondea ya el 98, de fuerte recuerdo para España. En 1898, Filipinas, Cuba, Puerto Rico y Santo Domingo se independizan de España. En el Imperio donde no se pusiera nunca el sol, se había hecho la noche. Una crisis que azuzaría la conciencia nacional, y que en otro orden de cosas, por ejemplo, el cultural daría sus frutos para España.
Volvamos ahora a José Rizal. Se le acusó de autor intelectual del levantamiento que se había producido en Filipinas contra el Gobierno Español. Ya se discutirá esta cuestión más adelante. De momento diremos que el doctor Rizal creía en la fuerza de la palabra, en su poder de transformación. Sus novelas Noli me tangere y El filibusterismo así lo atestiguan.
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LA LITERATURA COMO ARMA
El mismo Rizal reclama la necesidad y la conveniencia del uso de la Literatura para conseguir objetivos políticos. En el poema A mí... se dirige a la musa de la poesía que descansa en la inspiración de los cantos de amor y toma una nueva forma de inspiración más dura y combativa para él, como es la novela:
Musa, que en mi edad pasada
me inspiraste cariñosa
cantos de amor, ve y reposa.
Hoy necesito una espada
Ríos de oro, y acre prosa.
En el número extraordinario del periódico LA INDEPENDENCIA del 25 de septiembre de 1898, se puede leer "la novela, género que más priva de la Literatura, y que en los presentes tiempos es la más terrible arma de combate no la pudo desconocer Rizal, que era perfecto patriota; de aquí se esgrimiese esta espada de dos filos, que lo mismo raja y hiende, como consuela y alienta. Hirió y destruyó el poder hispano y consoló y alentó a Filipinas en su desdicha". Pero antes de seguir un paso más convendrá decir que José Rizal, jamás, como veremos más adelante, odió a España o se opuso violentamente al gobierno de España en las Islas.
En los Comentarios a los Sucesos del Doctor Morga, Rizal reivindica el pasado de Filipinas, religión, usos, costumbres, constitución política y social.
La postura de Rizal respecto al uso de la fuerza lo deja bien claro en el Noli me tangere, cuando hace decir a Juan Crisóstomo que jamás guiará a una multitud a conseguir por la fuerza lo que el Gobierno no cree oportuno, es más si viera esa multitud armada, se pondría de parte del Gobierno. Sus ideas, su actitud, su pensamiento y estrategia es muy otra: "Yo quiero su bien (refiriéndose al país), por eso levanto una escuela; lo busco por medio de la instrucción, por el progresivo adelanto; sin luz no hay camino".
Pero sin lucha no hay libertad, sin libertad no hay luz, replicaría vivamente Elías. Elías se muestra como el complementario de Juan Crisóstomo. "El combate comienza en la esfera de las ideas para descender a la arena, oigo la voz de Dios, ¡ay de los que quieran resistirle! ¡para ellos no se ha escrito la historia!". La lucha es sin duda un deber pero cada uno aporta a la historia el grano de trigo que le corresponde. Si a las ideas no les sigue la acción, que no tiene por qué ser violenta, no hay luz, ni libertad posibles. Ahora bien de todas las acciones el pensamiento es la más poderosa de todas.
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RIZAL, PUENTE ENTRE DOS CULTURAS
Rizal es un producto de España y de Europa. Las ideas liberales, el sentido de la dignidad, su mundo de valores se han construido en España a través de sus estudios universitarios en Madrid, donde se hace licenciado con una media de sobresaliente, con sus amistades y sus lecturas. Rizal cree en el mundo de las ideas y por eso su acción no es la violencia sino la escritura y ésta no mediante proclamas o escritos políticos, sino por medio de obras de ficción como la novela. Ya en 1896, preparando su defensa deja bien claro cuál ha sido su postura frente al Gobierno de España y su participación en actos revolucionarios: "No he de negar que no hayan pasado algunas veces por mi imaginación ideas revoltosas y punibles, sobre todo cuando mi familia estaba perseguida, pero después la reflexión, la realidad de los hechos, lo absurdo del pensamiento, me hacían volver en mí, porque no me creo estúpido ni mentecato para querer una cosa imposible e insensata".
Se formación fue rica y variada y ya con doce años leyó por placer desde el "Último Abencerraje" hasta el Conde Montecristo, pasando por una Historia Universal de César Cantú.
En el epílogo a la obra de Wenceslao E. Retana Vida y Escritos de José Rizal (1907), Miguel de Unamuno coincide con el autor en calificar al filipino como "Quijote Oriental". "Fue un Quijote del pensamiento a quien repugnaban las impurezas de la realidad". La opinión que el tagalo José Rizal le merece a Miguel de Unamuno es excelsa. "Los héroes del pensamiento no son dueños de su acción; el viento del espíritu les lleva donde ellos no pensaban ir... los grandes valerosos del pensamiento, los espíritus arrojados en forjar ideales y teoréticas rara vez son hombres de voluntad enérgica para los actos externos de la vida".
Rizal no es un hombre de acción, es un hombre tan de pensamiento, que su pensar ya es una acción. Tan razonable era lo que pedía para Filipinas, tan certero era el análisis de la realidad de las islas, que sus propuestas, que desgraciadamente no consideró España, no se podían considerar utopías. ¿Qué es la utopía, dice Rizal en Filipinas dentro de cien años. Utopía era un país que imaginó Thomas More, en donde había sufragio universal, tolerancia religiosa, abolición casi completa de la pena de muerte, etc. Cuando la novelita se publicó, considerándose estas cosas como ensueños, imposibles, esto es, utópicos. Y, sin embargo, la civilización ha dejado muy atrás el país de la Utopía: la voluntad y la conciencia humana han realizado más milagros, han suprimido los esclavos, y la pena de muerte para el adulterio ¡cosas imposibles aún para la misma utopía!
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RECUERDO DE LA PATRIA
Así lo reconoce él mismo en uno de sus poemas Me piden versos...
Soy planta apenas crecida
Arrancada del Oriente
Donde es perfume el ambiente
Donde es un sueño la vida
¡Patria que jamás se olvida!
Enseñaronme a cantar
Las aves con su trinar,
Con su rumor las cascadas,
Y en sus playas dilatadas
Los murmullos de la mar. (1882)
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PESIMISMO Y DESENGAÑO
Yo cruce los vastos mares
Pensando cambiar de suerte
Y mi locura no advierte
Que en vez del bien que buscaba
Conmigo la mar surcaba
El espectro de la muerte
En un momento del Noli me tangere dirigiéndose Juan Crisóstomo a Elías exclama: ¡No hay Dios, no hay esperanzas, no hay humanidad; no hay más que el derecho de la fuerza!.
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NOLI ME TANGERE
Este es el nombre de la novela escrita por José Rizal en 1887, pero es a la vez una frase que se convierte en un grito de respeto en una medida de advertencia, en un deseo irreprimible.
El relato: Juan Crisóstomo a su regreso de Europa recibe un homenaje del Capitán Tiago, falso padre de Clara que es la prometida de Juan Crisóstomo. En el mimo acto de homenaje el protagonista tiene sus primeros problemas con el Padre Dámaso, que por otra parte ocasionó la perdición de su padre, su ultraje y muerte. Crisóstomo lo descubre y aunque renuncia a la venganza en razón de un bien mayor, como es la creación de una escuela, poco a poco se ve cercado por el ambiente. Sólo encuentra ayuda en perseguidos como Elías o Tasio, el filosofo. Le acusan de organizar una revolución y lo encarcelan. Ayudado de Elías consigue escapar y hace creer que ha muerto. Entretanto María Clara se hace monja.
Se ha dicho que toda obra narrativa es autobiográfica, sin necesidad de contar la propia vida. El Noli me tangere es en gran medida la historia no sólo de Rizal, sino de muchos de sus compatriotas. Siendo una obra de ficción es a la vez un documento de lo que pasaba en Filipinas. Dice Leopoldo Zea en el prólogo a la edición del Noli me tangere de la edición de Biblioteca Ayacucho (1976) "Es pura y simplemente la historia de dominación o dependencia".
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NOLI ME TANGERE ES:
Un documento, un cuadro de costumbres, la superficie del espejo donde se refleja el universo filipino. Se describe un estado de la situación desde distintas perspectivas y voces. Por ejemplo, en conversación que mantienen en la novela el Capitán General y D. Juan Crisóstomo, aquel le describe cómo ve el país en un grado de sinceridad notable: "Vd. debe saber qué cargos pesan sobre nuestros hombres en Filipinas. Aquí nosotros viejos militares, tenemos que hacerlo y saberlo todo: Rey, Ministro de Estado, de Guerra, de Gobernación, de Fomento, Gracia y Justicia... "
Una denuncia, un ataque a la hipocresía, un escupir al escándalo. Las ideas filantrópicas y liberales de Rizal habrían necesariamente de confrontarse con ciertas prácticas que realizaban no sólo los civiles sino los religiosos en Filipinas. Así en Noli me tangere muestra la explotación de los trabajadores en las palabras del franciscano P. Dámaso, refiriéndose a la construcción de la escuela. "Vd. como un lego nuestro, el más bruto que tenemos, ha construido un hospital bueno, bonito y barato. Hacía trabajar bien y no pagaba más que ocho cuartos diarios a los que tenían que venir de otros pueblos. Ese sabía tratarlos, no como muchos chiflados y mesticillos, que los echan a peder pagándoles tres o cuatro reales".
Un pronóstico: El país, le dice Elías a Juan Crisóstomo en la novela Noli me Tangere, no piensa separarse de la Madre Patria; no pide más que un poco de libertad, de justicia, de amor. Os secundarán los descontentos, los criminales, los desesperados, pero el pueblo se abstendrá. Os equivocáis, si viendo todo oscuro, creéis que el país esta desesperado.
Una advertencia: Quid quid latet, adparebit. Nihil inulfum remanebit (Dies Irae). Todo lo que estaba oculto será revelado; nada quedará impune.
Elías le advierte a Juan Crisóstomo, después de que es objeto de persecución que porqué no se va a España, y es muy duro lo que dice: "Para vivir en paz los días que os quedan de vida. Tenéis amigos en España, sois ricos, podréis haceros indultar. De todos modos, el Extranjero para nosotros es una patria mejor que la nuestra".
Rizal utiliza todos los recursos expresivos que posee la novela para transmitir pensamiento, tanto lo sde índole narrativa como los de naturaleza estilística.
En la construcción de un relato novelístico se realizan una serie de operaciones de construcción narrativa como son la descripción, la narración, los diálogos y los comentarios.
A su vez en la novela se encuentran voces de distinta naturaleza que van de la voz del narrador, auténtico delegado del autor en la narración, como de los personajes, que a su vez figurativizan los elementos del contenido de la historia conjugando los escenarios de tiempo y espacio.
Los diálogos son un instrumento muy útil para Rizal ya que le permite ofrecer al lector diversos puntos de vista de los personajes, en cuya boca pone palabras de razonamientos, posturas de oposición, convergencia o matización. Así, por ejemplo, el diálogo que mantienen D. Juan Crisóstomo y Elías sobre la Guardia Civil pone de manifiesto la opinión del propio Rizal sobre la cuestión. Se salva la guardia Civil como institución, pero las acciones que lleva a cabo en Filipinas es realmente criticable. Seleccionemos algunos fragmentos de su conversación:
"Elías: "La Guardia
Civil tiene no más que este fin: represión del crimen por el terror
y la fuerza, fin que no se llena ni se cumple más que por casualidad.
Y hay que tener en cuenta que la sociedad sólo puede ser severa con los
individuos, cuando les ha suministrado los medios necesarios para su perfectibilidad
moral" (...)
Juan Crisóstomo: "Debilitar a la Guardia Civil sería poner
en peligro la seguridad de los pueblos"
Elías: "¡La seguridad de los pueblos! (...) Preguntad a cada
honrado vecino si mira esta institución como un bien, una protección
del Gobierno y no como una imposición, un despotismo cuyas demasías
hieren más que las violencias de los criminales". (...)
Juan Crisóstomo: "[...] Esta institución puede ser imperfecta,
pero creedlo, impide por el terror que inspiran en el que el número de
los criminales aumente".
Elías: (...) "concedo y quiero creer con voz que el Gobierno necesita
este brazo, pues que escoja bien su brazo, que escoja los más dignos.
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LOS COMENTARIOS
No nos detendremos en los comentarios que hacen los personajes a través de los diálogos, pues el ejemplo ya expuesto no puede ser más elocuente de la eficacia y estilo que utiliza Rizal. Los comentarios del narrador tienen especial importancia para mostrar el pensamiento del autor, ya que se responsabiliza directamente de ellos.
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EL ESCENARIO
Según Chatman, el escenario hace resaltar el personaje en el sentido figurativo normal de la expresión; es el lugar y colección de objetos frente a los cuales van apareciendo adecuadamente sus acciones y pasiones. Así a Elías se le sitúa casi siempre en lugares abiertos y naturales, y especialmente relacionado con la barca, el bosque, etc. Tiene que ver con su carácter libre, y su estatus de líder y libertador, guía y organizador.
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EL FILIBUSTERISMO
Esta obra es continuación de Noli me tangere. Juan Crisóstomo logra ser rico. Bajo el disfraz de Simoun, se hace amigo de todas las autoridades hasta que cree el momento de volarlas y liberar a María Clara. Pero al enterarse que ha muerto abandona su proyecto, y él mismo muere, dejando sus riquezas al padre Florentino que las arroja al mar.
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SU IMAGEN DE FILIPINAS
En un ensayo escrito en 1890 "Sobre la indolencia de los filipinos" deja bien claro que la pretendida indolencia de los filipinos es una excusa bajo la que esconde la incapacidad de los gobernantes para gobernar eficazmente un país. "Hemos oído muchas quejas y leemos cada día en los papeles los esfuerzos que hace el Gobierno para sacar al país de su estado de indolencia. Juzgando sus proyectos, sus decepciones y sus apuros, se nos viene a la memoria el recuerdo de aquel jardinero que quería que creciese corpulento un árbol plantado por él en un pequeño tiesto. El jardinero pasaba sus días abonando y regando el puñado de tierra, podaba con frecuencia la planta, la estiraba para alargarla y precipitar su crecimiento, injertaba en ella cedros y encinas, hasta que un día el arbolillo murió, dejando convencido al hombre de que pertenecía a una especie degenerada, atribuyendo a todo el fracaso de su experiencia, menos a la falta de terreno y a su incalificable locura".
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SU IMAGEN DE ESPAÑA
¿Es acaso incompatible, dice Rizal en el Noli me Tangere, el amor a mi país con el amor a España? ¿Es acaso necesario rebajarse para ser buen cristiano, prostituir la propia conciencia para llevar a cabo un buen fin? Amo a mi patria Filipinas, porque a ella le debo mi vida y mi felicidad, y porque todo hombre debe amar a su patria; amo a España, patria de mis mayores, porque a pesar de todo Filipinas le debe y le deberá la idea de cómo ser un buen filipino y un buen español no es incompatible. Después de que D. Juan Crisóstomo Ibarra hablara con el Capitán General, éste se muestra contento y le dice a su ayudante: "Hoy he visto por primera vez cómo se puede ser buen español, sin dejar de ser buen filipino y amar a su país; hoy les he demostrado al fin a sus reverencias que no todos somos juguetes suyos".
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SU OPINIÓN SOBRE LA RELIGIÓN
Rizal es un hombre religioso. En sus Memorias de un estudiante en Manila recuerda cómo su madre le enseñó a "balbucear las humildes plegarias que dirigía fervoroso a Dios".
En otro momento dice que dejemos obrar a la Providencia y demos tiempo al tiempo esperando de la voluntad de Dios el provenir bueno o malo, a fin de que con esto logre expiar mis culpas (1878). Más adelante, después de recibir el Grado de Bachiller en Manila, también en sus Memorias refiere su temor al mundo que se le avecinaba encomendándose a la Virgen: Amaneció y me vestí, oré con fervor en la capilla y encomendé a la Virgen mi existencia para que cuando pisase ese mundo que tanto terror me inspiraba, me protegiese.
Su novela El filibusterismo se la dedica a tres presbíteros Mariano Gómez (85 años), José Burgos (30 años) y Jacinto Zamora (35 años) que fueron ejecutados en el patíbulo de Bagumbayan el 28 de febrero de 1872.
"Soy católico", dice en el Noli me tangere conservo pura la fe de mis mayores, y no veo por qué había de bajar la cabeza cuando puedo levantarla, entregarla a mis enemigos cuando los puedo hollar. Prácticamente en todas sus obras encontramos referencia a sus convicciones religiosas. No oculta su fe, casi hasta la proclama. Pero lo que no está dispuesto es a confundir Dios con órdenes religiosas. E incluso se para a distinguir unas de otras.
En cuanto a la opinión que le merecen las órdenes religiosas, difiere de cuál se trate, mientras dominicos y franciscanos no le merecen ciertamente una opinión favorable, los jesuitas, enemigos irreconciliables, por otro lado con los dominicos, sí que les valora, aunque sólo sea relativamente. Es célebre la frase que escribe en el Noli me tangere: De tres maneras se puede ir con el progreso: delante, al lado y detrás; los primeros le guían, los segundos se dejan llevar, los últimos son arrastrados, y a éstos, dice Rizal, pertenecen los jesuitas. Pero matiza, no es que los jesuitas no quisieran ser los guías del progreso, es que saben que lleva otras tendencias, y tampoco pueden quedar entre dos luces, siguiéndolo, prefieren, pues, no perderlo de vista e ir prudentemente detrás. Ahora bien, en Filipinas, dado su retroceso, parecen auténticos paladines.
La madurez religiosa de Rizal alcanza un gran valor en uno de los comentarios que pone en boca de Juan Crisóstomo diciendo que si creyera en los milagros no creería en Dios, pues creería en un hombre deificado, o sea creería en que el hombre había creado a Dios a su imagen y semejanza. Elías, por su parte considera que creer en la casualidad es como creer en los milagros, ambas cosas significan que Dios desconoce el porvenir. Y añade: "He tenido que creer mucho en Dios, porque he perdido la creencia en los hombres".
La inquina contra las Ordenes Religiosas que a su modo de ver no respondían a los criterios, mandatos e ideales del Evangelio se acrecentaba más cuanto más creía en Dios. Desde este punto de vista la creencia en Dios no dejaba de ser un instrumento revolucionario.
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JOSÉ RIZAL, ESCRITOR
La literatura es el instrumento de acción revolucionaria liberal de José Rizal, y conoce bien el autor cuáles son los medios que tan poderosa arma tiene para convencer, conmover, persuadir, para seducir, para hacer compartir el pensamiento a expresar las emociones. Los recursos expresivos de Rizal son numerosos, pero sobrios a la vez. Conoce la retórica y la utiliza, pero sin profusión. No es un esteta ni un estilista. El arte de escribir está al servicio de las ideas que quiere transmitir. Primero la idea, después el estilo. La comparación es uno de los recursos retóricos más y mejor utilizados por Rizal. Al inicio de Memorias de un estudiante de Manila para indicar la importancia e influencia de sus primeros estudios utiliza esta bella comparación "la educación, que he recibido desde mi más tierna infancia es quizás quien ha formado mis costumbres a la manera de una vasija que conserva el olor del cuerpo que primeramente contuviera". Prosopopeyas como después viene la noche, tiende su manto a veces triste, aunque estrellado (Memorias); epítetos como vaga claridad, confusa mezcolanza.
Prosopografías: así describe a su maestro, alto, flaco, cuellilargo, nariz afilada, el cuerpo ligeramente encorvado..., a su prima Arcadia, una jovencita varonil, de carácter inflexible y propensa la ira, pero tenía un corazón sencillo y franco; a Leandro, chiquillo caprichoso, mimado, adulador cuando le convenía, de ingenioso talento, un pillo en toda la extensión posible de esta palabra (Memorias).
Le gustan las referencias mitológicas, cuando la casta Delia no recorre el cielo en seguimiento de su hermano Apolo (Memorias).
Interrogaciones retóricas: y ahora que soy joven, ¡ah! ¿dónde está aquella sencillez, aquella inocencia de tus primeros días? (Memorias).
Apelaciones: ¿Huye también, musa. Vete./ Busca otra región más pura, / que mi patria te promete / por laureles, el grillete, / por templo, cárcel oscura. (A mí...)
Paranomasia: Perito y perrito. ¡Quien necesita peritos es un perrito!, exclama burlonamente el R. P. Dámaso, refiriéndole a la construcción de la escuela financiada por D. Juan Crisóstomo en Noli me tangere.
Anáforas: cuando la luna derrama desde el límpido azul melancólica poesía; cuando las sombras ocultan la miseria de los hombres y el silencio apaga los mezquinos acentos de su voz: cuando solo habla la Naturaleza, esos comprenderán lo que meditaban ambos jóvenes (Noli me tangere).
Ironías: un espíritu fino como el de Rizal no podía menos de incluir no pocas ironías en sus textos. Una muy interesante se recoge cuando describe en el Noli me tangere la pelea de gallos. Del dinero recogido por el Gobierno se dice que una parte se destina a levantar magníficas escuelas, puentes, calzadas, etc. ¡bendito sea el vicio que tan buenos resultados produce!.
Barbarismo: Peñínsula.
Invenciones de palabras procedentes del tagalo: bata (niña), huepes (antorchas hechas de brea).
Citas en latín: Cedant arma togae.
Aposiciones: Adiós, Patria adorada, región del sol querida (El último adiós).
Metáforas: Adiós Patria adorada, región del sol querida, Perla del Mar de Oriente, nuestro perdido Edén (El último adiós).
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FILIPINAS DENTRO DE CIEN AÑOS
José Rizal vaticinó hace cien años lo que sería Filipinas hoy. Se trata de un estudio político social y se publicó entre septiembre de 1889 y enero de 1900. ¿Qué será de Filipinas dentro de un siglo?, se pregunta Rizal. ¿continuará como colonia española? Después de hacer un breve recordatorio del pasado Rizal dice que en este momento en 1890, para los Liberales españoles el estado moral del pueblo sigue siendo el mismo, es decir que los indios filipinos no han adelantado; para los frailes y sus secuaces, el pueblo ha sido redimido de su salvajismo, esto es, ha progresado; para muchos filipinos, la moral, el espíritu y las costumbres han decaído, como, decaen todas las buenas cualidades de un pueblo que cae en la esclavitud, es decir, ha retrocedido (Filipinas dentro de cien años. 1890)
Sólo si el Gobierno de España es capaz de comprender la necesidad de progreso y de libertad de las Islas. Dos caminos quedan o continuar siendo del dominio español, pero con más derecho y más libertades o declaración de independencia, después de ensangrentarse y ensangrentar a la Madre Patria. Para seguir bajo el dominio español, Filipinas ha de transformarse en sentido político. La marcha de la historia es irreversible e inexorable. La transformación será violenta si procede de las capas bajas de la población, pacífica y fecunda, si de las clases superiores.
Dos cosas son necesarias más que ninguna otra, según Rizal, para emprender reformas eficaces: declarar la prensa libre en Filipinas y crear diputados filipinos. La prensa libre le hará conocer al Gobierno los latidos de la opinión, y los diputados, si son los mejores entre los hijos de Filipinas, como deben ser, serán sus rehenes. A estas reformas añade José Rizal, otras de enjundia como, la Justicia (Vigiladas las leyes y los actos de Autoridad; la palabra justicia puede comenzar a dejar de ser una ironía colonial), la asignación de cargos por oposición, y otras relacionadas con el comercio, la agricultura, la seguridad del individuo, la propiedad, la enseñanza, etc.
José Rizal está convencido de que "si las Filipinas consiguen su independencia al cabo de luchas heroicas y tenaces, pueden estar seguras de que ni Inglaterra, ni Alemania, ni Francia, y menos Holanda, se atreverán a recoger lo que España no ha podido conservar" (Filipinas dentro de cien años). Las razones en las que se fundamenta son ciertamente certeras, si bien no nos podemos detener a considerarlas. Descarta también a China, cuyos objetivos deben centrarse en su propia unidad interna y la defensa frente a potencias extranjeras. Lo mismo piensa de Japón, vigilada por Rusia al norte, al sur por las colonias de Inglaterra, y si bien es cierto está saturada de población, más fácil le resultará tomar Coreo que no Filipinas. Sólo Estados Unidos le preocupa. Por eso en la obra citada anteriormente escribe: "Acaso la Gran República Americana, cuyos intereses se encuentran en el Pacífico y que no tiene participación en los despojos de África, piense un día en posesiones ultramarinas".
Si eso sucediera las Filipinas, piensa Rizal, defenderá con ardor indecible la libertad comprada a costa de tanta sangre y sacrificios.
Los pronósticos de José Rizal se cumplieron casi al pie de la letra, si exceptuamos su glosa final, que es más un exaltación retórica de su pueblo que un pronóstico razonado. España no supo, no pudo o no quiso, realizar las reformas necesarias y Filipinas se declaró independiente en 1898. Estados Unidos pensó en posesiones ultramarinas y actuó en consecuencia. El primero de mayo de 1898 la escuadra del pacífico de los Estados Unidos, que había declarado la guerra a España, entra en la Bahía de Manila. Bastan diez semanas para que el Imperio Español quede deshecho. La resistencia del pueblo filipino no impidió que Estados Unidos impusiera el inglés, que es la marca viva de su dominio. Si bien en la Constitución de 1946 se consideraba la enseñanza del español, es una enseñanza residual y ya no se habla, bien quisiera decir, todavía no se habla la lengua en que escribió Rizal.
No quisiéramos volver a oír la última frase con que concluye Rizal su Filipinas dentro de cien años: ¡España! ¿le haremos de decir un día a Filipinas que no tienes oídos para sus males, y que si desea salvarse que se redima ella sola?
El futuro de Filipinas hoy ha cambiado mucho, libre otra vez, como el ave que deja la jaula, como la flor que vuelve al aire libre, recobra las antiguas buenas cualidades, y es otra vez amante de la paz, jovial, alegre, sonriente, hospitalario y audaz.
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SEECI 2000, Nº 3 - Junio 1998 (Págs. 3-10)