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Dr. José Luis M. Albertos
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Resumen Para estudiar las posibles evoluciones del periodismo en la prensa digital, el autor arranca de los tres parámetros clásicos que se consideran piezas integrantes de cualquier tipo de mensaje: código, contenido y forma. A partir de esta delimitación conceptual previa, el mensaje periodístico es sometido, en cada uno de estos tres parámetros, a un análisis comparativo que actúa en una doble perspectiva: la consideración de estos factores integrantes desde la tipificación descriptiva tradicional del mensaje periodístico al análisis de los rasgos más acusados y permanentes que pueden ya ser detectados hoy en el periodismo digital. Como resultado de este proceso, el autor formula al final un bloque de conclusiones, entre las que son destacables estas dos: a) se está empezando a perfilar un nuevo tipo de periodista, dotado de un bagaje muy específico en el campo de las habilidades técnicas; b) el mensaje periodístico digital favorecerá la personalización progresiva de los contenidos, favoreciendo de este modo la implantación de una cultura individualizada como respuesta alternativa a la actual cultura de masas. |
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Abstract
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Dr. José Luis M. Albertos
0 - INTRODUCCIÓN Los conceptos que van a ser desarrollados en este trabajo son, en una gran proporción, tópicos habituales en cualquier Teoría de la Comunicación colectiva. Mi intención es la de ordenarlos de tal manera que de su lectura continua y progresiva puedan deducirse una conclusiones muy particulares y precisas en torno a lo que considero que son las características esenciales del mensaje periodístico en la nueva prensa digital. Por este motivo, me voy a permitir la utilización de un estilo compendioso y deliberadamente esquemático para ir apuntando cada de los sucesivos pasos que nos llevan hasta la valoración final del fenómeno que aquí nos ocupa. Para la determinación del concepto científico de mensaje, propongo la definición de Francis Balle: mensaje es una secuencia de signos transmitidos entre un emisor y un receptor por medio de un canal que constituye el soporte físico indispensable para la transmisión. Los elementos integrantes del mensaje, de acuerdo con David K. Berlo, son tres: código, contenido y forma. El mensaje se convierte en algo real y tangible cuando un contenido de pensamiento o de conciencia adquiere una forma concreta de acuerdo con las normas convencionales de un determinado código (o conjunto de signos) A partir de esta conceptuación teórica,
cada uno de los tres parámetros del mensaje será sometido
a un análisis comparativo desde una doble perspectiva: la descripción
tradicional del mensaje periodístico, de acuerdo con una tipificación
científica de corte clásico, frente a la consideración
de los rasgos más acusados y estables que pueden hoy ser detectados
en el periodismo digital.
1 - CÓDIGOS DEL MENSAJE 1.1 - Tradicionalmente se señala la existencia de un enfrentamiento entre los códigos de los medios impresos frente a los códigos de los medios electrónicos (Radio y TV). De acuerdo con Eliseo Verón, el código que utilizan los medios impresos -diarios y revistas- para canalizar sus mensajes responde a una u otra de estas tres series: serie visual lingüística, serie visual para-lingüística y serie visual no-lingüística. Grosso modo, estas tres series se utilizan para producir, respectivamente, 1) textos elaborados de acuerdo con un discurso lógico, 2) titulares y pies de fotografía y 3) elementos gráficos del periódico (fotografías, cuadros estadísticos, gráficos, mapas, dibujos, etc., además de los recursos tipográficos que aparecen en las páginas, incluyendo también los elementos cromáticos. En el caso de la radio, los códigos utilizados son los siguientes: palabra, música y sonidos de diferente clasificación (ruidos y efectos sonoros, por ejemplo). Por su parte, la TV, de acuerdo con la descripción que postula Umberto Eco, utiliza tres tipos de códigos: 1) un código lingüístico, 2) un código icónico y 3) un código sonoro. 1.2 - Como resumen de esta realidad tecnológica en relación con los códigos, podemos aceptar estas dos conclusiones relativas al mensaje periodístico considerado desde la óptica tradicional: 1) el mensaje periodístico televisado es el más rico en signos, puesto que en su formación concurren tres tipos de códigos: lingüísticos, icónicos y sonoros; 2) sea cual sea el código empleado, el mensaje no surge por mera yuxtaposición de los signos particulares, sino que exige una estructuración especial de los elementos sígnicos utilizados, regulados siempre por los criterios sintácticos del código rector que actúa en cada caso concreto. 1.3 - La situación en el entorno digital empieza a ser notablemente diferente en lo que respecta a los códigos. Siguiendo muy fielmente en este punto a José Luis Orihuela, señalaré dos rasgos que pueden ya ser detectados: a) disolución de las fronteras entre canales, y b) confluencia entre sistemas de signos. b) La web tiende cada vez de modo más evidente hacia la confluencia
entre PC y TV, y el lenguaje audiovisual, pomposamente rebautizado multimedia,
se impone como una suerte de lingua franca de la cultura digital. El debate
PC versus TV hay que enfocarlo desde el punto de vista de los servicios,
no del hardware. No es tan importante saber si en el futuro se habrán
fusionado completamente, dando lugar a un nuevo electrodoméstico,
sino más bien pensar que la convergencia está operando de
un modo diverso: utilizamos distintos aparatos para satisfacer nuestras
necesidades de información, comunicación, educación
y ocio, según las circunstancias y las urgencias. Podemos enviar
y recibir mensajes de correo electrónico por ordenador, teléfono
móvil, televisor digital, agenda electrónica, e incluso desde
el frigorífico. El otro sentido en el que opera la convergencia
es en los lenguajes, y es previsible que después de décadas
de alfabetización televisiva, la web, como nuevo medio con aspiraciones
universales, "canalizará" el lenguaje audiovisual tanto como lo
permita el ancho de banda disponible. Nos movemos hacia un entorno dominado
por la comunicación visual, el sonido y el movimiento, aunque paradójicamente
nunca habíamos escrito y leído tanto como ahora.
2.1 - Tradicionalmente, la finalidad del mensaje periodístico es ponerse de modo incondicional al servicio de la noticia. Con cierto sentido paródico, se ha afirmado que la razón de ser del periodista es la producción de la noticia. Si, de acuerdo con la filosofía existencialista, el hombre es un ser para la muerte, el periodista es un ser para la noticia. La plasmación del mensaje periodístico se lleva a cabo mediante un proceso intelectual -y en algunos casos mediante la utilización de determinados recursos físicos- que se sintetizan en estas tres fases productivas: el reporting, el editing y el writing. Es decir: la recogida de datos, la interpretación valorativa de estos datos y la codificación formal de los mensajes. 2.2 - Entre otros rasgos diferenciales de la noticia, en cuanto mensaje peculiar para establecer comunicación entre los seres humanos, deseo aquí destacar los siguientes, de tipo sociológico: su universalidad, su comprobabilidad, su carácter de acontecimiento de interés general, y su capacidad de proyección sobre públicos masivos. La noticia se proyecta en principio sobre la universalidad de los mundos presentes (Otto Groth), pero con la doble condición, a efectos prácticos y profesionales, de que el acontecimiento concreto pueda ser comprobable y de que también sea capaz de interesar a unos públicos suficientemente importantes desde un punto de vista cuantitativo, con objeto de que se pueda garantizar una difusión que de alguna manera pueda considerarse masiva. De forma clara y explícita, estos conceptos están recogidos en la definición de noticia que vengo proponiendo desde hace más de un cuarto de siglo y que puedo resumir así: Noticia es el relato de un hecho comprobable, de interés general, y que se comunica a un público masivo. Como resultado de estas premisas, llegamos a la conclusión de que el periodista -ese ser para la noticia-, en la comunidad humana en la que vive tiene encomendado el papel de actuar profesionalmente como un eficaz y valioso mediador social. 2.3 - Desde una perspectiva ética, este mediador social tiene una obligación básica, que podemos denominar principio de la honestidad intelectual (o respeto a las prácticas discursivas de la imparcialidad profesional). El principio de honestidad intelectual se desglosa a su vez en dos supuestos diferentes según que el periodista, en cuanto productor lingüístico, esté trabajando dentro de los esquemas mentales propios del relato o bien dentro del mundo del comentario. En el supuesto primero, el relato, la honestidad intelectual se debe entender como el máximo intento de no-intencionalidad por parte del periodista en todas las fases del proceso de elaboración del texto (invención, disposición y elocución). En el supuesto segundo, el comentario, la honestidad intelectual se entiende como juego limpio o respeto a la libertad de respuesta de los receptores. 2.4 - Finalmente, y a modo de resumen, podemos aceptar que, desde el punto de vista de los contenidos, en el periodismo tradicional la producción del mensaje periodístico es una tarea encomendada a un profesional de características muy peculiares: sirve como mediador social a la comunidad y hace su trabajo de acuerdo con unas prácticas lingüísticas y deontológicas consensuadamente conocidas y aceptadas por casi todos, tanto los periodistas como los públicos receptores. 2.5 - En el entorno digital multimedia se están produciendo ya en nuestros días unos cambios de gran calado relacionados con la producción de contenidos: El foco de los procesos de comunicación pública -señala José Luis Orihuela- está ahora centrado en los contenidos, no en los medios; en los usuarios, no en los editores; y tiende a centrarse más en los servicios que en la tecnología que los hace posibles. Seguiré la exposición de este autor en su ensayo "Las nuevas tecnologías de la información: claves para el debate" (Nueva Revista, nº 70/2000), para analizar más pormenorizadamente algunos de los cambios más destacables en el apartado que hace referencia a los contenidos de los mensajes de la comunicación pública. 2.6 - Fuera de las redes (de momento), lo audiovisual y lo táctil se encuentran en la realidad virtual, que lejos de ser materia excluyente de la ciencia- ficción, es ya un nuevo modo de conocimiento de la realidad, que involucra de modo inmersivo al usuario. La realidad virtual es en parte "imaginación asistida por ordenador", en parte "realidad mejorada". Consiste en la simulación de todo tipo de procesos y su visualización en tiempo real con opciones de intervención del usuario manipulando objetos de ese mundo virtual y percibiendo sensorialmente sus efectos. Más allá del mundo de los juegos, las técnicas de realidad virtual serán herramientas de trabajo habituales para la enseñanza y el aprendizaje, para la medicina, la arquitectura y muy pronto para el comercio electrónico 2.7 - Finalmente, la comunicación pública y la autoridad editorial se han separado. El papel tradicional de los editores como filtro o gatekeepers, así como la función clásica de agenda-setting propia de los medios aparece hoy cuanto menos cuestionada y desde luego compartida. La red permite el acceso directo del público a las fuentes de información sin la mediación profesional de los comunicadores, y ofrece –como se ha dicho- por primera vez en la historia de la comunicación acceso universal a un sistema mundial de publicación que funciona, igualmente, al margen de los editores profesionales. No sólo para los negocios, sino también para la información (el negocio por excelencia en la sociedad del conocimiento), la red opera como un gran "desintermediador", permitiendo que la información circule directamente entre las fuentes y los usuarios sin la intervención de los medios, y, además, en los dos sentidos. Pero de igual modo que la "desregulación" genera docenas de nuevas reglas, la "desintermediación" genera nuevos intermediarios. En un entorno de abundancia informativa propiciado por una red mundial en la que puede publicarse sin filtros; la tarea de filtrar, contrastar, interpretar y reelaborar información se convierte en estratégica. Por esta razón, redefinir el perfil y las exigencias profesionales de los comunicadores, y redefinir los contenidos y los procedimientos de su formación académica es hoy tan urgente. 2.8 - Al hilo de las consideraciones anteriores, me atrevo a señalar de forma esquemática tres consecuencias de alcance inmediato en relación con los contenidos en el periodismo digital: a) La realidad virtual se está convirtiendo ya en un nuevo modo de conocimiento del mundo exterior de las personas y es un recurso que está quedando a disposición de un número creciente de seres humanos. El requisito básico de la comprobabilidad, en cuanto ingrediente fundamental del mensaje periodístico, puede ir perdiendo terreno paulatinamente. El hecho comprobable era hasta ahora la materia prima esencial de la noticia, pero actualmente es ya posible la simulación de la realidad al servicio de los intereses particulares de los usuarios de la Red, tanto si estos usuarios se corresponden con los actuales promotores o con los receptores de mensajes, entendiendo por promotores y receptores los conceptos todavía válidos en el periodismo tradicional. b) En la elaboración de los mensajes, y, por consiguiente, en la elección de los contenidos, el usuario puede ir reemplazando progresivamente la figura del periodista profesional, que puede de hecho desaparecer como eslabón imprescindible dentro de la cadena de producción de relatos y comentarios periodísticos. El periodista, en cuanto mediador social entre la realidad del mundo objetivo y los sujetos / receptores de mensajes, puede tener los días contados. Como secuela inmediata de esta previsión, y una vez que vayan desapareciendo estos profesionales, cabe también afirmar que irá desapareciendo gradualmente el respeto y observancia de las pautas deontológicas propias del ejercicio del periodismo, tal como lo entendemos actualmente. c) El usuario puede igualmente acabar con la figura del
editor o propietario de los medios, en la medida en que la norma habitual
en el periodismo clásico, por lo menos desde una perspectiva teórica,
encomienda a estas personas el papel de gate-keepers y la función
de agenda-setting. Es evidente que en el periodismo tradicional
estas prerrogativas son de alguna manera compartidas con los periodistas
profesionales, a través de pactos o acuerdos de ámbito interno
en cada medio. Pero es indudable que unos y otros -editores / propietarios
y periodistas / mediadores- perderán dos bazas definitivas para
el mantenimiento de un statu quo privilegiado en el mundo de la
comunicación pública.
3 - FORMAS Y TRATAMIENTO DEL MENSAJE 3.1 - Tradicionalmente, la teoría y la praxis profesional acerca de la forma de los mensajes periodísticos quedan estructuradas sobre la distinción binómica de dos diferentes productos lingüísticos: relatos frente a comentarios. Cada uno de ellos está sometido a unas normas estilísticas y profesionales claramente delimitadas. Resumidamente, estas normas, en el caso del relato, se concretan en la exigencia de la llamada no-intencionalidad, mientras que el comentario, en cuanto segunda modalidad lingüística del mensaje periodístico, debe desarrollarse bajo el imperio deontológico del juego limpio. Estos conceptos han sido ya brevemente apuntados en el párrafo 2.3. 3.2 - De acuerdo con este enfoque clásico, relato y comentario pueden ser analizados y calificados desde el punto de vista de su presentación formal a partir de unos parámetros bastante sencillos y seguros, que nos permiten en cada caso concreto dictaminar eficazmente acerca de la calidad del producto de consumo intelectual que se pone a disposición de la audiencia de un medio periodístico. 3.3 - De acuerdo con estos parámetros, la no-intencionalidad del relato se apoya en estos dos ingredientes: a) los datos que se comunican han de ser periodísticamente verdaderos (es decir, comprobables por los propios periodistas o mediante fuentes fiables y contrastadas); b) la codificación lingüística de estos mensajes debe hacerse de acuerdo con unas pautas y unos cánones establecidos por las convenciones profesionales (pautas que son objeto de enseñanza en los centros y manuales para la formación de los periodistas, y también suelen estar recogidos en los buenos libros de estilo de los medios). 3.4 - Por su parte, el comentario debe apoyarse en el logro del mayor grado posible de juego limpio, o respeto por la libertad de los receptores. Este juego limpio tiene dos pilares de sustentación: a) el comentario debe presentarse siempre como tal comentario, de forma clara y evidente para el receptor: principio de la editorializacion manifiesta; b) no se puede comentar nada que previamente no haya sido suficientemente relatado a la audiencia: principio de la editorializacion post-relato. 3.5 - En el entorno digital multimedia se están introduciendo de forma progresiva nuevos modos de organizar formalmente el mensaje. Estas innovaciones pueden distribuirse en dos apartados diferentes: a) uso cada vez más generalizado de la técnica del hipertexto; b) aparición de nuevas modalidades narrativas que anulan o sustituyen los géneros clásicos, tanto en el periodismo como en la ficción. 3.5.1 - Ambas modalidades, valoradas conjuntamente, constituyen una de las claves básicas para el correcto establecimiento de un debate sobre el periodismo digital, a juicio de José Luis Orihuela:
Por ello consideramos que el lenguaje en el periodismo digital debe adaptarse a ese nuevo canal y poner en práctica unas formas más cercanas al del periodismo audiovisual. Un lenguaje que reúna las siguientes características:
4 - VALORACIÓN FINAL 4.1 - Suscribo sustancialmente la apreciación global declaradamente positiva que formula el profesor Armentia, en el texto colectivo anteriormente indicado, en relación con el uso periodístico que podemos hacer ya de Internet, en cuanto prodigioso canal de comunicación pluridireccional e interactivo: Entre los aspectos más positivos, y a modo simplemente orientativo, queremos destacar los siguientes:
A) El periodista, en cuanto emisor de mensajes por vía digital, necesitará contar desde el primer momento de su ejercicio profesional con el dominio técnico de un conjunto de habilidades nuevas y añadidas a las habilidades y conocimientos que hasta ahora se exigía a los llamados "periodistas terminales". Ahora más que nunca el profesional del periodismo se va a encontrar abocado a vivir y actuar en un trance duradero de formación permanente e innovadora. B) Como consecuencia de toda la evolución tecnológica
en la que estamos inmersos, los receptores de los mensajes periodísticos
de formato digital se irán beneficiando de una creciente personalización
de los contenidos. El concepto tradicional del principio del interés
general, en cuanto ingrediente básico y entitativo de la noticia,
va a ir dando paso inevitablemente hacia una distinta valoración
del público. El público pasará a ser no ya el actual
grupo poco definido de individuos -una simple audiencia masiva de gran
número de receptores-, sino un conjunto bastante homogéneo
de clientes que buscan en Internet elementos de apoyo para el logro de
una cultura y unos conocimientos a la medida de sus intereses particulares.
Los mensajes serán cada vez más individualizados y el resultado
final repercutirá decididamente en el cambio y evolución
de las sociedades actuales, basadas fundamentalmente en la cultura de masas.
Es bastante sensato pensar que el periodismo digital puede contribuir eficazmente
a la implantación de una nueva fase cultural en la marcha de la
Humanidad y que después de la sociedad de masas, y gracias a Internet,
se esté ya produciendo la aparición de un nuevo modelo de
sociedad apoyada en el conocimiento personal e individualizado
BIBLIOGRAFÍA BALLE, Francis (1976): en vol. col. Les communications de masse. Guide alphabetique. Paris, Denoel/Gonthier BERLO, David K. (1969): El proceso de la comunicación. Introducción a la teoría y a la práctica, Buenos Aires, Ateneo CANGA, Jesús, COCA, César, MARTÍNEZ RIVERA, Eloi, CANTALAPIEDRA, Mª José y MARTÍNEZ ODRIOZOLA, Lucía (2000): Diarios digitales. Apuntes sobre un Nuevo Medio. Bilbao, Universidad del País Vasco DÍAZ NOCI, Javier y MESO AYERDI, Koldo (1999): Periodismo en Internet. Bilbao, Universidad del País Vasco ECO, Umberto (1969): "Para una indagación semiológica sobre el mensaje televisivo", en el vol. col. Los efectos de las comunicaciones de masas. Buenos Aires, Editorial Jorge Álvarez. MARCOS MARÍN, Francisco A. (2000): "La lengua española en Internet", en el vol. col. El español en el mundo (INSTITUTO CERVANTES). Madrid, Plaza y Janés. MARTÍNEZ ALBERTOS, José Luis (1992): Curso General de Redacción Periodística. Edición revisada, Madrid, Paraninfo/Thomson Learning MARTÍNEZ ALBERTOS, José Luis (1997): El ocaso del Periodismo. Barcelona, CIMS ORIHUELA, José Luis (2000): "Las nuevas tecnologías de la información: claves para el debate". Nueva Revista, Madrid, nº 70/julio-agosto SARTORI, Giovanni (1998): Homo videns. La sociedad teledirigida. Madrid, Taurus. VERÓN, Eliseo (1969): "Ideología y Comunicación de masas. La semantización de la violencia política" en el vol. col. Lenguaje y Comunicación Social. Buenos Aires, Ediciones Nueva Visión. |
Dr. José Luis M. Albertos
Catedrático de Periodismo
UCM