Javier DEL REY MORATÓ (1998): El naufragio del periodismo en la era de la televisión. La industria del infoentretenimiento: de Aristóteles a Walt Disney, Madrid, Editorial Fragua. 299 páginas.
J.L.A.
Pocos meses después de haber publicado Los juegos de los
políticos (1997) -vid. el numero anterior de ESTUDIOS SOBRE
EL MENSAJE PERIODÍSTICO, págs. 225-226-, el Prof. Del
Rey Morató saca nuevamente a la luz pública otro libro, este
último centrado en el análisis de un periodismo situado al
borde del naufragio y preocupado también por la valoración
de los males y disfunciones que son atribuibles hoy a la industria de la
televisión. Estamos, evidentemente, ante un autor prolífico,
puesto que en los últimos años, especialmente a partir de
1989, ha colocado en las librerías no menos de seis títulos
sobre cuestiones vinculadas al mundo de la comunicación. Javier
Del Rey, en efecto, es profesor de Teoría General de la Información
en la Facultad de CC. de la Información de la Universidad Complutense
de Madrid. Su especialización académica le lleva más
concretamente al terreno de la Comunicación Política y de
los Fundamentos Psicosociales de la Información. Entre sus libros
anteriores merecen especial atención, desde la perspectiva señalada,
Crítica de razón periodística (1988), Comunicación
política (1996) y Democracia y postmodernidad (1996),
además del ya citado Los juegos de los políticos (1997).
El libro está construido sobre tres diferentes elementos conceptuales - la televisión, la estructura de la personalidad y el campo periodístico-, cada uno de los cuales da pie para una parte especial dentro del enfoque global de la obra. La primera parte trata de la televisión y de la derrota de la información -qué es la televisión, relación entre televisión y audiencias, algunas claves de la programación, los debates en televisión, programación y audiencias-. La segunda versa sobre la orientación psicológica de los medios, la contaminación afectiva y el entretenimiento como recurso mediático. En la tercera se analizan los puntos de contacto y las interferencias entre la televisión y el periodismo, las relaciones entre periódicos y TV, interconexiones entre la TV y la democracia, y, finalmente, el posible influjo negativo de los medios sobre el nivel cultural de la sociedad.
El libro de Javier Del Rey está lleno de sugerencias y hallazgos intelectuales sumamente atractivos. Esta suele ser una constante de toda la producción literario-científica de este profesor universitario: su extraordinaria facilidad para la sugestión y su insólita capacidad de despertar miradas originales en el campo de la realidad sociológica de nuestro tiempo. Entre sus aportaciones más originales podrían citarse dos, especialmente llamativas ambas y válidas por sus posibilidades de aprovechamiento posterior en el debate postmoderno en el que estamos inmersos: el concepto de poliarquía autista y el desarrollo de las posibilidades deductivas derivadas del enunciado básico ya recogido en el mismo título -el infoentretenimiento-.
El término de poliarquía es pedido prestado a Robert Dahl, pero, al matizarlo con el adjetivo autista, Del Rey descubre unas nuevas parcelas conceptuales que facilitan el análisis de su objeto principal de estudio, a saber: la televisión en la moderna democracia, caracterizada por un pensamiento autista, id est, impulsivo, indisciplinado y no consciente de sus contradicciones. En cuanto a la segunda aportación -el infoentretenimiento- tan sólo un par de anotaciones críticas: 1) La propuesta de Del Rey de este vocablo octosílabo como posible neologismo para la traducción adecuada del término anglosajón infotainment, de entrada parece aceptable, aunque ciertamente estamos ante una solución excesivamente larga: exactamente el doble de sílabas que su término correspondiente en el idioma inglés. 2) Parece también acertado el diagnóstico que hace este autor acerca del periodismo televisivo, caracterizado ya en nuestros días, según él, por una progresiva banalidad, cada vez más caótica en cuanto a los contenidos y en cuanto a las formas específicas de esta modalidad informativa.
En resumen, y a tenor del citado diagnóstico, la comunicación periodística en la sociedad del siglo XXI estará abocada a ser cada vez más dependiente de las reglas de juego propias del espectáculo. O, en otras palabras, para el periodismo futuro casi inmediato puede predecirse que un atractivo y complaciente Walt Disney ganará claramente la partida a un riguroso y adusto Aristóteles.