El grupo de investigación de Neuro-Computación y Neuro-Robótica de la Universidad Complutense de Madrid ha presentado una nueva propuesta de implantación de un difusor de luz en el interior de los vehículos para mejorar la visión nocturna y, con ello, reducir el número de accidentes de tráfico

La implantación de un difusor de luz desplazable y regulable en el techo del vehículo y sobre el asiento del conductor puede mejorar la agudeza visual durante la noche y reducir los accidentes de tráfico, según ha concluido una investigación presentada por el grupo de Neuro-Computación y Neuro-Robótica de la UCM en el Congreso sobre Iluminación Interna y Externa en Vehículos de la Universidad Tecnológica de Damstadt, en Alemania.
Según los estudios realizados por estos investigadores, el uso de un difusor de luz en condiciones de oscuridad o semi oscuridad mejora la agudeza visual de todos aquellos que sufran miopía nocturna –aproximadamente un 40 por ciento de la población- y de aquellas personas operadas de miopía, hipermetropía, astigmatismo y cataratas con lente intraocular difractiva y favorece, por tanto, la reducción de accidentes nocturnos.
“Se trata de un sector muy amplio de la población. Además, mucha gente no sabe que tiene miopía nocturna, ve perfectamente de día y mal de noche. Por eso creemos este dispositivo podría ir de serie en los vehículos”, ha manifestado Celia Sánchez Ramos, codirectora del grupo de investigación de Neuro-Computación y Neuro-Robótica de la Universidad Complutense.
La escasez de luz provoca midriasis o dilatación anormal de la pupila, lo que a su vez genera aberraciones ópticas, así como una disminución de la sensibilidad al contraste. La propuesta del equipo de investigación dirigido por la doctora Sánchez Ramos es inducir artificialmente la contracción de la pupila a través de un difusor de luz. Este dispositivo, cuya patente ha solicitado ya la UCM, logra contrarrestar la distorsión visual nocturna mejorando así la visión del conductor operado de las dolencias antes mencionadas y de aquellos que sufren miopía nocturna.
Los resultados de los estudios han sido seleccionados por su relevancia para ser presentados en el International Symposium on Automotive Lighting, celebrado en la Universidad Tecnológica de Damstadt (Alemania). Y es que el 80 por ciento de la información que percibimos al conducir nos llega a través de la vista, por lo que “es fundamental que el conductor no sufra ningún tipo de pérdida de visión por circunstancias ambientales, en concreto los operados de miopía y cataratas”, ha señalado la doctora Sánchez Ramos.
Por otro lado, en términos relativos, la proporción de accidentes nocturnos llega a multiplicarse por un 4,5 con respecto a los diurnos. Son múltiples las circunstancias que llevan a ello, pero la pérdida de visión por la oscuridad influye notablemente. El equipo de investigación de Neuro-Computación y Neuro-Robótica de la Universidad Complutense de Madrid propone inducir artificialmente la contracción de la pupila eliminando así las aberraciones del sistema visual y mejorando la calidad de la imagen generada por la retina. Para ello se propone la utilización de un sistema lumínico, el difusor de luz, dispuesto en un lugar concreto y de una intensidad determinada. Este dispositivo se colocaría en el techo del vehículo fuera del campo visual del conductor y debería propagar luz difusa para no constituir un estimulo visual que distraiga al conductor.
Fuente:
» Celia Sánchez Ramos
Departamento de Óptica II (Optometría y Visión)
Escuela Universitaria de Óptica
Universidad Complutense de Madrid
Autor:
» Unidad de Información Científica de la UCM / Alta Eficacia Tecnología.
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