La doctora española Celia Sánchez Ramos, de la Universidad Complutense de Madrid, ha sido galardonada como la mejor inventora del 2009 en una feria que reúne a las mejores innovaciones e inventos del mundo y concede una importancia especial a la investigación científica. Los premios que la organización concede pasan por ser los más prestigiosos que se pueden recibir en el campo de la innovación. La patente ha sido realizada a través de la Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación (OTRI) de la UCM
De los más de mil inventos y creadores que han acudido a esta 37ª edición, el jurado ha valorado a la doctora como la mejor inventora del año, y a su patente como una de las más importantes del salón.
En concreto, ha sido galardonada con los siguientes premios:
- Premio a la MEJOR INVENTORA del año 2009, entregado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual.
- Medalla de oro, con felicitación del jurado, a la MEJOR INVENCIÓN del área sanitaria.
- Premio a la MEJOR PATENTE ESPAÑOLA, entregada por la Oficina Española de Patentes y Marcas.
El jurado ha valorado la innovación, las aplicaciones prácticas y la relevancia para la mejora del bienestar humano de su filtro óptico para lentes de contacto, diseñado para proteger la visión de las radiaciones nocivas de la luz visible. Este invento, patentado por la doctora y la Universidad Complutense de Madrid, ha sido elegido sobre más de mil invenciones presentadas en el Salón Internacional que ha tenido lugar entre el 1 y el 5 de abril.

La invención
La Universidad Complutense de Madrid ha diseñado una solución para la prevención y tratamiento del daño en la retina provocado por la luz natural y artificial. El producto consiste en añadir una protección a las lentes de contacto para eliminar los efectos negativos que tiene la exposición a la luz natural y artificial.
Los ojos disponen de una protección natural que todos acabamos perdiendo, por el paso del tiempo y por las operaciones de cataratas. La invención de la Universidad de Madrid sirve para compensar y prevenir la degeneración de la retina. La solución es inocua, económica, invisible y sencilla. Además se puede aplicar a cualquier tipo y diseño de lente de contacto con o sin graduación.

Para probar y dar consistencia a esta patente, en la Universidad Complutense de Madrid se ha trabajado durante cinco años en investigaciones con animales y en ensayos clínicos con humanos. En primer lugar, se estudiaron ratones expuestos a distintos tipos de luz, se analizaron sus retinas y se demostró cual era la parte de la luz natural y artificial que produce el daño en la retina. En la siguiente experiencia se pusieron lentes de contacto UCM-AET a los animales para conseguir producir una barrera para la luz nociva. Los experimentos demostraron que estas lentes consiguen bloquear estas bandas perjudiciales en la proporción adecuada, actuando de forma invisible, sin molestias y, sobre todo, demostrando que producen el efecto protector
La Universidad Complutense de Madrid también ha realizado experimentos con conejos, a los que se les ha operado de cataratas para simular cómo afecta la luz a los seres humanos con estas condiciones. Se comprobó que los genes que protegen la retina se ven aumentados en los animales protegidos de forma artificial, mientras que los que producen la muerte celular -y por tanto, la ceguera- están aumentados en los animales que no llevan protección. Los estudios experimentales se han presentado en los mejores congresos sobre visión de todo el mundo
Además, un aspecto muy importante es que las lentes siguen siendo totalmente invisibles y que la percepción de los colores y de los contrastes no se ve alterada. Estos resultados se han conseguido gracias a amplios ensayos clínicos realizados en personas durante los últimos cuatro años.
En el futuro, todas las lentes de contacto del mundo pueden servir para proteger los ojos contra la ceguera.
Fuente:
» Celia Sánchez Ramos
Departamento de Óptica II (Optometría y Visión)
Escuela Universitaria de Óptica
Universidad Complutense de Madrid
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