Universitarios de ciencias de la salud tuvieron la ocasión de probar los trajes especiales empleados por el ejército español en amenazas de tipo nuclear, biológico o químico.
Los recientes acontecimientos de Fukushima, así como la noticia de la captura y ejecución de Osama Bin Laden, revelan los nuevos retos en el campo de la defensa del Estado, donde la prevención ante catástrofes es, a día de hoy, una de sus piezas angulares.
En Hoyo del Manzanares se encuentra la Escuela Militar de Defensa Nuclear, Biológica y Química (NBQ), que los alumnos de la asignatura, “Actuación en crisis de Bioseguridad y Defensa”, tuvieron la oportunidad de visitar.
El Coronel veterinario Luis Enrique Martín Otero del Centro VISAVET de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) imparte esta asignatura de libre elección de la Cátedra Almirante D. Juan de Borbón constituida entre la UCM y el Centro Superior de la Defensa (CESEDEN).
El punto de encuentro de todos los alumnos fue en la puerta de entrada del CESEDEN, en el Paseo de la Castellana, donde dos autobuses esperaron a los 90 alumnos de la Complutense. A las 10 horas llegaron puntualmente a las instalaciones de la Escuela Militar (NBQ) de Hoyo del Manzanares.
Actividades realizadas en la Escuela Militar NBQ
El Comandante de ingenieros de la Escuela Militar NBQ, Óscar Nogués, dio la bienvenida a los alumnos y les explicó el plan que se iba a seguir hasta el término de la visita, programada para las 13 horas. Comenzó con unas pinceladas sobre la Escuela, fundada en 1982, y erigida desde ese momento como el centro de referencia en Defensa NBQ del Ejército de Tierra. Su principal competencia es la de formar en Fuerzas Armadas a especialistas en estos tres agentes (nuclear, biológico y químico), y representa a los distintos grupos de trabajo de Defensa NBQ de la OTAN y de la Agencia de Defensa de la Unión Europea.
Tras la presentación de la Escuela, el Comandante Alberto Ciqué pasó a explicar los cometidos por y con los que trabajan. Por un lado, se encuentran aquellos agentes que tienen un riesgo biológico de origen no intencionado como; enfermedades emergentes, endémicas y reemergentes, y por otro, las enfermedades de un origen intencionado; el bioterrorismo, el agroterrorismo y los llamados biocrímenes. Son en estas últimas sobre todo en las que se encuentran trabajando.
El comandante Ciqué explicó que para llevar a cabo estas labores se necesita la colaboración de profesionales de otros ámbitos como son los sanitarios, y de otros cuerpos de seguridad. Además, hizo hincapié en la RE-LAB (Red de Laboratorios de Alerta Biológica) herramienta que se configura como una infraestructura de naturaleza científico-técnica, formada por laboratorios de referencia, para el apoyo operativo del Sistema Nacional de Conducción de Situaciones de Crisis ante riesgos y amenazas por agentes biológicos peligrosos.
La última actividad se centró en acercar a los estudiantes situaciones reales de campo, en las que los militares tienen que estar preparados en caso de alarma o amenaza real. Se crearon tres estaciones, cada una de ellas centrada en uno de los agentes en cuestión.
El traje NBQ y sistemas de detección de agentes nucleares, biológicos y químicos
No estaban en el rodaje de una película, sin embargo podría parecerlo. Fueron rotando en grupos de aproximadamente 30 personas. En cada estación se explicaba cómo se trataba de hacer frente a cada agente. Cada uno de ellos tiene interés por sí solo, pero lo más impactante y emocionante para los alumnos fue el estar vestido con la indumentaria de protección individual empleada por los militares y otros profesionales para protegerse frente a la exposición directa a agentes químicos, biológicos o para evitar el contacto con partículas radioactivas.
El traje NBQ para uso militar es de color verde y obedece a un diseño externo de camuflaje. Están hechos de fibras sintéticas tratadas con retardantes de la combustión para su uso con armas de fuego y con una capa interna de algodón impregnada en carbón activo. También hay que tener en cuenta otros elementos para la protección completa del cuerpo, como lo son los guantes de butilo y botas diseñadas para el fin. Para evitar el contacto total con los agentes se hace indispensable el uso de sistemas filtrantes del aire como las máscaras antigás o equipos de respiración autónoma (ERA).
Los alumnos de la Complutense tuvieron la oportunidad de conocer los diferentes dispositivos encargados de detectar los niveles de radiación, a través de la llamada cámara de ionización, encargada de la detección de radiación ionizante y se usa ampliamente en la industria nuclear, ya que confiere un valor proporcional a la dosis recibida y tiene una vida útil mayor que los tubos Geiger estándar, tal y como comentó la comandante encargada de presentar ésta estación a los alumnos. También se explicaron los Sistemas de Detección de Agentes de Guerra Química con los sistemas de medición AP2C-SIM y AP4C-SIM.
El traje NBQ fue el preferido
La unanimidad estaba servida. Las tres estaciones resultaron muy interesantes, aunque la experiencia con la máscara resultó salir victoriosa entre los alumnos. Mª Ángeles Bartolomé, estudiante de Veterinaria comenta que los más agobiante para ella fue, “la máscara y ponerme el gorro”, y añadió, “no me gustaría estar en una situación real porque me suscitaría mucha presión y responsabilidad, sin embargo, la experiencia ha sido muy positiva”.
Autor:
Rosae Martín Peña
Centro de Vigilancia Sanitaria Veterinaria (VISAVET)
Universidad Complutense de Madrid
Enlaces: