Esta tecnología tiene las siguientes aplicaciones:

Este servicio que se ofrece está basado fundamentalmente en la aplicación de la fotografía técnica, -en la mayoría de los casos fotografía de detalles-, al estudio de las pinturas. Con ella se puede descubrir su estructura, la técnica artesanal así como su estado de conservación. Con este fin se utiliza tanto la luz visible como la que por su longitud de onda entra dentro del espectro de la luz no visible, y que según sean sus características le confiere aplicaciones diversas.
La fotografía con luz normal tiene diferentes usos como puede ser comparar obras ubicadas en museos distantes geográficamente o documentar las diferentes fases de un tratamiento de restauración. También permite la reconstrucción de obras segregadas o equiparar las distintas versiones de un mismo trabajo, y, quizás lo más importante, permite conservar la imagen de pinturas que han sido destruidas y han desaparecido.
La fotografía con luz rasante o tangencial pone en evidencia las irregularidades de la capa pictórica producidas por los materiales o utensilios utilizados, la textura del soporte, alteraciones y degradaciones sufridas, deformaciones, etc. y sobre todo, muestra el modo de trabajo del artista, por lo que puede ser de gran ayuda en la detección de falsificaciones.
La macrofotografía registra a igual o mayor escala pequeñas áreas de la pintura, lo que facilita la visión de la técnica de ejecución, el estudio de detalles poco visibles como textos, firmas, etc., o de aquellos deterioros inherentes al paso del tiempo, como los craquelados que pueden confirmar la autenticidad de la obra.
Bajo la luz ultravioleta (U.V.), determinados materiales constitutivos de la obra de arte, tales como la cola animal, ciertos pigmentos o los barnices, son fluorescentes en diferentes gradaciones. Esto permite la identificación de alguno de ellos; la detección de materiales ajenos a la materia original, como repintes o modificaciones, especialmente importantes cuando se refieren a las firmas; o el estado de la capa de barniz, la aplicación de falsas pátinas, etc.
El examen con la radiación infrarroja (I.R.), permite el estudio del dibujo subyacente, muestra los arrepentimientos en la composición surgidos durante el proceso de creación artística, detecta las restauraciones anteriores o intervenciones puntuales, revela detalles ocultos como inscripciones o firmas, modificaciones en éstas, etc.
La principal característica de estos métodos de examen sobre otros métodos, es que no son destructivos. Su aplicación directa va dirigida al estudio general de las obras que puede conducir no sólo a un mayor conocimiento de éstas, sino a complementar la expertización de las mismas.
Esta tecnología se ha desarrollado en el Departamento de Pintura (Pintura-Restauración), a través de diversos contratos firmados con entidades públicas o privadas y particulares desde hace más de 15 años. Para ello se ha contado con las numerosas pinturas que se restauran en los talleres del Departamento, en las que se aplican estos métodos de examen de manera sistemática.
El equipo que se dispone para su desarrollo es: cámara fotográfica Nikon F-70 con objetivos AF micronikkor 60 mm 1:2,8 D y AF nikkor 28-80 mm 1:3,5-5,6 D, y diversos filtros; lámparas de iluminación de luz de tungsteno y UV, y equipo completo de reflectografía infrarroja (R.I.R.), marca Hamamatsu, mod. C21OO.03ER de respuesta superior a los 2250 nm. con su correspondiente controlador, objetivo, filtro especial IR y monitor de alta resolución.
Aunque la aplicación de la fotografía para la reproducción y estudio de las obras de arte se utiliza desde mediados del siglo XIX, y la radiación UV e IR se incorporan en 1925 y 1960 respectivamente, no es fácil encontrar este servicio en el mercado. Está dirigido fundamentalmente a estudiosos del arte, historiadores, restauradores artísticos, coleccionistas, empresas de expertización, anticuarios, galerías de arte, etc.