ÓMNIBUS GALDOSIANO, VII, nº. 8, 10 de mayo de 1997

SUMARIO

 

Julián Ávila Arellano, Disculpas sin enmienda.

Julián Ávila Arellano y Ana María Constán Soriano, Ante la presencia del 6º Congreso Internacional Galdosiano.

Julián Ávila Arellano (ed.) Gregorio Marañón, "Historia de un aniversario. (Notas de un testigo), Hoy, Méjico, 5 de enero de 1939, pp. 505-508.

Julián Ávila Arellano, Luces y sombras de una enciclopédica Vida de Benito Pérez Galdós.

Julián Ávila Arellano, Una de las primeras cartas que Galdós escribió un mes después de su estreno como paseante de la corte madrileña, el 4 de noviembre de 1862.

Ana María Constán, Bibliografía.

 

DISCULPAS SIN ENMIENDA

Cuando abres esta nueva revista sobre la anterior y compruebas incrédulo que ya se está cumpliendo exactamente un año de algo que más bien te seguía pareciendo un ayer reciente, a pesar de los buenos propósitos no queda más remedio que resignarse ante la evidencia y la impotencia o ante la evidencia de la impotencia. El tiempo, incluso el avasallador de esta revista, sólo se puede vivir en una única y singular dirección longitudinal, pero vivir la delgada y abstracta linealidad cronológica del reloj no es igual que bracear en el espesor temporal resultante de la superposición de muchas temporalidades no siempre tan coincidentes como sería de desear. Por mucho que tratemos de colgar éstas en el engranaje de aquél, no parece que vaya a ser posible por ahora siquiera un avance o aproximación. Estamos condenados a conformarnos con estas espaciadas y puntuales salidas testimoniales desde los fondos casi intrahistóricos de la actualidad galdosiana en que nos solemos arrastrar. Al menos trataremos de aguantar, que no es poco, sin perder la línea orientadora del horizonte. Por ahí vamos, como ya habrán tenido tiempo de apreciar Uds. antes de que nosotros nos encontráramos con la sorpresa, concluyendo un año galdosiano más. En unos días, la pintoresca Ofrenda Floral del Retiro en el domingo más cercano al cumpleaños galdosiano del día 10 de mayo, esta vez el 11 de mayo a las 12 del mediodía. A propuesta de don Mariano Funes, el nuevo Vocal de Cultura de nuestra Asociación, allí se repartirá un texto de don Gregorio Marañón, que se puede leer también, más adelante, en las páginas del interior. Un texto en el que nuestro intelectual recupera desde la lejanía de su exilio mejicano de 1939 la presencia misteriosamente inalterable de un flujo galdosiano latente aureolando ya entonces estos homenajes florales que él había vivido cuando éstos se hacían el día 5 de enero para conmemorar su muerte, no el nacimiento primaveral que celebramos ahora.

El martes 20 de mayo, a las 19,30 horas y en el Hogar Canario de Madrid (c/ Fuen-carral, 77, 1º), D. Pedro Ortiz Armengol comentará la novela El abuelo de Galdós, que cumple por estos días su centenario, y el grupo de teatro de Daniel Fortea realizará la siempre estimulante lectura dramatizada de algunos fragmentos de la obra según ya se va haciendo también tradicional en estos fastos.

Después vendrá, a mediados de junio, el VI Congreso Internacional de Estudios Galdosianos en Las Palmas de Gran Canaria, y... el tiempo seguirá su curso inexorable enterrándonos de nuevo en otro cúmulo de logros galdosianos que nos llevará, nuevamente también, su tiempo asimilar. Mientras tanto, aprovecharemos esta humilde y disculposa entradilla, que no pórtico, para adelantar algunas noticias y asuntos que no podremos insertar en otro momento. Una de ellas es el importante trasiego de cargos que se ha producido en nuestra Asociación en la última reunión del jueves día 24 de abril. El cargo de Secretario dejado por D. Antonio García Saura ha pasado a Dª. Ángeles Rodríguez Sánchez en colaboración con Dª. Ana María Constán Soriano. El cargo de Tesorero, que abandona D. Benito Verde y Pérez Galdós, ha pasado a D. Ángel Hernández Rodríguez en colaboración con Dª. Ángeles Rodríguez Sánchez. Ha aceptado el cargo de Vocal de Cultura nuestro emprendedor D. Mariano Funes. Nuestro agradecimiento a todos, y mucho más teniendo en cuenta lo poco dotados y considerados que son estas preocupaciones y trabajos en una Asociación tan heterogénea como la nuestra.

No quiero dejar tampoco de la mano la oportunidad de incluir algunas rectificaciones de errores antiguos, tan sin mala fe producidos como retrasados en su enmienda, todo ello debido al paso un tanto atocinado que llevamos con esta revista. Comienzo pidiendo disculpas a los colaboradores que tan amablemente nos hacen llegar asuntos y crónicas de actualidad, y que no podemos publicar en el estado lacio y exangüe en el que ya se encuentran. Los libros a reseñar, en cambio, tienen más durabilidad y ahí están comenzando a bostezar, pero pacientes en la espera de su turno, aunque a alguno de sus autores les pueda pesar el retraso.

Del entorno de nuestros sufridos amigos canarios nos han llegado a veces algunas indicaciones de las que queremos responder públicamente ya que nuestros yerros fueron también públicos. Sentimos la dureza de la reseña que hice en el número 6 de nuestro Boletín (1 de junio de 1992, pp. 4-5) sobre la Biblioteca y Archivo publicado por D. Sebastián de la Nuez con motivo de su presentación en el Ateneo de Madrid el día 8 de mayo de ese año. Seguimos reconociendo lo valioso de la publicación, como ya quedó reseñado en el número 2 de esta misma revista, pero seguimos, asimismo, pensando que hay deficiencias en esa recopilación y que se hubiera podido mejorar bastante su manejabilidad. También pedimos disculpas por ciertas imprecisiones que se colaron en la información sobre las actividades culturales que organizó la Directiva de la Asociación Cultural Pérez Galdós de Madrid que tiene su sede en el Centro Cultural Galileo (Omnibus, nº. 6, pp. 2 col. 3 y 6 col. 3, 7 col.1). Fue la junta Directiva de esta Asociación y no la Junta Municipal de Chamberí ni el Centro Cultural Galileo quien tomó la iniciativa y corrió con toda la responsabilidad de la organización, ejecución y gastos. Agradeciendo en todo lo que vale esta iniciativa del 150 aniversario galdosiano y el buen día que pasamos en el corazón de La Mancha (Almagro y Tembleque), no se puede callar, sin embargo, que el conocido periodista que quiso pontificar sobre el teatro de Galdós no estuvo a ninguna altura.

Volvemos a pedir disculpas a nuestros amigos canarios, ahora en concreto a Dª. Yolanda Arencibia y a D. Sebastián de la Nuez porque se nos pasó señalar su presencia y participación en el Curso de Verano de la Complutense de Almería (Omnibus, VI, nº. 7, p. 4). Dentro del elenco galdosiano que se reunió en este curso, como se puede ver en la información citada, no podían faltar estos dos representantes canarios. Estos dos queridos amigos han comprendido y olvidado este olvido nuestro que ahora queremos corregir. También queremos matizar, en fin, la expresión que se escapó en la reseña de ese mismo boletín (p. 20) respecto del trabajo de Ángeles Rodríguez Sánchez sobre La del tercero de Concha Morell Nicolau: "pero no consiguió su meta de emancipación y acabó presa de la locura". Reconocemos que esta última parte de la expresión es demasiado ligera y desde nuestra sensibilidad actual, demasiado injusta para ser resumen valorativo de la lucha tan valiente y desigual de este personaje que, en lo que pudo, logró hacer realidad un grado tan alto de rebeldía y autoestima dentro de la estancada y maliciosa burguesía machista en que se vio enterrada. No será mal logro de Ángeles si con su investigación consigue recuperar este testimonio histórico tan duro y expresivo de la tragedia que supone esta actitud en una sociedad tan cerril y cohibida como fue aquella burguesía finisecular.

En fin, creemos que no merece la pena insistir demasiado en las despedidas, porque en este mundo contingente en el que nos encontramos todo puede ocurrir, incluso que nos volvamos a encontrar en cualquier momento. Mientras tanto, salud y optimismo. LA REDACCIÓN (J.A.A.)

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ANTE LA PRESENCIA DEL 6º CONGRESO INTERNACIONAL GALDOSIANO

Estimado Galdosiano, nos gustaría que cuando tuvieras estas páginas en las manos, su contenido aún retemblara de interés "febriscitante" (Galdós, La incógnita), pero no podemos asegurar que tal haya. Dicen que el camino del Infierno está empedrado de buenas intenciones. Nosotros nos vamos a dar prisa por si pudiéramos ahorrarnos, al menos, ésta. Como bien sabes, hace ya meses que la Directora de la Casa-Museo Pérez Galdós, Dª. Rosa María Quintana, nos envió el pliego de información sobre la organización, temática del Congreso y de las comunicaciones seleccionadas junto con un avance de las sesiones plenarias, seminarios y condiciones para la participación. Nosotros, tratando de colaborar de algún modo en este extraordinario evento que se ha convertido ya en referencia imprescindible de las investigaciones galdosianas, nos hemos dedicado a hacer ya una primera y provisional cuenta de resultados sobre los 5 que se han celebrado en los 24 años transcurridos desde los sencillos principios de finales de agosto de 1973.

En la página siguiente tienes un resumen esquemático de los resultados, podríamos decir, contables. Es un resumen aproximativo porque, sin el tiempo y la información completa, no hemos podido confirmar algunos datos, y otros, como los temas y obras estudiadas, proceden de una estimación un tanto imprecisa, pues nacen de los títulos de las ponencias y de una revisión quizás demasiado rápida de sus textos. Consideramos, sin embargo, que para las pretensiones de esta revista y con el criterio de que nada es definitivo y que todo es mejorable, a pesar de todo, son resultados aceptablemente esclarecedores y orientadores. De todos modos, como siempre, estaremos total y humildemente dispuestos a admitir y corregir los errores que puedan surgir. Sólo esperamos que éstos no sean tantos que nos entierren definitivamente.

Los hemos puesto de ese modo esquemático de tabla porque nos parece que así, dentro de su provisionalidad, son más asequibles y diáfanos. La forma es el mensaje, que decía el tan citado McLuhan. Hay datos en esa tabla que son evidentes como la consolidación en aportaciones y resultados que se produce a partir del 3º Congreso. Nos estamos refiriendo en especial a los temas tratados, que no tienen por qué coincidir con el número de comunicaciones. En este sentido resulta curioso, como podrás comprobar, el avance que se produce entre el 1º y el 2º. Casi el mismo número de ponencias y, sin embargo, el total de los temas se adelantan significativamente, aunque aún no se dispersan tanto como en el 3º y 4º. Revisamos el fenómeno que nos parecía a simple vista incongruente, y vemos que la diferencia está en que en el 1º Congreso predominaron los tratamientos externos y puntuales. Las creaciones en sí no fueron el centro de atención principal, sino la biografía, la documentación, las generalidades (19/32 ponencias). En el 2º, lo temático centrado en las obras galdosianas ya comienza a ser relevante, y de ahí el cómputo doble, por la obra y por el aspecto de literatura comparada, intertextualidad, componentes genéricos, que hemos realizado.

Otros aspectos, creemos, también quedan bastante visibles. Cómo se va ajustando y concretando la propuesta de temas a medida que el Comité organizador va adquiriendo experiencia; cómo se va inclinando la balanza de las preocupaciones desde lo extraliterario hacia la literariedad y literalidad de los textos galdosianos, aunque persiste también y aumenta sobre la crítica genética y sobre las relaciones de Galdós y su obra con la Historia decimonónica en general.

En fin, ahí está. No perdemos la esperanza de que en algún momento podamos encontrar la manera de presentar el estudio mucho más preciso acerca del reparto motivacional de los 420 temas localizados. Aunque para entonces ya no serán esos sino muchos más. Da miedo pensarlo.

Concluiremos con dos notas más. Una, que no aparece en el cuadro anterior, es la estadística de los investigadores que han venido concurriendo a estos congresos. Por razón de espacio y de no aburrir hemos seleccionado los asistentes a la mitad más uno de los congresos, es decir, a tres. Salvo error u omisión y teniendo en cuenta que contamos sobre comunicaciones publicadas en las Actas correspondientes, serían los siguientes: D. Alfonso Armas Ayala, D. Sebastián de la Nuez y D. Francisco Ynduráin han intervenido en los 5 congresos. D. Rodolfo Cardona, M. G. Krow-Lucal y Mª. del Prado Escobar estuvieron en 4. D. Ignacio Elizalde, Ch. D. Ley, Pedro Ortiz Armengol, Palmira Arnaiz, Agnes Moncy, Germán Gullón, James Whiston, C. E. Hernández Cabrera, Gilbert Smith, Harriet S. Turner, Francisco González Povedano, J. Konieczna, C.

Rodríguez Acosta, Robert W. Dash, Oswaldo Izquierdo Dorta, C. N. Rubin Kerek, J. Rodríguez Puértolas, Stephen Miller, Benito Madariaga de la Campa, Luis López Jiménez, Isabel García Bolta, J. Ávila y Víctor Fuentes, han estado en 3.

Parece que es claro cómo se dispara el número de participantes a partir del tercer congreso. Podemos decir que el número de participantes sin repeticiones es de 236. Frente a las 361 ponencias censadas en los 5 congresos, se puede calcular que existe bastante distancia entre las decenas de los que repiten y las casi dos centenas de los que podríamos llamar transeúntes.

Podemos añadir en el último momento la coronación (quisiera ser una metáfora neutra, pero no sabemos si podrá pasar) de esta parte informativa gracias de nuevo a la amabilidad de Rosa María Quintana que nos ha pasado una copia con los nombres y títulos de lo que será el contenido del 6º Congreso. Con los mismos criterios seguidos en los cómputos de los anteriores, aquí van, calentitos, los resultados prospectivos en una apreciación de conjunto que nadie podremos abarcar en su realización de la Casa de Colón dentro del nutrido programa de actividades con que nos encontraremos.

Vemos que hay unos 110 participantes. Ahora hemos podido contabilizar a los componentes de seminarios y mesas redondas que no hemos podido tener en cuenta en los congresos anteriores. Las comunicaciones admitidas son 81. El conjunto de temas que se van a tratar, según se pude inducir de los títulos, unos 161, que son significativamente más que en ninguno de los congresos anteriores. Esto significa que predominan los estudios sobre títulos concretos de la obra galdosiana, y que dentro de cada uno de ellos se suelen explorar diversos aspectos, por ejemplo, temática e historia decimonónica, comparativo y técnicas literarias o mentalidad... Este es el motivo que hace que en nuestro cómputo este apartado haya ido aumentando de este modo.

Si miramos la distribución según la temática oficial del programa, encontramos que el primer tema propuesto, Galdós y la literatura finisecular, será el más atendido con 49/81 comunicaciones. Después, el 3º con 18/81, y, el último, el Teatro con 14/81, que no es mala cantidad si tenemos en cuenta lo abandonado que se ha venido encontrando de unos años a esta parte.

Pero si jugamos a fantasear a partir de los títulos cuáles pueden ser los contenidos más específicos de las comunicaciones, encontramos esta otra distribución: Como era de esperar en un momento tan cercano al Centenario y por el reclamo del rótulo general del Congreso, los valores de frecuencia más altos están en los estudios sobre las relaciones del escritor con la Historia, bien de modo personal, o a través de su obra, o bien como componente secundario dentro de investigaciones más intraliterarias. Hemos contado 32 propuestas en esta dirección. Se mantiene en su valor desde el 3º congreso el número de obras estudiadas (24). Sólo se atiende a 4 nuevas y, como también era de esperar, son Episodios Nacionales, muy poco estudiados en general durante los congresos. De la temática se ocupan 23, y los estudios más cercanos a la teoría literaria, 21. Desaparecen los estudios, aparentemente al menos, de crítica lingüística, que, en realidad, sólo han sido importantes en el 3º. Aumentan un poco los comparatistas, sobre todo en relación con escritores del 98 y muy en especial con Unamuno. Son 19 incluyendo relaciones internacionales y nacionales. Y, por supuesto, aumentan mucho los que se refieren al teatro galdosiano, 13.

En fin, como se puede comprobar haciendo el recuento de las cifras señaladas (1332), hasta las 161 contabilizadas, ha disminuido drásticamente la dispersión temática de congresos anteriores. Por ejemplo, los estudios de biografía en todos sus múltiples aspectos, los estudios genéticos, incluso lo que hasta ahora había venido siendo contabilizado como componentes narrativos de obras concretas (personajes, escenarios, trama o voz narrativa).

J. ÁVILA y A. CONSTÁN

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Gregorio Marañón, "Historia de un aniversario. (Notas de un testigo)", Hoy, México, 5 de enero de 1939, tomo IV, pp. 505-508.

 

Todos los años, el día 5 de enero, no reunimos un grupo de mujeres y de hombres --y de niños, personajes siempre importantísimos, y en la actual ocasión, más que nunca-- en el Retiro, de Madrid, allí, a la derecha del paseo de coches, bajo unos pinos de ancha copa, que servían de protección perenne a la estatua de un anciano ciego. Un literato, o un poeta, casi siempre de la más alta calidad, se adelantaba frente al pedestal cubierto de flores, que las manos infantiles acababan de renovar; y, en prosa o en verso, pronunciaba el elogio del muerto, vivo en la piedra y en el recuerdo de todos.

¡Extraña catadura de los que allí se reunían! No eran, ciertamente, aristócratas encopetados; tampoco gente decididamente plebeya. Eran todos personajes que respiraban santa medianía, bondad radical, inmunidad a la lucha odiosa de clases; anticuados casi todos, con esa antigüedad reciente que todavía no ha dejado de ser un poco ridícula porque no ha alcanzado aún el prestigio de la suficiente lejanía.

Terminado el acto, los concurrentes se dispersaban despidiéndose con un ritual «hasta el año que viene». Cada cual ignoraba el nombre y la representación social de la mayoría de los otros. Y, en efecto,

hasta el otro 5 de enero no se los volvía a ver más. Tal vez, sí, un día, al entrar en una covachuela humilde en un Juzgado de barrio veíamos escribiendo pliegos de papel timbrado a uno de nuestros amigos de la periódica ceremonia. O bien hallábamos a otro, despachando las telas recias de Béjar, en una tiendecita en los portales de la plaza Mayor. Quizá al pasar frente a la ventana abierta de una escuela, oíamos a una de aquellas mujeres inelegantes y grises explicando la geografía o la historia hispánicas a los niños. Pero la mayor parte parecía que se ausentaba de la humana comunidad e incluso del planeta, hasta el cónclave fugaz del año venidero.

Todas estas criaturas, unidas sin apenas conocerse, por un parentesco estrechísimo, formaban como un islote humano que resistía imperturbable el continuo cambiar de la sociedad española. Fueron, sin duda, iguales a los demás hombres y mujeres treinta, cuarenta, cincuenta años antes, cuando Madrid se alumbraba con gas y los tranvías con mulas eran una novedad sorprendente.

Las generaciones se fueron sucediendo, inexorablemente distintas. La mayoría de los supervivientes de entonces habían cambiado también, de tal suerte, que casi no se reconocerían a sí mismos si, por milagro, se encontrasen frente a frente con su pergeño y su alma remotas. Madrid era ya otra ciudad edificada sobre los restos de la vieja Corte de los Milagros; su humanidad era una humanidad renacida. Y, en el centro de la rápida corriente, este grupo de hombres y de mujeres seguían como entonces, iguales a sí mismos, sin cambios en la indumentaria apenas --lo indispensable para pasar inadvertidos--; y con el mismo espíritu rancio y bonachón de ciudadanos de una gran villa, mitad castellana y mitad manchega, pintoresca y alegre, un poco desolada, que recordaba aún el victorioso ataque de los milicianos por el arco del Siete de Julio contra la reacción.

El anciano rememorado en la estatua era, lo habéis adivinado, Galdós. Su genio había creado docenas y docenas de libros. Estos libros habían alcanzado las cimas de la popularidad. No había hogar donde se hablase el español, a uno y otro lado del océano, en el que no se vieran en las librería, lujosa o humilde, los volúmenes amarillos y rojos de los Episodios nacionales o las cubiertas grises de las Novelas contemporáneas. Los críticos habían ensalzado a unos y a otras como obras maestras. Luego, los escritores jóvenes las habían discutido. Ciertos de ellos emplearon para hacerse famosos, el fácil recurso de escupir su irreverencia sobre la formidable pirámide de aquellas páginas en las que está presa toda la vida de una época, personificada en un pueblo, pero llena de ecos universales.

Mas lo que hace imperecedera una obra literaria no es su retórica, sino la calidad humana de su creación. Y los que han discutido a Galdós, no han encontrado brecha por donde penetrar en el valor magnífico de su humanidad. Las obras cimeras de la literatura universal lo son por sus seres arquetípicos, síntesis de hombres y mujeres de carne y hueso, que gracias a la creación literaria, cobran eterna vida en la memoria de las gentes y un lugar en el recuerdo y en la experiencia de todos, igual al de las gentes que vivieron; y a veces con realidad más eficaz todavía.

En este repertorio de creaciones con categoría de humanidad auténtica, hay muchos ejemplares debidos al genio de Galdós: Doña Perfecta o la virtud insoportable; Toquemada o la mezquindad eficaz; Fortunata y Jacinta, polos inmortales de agridulce femenino; el amigo Manso o la bondad varonil; Albrit o la casta; Monsalud o la inocencia liberal. Todos ellos y otros muchos más tienen el rango inmodificable de los moldes humanos definitivos. Y, en torno suyo, se agita muchedumbre de seres episódicos, que pasan como sombras por el vasto escenario de la vida; que quizá se limitan a hacer en silencio un gesto antes de desaparecer; o que forman un simple número de coro que rodea a los grandes protagonistas. Y todos, construidos con riguroso material humano y animados de inconfundible soplo vital.

La capacidad creadora de Galdós tuvo, además, una expresión sorprendente de la influencia que alcanzó, no sólo sobre el alma contemporánea, sino sobre su realidad morfológica y física. Puede asegurarse que en el vasto mundo de la creación galdosiana son excepcionales los personajes de pura inventiva. La inmensa mayoría están amasados con elementos de incuestionable realidad. El gran novelista no estudiaba el ambiente directo de sus obras, que fue la clase media española y sobre todo la de Madrid; sino que vivía ese ambiente con plenitud absoluta y con meticulosa fruición, buscando hasta en la vulgaridad el sentido eterno: que la vulgaridad lo tiene también. Sus hombres y mujeres no eran, pues, estos o los otros contemporáneos suyos, sino entes con vida original, pero tan auténtica, que todos los reconocían como si hubieran existido. Y todavía más: el contemporáneo de Galdós en el Madrid de la burguesía modesta, acabó contagiándose de los personajes galdosianos y adquiriendo un aire de inconfundible parentesco con sus criaturas, no sólo, como decíamos, en el lenguaje y en el espíritu, sino hasta en el pergeño.

Aun los que discuten la obra literaria de Galdós no pueden negar esta su influencia recreadora sobre la humanidad viva de la época. Un gran español, nada entusiasta de nuestro novelista, me dijo un día, refiriéndose a cierta persona que le había visitado por primera vez: «parecía un personaje de Galdós». Claro que sí. Era --yo le conocía bien-- un personaje de Galdós. Un hombre de negocios, vulgar, que durante toda su juventud no había tenido apenas otra lectura que la obra galdosiana, y que podría repetirla de memoria. Conocía este hombre al Madrid, ya desaparecido, que pintó el maestro y que él, habitante de una provincia, no vio nunca, con detalles de una realidad superior a la de su propia ciudad natal. Y, desde luego, sin saberlo, sin quererlo, por puro contagio, hablaba, discutía y se vestía --desde el sombrero hasta los guantes-- como cualesquiera de los comerciantes honrados y cándidamente idealistas que vemos pasar por las páginas de las Novelas contemporáneas.

Lo maravilloso es que esa humanidad galdosiana viva perduró durante los largos años de la decadencia de su creador; y aun después de su muerte persistía inatacable a la disolución corrosiva de la vida moderna

Les bastaba a estos supervivientes reunirse unos minutos --el 5 de enero-- bajo la sombra del maestro, para conservar la pura sangre; y lo que es aún más milagroso: para transmitirla a sus hijos. Porque los hijos de estos restos del gran pueblo que creara Galdós, eran, desde niños, como sus padres; como los niños que pululan por los libros de él, descritos con el amor y la seriedad de quien murió de viejo sin haber, del todo, dejado de ser niño.

Estas eran las gentes extrañas que se reunían todos los años en torno de la estatua de Galdós. A los que íbamos a ver a Galdós y a su mundo, con tanta ternura, nos parecía que cumplíamos un rito, no sólo de amistad y de respeto al muerto, sino de amor a España. Porque de él aprendimos mucho de ese amor; y a él debemos parte de ese impulso renovador de España, que ahora describe una trayectoria rápida, casi una pirueta, infinitamente fecunda, en el vacío del porvenir. No sabemos, entre todo lo que ha barrido el vendaval revolucionario, lo que será barrido para siempre y lo que de nuevo retoñará. Pero es difícil que el islote de la humanidad galdosiana, ya débil, casi espíritu puro, en los últimos años, pueda resistir a la tremenda prueba. Mientras se hable español en el mundo, algunos, muchos hombres, recordarán con respeto este aniversario. Pero aquel rito, de patética simplicidad, con su público extraño y su candor invisible, no lo volveremos a ver. Por eso le dedico hoy estas líneas de doloroso amor.

(Si don Gregorio Marañón nos está hoy contemplando, la nostalgia habrá desaparecido de su rostro. La Asoc. de Amigos de Benito Perez Galdós. 11.V.1997)

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LUCES Y SOMBRAS EN LA VIDA DE GALDÓS DE PEDRO ORTIZ ARMENGOL

Pedro Ortiz Armengol, Vida de Galdós, Crítica, Barcelona 1996

Julián Ávila Arellano

Como miembro de la Asociación de Amigos de Pérez Galdós, de Madrid, cuyo Presidente ha compuesto esta Vida, que no exactamente biografía, de Galdós, he tenido ocasión de seguir su gestación, aunque no muy de cerca, porque su autor es proclive a la labor discreta del investigador robinsoniano. Los resultados, como se puede ver, van acordes con la humanidad y perseverancia de este incansable allegador de documentación: unas 10.000 fichas de información sobre la biografía galdosiana que han pasado, siguiendo una estricta organización cronológica, desde las apretadas columnas de sus archivadores hasta el millar de páginas, igualmente prietas y densas, de esta publicación.

Hace un año que apareció, despertando de improviso del largo sueño de dos que había pasado en las galeras de la Editorial. Su transformación en libro no había podido ser más misteriosa y aciaga. El original había sido presentado por su autor con los criterios de la edición tradicional, esa que se ha venido haciendo corrigiendo y corrigiendo pruebas. Desconocía don Pedro que hoy día los recursos más punteros de la tecnología electrónica no sólo ocupan el campo de los correctores sino que también se atreven con el propio escritor. Presentó el autor y le aceptaron un millar de hojas manuscritas con su letra uniforme pero menuda, y al cabo de dos años de oscura manipulación la editorial le han devuelto este fenómeno, con tal multitud de erratas, errores y defectos de composición que, creo poder asegurar, es una amarga experiencia para un estudioso como Ortiz Armengol que siempre ha manifestado una sensibilidad exquisita para todo lo que atañe a la presentación de sus trabajos, y que se ha visto absolutamente impotente para controlar la edición de lo que abandonó quizás también con excesiva precipitación.

A esto hay que añadir los problemas de composición original, que proceden de su organización tan rígidamente lineal y cronológica. Para un antropólogo entusiasmado por la arqueología del documento como es él, el criterio de cronología rectilínea de la exposición parecía el más natural, y seguro que lo es, pero también que en las biografías la distancia más corta entre dos puntos no tienen por qué ser siempre líneas rectas.

No cabe duda de que a la redacción de este trabajo le han faltado un par de vueltas más, como en las labores de sementera, antes de haberlo entregado a esto que ha terminado siendo las cárceles de la editorial. La responsable de la edición no se ha lucido demasiado en este trabajo, y hay que darle la razón, y hasta las gracias, a Matilde Moreno Martínez cuando habla y señala en su reseña de Revista de Literatura (LVIII, 115, 1996, 528-530) algunos de la "infinidad de errores" de que adolece la edición.

Creo que hay que aceptar, pues, todo tipo de críticas respecto de la organización, redacción y edición de los contenidos de esta vida galdosiana, aunque repartiendo las responsabilidades entre el autor y la editorial. La corrección de erratas, sin embargo, no habría cambiado la disposición enciclopédica y cronológica de su diseño, como tampoco habría podido atenuar el curso de la reflexión ética que, como a modo de cauce, va acunando los diversos incidentes de esta vida, si bien a la espera de que se profundice.

Difícilmente podría prescindir de este componente ético cosmovisionario una conciencia que nació y maduró en el ambiente ético y pragmático del Instituto-Escuela madrileño, de raigambre institucionista, allá por los años anteriores de nuestra Guerra Civil. Más bien, al contrario, cuanto menos mecánica resulte la investigación realizada, cuanto más prolongada y entrañable, tanto más se verá impregnada y contagiada por la extraordinaria humanidad de este "grandullón" galdosiano.

Un componente, en fin, que es connatural con su personalidad, como tiene ocasión de comprobar todo el que le conozca y conozca sus escritos. Se puede encontrar en todos sus estudios también decimonónicamente extensos y perseverantes. Recordemos su monumental El año que vivió Moratín en Inglaterra 1792-1793 (Madrid, Castalia, 1985), o los que se dedican a los emigrados liberales del Romanticismo español, Espronceda y sus compañeros, los estudios históricos sobre Pío Baroja o sus profundos y directos conocimientos sobre los problemas coloniales hispanos y norteamericanos en Filipinas que han culminado en una serie de tres novelas históricas, "Historias viejas de Manila", de las que lleva ya publicada alguna como Décadas isabelinas (Madrid, Otero Ediciones, 1995) .

Hechas estas consideraciones previas, pasemos ahora a ver lo que tenemos en este estudio. Un filólogo, interesado en el valor literario de la obra galdosiana, tiene en esta Vida de Galdós una recopilación documental y bibliográfica exhaustiva de casi todo lo que los estudios y la tradición oral han ido amontonando sobre la vida de este escritor, su familia, sus desplazamientos, sus amistades, las circunstancias de creación y publicación o representación de sus obras, y sobre la huella que fue dejando en el ámbito de lo sociocultural, lo económico, lo político y lo familiar. Todo ello organizado y puesto al día con un hilván interpretativo irregular, quizás demasiado presente.

En esta recopilación, que se podría llamar "de los millares" --un millar de páginas, un millar de anotaciones, un millar de referencias onomásticas-- se puede encontrar información directa y de fuentes documentales (esta última información quizás aceptada con excesiva confianza), de todo lo que se ha llegado a saber y de todo lo que se cuestiona hoy día sobre la biografía galdosiana. Aquí están todos los materiales que se precisan para realizar la biografía galdosiana, dispuesta para estudios sucesivos que proporcionen la explicación externa de la creación atendiendo a la personalidad y a la peripecia existencial del creador, o su fundamentación histórico-biográfica.

Si el filólogo es capaz de superar los defectos tipográficos y de composición, enseguida se percatará de que tiene ante sí un manual enciclopédico imprescindible para cualquier estudio en el que lo extraliterario tenga algún valor para la crítica o alguna participación exegética en la comprensión de los textos galdosianos. Casi todo el camino, costoso y nada gratificante, de la compleja documentación ha quedado recorrido en esta recopilación. Está ahora a la disposición de quien emprenda el trabajo filológico de encontrar la proyección objetiva y literariamente ilustrativa de una biografía en la que de modo tan íntimo y compenetrado han ido trenzándose lo personal con lo histórico y con lo creativo. Un reto que se tardará aún muchos años en superar si es que alguna vez se logra, pero que hace posible ahora nuestro entusiasta arqueólogo.

Para los no filólogos o para los que se acercan a la vida galdosiana con unos intereses no especialistas, este libro, como sus amenas charlas, tiene todo el valor de su entusiasmo en revivir una existencia y unos ambientes en los que todos estamos interesados. Al contrario que al filólogo, al aficionado le sobra y le disgusta todo aquello que pretende ser demasiado científico, y le atrae, como es natural, la anécdota, el comentario y la novedad. Aunque la lectura, como veremos, también tiene sus dificultades. El lector que quiera disfrutar con esta biografía, debe programar su lectura de un modo temáticamente selectivo y fragmentado, aprovechando las oportunidades que le proporciona la organización cronológica anual de sus contenidos y los minuciosos índices y rotulaciones de las secciones y capítulos.

Este lector excursionista debería organizar sus preferencias temáticas y hacerse un plano que le permitiera orientarse en un terreno como este que es extenso hasta casi la angustia. A primera vista parece que podrían servir las extensas rotulaciones informativas de los 86 capítulos y de las 15 partes del libro, pero la irregularidad del territorio cronológico de cada anualidad (temas personales, familiares, de amistades, amores, actividades periodísticas, políticas, literarias, modos de pensar...), las hacen poco útiles, bien porque son demasiado abstractas y neutras respecto del contenido, bien porque su relación con él es demasiado aleatoria e inconsistente. La disposición de los encabezados hace pensar que se han puesto a posteriori, con el objeto de establecer separaciones tipográficas en un continuo cronológico ya redactado y establecido de antemano.

Tampoco ayuda mucho en este sentido el hilván interpretativo que va pespunteando el autor entre uno y otro fragmento biográfico y entre cada uno de los temas que se van sucediendo dentro de cada capítulo o año. Hay que pensar que no es posible dar sentido de unidad a los componentes mínimos de un panorama, si al ir mes a mes y año por año ya se ha renunciado previamente a construir tal panorámica orientadora. Y tampoco se trata ahora de completar o corregir estas deficiencias. Poco se podría añadir teniendo en cuenta que la mayor parte de la documentación es recopilación de información elaborada desde y con sus fuentes bibliográficas u orales, y cualquier solución por este lado habría de pasar por el análisis crítico de tales fuentes.

Me voy, en fin, a reducir a reseñar lo más interesante de la publicación trazando sendas de lectura que puedan ser orientadoras.

El recorrido documental se extiende a lo largo de 86 capítulos, de una media de 10 páginas cada uno de ellos, en lo que se sigue año a año los de la vida del escritor (1843-1920) con un pequeño epílogo, "Después", y unos excesivos antecedentes genealógicos que retrotraen la historia hasta la segunda mitad del siglo XVIII. Aunque cada capítulo suele circunscribirse al periodo cronológico de un año, hay algunos como 1857, 1860, 1864, 1871, 1876, 1889, 1895, 1897, 1901, 1907 y 1915, que precisan de 2 capítulos, y unos pocos de 3 (1863, 1865, 1868, 1879). No se puede saber por ahora si este relieve corresponde a la importancia que tuvieron dichos años en la vida del escritor. Lo que sí parece seguro es que sobre cada uno de esos años existe más información que sobre los demás. Importantes en cuanto a cantidad y diversidad de información, aunque sólo ocupen la extensión de un capítulo, son también estos otros años: 1882, 1883, 1884, 1885, 1886, 1888, 1890, 1892, 1894, 1898, 1904, 1905, 1908, 1910, 1912, 1913, 1914, 1916, 1918 y 1919. Es decir, casi la mitad de los años investigados poseen suficiente información como para entretenerse en ellos con una lectura demorada, cultural y científicamente (como aportación documental) muy productiva. Solo unos pocos años carecen de un incentivo tan importante o al menos aún no han disfrutado de la investigación que descubra la importancia que pudieran tener en el curso existencial del escritor. Estos años, que ocupan una extensión menor de un capítulo, son 1867, 1872, 1878, 1895, 1899 y 1900. Todos los demás se ajustan a las 10 páginas de extensión y a una media de 5 a 10 temas diferentes en cada uno de ellos.

Siguiendo criterios cronológicos, biográficos y a veces de historia literaria, estos 86 capítulos están dispuestos en 15 partes o secciones sin numeración y cuya extensión varía de acuerdo con el número de capítulos y tramos cronológicos que integran. Aquí se nota especialmente el peso de los primeros 6 capítulos dedicados a la genealogía pura y dura con que comienza el libro, los cuales, salvando el esfuerzo documentalista de comprobar en el terreno la información aportada, bien se podrían haber trasladado a un apéndice en beneficio de los temas más pertinentemente biográficos.

En menor medida pero también en cierto grado se hacen excesivamente extensas las 90 páginas siguientes dedicadas a la complicada y a veces fabulosa trama de la infancia del escritor en la segunda parte o sección. En resumidas cuentas, que el desprevenido lector se encuentra al principio con unas 150 páginas que muy probablemente le disuaden de continuar o le dejen tan agotado que cualquiera de las calmas chichas posteriores puedan acabar de expulsarle definitiva o temporalmente de la lectura.

Las trece partes siguientes tienen el interés de la recopilación, de la reconstrucción y divulgación de una biografía en la que muchos temas aún son poco conocidos, aunque tiene el ingrediente negativo ya anunciado de dar la sensación de un inmenso rompecabezas artificiosamente reconstruido según el criterio neutro de la cronología que ya he señalado.

En cuanto a los temas y desde una apreciación exterior, encuentro que su diversidad se puede estructurar en dos partes principales. Dos tercios de la información se refiere a diversos aspectos de la vida del escritor. Destacan entre ellos los que se refieren a la familia y a los movimientos topográficos (domiciliarios, desplazamientos turísticos y profesionales por razón de sus actividades políticas o relacionados con su obra narrativa y teatral). Es muy importante e interesante, seguramente lo más interesante de la recopilación, la abundante información que se refiere a sus amistades y, entre ellas, en primer lugar las amorosas y, después, sus relaciones con intelectuales de las tres generaciones culturales que cruzó en su larga existencia, la de los realistas-naturalistas de 1868, la de los modernistas de 1898 y la de los jóvenes más activos y comprometidos de 1914. Para mí, este recorrido tan extenso, humano y desconocido hasta hoy es lo más valioso y atractivo de trabajo.

Un tercio de la información se refiere a la creación literaria que será de indudable interés para el lector no especialista. La mayor cantidad de referencias se concentra sobre los Episodios Nacionales. Le siguen en importancia y cantidad las noticias sobre el resto de su narrativa y sobre su producción teatral, también poco conocida, y en menor medida, como corresponde también a su menor volumen, se ocupa también de sus colaboraciones periodísticas, siendo sus aportaciones en este terreno, tan poco investigado también, por ello mismo mucho más interesantes e ilustrativas. Finalmente, se puede también señalar otro apartado en el que se ocupa de problemas puntuales de sus creaciones, apartado breve pero muy valioso, como es la atención a las obras que tienen dos finales, las pequeñas e incipientes creaciones en su adolescencia canaria, las dos decenas de narraciones breves y fantásticas, y otros temas como la afición del escritor a las artes plásticas, sus actividades colaterales al periodismo y a la literatura: su participación en revistas e instituciones culturales, como cuando fue director artístico del Teatro Español y los problemas que en su desempeño se le plantearon, problemas relacionados con el arte (El embrujado de Valle-Inclán), pero también con la política al ser él entonces, en 1913, militante del partido republicano. Sus actividades en el Ateneo, sus problemas con la Real Academia Española, o en su candidatura por el Premio Nobel, o en las suscripción nacional que sus jóvenes amigos impulsaron en 1914.

La ordenación, sin embargo, de todos estos asuntos, tratados a lo largo de la prolija sucesión cronológica de los años, hace que su recuperación resulte dificultosa, por lo que es preciso confeccionar previamente las guías de lectura que antes indiqué. Para ello, lo mejor es utilizar el valioso índice onomástico.

Algo que no es visible a primer intento en el libro, pero que se da en este escrupuloso arqueólogo casi como un imperativo ético, es su labor de comprobación sobre el terreno de todo aquello que se puede fundamentar de esta manera. Ahí está para confirmarlo su minuciosa obra de anotación de la extensa novela galdosiana, canon de nuestro Realismo-Naturalismo, Fortunata y Jacinta (Apuntaciones para «Fortunata y Jacinta», Madrid, Editorial Universidad Complutense, 1987). Sobre el terreno ha seguido la topografía vasca señalada en la documentación genealógica utilizada, también la canaria. La topografía colonial cubana ya la investigó el hispanista Walter T. Pattison. Ha investigado todo lo que se refiere a la abundante topografía urbana madrileña de la vida y de la obra de este escritor, sus diferentes domicilios, los domicilios en que se encontraba con sus amantes, los domicilios de sus amistades y personalidades históricas relacionadas con él, los itinerarios de sus frecuentes viajes canarios, peninsulares, europeos y norteafricanos, las incontables referencias socioculturales de su vida y de su obra (personajes históricos, locales culturales, locales públicos, edificios de viviendas, periódicos, topografía urbana y rural...), los documentos oficiales que se conservan como son el expediente académico del escritor, las relaciones contractuales con sus casas editoriales, la de Noguera, La Guirnalda, la de sus Episodios Nacionales, la de los sucesores de Hernando, el proceso de edición de sus Episodios Nacionales Ilustrados, la compra de los terrenos del Sardinero en Santander y su construcción de la villa de San Quintín, el reconocimiento de su hija natural, las dos operaciones de cataratas, los documentos existentes, incluso en la misma Academia Sueca, respecto de los intentos de conseguir el Premio Nobel para él, una buena parte de la información perdida en la prensa republicana sobre su actividad en este partido entre 1907 y 1913, la compleja y abundante información que produjo la suscripción nacional, sus testamentos. Medio millar de colaboraciones periodísticas de Galdós han sido resumidas y extractadas por primera vez en su documentada Vida, lo mismo que centenares de cartas y millares de estudios galdosianos.

El valor del libro, basado en un enorme trabajo de varias décadas, está en lo exhaustivo. De ahí nace también su problema fundamental, la falta de depuración crítica de las fuentes y de sus contenidos que acompaña a la exhaustividad y que condiciona la complejidad compositiva; la dificultad de encontrar una estructuración biográfica adecuada a una vida como la de Galdós que parecía tan pasiva con el sentido literario o histórico pertinente.

En una obra de tal envergadura es inevitable la aparición de errores. Exceptuando aquellos que proceden del ritmo siempre progresivo de la redacción, de las prisas en la entrega a la editorial y del inconcebible silencio de esta durante el proceso de la edición, hay otros que nacen de interpretaciones apresuradas, pero los más visibles vienen acompañando a las fuentes de donde tales datos han sido tomados. Luego son errores que solo indirectamente se le pueden achacar a un autor que se ha propuesto recoger toda la información existente que de algún modo se relacione con la vida de este escritor.

Es necesario corregir algo que atañe a personas que viven aún hoy y porque en él colaboran el error de la fuente con la interpretación del documentalista, es el que concierne a la persona de Rafaela González, Rafaelita, la hija natural del torero Rafael González "Machaquito" y de una aristocrática dama cordobesa, que pasó su infancia y adolescencia como ahijada de don Pepino, el sobrino de Galdós, y con el escritor. En varias ocasiones vuelve don Pedro sobre esta figura y sobre las enternecedoras relaciones que estableció con los dos ancianos que la cuidaron durante la segunda década de este siglo. En todo ello hay una información fehaciente que es la que procede de las cartas que suscitó su cariño en el novelista. Pero hay otra parte, sobre sus orígenes gitanos (falso) y sobre aspectos turbios en una situación familiar extraña como fue la de los últimos años del escritor entre la familia legítima de los Hurtado de Mendoza y Pérez Galdós frente a la natural, pero también legítima, de María Pérez Cobián, que hubieran precisado un estudio mucho más riguroso y una exposición mucho más precavida.

Las palabras de Alonso Zamora Vicente, en su reseña de Leer de febrero de 1997, subrayan el acertado y meritorio valor enciclopédico de la obra: "Uno de los valores más nítidos de este volumen es el de poner, debidamente armonizadas, las aportaciones dispersas a través de la ya agobiante bibliografía, socorro valiosísimo para el no especialista". La Vida de Galdós, en fin, de Pedro Ortiz Armengol es una recopilación exhaustiva de documentación galdosiana, imprescindible ya para cualquier estudio que quiera fundamentarse adecuadamente en este campo. J. Ávila (Versión corregida en marzo del 2000)

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BIBLIOGRAFÍA

1. NUEVAS EDICIONES DE OBRAS GALDOSIANAS.

- "Cuarenta leguas por Cantabria y otras páginas" Benito Pérez Galdós. Edición, prólogo y notas de BENITO MADARIAGA DE LA CAMPA. Santander, Ediciones Tantín, Biblioteca San Quintín, 1996.

- "Cuentos fantásticos" Benito Pérez Galdós. Edición de ALAN E.SMITH. Madrid, Cátedra, 1996.

- Los cuentos de Galdós: obra completa. Benito Pérez Galdós. Recopilación y estudio de Oswaldo Izquierdo Dorta. La Laguna, Centro de la Cultura Popular Canaria, 1994, v.1.

- The theatre of Galdos, Realidad (1892). Benito Pérez Galdós. edited with an introduction by Lisa Pauline Condé. Lewiston: E.Mellen Press, cop. 1993. (Texto en español, introducción y notas en inglés.)

- Episodios Nacionales. Benito Pérez Galdós. Comentarios y pies de ilustraciones adicionales realizadas por Javier Tusell. Edición de Bibliófilo, limitada y numerada a 2.990 colecciones. Ilustraciones a todo color de Goya. Madrid: Club Internacional del Libro. (Edición realizada para conmemorar el 150 Aniversario de D. Benito Pérez Galdós.)

 

2.- PUBLICACIONES DE CRÍTICA GALDOSIANA.- LIBROS.

- "Angel Guerra, de Benito Pérez Galdós. Une etude psychanalytique de SADI LAKHARI, París, Ed. L’Harmattan, 1996.

- Sexo y política: lecturas galdosianas. JOHN SINNIGEN. Madrid, Ediciones de la Torre, 1996.

- El donjuanismo en las novelas de Galdós y otros estudios. PACIENCIA ONTAÑÓN DE LOPE. México, Universidad Nacional Autónoma de México. Cuadernos del Instituto de Investigaciones Filolólgicas, 1993.

- Galdós y la novela dialógica: la tetralogía de "Torquemada". LUISA-ELENA DELGADO. Ann Arbor, Michigan: U.M.I., Dissertatio Information Service, 1991. (Tesis doctoral)

- Galdós y Aragón. JESÚS RUBIO JIMÉNEZ Y BRIAN J.DENDLE. Zaragoza, IberCaja, 1993.

- La literatura española en las obras de Galdós: (función y sentido de la intertextualidad). RUBEN BENÍTEZ. Murcia. Universidad, Secretariado de Publicaciones, 1992.

- "Lo prohibido" de B. Pérez Galdós: naturalismo y regencia. LUIS LÓPEZ JIMÉNEZ. Madrid, Artes Gráficas Municipales, 1995.

- Love, marriage and desire in the novelas contemporáneas of Benito Pérez Galdós. STELLA MORENO. Ann Arbor, Michigan: U.M.I., Dissertation Services, 1994. (Tesis doctoral)

- La gestación de Fortunata y Jacinta: Galdós y la novela como reescritura. MERCEDES LÓPEZ-BARALT. Río Piedras, Puerto Rico: Huracán, 1992.

- Marianela: visión plástico-escenográfica y conversión del lenguaje literario al espacio tridimensional. Adaptación teatral en XXI estudios, Eduardo Camacho Cabrera. Artículos de Juan Antonio Hormigón y Rafael Fernández. Madrid: Asociación de Directores de Escena de España, D.L., 1991.

- Materiales para escribir Madrid: literatura y espacio urbano de Moratín a Galdós. EDWUARD BAKER. España: Siglo XXI, 1991.

- El mundo novelístico de Pérez Galdós. FRANCISCO CAUDET. Madrid: Anaya, 1992.

- Pérez Galdós y Clarín FRANCISCO CAUDET Y J.Mª MARTÍNEZ CACHERO. Madrid: Júcar, 1993.

- El personaje femenino del teatro de Galdós: (una aproximación al simbolismo histórico del escritor). JULIÁN ÁVILA ARELLANO. Madrid: Universidad Complutense de Madrid. 1992

- El problema religioso y el sentimiento católico en Galdós. ANTONIO CABRERA PERERA. Las Palmas: Casa Museo Pérez Galdós.1994.

- Pérez Galdós: Nazarín. PETER BLY. London: Grant an Cutler, 1991. (Valencia: Artes Gráficas Soler).

- Pérez Galdós, Doña Perfecta. J.E.VAREY. London: Grant & Cutler, 1993 (Valencia: Artes Gráficas Soler)

- La "verdad novelesca" en Galdós. CARMEN MERCHÁN CANTOS. Barcelona: Publicaciones Universitat de Barcelona, 1991 (Microforma. Tesis doctoral)

- Tradición, historia y literatura: de Viera y Clavijo a Pérez Galdós. Conferencia inaugural del curso académico 1995-96. YOLANDA ARENCIBIA. Las Palmas de Gran Canaria: Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Servicio de Publicaciones, 1996.

- Women in the theatre of Galdós: from Realidad (1892) to Voluntad (1895). LISA PAULINE CONDE. Lewiston, New York: The Edwin Mellen Press, cop. 1990.

 

BIOGRAFÍAS DE GALDÓS:

- "Galdós, lectura de una vida" de ALFONSO ARMAS AYALA. Tenerife, Caja de Canarias, 1996?

- "Vida de Galdós" de PEDRO ORTIZ ARMENGOL. Barcelona, Crítica, Grijalbo Mondadori, 1996.

 

ARTÍCULOS

- Acaba de aparecer el volumen XXIX-XXX de Anales Galdosianos, correspondiente a los años 1994-1995. Madrid, Castalia.

- En el volumen De varia lección, publicado por el Departamento de Filología

Española III, Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid, 1996, dos artículos de tema galdosiano:

- "La palabra-vivencia en el realismo/naturalismo de Benito Pérez Galdós.", de JULIÁN ÁVILA ARELLANO.

- "La oralidad como modernidad expresiva en el discurso narrativo de Galdós.", de ANA MARÍA CONSTÁN SORIANO.

TESIS. PILAR GARCÍA PINACHO, La prensa como fuente y subtema de los EE.NN., Facultad de Ciencias de la Información, U.C.M. 1994.

TESIS. RICARDO MARTÍNEZ CAÑAS, El Trienio Constitucional en la obra de B.P.G. Facultad de Geografía e Historia, U.C.M., 1994.    A. M. CONSTÁN

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UNA DE LAS PRIMERAS CARTAS QUE GALDÓS ESCRIBIÓ

UN MES DESPUÉS DE SU ESTRENO COMO PASEANTE EN CORTE

EL 4 DE NOVIEMBRE DE 1862

Hace un par de años tuve la ocasión de conocer este texto, ya localizado, aunque no publicado, por Ricardo Doménech, según reseña en la "Introducción" a su edición del primer ensayo dramático en un acto y en verso, Quien mal hace bien no espere, de Benito Pérez Galdós (Estudios Escénicos. Cuardernos de Investigación Teatral, Barcelona, 18 de septiembre de 1974, pp. 253-292). No puedo entrar, ni hay para qué, en la localización bibliográfica, pues ya está perfectamente documentada por el profesor Doménech en su espléndida introducción (pp. 253-254) del drama. Tengo que agradecer, eso sí, todos hemos de agradecer, el acceso de este texto a la gestión realizada por la galdosista Carmen Menéndez Onrubia y a la amabilidad de dos excelentes bibliotecarias, Dª. Pilar Martínez del Instituto de Filología del C.S.I.C., y a Dª. Ana Vázquez del Institut del Teatre de Barcelona (C/Almogávares, 177, 08018 Barcelona, tf. (93) 3099158, Fax (93) 3002153.)

Como se mal verá en la reproducción facsimilar del original que transcribo a continuación, el joven Galdós de 19 años y medio utiliza ahora, no la escritura cuneiforme que le achacará su amigo Clarín veinte años después, a mediados de los 80, sino una letra clara y regular que combina bien con el tono respetuosamente amigable de su actitud de corresponsal atento. En cuanto al contenido, se podría señalar algún rasgo ya peculiar galdosiano como es esa sensibilidad e interés por el rostro moral de la Historia coetánea, ahora concentrada en los viajes que había realizado Isabel II con su esposo, hijos, séquito y parte del gobierno por Andalucía. El cronista Fernández-Cuesta de El Diario Universal del 12 de septiembre cuenta que los Reyes habían recorrido Córdoba, Sevilla, Cádiz, Málaga, Granada, Murcia, Cartagena, Alicante y Albacete. Cádiz había gastado 2.000 reales en adornos, y la presencia de tantos forasteros en la ciudad había duplicado el precio de los alimentos de primera necesidad. Recién terminado este viaje, en el mes de octubre se produjeron desgracias generalizadas. Inundaciones en el Norte y Nordeste, un terremoto y una epidemia en Andalucía.

Aquí tenemos ya a un Galdós que conoce la actualidad de su momento por la prensa, pero también por su propia observación como se infiere de los comentarios tan de primera mano que incluye en la carta.

TEXTO DE LA CARTA DE GALDÓS (transcripción literal, excepto los signos de puntuación imprescindibles):

Sr. D. Antonio Sendras,

Muy respetable amigo, con el mayor placer recibi su carta en que vi que era V. victima del patriotismo gaditano. Grande sensacion ha producido en el animo de los andaluces la visita de los regios viageros y grande tambien la de SS.MM. al verse objeto de tan espontanea ovacion, sin embargo de que semejante satisfaccion se ha desvanecido al llegar a las puertas de Madrid.

Segun he visto el dia en que llegaron, aqui no se les mira. La reina entro en la capital despues de viage tan largo y apenas recibe una servil ovacion del cuerpo militar.

Ya el señor de Sall ha llegado a Canaria segun tengo entendido despues de una ligera cuarentena. La fiebre que se ha desarrollado en Sta. Cruz nos tiene llenos de la mayor consternacion.

Sin mas por hoy disponga de la amistad de su affmo. y servidor Benito Perez Galdos.

P.D. El libro advenedizo de que hablo a V. es una colección de artículos críticos de Mesonero Romanos.

Madrid 4 de Nov. 1862

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