ACTUALIZACIÓN-1 (Ómnibus Galdosiano de
01.06.2007)
Tres son las épocas por
las que ha pasado esta cabecera de revista. Durante su primera década fue
boletín de actualidad galdosiana desde que en 1991 comencé a editarla como portavoz
de la Asociación de Amigos de Pérez Galdós. Después pretendió alas de revista
científica abierta, y ahora quiere mostrarse como cuaderno de campo o de
bitácora de la reconstrucción de realismo historicista o de referente
histórico, sociopolítico e ideológico, de la extensa producción literaria y
biografía de Benito Pérez Galdós.
Ese primer periodo, en
que salió en papel con una pequeña subvención de la Casa Museo de Galdós de Las
Palmas, terminó en los años del cambio de siglo, se puede decir que como decían
que solían terminar a veces los rosarios de la aurora. En lo que a mí me atañe
y de lo que he podido aprender después de tan azarosas circunstancias, he
venido a concluir que el problema de fondo ha estado en que, sobre todo por sus
orígenes canarios, a estos estudios galdosianos les ha estado atacando durante
décadas el bacyllus del colonialismo. Me explico. Hay temas de estudio y una
actitud bastante extendida entre los estudiosos que se puede llamar “colonial o
colonizante” por lo que tiene de repetir programas colonialistas de explotación
tan conocidos como los que todavía perduran en los países menos desarrollados.
Programas que coinciden en el formato de explotaciones rápidas, razzias
depredatorias y escaso o nulo respeto por el ecosistema. Pongamos el caso tan
conocido de las explotaciones petrolíferas de grandes potencias, pongamos la
norteamericana, en el ecosistema de la Amazonía latinoamericana.
En este tipo de
explotación, típica de los monocultivos y del monopolio, desaparece el necesario
altruismo científico, y los estudiosos van a esos temas con actitud voraz y de
paso (para conseguir currículum, para defender tesis propias, para escalar
puestos, para hacerse amigos poderosos en el extranjero, etc…). Suelen, en fin,
ser territorios controlados en monopolio donde solo tienen acceso franco los
aliados provechosos y los súbditos fieles del que enarbola el cucharón.
Una reseña mía poco sensible a
estos criterios subterráneos a finales del siglo XX desencadenó el cataclismo
del que todavía creo que no se han recuperado estos estudios, o, por lo menos,
cierto sector de los estudios galdosianos.
Como apunté más arriba,
en tales circunstancias, mantuve la propiedad de esta cabecera y pretendí que
funcionara como espacio galdosiano para todos. Pero la inercia de los formatos
de los estudios y de las publicaciones tradicionales junto con algo de exceso
de trabajo académico por mi parte, han dejado estacado durante años este
espacio que ahora pretendo revitalizar con los restos salvados de ese
naufragio.
Productos de aquel
colonialismo son los cimientos de esta renovación del 2007. Sus materiales,
9000 fotogramas de otras tantas páginas de periódicos coetáneos de la biografía
y de la obra de Galdós, se produjeron en las circunstancias que siguen. En 1988
a la entonces Directora del Departamento de Filología Española III de la
Facultad de Ciencias de la Información, Dª. Pilar Palomo Vázquez, en
coordinación con la entonces profesora Dª. Yolanda Arencibia de la Universidad
de Las Palmas y Dª. Carmen Menéndez del C.S.I.C., y con motivo de la
celebración del primer centenario de la publicación de Fortunata y Jacinta de Galdós, se le ocurrió organizar unos equipos
de alumnos de Periodismo que rastrearan la prensa del siglo XIX coincidente con
la biografía y la obra de este escritor canario, para extraer en formato de
ficha topográfica y reproducción en celuloide de 35 mm. su presencia en esos
medios. Ahí y por eso entré yo en el escenario universitario para gestionarlo
de cerca. Los alumnos cobraban unas becas de 300 e por ejercicio, y, pasados
los fastos de las presentaciones y acuerdos primeros, lo que quedó de aquello
fue un penoso seguimiento por mi parte de la labor realizada por más de un
centenar de alumnos (la mitad becarios oficiales y la otra mitad colaboradores
desinteresados), y silencio y desvalimiento para el recién y pomposamente, como
suele ocurrir, llamado Centro de Investigación “Pérez Galdós” en que se había
alojado este proyecto.
Resumiendo mucho, el resultado fueron los 9000
fotogramas, varios archivadores de fichas topográficas, y la carencia de
tecnología, de medios y mano de obra, para editar tanta documentación. Como en
las explotaciones coloniales, los responsables habían llegado, habían sembrado,
habían recogido una rápida cosecha de méritos y relaciones públicas, y se
habían largado a otros predios. Editar las 9000 páginas sacadas por más de un
centenar de alumnos de 10 cabeceras de periódicos y revistas ilustradas entre
1873 y 1920 sin la tecnología apropiada, eso ya no daba gloria ni fama
inmediata. Ni siquiera para la Casa Museo “Pérez Galdós” de Las Palmas que
desde por lo menos 1995 están dejando dormir en sus archivos un tercio de los
fotogramas citados. Tan dormidos como cuando estaban esos datos en los soportes
periodísticos originales.
Depositario de los
originales de toda esta documentación y con las ayudas obtenidas este año a
través de dos proyectos de investigación dirigidos por el catedrático D.
Joaquín Garrido Medina, “El discurso en los medios de comunicación (interacción
entre lengua, estilos, tipología e historia de los géneros en los medios)” y el
PIE (Proyectos de Innovación Educativa) 211 (Integración de recursos
documentales electrónicos en las docencias de Ciencias Sociales y Humanidades),
y utilizando también como plantilla básica el embrión de escenario biográfico e
histórico galdosiano que vengo construyendo desde hace décadas, me propongo ir
sacando estas noticias y páginas de periódico recuperadas para exhumar ese
trasfondo o substrato de realidad decimonónica que es el subsuelo en el que se
enraízan y se alimentan la vida y la obra de este escritor. Con la densidad
suficiente como para que emerja la transparencia realista de su programa
literario y biográfico. El único de su generación lo suficientemente altruista
y distanciado del los excesivos personalismos del siglo, como para cumplir con
esa premisa básica del Realismo que consiste en dejar que la realidad, los
esquemas de realidad del momento, se trasvasen con el mínimo deterioro, a los
textos y discursos literarios.
Hubo una vez, entre esos
días en que tantas cosas y expectativas se mezclaban en el funcionamiento de
aquella Asociación de Amigos de Pérez Galdós, un encuentro en el glorioso salón
de actos del Ateneo de Madrid, en el que, después de haber propuesto la
estrecha sintonía que se producía entre los argumentos galdosianos y los
referentes históricos del momento de la creación, una enfadada y exquisita
ateneísta me increpó porque mis reconstrucciones inquietaban o molestaban su
personal lectura del escritor. Por supuesto que el “paternalismo” recalcitrante
del presidente de la mesa, que, como Juan Palomo, procuraba guisar y comer al
mismo tiempo, no me dejó responder a la “malferida”. Pero ya sentí yo entonces
la otra cara de la depredación galdosiana, la de los engreídos dilettantes,
enquistados en las sublimidades del atasco mental de los increíbles
concursos-oposición oficiales de las últimas décadas de ese siglo.
Definitivamente, no es esta
una página que les tenga nada que decir ni a los depredadores ni a los
dilettantes. En realidad no pretende decir nada a nadie. Solo ser eso, el
cuaderno de campo de una exhumación periódicamente actualizada.
EL EDITOR
ACTUALIZACIÓN-0 (Omnibus Galdósiano de
08.06.2005)
El Ómnibus
Galdosiano de la época anterior terminó atascado en el espeso dormitar
histórico y existencial de aquellos años. Corramos por ahora un “túpido” velo.
El actual quiere ahora reiniciar su marcha con pretensiones de ligereza y con
el sano desparpajo de los aficionados al vuelo sin motor, es decir, sin atender
a otras etiquetas ni consideraciones que no sean el propio progreso dentro del
territorio galdosiano, con un único objetivo, también, exclusivamente
galdosiano, y avanzar según se vaya pudiendo. Dejar que la nave del
conocimiento recorra las vicisitudes de cada día sin más expectativas que las
del momento y la peripecia empeñada.
Para ello y convencido de que la
realidad, la galdosiana, la científica en general y hasta la biológica más
primaria, solo es un reto en pugna continua e inestable entre la conciencia
humana y sus lenguajes, reto interminable y abocado siempre a pírricas
victorias en las que lo que se gana en conceptualización, en ideologización, en
control tranquilizador (esto es lo que se ve y lo que se aplaude), es lo mismo
que lo que se pierde en energía espiritual, en alerta y en expectativas (esto
es lo que no se ve y, sobre todo, lo que no se teme, hasta que la realidad nos
asalta casi siempre trágicamente); en este océano ignoto poblado de estériles
fiambres y refritos, las “culturas” que los diversos lenguajes han ido
construyendo sobre ese oscuro espacio de viva realidad, he preferido fiarme
más, para comenzar bien, de la flexible fragilidad de barquichuela de un simple
calendario en el que reseñar las vicisitudes biográficas de Galdós con sus
convecinas las históricas, literarias y periodísticas, una simple crónica de
este amplio complejo sociocultural y biográfico, como estrategia terapéutica
contra la interminable tela de Penélope de la crítica literaria y las
tergiversaciones y aniquilamientos que producen los lenguajes tópicos, los
criterios ya construidos en discursos ideológicos advenedizos, definitivos y
compactos como las losas de los nichos en que se entierran o manufacturan sus
productos.
Aprovechando el diseño expansivo que
tiene el soporte digital y sus lenguajes propongo un esquema de trabajo propio
de la reconstrucción arqueológica aplicada tanto a grandes espacios culturales,
como serían los casi 77 años que vivió este escritor, como a sus más o menos
breves piezas artísticas. Un esquema de trabajo amplio pero sencillo, más
inductivo que deductivo, en el que los datos, los fragmentos que vayan
construyendo el puzzle sociocultural y biográfico, serán los que, en última
instancia, refuercen, maticen o eliminen las diversas teorías de crítica,
historia y poética que les puedan atañer.
Se trata, pues, en principio de una
recopilación cronológica de datos de todo tipo que trata de ser lo más
exhaustiva de modo que, sin tocar-matar al individuo, se le pueda recomponer un
friso existencial en que pueda emerger de modo lo más natural posible y ser
reconocido en su propia fisonomía. Internet
y su proveedor en este caso la Universidad Complutense de Madrid es un huésped,
un anfitrión, paciente y generoso que no va a poner trabas ni de tiempo ni de
espacio a un proyecto tan largo y complejo. Todo el mundo está invitado a
participar en estos trabajos con su derecho de propiedad intelectual. Por mi
parte y como editor de todo ello, comenzaré con el calendario que vengo
haciendo desde el principio de mis estudios galdosianos, hace ya casi treinta
años y con ciertos trabajos concretos referidos a epistolarios y actividad
teatral galdosiana. También pienso ir incluyendo en este calendario la eterna
edición en que sigo estando de las 9.000 noticias periodísticas recogidas en el
Centro Pérez Galdós del Departamento de Filología Española III de la Facultad
de Ciencias de la Información de la U.C.M. desde hace ya tres lustros.
No me resta sino agradecer muy sincera y
cordialmente la paciencia, comprensión y apoyo que he tenido durante todo este
tiempo de parte de los miembros del Consejo Asesor, y mi propósito de no volver
a defraudarles.
Como no pretendo realizar un imposible
camino rápido, y como lo puedo hacer en solitario por lo facilito y hasta
pedestre que puede llegar a ser, espero que este nuevo Ómnibus vaya sin prisa
pero sin pausa aumentando frecuentemente por lo menos su principal aportación
cronológica tan imprescindible para el conocimiento de este intelectual
comprometido con su época y para desentrañar los mecanismo del movimiento
cultural realista en que nació y vivió.
EL EDITOR