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La Transición y los años 90. Un análisis cualitativo |
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RESUMEN: En el trabajo que
se presenta se compararan los discursos, motivaciones, claves psicosociales
y visiones que sobre el movimiento estudiantil tienen antiguos líderes
del mismo que hoy permanecen en la Universidad como profesores y que como
estudiantes participaron en el movimiento estudiantil de la transición
política, con las visiones, discursos, motivaciones y claves psicosociales
de líderes de los movimientos estudiantiles de la década
de los 90. En los resultados obtenidos, encontramos diferencias entre los
dos colectivos comparados en los aspectos motivacionales y en las valoraciones
de los discursos y elementos relevantes para su propia participación
como colectivo y la del otro colectivo mencionado.
PALABRAS CLAVE: participación
política, movimiento estudiantil, transición.
ABSTRAC : In this paper is
present a comparation of this elements: motivations of leaders of Spanish
student movement in the present years versus student leaders in the democratic
transition, motivations of others participants and the social discourse
about the student movement now versus in the pass.
KEY WORDS: political participation,
student movement.
FUNDAMENTACIÖN
Discursos sobre la participación en la Universidad del pasado y del presente
La Universidad en los últimos tiempos del franquismo, suele presentarse como un lugar de ebullición y movimiento revolucionario en la que los jóvenes universitarios en pie de guerra luchaban activamente por propiciar un cambio democrático extenso, cumpliendo un papel de cierta vanguardia entre los movimientos clandestinos de lucha contra la dictadura.
A esta idea van unidas las evocaciones a la "toma" de las Universidades por los antidisturbios (los "grises") u otras acciones represivas que el régimen desarrollaba contra los universitarios en lucha.
Los movimientos Universitarios del pasado (fin de la dictadura y transición), han sido considerados, así, con frecuencia, como una vanguardia que anticipo los cambios políticos democráticos, contribuyendo a gestarlos activamente.
La lucha de pasadas generaciones por lograr establecer una sociedad democrática, parecía tener en la Universidad uno de sus centros neurálgicos y fundamentales, movimientos de todo tipo ponían en dificultades al régimen autoritario y se constituían en la avanzadilla de los movimientos clandestinos de oposición.
"Fueron el movimiento obrero y el movimiento universitario no sólo los que más denodadamente combatieron el franquismo, sino también los que salvaron el honor histórico y la responsabilidad colectiva del pueblo español... como la memoria es flaca, conviene recordar en épocas de peligrosas y hasta frívolas desilusiones, unos tiempos pasados que aún están muy cercanos a todos nosotros" (Mesa, 1982:9, el mismo profesor universitario como los posteriormente entrevistados).
Tras la transición, y una vez establecida nuestra aún joven democracia, la visión de la Universidad como vanguardia activa, como cuna de movimientos liberatorios, ingresa en nuestro imaginario colectivo, acompañada de la atribución de valores de lucha, movimiento y acción por parte de la generación de jóvenes que vivió los últimos años de la dictadura y primeros de la transición. Una generación que se nos presenta como activa en su juventud, luchadora, ideologizada, comprometida. Jóvenes que se jugaban la cárcel y la represión, sometidos a presión, luchadores heróicos por la democracia.
El movimiento estudiantil de aquellos tiempos se identifica con la lucha política activa y se recubre de matices heroicos, casi épicos, de izquierda revolucionaria y combativa. Por el contrario, las generaciones juveniles posteriores y en, especial, las de las últimas décadas (años 80 y 90), y por extensión los movimientos universitarios correlativos a las mismas, se nos presentan como jóvenes pasivos, desideologizados, despolitizados, descomprometidos, individualistas- egoístas, inactivos, competitivos e incluso conservadores e injustos con las generaciones anteriores que les abrieron una serie de puertas que estos jóvenes no son capaces de aprovechar.
La presente investigación pretende explorar la elaboración colectiva de la participación universitaria del pasado, la opositora, activa y vanguardista, tratando de recoger datos cualitativos sobre como fueron aquellos años y la participación en la universidad, desde las valoraciones y recuerdos de viejos líderes universitarios.
En segundo lugar se tratarán de establecer comparaciones entre la situación actual de la representación estudiantil, del movimiento universitario y ese pasado, mediante la obtención de datos también cualitativos con representantes recientes del movimiento universitario, que, al tiempo, nos valorarán su visión de ése discurso con respecto a la Universidad del pasado.
Preguntar sobre el pasado remoto, no deja de ser un ejercicio complejo desde una perspectiva epistemológica ya que, lo que los sujetos refieran, tendrá que ver, especialmente en este caso, con sus propias construcciones sobre lo que aconteció, construcciones que tendrán mucho que ver con mecanismos como la reducción de la disonancia o de interpretación positiva de las propias conductas y actuaciones; pero, también, plantea una serie de ventajas a considerar como la ausencia de posibles influencias ambientales o la presencia de una mayor reflexividad y elaboración del pensamiento.
Evaluar la presencia de discursos interpretativos sobre la participación en la Universidad en el pasado y su evolución hasta el presente es un asunto interesante, al menos porque los mismos cumplen una serie de funciones legitimadoras e interpretativas de la realidad que resulta positivo considerar.
La literatura sobre la transición, el papel del movimiento estudiantil y la participación en la actualidad
Si bien resulta meridianamente clara y generalizada la imagen social extendida de una Universidad y generación activas en tiempos de la transición y del final de la dictadura frente a la visión de desmovilización y falta de participación en la actual universidad; esto, no queda tan claro una vez que analizamos la literatura existente sobre el proceso de transición en España o sobre la participación juvenil en la actualidad.
El proceso de transición en España
Sobre este particular puede señalarse la existencia de una variedad de planteamientos teóricos que cabría resumir en los siguientes (Morán, 1995; Sastre, 1997):
1. Versiones funcionalistas de la transición. Que plantean que el factor principal que propició el paso de la dictadura a la democracia en España fue la adecuación lógica del sistema político a una serie de procesos preexistentes de cambio social (apertura, penetración de ideas modernizadoras) y económico (fundamentalmente). Desde esta perspectiva, no podía haber pasado otra cosa diferente a lo que ocurrió siendo la democracia un resultado irreversible. El agotamiento de los regímenes autoritarios, la necesidad de adaptarse a los procesos de modernización económica (liberalismo) iniciados en España en los años setenta y que generaron una serie extensa de contradicciones con el funcionamiento del régimen, imposibilitan el mantenimiento de un régimen autoritario. Este tipo de planteamientos surgen a partir de las tesis de autores como Lipset, que señala las condiciones sociales necesarias para el surgimiento de la democracia.
Las críticas que a este planteamiento se han formulado tienen que ver con su déficit para explicar porque el cambio no se produjo antes y porque este fue negociado y controlado por la elite autoritaria. Esta crítica trata de ser superada desde los mismos planteamientos funcionalistas, señalando las características especiales del franquismo (que sería un régimen autoritario pero no totalitario) y la parada biológica (ausencia de alternativas) ante la muerte de Franco, también se recurre a las presiones y el contexto internacional como otro factor que incide en la inevitabilidad del cambio.
2. La escuela del pacto. Que plantea como factor explicativo fundamental de la transición el pacto entre elites políticas: distintos actores políticos en la cúspide configuraron una serie de estrategias y pactos implícitos o explícitos que propiciaron el surgimiento pacífico de la democracia. En este contexto, se concede un papel preponderante y central al Rey, los políticos de la época y especialmente Adolfo Suárez y la propia elite franquista escindida y enfrentada desde años atrás en una batalla entre aperturistas, inmovilistas y continuistas. También juegan, aquí, un papel preponderante la negociación y el pacto como procesos políticos básicos. Dentro de estos planteamientos encontramos variaciones entre los que plantean que las masas representaron un papel de meros espectadores (López Pintor, 1982) y los que hablan de pacto desde arriba y presión desde abajo (Maravall, 1982). Si las transformaciones políticas profundas como el paso de una dictadura a una democracia suelen necesitar, con frecuencia, un proceso de ruptura, esta situación en España no se produciría precisamente por este acuerdo entre élites que negociaron y pactaron.
3. Interpretación culturalista de la transición. Que señala que lo fundamental de este interesante proceso de cambio político fue "la construcción de un terreno de juego común basado en el consenso que permitió asentar en un periodo de tiempo muy breve un "campo de viabilidad" para la nueva democracia española... identidades comunes como ciudadanos, la instauración y aceptación de reglas de juego político compartidas y la definición de una serie de objetivos de interés nacional... amplio acuerdo sobre una identidad nacional de ciudadanía sobre la que fue posible erigir un sistema democrático que gozó desde el comienzo de un alto nivel de legitimidad" (Morán, 1995:104).Es la cultura política la variable fundamental que explica el éxito del proceso de transición en España, son estos marcos simbólicos y de valores los que se encuentran en el centro del proceso. Entre estas ideas, símbolos y valores fundamentales en la construcción del nuevo universo político, encontramos: el mito europeo, la creencia en la inevitabilidad de la democracia y su alta legitimidad, el recuerdo negativo de la guerra civil como error a evitar, el pacto de olvidar la misma, el mito de la reconciliación y la satisfacción y orgullo por como se produjo la transición.
4. La sociedad civil movilizada. Pérez Díaz (1987, 1993) es uno de los principales defensores de esta alternativa que plantea que el desarrollo de la sociedad civil y la participación durante el franquismo son las clave para entender su transformación en democracia.
Adell (1998) también señala como si bien resultaría un espejismo atribuir el peso del cambio político en la transición política española solo a las movilizaciones de masa, no cabe tampoco menospreciar su importancia, así, por ejemplo, este autor recoge los datos de una encuesta del CIS en la que a la pregunta de ¿cree usted que Suárez tomó la decisión de establecer la democracia, por sí mismo, y porque quiso, o porque las fuerzas políticas y la presión de la calle le obligaron a ello?: un 13% responde que tomo la decisión por sí mismo y porque quiso frente a un 55% que opina que fue porque las fuerzas políticas y la presión de la calle le obligaron. Sastre (1997) y López Pintor (1982) atacaran duramente este tipo de planteamientos que aquí nos interesan especialmente, para cuestionar este planteamiento recurrirán a los siguientes datos:
"En un país como España, tan poco inclinado a la credulidad, la mejor manera de que nos admiren consiste en edificar una verdad (la democracia) sobre un lecho de mentiras (la transición). El procedimiento más eficaz para que una historia quedase sólida e indestructiblemente asentada. Históricamente las falsedades han sido mucho más fecundas para la ciudadanía que las verdades" (Morán en Monedero, 1999:146).
También Leguina (2000) desarrolla su novela sobre esta época evitando "batallitas": "Me molesta esa pequeña mitología que se ha creado sobre aquella época... me molesta enormemente la mitología de jóvenes revoltosos que ha generado aquella época. He querido quitarle adherencias folclóricas, mostrar la dureza de nuestra juventud, que no fue para nada una juventud afortunada" (EL País, martes 9 mayo).
El movimiento estudiantil
Mesa (1982) en su estudio de las movilizaciones estudiantiles de 1952 presentadas como las primeras movilizaciones estudiantiles, como la fecha en que nace el movimiento estudiantil contra el franquismo, ya plantea alguno de los referentes básicos del movimiento universitario, como la lucha por derribar el SEU o los aspectos relacionados con la cultura que se entremezclarán con los aspectos políticos de las movilizaciones (lucha por la libertad de expresión y lucha por la democracia unidas), así: "en esta primera etapa la lucha contra la SEU (sindicato vertical de estudiantes) parte de las mismas estructuras creadas por el SEU y tienen un matiz marcadamente culturalista. El SEU, por medio de los Departamentos de Actividades Culturales, organizaba todas las manifestaciones cinematográficas, teatrales y en general, de orden estético... los cine clubs, las revistas culturales, son el vivero de la primera oposición estudiantil, oposición que, forzosamente, tiene unas características estetizantes" (p.165). A partir de este movimiento de 1952 " la universidad, nunca bien vista por el sistema, será un mecanismo de reproducción de opositores al régimen" (Mesa, 1982:19).
Con respecto al movimiento estudiantil
de aquellos años comparado con posteriores desarrollos, el estudio
ya citado de Adell (1989) señala en su clasificación de los
convocantes de las movilizaciones, las convocatorias propiciadas por estudiantes
(en términos porcentuales) se distribuye del siguiente modo:
| 1976 | 1977 | 1978 | 1979 | 1980 | 1981 | 1982 | 1983 | 1984 | 1985 | 1986 | 1987 | TOTAL |
| 9 | 5,3 | 6,3 | 15 | 7,4 | 5 | 2,8 | 1,8 | 9,6 | 6,3 | 15 | 19,3 | 9,7 |
En los años de la transición (1976, 1977 y 1978) la posición relativa de las movilizaciones convocadas por estudiantes se sitúa tras los sindicatos, las organizaciones vecinales, las organizaciones de izquierda y las organizaciones de extrema derecha que según estos datos se movilizaron más que los estudiantes. En el 1979 los estudiantes ascienden al tercer lugar solo superados por las organizaciones sindicales y vecinales, en el 1980 vuelve al quinto lugar nuevamente superados por la extrema derecha y la extrema izquierda. 1980 lleva a las convocatorias estudiantiles al sexto lugar tras las organizaciones vecinales, sindicales, alternativas, de la extrema derecha y de la extrema izquierda. En 1981, 1982 y 1983 se sitúan en el séptimo lugar superados, además de por las anteriores por las organizaciones de izquierda. En 1984, 1985 su posición relativa asciende al el cuarto lugar tras los sindicatos, los movimientos alternativos y las organizaciones vecinales. Y en 1986 y 1987 las convocatorias de estudiantes ocupan el tercer lugar tras las convocatorias vecinales y las de movimientos alternativos.
Con respecto al número de
personas (en porcentajes) que participaban en las manifestaciones celebradas
en Madrid, según convocante entre 1976 y 1987, encontramos para
las movilizaciones estos porcentajes:
| 1976 | 1977 | 1978 | 1979 | 1980 | 1981 | 1982 | 1983 | 1984 | 1985 | 1986 | 1987 | TOTAL |
| 2,1 | 1,7 | 1 | 4,6 | 3,6 | 0,1 | 0,1 | 0,1 | 1,1 | 0,8 | 8,1 | 19,5 | 2,9 |
Lo que representa, en comparación con los porcentajes de asistentes a otras manifestaciones convocadas por otros colectivos, una posiciones relativas que relegan a las convocatorias de estudiantes a los últimos lugares durante los años 1976, 1977, y 1978; en 1979 esta posición ascenderá hasta el tercer lugar tras los sindicatos y la extrema derecha, bajando al cuarto lugar en 1980 al ser superados los estudiantes por las organizaciones vecinales; en 1981, 1982, 1983 y 1985 la asistencia a convocatorias de manifestación desarrolladas por estudiantes vuelven a los últimos lugares y, por último, en 1986 y 1987 vuelven a ascender hasta el tercer y segundo lugar respectivamente.
Para Sastre (1997), que utiliza estos datos, "es de destacar que el mayor número de manifestaciones no coincide con los años de la transición." (p.57) además "considerando las manifestaciones ciudadanas que tuvieron lugar durante la transición política, destacan por su importancia las movilizaciones cívicas, aquellas que expresaban reivindicaciones de naturaleza social, educativa, de bienestar social, etc.... casi siete de cada diez manifestaciones ciudadanas durante la transición fueron de naturaleza no política...el motivo fundamental de las movilizaciones políticas fue fundamentalmente la petición ciudadana de amnistía política" (p.64-65).
La participación en la Universidad en la actualidad
Con la democracia se establecen una serie de canales y pautas de participación para los estudiantes, nacen las juntas de facultad o centro, los consejos sociales, los claustros, los departamentos, las comisiones... un arsenal institucional perfectamente reglado por el que los estudiantes como otros colectivos (profesores y funcionarios) tienen concedidos espacios para hacer llegar su voz de manera canalizada y estructurada a través un sistema de representación estudiantil regulado por la propia ley.
Esta canalización del movimiento, establece elecciones, órganos y estructuras diversas de participación estudiantil y en el mismo, los estudiantes, como colectivo, tendrán un peso relativo, como media, de aproximadamente un 25% con respecto a los otros dos colectivos tenidos en cuenta.
Por otra parte, la Universidad se masifica y crece enormemente, estar en la Universidad, desarrollar una carrera y culminarla con éxito es algo normal y asequible para una gran mayoría de los jóvenes españoles, de hecho éstos aparecen como la generación mejor formada del país.
Al tiempo, y pese a los escasos datos recogidos hasta el momento, se constatan en todas las Universidades las bajísimas tasas de participación estudiantil en las sucesivas elecciones a representantes de alumnos (sean elecciones a departamentos o a junta de facultad o centro, entre otras), no superándose cifras de participación del 25% siendo la norma más extendida unas cifras de participación aún menores, que nos sitúan en el entorno del 10% de los matriculados que votarían.
El trabajo del representante es visto como distante, aburrido y poco necesario o importante y deben hacerse ingentes esfuerzos para conseguir alumnos que quieran representar a sus compañeros.
Pero el movimiento estudiantil no es sólo el movimiento de representantes y, al tiempo, surgen múltiples y variadas organizaciones con diversos objetivos y actividades que van desde el ocio y el deporte al fomento de la solidaridad.
OBJETIVOS
1. Evaluar y comparar los discursos que se dan hoy sobre la participación estudiantil y las características básicas de la Universidad de la transición y de la actualidad
2. Evaluar y comparar los discursos que producen los líderes universitarios del presente y del pasado con respecto a las variables y motivaciones que llevaban a sus compañeros a participar
3. Analizar y comparar las motivaciones explícitas (o elaboraciones de razones para la participación) que desarrollan tanto los líderes de la participación estudiantil del pasado como del presente
METODOLOGÍA
Superadas las viejas e innecesarias antítesis entre las técnicas de investigación cualitativa y cuantitativa, hoy todo el mundo acepta la utilidad de ambas perspectivas y la necesidad de interrelacionarla. En el presente trabajo utilizaremos información cualitativa recogida a partir de una serie de 5 entrevistas semi - estructuradas .
La selección de la muestra de sujetos entrevistados se hace bajo el criterio de su doble rol como informantes clave y líderes comunitarios. Por otra parte, en la estructura de la entrevista será como sigue:
En primer lugar, se les situará con respecto a los objetivos de la entrevista y se les pedirán una serie de datos sociodemográficos que nos sirvan para contextualizar. En segundo lugar, se les preguntará sobre su participación (perfil o en qué actividades estuvieron involucrados). En tercer lugar se indagará sobre sus motivaciones y valoración de aspectos influyentes en su acción. En cuarto lugar, se le preguntarán los mismos aspectos que en el apartado anterior pero con respecto a sus compañeros de universidad, sus compañeros de generación; posteriormente se les pedirá valorar la participación en la Universidad en el momento histórico del que no han sido protagonistas (a unos, los profesores, se les pedirá valorar la participación en la actualidad y a otros, los jóvenes, se les pedirá valorar la participación universitaria en la transición y dictadura).
HIPÓTESIS
La principal hipótesis en torno a la que girará la presente investigación es la posibilidad de que emerjan una serie de diferencias:
1. Cabría esperar una mayor valoración positiva con respecto a las propias motivaciones (más bien podríamos hablar de razones que esgrimen los sujetos para justificar su participación ya que el concepto de motivación, además de ser múltiple y opáco, al menos en parte, al conocimiento de los sujetos, especialmente en aspectos sociales como el que se nos presenta, es muy complejo y no podemos concluir que lo que el sujeto expresa como motivación responde realmente a los determinantes sociales de sus acciones: mal puede expresarse lo que se desconoce) y las motivaciones atribuidas a los otros compañeros en la participación.
Sesgo esperable de justificación positiva de sus acciones que responde a los mecanismos psicosociales de reducción de la disonancia y mantenimiento de la autoestima, mecanismos no presentes con respecto a los compañeros de participación lo que puede conducir a una visión diferente de la participación de los mismos, con más aspectos controvertidos, más críticas y la emergencia de ciertos factores posiblemente influyentes como la búsqueda del poder o prestigio social o la existencia de otros objetivos secundarios.
Aunque no podamos afirmar que cuando los sujetos hablan de otros estén activando una especie de mecanismo de transferencia que les lleva a hablar, en realidad de si mismos, sí podemos defender, plausiblemente, que la visión que tengan sobre otros como ellos es una parte más de la realidad en el complejo mundo de la participación, de lo público, de lo social, por definición compuesto de interacciones y percepciones interpersonales.
2. En lo que respecta a la comparación entre sujetos que participaron en los 70 y participantes hace solo unos meses cabe analizar si existen o no varios discursos diferentes sobre la participación, la imagen de la Universidad de los años 70 frente a la de ahora, las similitudes y las diferencias, esperando encontrar grandes diferencias entre unas imágenes y otras. Así, los sujetos tenderán a ver como más positiva la realidad que se les presenta como más cercana y a criticar o cuestionar las otras y es posible que emerjan, también, una serie de identificaciones generacionales, así como la imagen de una Universidad o movimiento estudiantil de los 70, ideologizado, activo, vanguardia del cambio.
3. Según los datos que podemos recoger de diversos estudios sobre participación política y participación social (por ejemplo, Almond y Verba, Sabucedo, Milbrath) cabe esperar que los sujetos que participan o participaron en la Universidad en las distintas formas analizadas seguirán hoy participando en otros foros, relación que se acrecentará en el caso de aquellos sujetos más implicados o participativos, salvo en el caso de que se hayan producido experiencias de quemarse. Al menos cabe esperar que tengan una visión positiva y una percepción de eficacia de lo que significa participar.
RESULTADOS
Para analizar las entrevistas desarrolladas y frente a otras posibilidades que podrían desarrollarse, se presentarán sintéticamente los principales resultados (discursos obtenidos) de acuerdo con las hipótesis planteadas que nos servirán aquí de guía metodológica del material recogido.
LOS MIEMBROS DEL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL
CONTEMPORÁNEO
VARIABLES SOCIODEMOGRAFICAS Y PERFIL
DE SU PARTICIPACIÓN
Todos los entrevistados son jóvenes (con 26 y 27 años) que fueron en un pasado cercano (que va de 6 meses a dos años) representantes de alumnos en sus diferentes facultades. Su participación en la representación estudiantil es de larga duración (como media dos años en ella) y de elevada intensidad tanto por el número de horas dedicadas (de 8 a 10 horas a la semana) como por las responsabilidades asumidas (encontramos ex presidentes de delegaciones de alumnos y otros cargos, todos fueron representantes en el claustro universitario, junta de centro y delegados de sus clases), por tanto, puede afirmarse que nos encontramos ante líderes del movimiento.
Con respecto a las principales variables sociodemográficas, encontramos que ideológicamente se sitúan en la izquierda que matizan con el adjetivo de moderada, aunque solamente uno de ellos pertenece o ha pertenecido en el pasado a un partido político. Su relación con la religión es, mayoritariamente, de ateísmo. Todos se sitúan en una situación de emancipación parcial ya que trabajan lo que les proporciona autonomía pero viven aún en casa de sus padres.
Con respecto a su perfil de participación encontramos como salvo en uno de los casos, han seguido participando en otras entidades, contextos y temáticas una vez que terminaron su período de participación estudiantil, mostrándose inquietos y activos con respecto a lo social y lo político.
MOTIVACIONES O FACTORES QUE INFLUYEN EN LA PARTICIPACIÓN
Con respecto a las motivaciones por las que ellos explican su participación encontramos una pluralidad de influencias y factores involucrados:
También se señalan una amplia variedad de factores, así encontramos:
Por una parte, encontramos la presencia del discurso señalado que plantea una Universidad activa, complicada, muy participativa como la imagen que se ha transmitido, especialmente por parte de los profesores
"Bueno, pues la imagen a mí como me lo contaron pues que fue una época muy difícil, en la que toda la gente joven que había en ese momento, tenía que luchar por todo lo que no habían tenido y querían tener, con unas ideas muy, muy claras " "Pues bueno lo que te han transmitido siempre es el temita de que eran unos auténticos sagaces, que lo hacían todo a escondidas, y luchaban por las libertades, y luchaban por muchas cosas"
Por otra parte, encontramos algunas valoraciones críticas de este discurso y algunas valoraciones que le dan la razón
"Yo no estaba allí, pero también creo que es un poco una imagen sesgada, porque, pues porque en aquel momento la mayoría de la gente que estudiaban eran gente bien tanto de la capital como de otras zonas, que se podían permitir el lujo de estudiar, esta gente no tenía problemas realmente, la gente que tenía problemas y que realmente quería asumir una formación, una educación, no llegaban a la Universidad, no conseguían llegar porque tenían que trabajar, pues bueno un movimiento yupi, entre comillas, que la mayoría de esas personas hoy por hoy son ejecutivos y de aquello pues nada, realmente creo que fue bueno para ellos y sirvió para crear unas bases pero nada más" "Yo imagino que esos serían cuatro, porque el resto, todos a la vez participando me parecería un poco "
Por último, en el apartado de las comparaciones encontramos:
"No creo que ahora se participe menos tan solo creo que se participa de modo distinto y en diferentes contextos o ámbitos, también creo que no somos capaces de medir bien las verdaderas conductas de participación de la gente ya que la misma siempre participa en algo"
LOS MIEMBROS DEL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL
EN LOS AÑOS 70
VARIABLES SOCIODEMOGRAFICAS Y PERFIL
DE PARTICIPACIÓN
Los entrevistados son profesores de Universidad que previamente estudiaron y participaron en ella en el movimiento estudiantil en los finales de la dictadura y principios de la transición.
Las actividades que desarrollaban eran de los más variadas de acuerdo con la mezcla de ámbitos y objetivos de participación que se daba en aquellos momentos y que los mismos entrevistados señalan, era una Universidad evidentemente diferente y unas formas de acción también muy distintas
"Había muchas cosas, por ejemplo, desde cosas que ahora aquí no tendrían cabida, como, por ejemplo aulas de poesía, donde siempre acabábamos a leches con los grises, a leches de los grises, no con los grises, con la policía, hasta debates, cualquier cosa en la cafetería se convertía en una tertulia, hasta, qué sé yo, musicales, por ejemplo, ibas a ver una película en un colegio mayor iba la policía y de pronto entraba"
Cabe señalar, especialmente, que la configuración sociodemográfica de la Universidad era también muy distinta
"Bueno aquella Universidad era muy elitista, en el sentido de que había muy pocos estudiantes, curso de filosofía 3º 4º y 5º yo creo que no habría mas de 30 o 40 alumnos veinte o veinticinco clases" "Había una minoría que estudiaba con beca, pero la inmensa mayoría era de clase media, media alta, dependía también como ahora de las facultades y con una contradicción de los orígenes, por decirlo así de clase, familiares y una ideología en muchos casos ultra radical, ultra revolucionaria"
De hecho la clase social de los entrevistados se correspondía con esta imagen perteneciendo a una clase social alta. Además, era una Universidad anómala y distinta en el sentido de no tener cursos completos:
"Fueron unos años verdaderamente turbulentos, yo no recuerdo ni un solo curso ya a partir de mi ingreso en la Universidad primero tanto de alumno y luego como profesor numerario que se desarrollara con normalidad... pero era una Universidad muy anómala donde los auténticos mandarines eran los catedráticos" "jamás asistí a un curso normal que hubiera facultades con la policía dentro de las facultades, quitando carteles policías en las aulas, te pedían el carnet de estudiante al entrar en la facultad..."
Y, por último, una universidad que se presenta como muy participativa:
"Había una gran movida política ideológica, cultural"
Los entrevistados, con respecto a la ideología se sitúan en la izquierda y con respecto a la religión como ateos. Así mismo muestran altos niveles de satisfacción vital, confianza en la gente y en la posibilidad de controlar de sus vidas.
Por último, manifiestan lejanía con respecto a la política convencional ( incluso manifiestan no votar por éste descrédito)
MOTIVACIONES PROPIAS
"Fundamentalmente, nosotros nos movíamos a nivel político, entonces sí se podía identificar política con ideología, era un planteamiento fundamentalmente ideológico, aunque tenía un componente social" "Yo creo que ahora es difícilmente quizá comprensible, era una motivación vamos a llamarla ideológica, de jóvenes, de personas de izquierdas que pensaban en una sociedad socialista o comunista porque había una alianza entre obreros y estudiantes o entre obreros y la intelectualidad, por una sociedad más humana, más racional, más justa y desde luego un rechazo visceral a la dictadura "
COMPARACIONES
En otro apartado se pide a los entrevistados que comparen entre su participación y la evolución del movimiento estudiantil.
Con respecto a los porques de esta situación encontramos las siguientes referencias:
CONCLUSIONES
Señalamos ahora los principales aspectos encontrados en el presente trabajo:
Asimismo, encontramos una dimensión heroica, de sacrificio, del movimiento y la participación que no se da en la actualidad. Esta misma dimensión valora la participación como más altruista y comprometida.
Así pues, el frecuente uso que suele hacerse de esta comparación intergeneracional para descalificar a los jóvenes de hoy y sus movimientos no parece tener mucho sentido y parece responder, más bien, a una serie de intereses particulares que se centran en bloquear a las nuevas generaciones y sus impulsos renovadores y transformadores.
En segundo lugar, en el presente trabajo tratamos de implementar una estrategia metodológica que nos permitiese analizar las motivaciones de los sujetos para participar desde una perspectiva más extensa que la mera declaración personal de los sujetos sobre los motivos para actuar como actúan (manifestaciones que son, más bien, justificaciones o interpretaciones de motivaciones), esta estrategia que consiste en pedirle a los sujetos que hablen y valoren los factores motivacionales involucrados en la participación de otros o en la ausencia de participación, lleva a que asumida la suficiente dosis de distancia, emerjan con fuerza una serie de aspectos críticos o de elementos y factores influyentes en la participación no suficientemente considerados desde una perspectiva meramente individual (las valoraciones y manifestaciones de los sujetos sobre sus propias conductas).
Por último, y con respecto a la transición, creemos que está debe ser re escrita y re analizada desde una perspectiva crítica lo que empieza a ser posible una vez pasado el tiempo suficiente como para dejar de herir susceptibilidades. Esta reinterpretación crítica se nos antoja especialmente importante si queremos que, por una parte, se recupere la memoria histórica en los más jóvenes y que ciertos elementos que hoy influyen en la apatía de los mismos sea analizada pormenorizadamente en alguna de sus raíces más profundas.
Como resumen sintético de
lo que pretendemos decir valga esta declaración: "esta España
nuestra es que es muy de recuerdos románticos, entiendes pero yo
creo que de todos los que iban a la Universidad, no todos eran unos rojos
peligrosos que se manifestaban, eran una minoría, porque, además,
también era una minoría la que iba a la Universidad, y había
un porcentaje, de no se cuantos alienados en los curres que estos no se
movían ni se movilizaban, en términos brutos otra en términos
netos yo no creo que haya grandes diferencias en participación años
atrás ahora, en términos netos, concretos, numéricos,
yo cero que no la hay, ahora cual es el problema que hay formulas diferentes
de participación y por el contrario quien trata, quien tiene capacidad
de generar opinión, los medios de comunicación, no hace sino
utilizar el patrón de hace 20 años para medir las fórmulas
de participación de hoy en día" (E3)
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