| NÓMADAS - REVISTA CRÍTICA
DE CIENCIAS SOCIALES Y JURÍDICAS 13-2006/1 | Universidad Complutense de Madrid | ISSN 1578-6730 |
| Apuntes
para una reconstrucción materialista del concepto de izquierda política
(Materiales para el debate en el seno de Izquierda Unida, agrupación de Oviedo) |
| Pablo Huerga Melcón >>> CV |
A raíz de las últimas
elecciones de 2000, la crisis de la izquierda es un hecho indiscutible en
España. En estas últimas elecciones los partidos de izquierdas
trataban la cuestión de la izquierda orientada principalmente a la
conservación de una serie de servicios mínimos relacionados
con la Sanidad y la Educación, pero sin poner en entredicho prácticamente
ninguno de los argumentos de la sociedad de mercado, de la que se impone
su racionalidad indiscutible. El aumento de puestos de trabajo, la mejora
y conservación de servicios públicos, junto con una asimilación,
por parte de Izquierda Unida, de la política internacional pactada
por el PSOE y por el PP. Este hecho, el repliegue
de los principios internacionalistas que han caracterizado la lucha de la
izquierda desde 1986, en su pugna contra la OTAN y contra
Muchas de las respuestas
que se dirigen a resolver el problema de la crisis de la Izquierda se inscriben claramente en el contexto de mejorar
la gestión, fortalecer los mecanismos de organización democrática
de la sociedad de bienestar, que algunos incluso han llamado el Comunismo
básico, de donde se sigue que realmente los programas de la izquierda
han sido de hecho implantados en nuestra sociedad
(Enric Tello, “El socialismo de cada día”, en Para que el socialismo
tenga futuro) Desde nuestro punto de vista, sin embargo, cuando los programas
de izquierdas se orientan de esta forma pierden su carácter político
y abandonan de hecho las bases de su propia trayectoria histórica.
Se habla del individuo, algo ciertamente olvidado por el socialismo clásico,
pero se le contempla inmerso en una comunidad entendida relativamente.
Mientras tanto, la proyección general se realiza por ejemplo sobre
principios ecológicos (el llamado comunismo global ecológico)
olvidando deliberadamente aspectos esenciales de la crítica marxista.
O en otro sentido, se habla del hombre, de la sociedad, en términos
tan generales que se hace imposible contextualizar una lucha política
centrada, disuelta en el compromiso individual ético del hombre ante
el “mundo”. En mi opinión, este tipo de discursos que desde la izquierda
se extienden cada vez más se ha dejado seducir por el éxito
fulgurante de las sociedades de mercado del primer mundo, y por el aumento
del bienestar. El modelo capitalista supuestamente liberal, junto con la
rotunda verdad impuesta por la Declaración de los Derechos Humanos,
deja al pensamiento de izquierdas sin argumentos sólidos, deslizándose
hacia las declaraciones de principio flotantes, descontextualizadas de cualquier
compromiso político concreto precisamente porque estos compromisos
se reducen en lo sustancial al mantenimiento de una serie de servicios sociales
ya “conquistados”. “Mantener las conquistas” parece ser
Por ello, cabe decir que
las principales aportaciones dirigidas a resolver el problema de la izquierda
ofrecen visiones excesivamente abstractas de los problemas y de las soluciones,
sin contenido real, sin ideas, y lo más importante, sin verdaderos
motivos, cuando se ha abandonado el análisis marxista de la situación
internacional.
Desde luego, desde el punto
de vista internacional esta crisis podría remontarse hasta finales
de los años ochenta con la caída del muro de Berlín,
y posteriormente con la caída de
Por otra parte, esta crisis
ya había sido pronosticada por muchos grupos de izquierda que a lo
largo de los años fueron abandonando precisamente los pilares teóricos
sobre los que se asentaba el llamado socialismo real, es decir, el
marxismo-leninismo. Por lo que, podría decirse que, en cierto
modo, la crisis histórica habría sido ya precedida de una crisis
de los propios fundamentos teóricos de
Al margen de las indiscutibles
razones geopolíticas e incluso militares que ayudaron sin duda a la
caída del Bloque Comunista, es necesario considerar la cuestión
de las posibles razones internas al propio proyecto que dieron con él
en crisis, y que justifican, en cierto modo, las críticas recibidas
por representantes de una izquierda “más moderada”, etc. Desde el
punto de vista de la Filosofía marxista, en lo que ella pudo determinar
la orientación más compleja de la izquierda, podemos considerar
como cuestiones debatibles las siguientes en un contexto primero ontológico-especial
y segundo en un contexto ontológico-general.
En sentido ontológico
especial:
1.
La concepción del
Individuo y el concepto de falsa conciencia
2.
El papel de los grupos sociales
o el concepto de “clase social”
3.
El concepto de “revolución”
y su función histórica
4.
El concepto de necesidad
histórica en el seno del llamado materialismo histórico
En sentido ontológico
general:
1.
El materialismo Dialéctico
2.
El tema del Fin de la Historia
3.
El tema de la Globalización,
Pensamiento único, Aldea global, etc.
Estas cuestiones agotan el
campo sobre el que la izquierda ha concebido su discurso desde el enfoque
marxista. Ahora bien, teniendo esto en cuenta, tomaremos como puntos de acuerdo
los siguientes:
1.
Que los movimientos de izquierdas
han implantado ya prácticamente la totalidad de sus reivindicaciones
en el Mundo Occidental, en la línea de la llamada sociedad del
bienestar promovida precisamente por los partidos políticos de
izquierdas, y promocionada permanentemente por la presencia amenazante de
2.
Que lo anterior no ha supuesto
en ningún caso una mejoría en las condiciones de vida del tercer
mundo. Es decir, que la consecución de muchas de las reivindicaciones
propuestas por la izquierda occidental ha exigido la explotación radical
del tercer mundo, en donde la lucha continúa como en el siglo XIX
en Europa.
Ahora bien, estos dos puntos
de acuerdo plantean cuestiones de un alcance extraordinario para el análisis.
Porque, por un lado, la realización de la sociedad del bienestar
ha puesto en marcha figuras categoriales de la Filosofía política
prácticamente ausentes en el pensamiento marxista, y ha propiciado
la crisis de todos los conceptos denotados por el marco ontológico-especial.
Al tiempo, esto ha supuesto la aparición de figuras conceptuales completamente
nuevas a las que el marxismo realmente existente, el socialismo real
no supo responder, precisamente, ofuscado por el brillo de esa sociedad
del bienestar.
Las nuevas categorías
que los países socialistas no pudieron digerir son aquellas que tienen
que ver con la figura del individuo al margen del estado: Por un lado, el
sujeto ético, y por otro, el concepto de Humanidad en sentido distributivo,
como resultado de la composición histórica de todos los sujetos
que existen, han existido y existirán.
Sobre el origen del “Sujeto
ético”, del “individuo”, en el sentido del liberalismo, es evidente
que habrá que considerar en gran medida su función como sujeto
consumidor dotado de libertad de elección y de derechos, etc., con
todo lo que ideológicamente esto significa. Pero también es
cierto que el origen de este sujeto proviene de su composición en
Grupos sociales distintos, dados en el seno del Estado, que han propiciado
la configuración de la conciencia precisamente en sentido crítico,
y por tanto, la configuración de un concepto de falsa conciencia
ajeno al marxismo. De hecho, los países socialistas abandonaron teórica
y prácticamente la figura del individuo. No está muy lejos
de esta postura la crítica que por ejemplo dedica al marxismo Ernesto
Feria Jaldón, en su Crítica de la Razón tecnológica,
(Diputación provincial de Huelva, Huelva 1994) donde dice: “La crítica
del marxismo se fundamenta en la escasa incidencia que esta “teoría”
tiene en los aspectos subjetivos e imaginarios del destino humano, lo cual
ha contribuido al fracaso de los socialismos “reales” de los países
del Este europeo y su recursión, no sé con qué fortuna
–todavía imprevisible- en este capitalismo “democráctico”.” Por otra parte, ha sido precisamente en el seno de
los países socialistas donde, a través de su tremendo desarrollo,
se produjeron las principales contradicciones entre Individuo y Estado. Contradicciones
que estos países por su misma estructura final han sido incapaces
de resolver. Es el caso de Cuba, de
Por otra parte, es evidente
que el marxismo en los países socialistas abandonó cualquier
aproximación al concepto de humanidad, cuando estos países
renunciaron a la teoría de la revolución permanente, a partir
de la doctrina estalinista del socialismo en un sólo país,
etc. Estas cuestiones, discutibles en la teoría, deben necesariamente
aceptarse en la práctica, al menos desde la conferencia de Yalta.
La tesis que defendemos aquí
es que la aparición de estas dos nuevas figuras categoriales supone
una reformulación completa de la izquierda, en cuanto programa de
acción política, por cuanto es evidente que la consecución
de la sociedad del bienestar no ha significado en absoluto la eliminación
de las causas que dieron lugar en su momento a la ideología izquierdista,
al marxismo, etc. Es decir, la sociedad del bienestar supone la explotación
de tres cuartas partes de la Humanidad, que viven en la pobreza más
absoluta.
Es necesario reformular completamente
el concepto y la función de la izquierda precisamente para poder remontar
el reflejo de la sociedad del bienestar como un verdadero ideal de
la humanidad, y con ello poner las bases para la erradicación de esta
verdadera injusticia histórica en la que cómodamente vivimos
quienes pertenecemos al “primer mundo”.
La reformulación de
la izquierda debe incorporar las nuevas categorías políticas
ofrecidas por el desarrollo de la sociedad del bienestar: el individuo
y
La función política
de la izquierda habrá que construirla de manera que contemple las
cuatro categorías aquí consideradas que resultan de la composición
de dos criterios generales:
1.
El ámbito de acción
de la ideología de izquierdas: El ámbito real de acción
de la ideología de izquierdas se refiere de hecho tanto al individuo
particular, aunque sea como sujeto ofuscado por la falsa conciencia, y en
el límite componente sustituible de una clase social; así como
a la sociedad política. Al grupo social constituido por las clases
en lucha, etc. Por supuesto, el ámbito de acción de la ideología
de izquierda no puede definirse con relación a la Humanidad, esto
es un despropósito absoluto, aunque pueda o incluso deba contemplarla
entre sus fines
2.
El modo de acción
de la ideología de izquierdas que será ético
cuando se refiere a la justicia distributiva, y moral cuando se refiere
a la defensa de la clase frente a la explotación, etc., por ejemplo.
Sin embargo, del cruce de
estos dos criterios podemos extraer importantes consecuencias que dominarán
el alcance de cualquier programa político
llamado de izquierdas y que permitirán interpretar el alcance al que
llegó por ejemplo el marxismo en el tratamiento de estas cuestiones:
|
Ámbito/Modo |
Etica |
Moral |
|
Individuo |
I Conciencia |
II Grupos sociales |
|
Sociedad |
III Humanidad |
IV Estados políticos |
Estas cuatro categorías
de la sociedad política serán leídas e interpretadas
en función de su dialéctica mútua. Esta dialéctica
podrá ser leída a través de las dos “características
variacionales” que atribuye Gustavo Bueno a la Izquierda en tanto que concepto
funcional, a saber: racionalismo y socialismo. De esta lectura
podremos extraer las siguientes conclusiones programáticas:
1.
dialéctica del cuadro
completo.
Partimos del supuesto de
que en el regressus la fuente originaria, histórica, a partir
de la cual cabe entender el origen de las demás figuras aquí
representadas, es el Estado, o Sociedad Política. El Estado es el
primer analogado formal constitutivo de los siguientes términos:
los grupos sociales, ya sean patricios, plebeyos, esclavos, siervos, burgueses
o proletarios. Su significado para la izquierda y para la filosofía
política viene dado precisamente por su configuración en el
contexto del estado. No podrán considerarse así las tribus,
etc., salvo cuando ellas se encuentran situadas precisamente como parte del
territorio conformado por un estado que las coloniza, etc. Lo mismo podemos
decir del concepto de Individuo, Persona, o Ciudadano, aproximaciones distintas
a la figura política resultante de la conformación del Estado.
En este sentido, estamos más cerca de Hobbes que de Rousseau porque
es el Estado el que conforma al individuo. Antes de él, el hombre
es un lobo para el hombre por así decir. Sin embargo, todas
las teorías del pacto social en tanto suponen individuos “constituyentes”
y firmantes del pacto, en condiciones de igualdad, etc., habrán de
considerarse metafísicas, e idealistas. No es el individuo el que
da lugar al estado, aunque no haya estado sin “homo sapiens sapiens”, pero
la categoría de homo sapiens no permite hablar por sí misma
de hombre. Apelamos aquí a un concepto tan oscuro como inevitable:
el llamado “dialelo antropológico” que establece Gustavo Bueno en
varias ocasiones. Es la organización estatal, en cuanto construcción
capaz de proporcionar canales diferentes de configuración de la persona
la que da la pauta para la aparición precisamente de ciudadanos, y
en general de la figura de individuo o de conciencia individual política.
Como punto de partida, definiremos
entonces
2.
Dialéctica de la primera
fila
En esta primera fila debemos
atender a la forma particular de presentarse el individuo en la sociedad actual.
Es evidente que el individuo siempre se da como sujeto enclasado, y no necesariamente
en una sola clase, como consideraba el marxismo. La presencia del sujeto
en una sola clase, tal como lo concebía el marxismo, significaba que
sólo existían determinadas formas de organización social
susceptibles de ser entendidas como formalmente políticas. Ello desembocaba
en el concepto de “conciencia de clase” y en la inevitable consecuencia del
concepto de “falsa conciencia” como estado normal del hombre. La alienación
de clase, y la total disolución del individuo en la clase, fuera esta
la clase hegemónica, o bien la clase revolucionaria, hacía
del concepto de individuo, y de toda reivindicación del individualismo,
una expresión de sospechoso derechismo burgués.
Lo que nosotros impugnamos precisamente es la posibilidad de asumir este tipo de análisis. La virtud de esta postura era la consecuente deducción del socialismo como categoría primordial del izquierdismo, pero a costa de disolver al individuo realmente en el seno del proletariado, o como ya decían los soviéticos, de las masas revolucionarias, etc. Semejantes planteamientos llevaron inevitablemente a la deducción de un tipo de política de carácter oligárquico y elitista que marcó la pauta de todo el socialismo real a lo largo del siglo XX. Independientemente de sus virtudes sociales, que no vamos a discutir aquí.
La cuestión es que
la sociedad de mercado arroja al individuo y lo perfila como sujeto consumidor,
dotándolo de atributos personales e intransferibles que una vez realizados
se hacen prácticamente irrenunciables: automóvil, teléfono
móvil, ropas, accesorios, etc. Pero además, el sujeto, socialmente,
no responde a un patrón unívoco, y por lo general nos encontramos
con una multipertenencia contradictoria que sin duda es la fuente no ya de
la falsa conciencia, sino de la propia conciencia individual compleja y racional.
El racionalismo exige contemplar al hombre como un sujeto dotado de
capacidad operatoria individual, así como el grupo puede definirse
como resultante de la composición de operaciones, por la vía
de la cooperación, competencia, o neutralización de operaciones
contradictorias, dialécticas estas siempre presentes en el seno de
toda sociedad política. En ella, el individuo forma parte de un núcleo
familiar, pero dialécticamente compondrá otro diferente, forma
parte de un colectivo de trabajadores, habla un determinado idioma que lo
asocia a un grupo, etc. De modo que originalmente, existen multitud de grupos
sociales distintos y formalmente constitutivos de la conciencia individual.
Cuál es la actitud
de la izquierda ante esta dialéctica del individuo enclasado en multitud
de grupos distintos: el fomento del racionalismo y del socialismo exige por
un lado el esfuerzo permanente por superar el permanente peligro de falsa
conciencia al que se ve abocado todo individuo en la medida en que forma
parte de diferentes colectivos. ¿Cómo se entiende esta falsa
conciencia? Por la incapacidad para percibir las contradicciones que los
distintos grupos sociales puedan representar. En definitiva, la posibilidad
de que un cierto grupo sea capaz de otorgar una molde de representación
de la realidad capaz de “tragar” cualquier contradicción objetiva
haciéndola coherente con los principios representados por el grupo
de referencia. Ahora bien, el racionalismo así considerado siempre
estará tentado por el escepticismo, frente al dogmatismo que impone
la socialización de los individuos, y en esta dialéctica ha
de asentarse la izquierda precisamente. Su función hay que considerarla
entonces orientada a la erradicación permanente de la falsa conciencia.
Esta crítica permanente contra la falsa conciencia tendrá como
parámetros precisamente “un conjunto indiferenciado de evidencias
de naturaleza científico positiva y un conjunto (indeterminado) de
evidencias de naturaleza moral y ética” (Bueno, ¿Qué
es filosofía?.) El hecho de que estas evidencias sean tan poco
definidas sugiere precisamente su carácter histórico, pero
eso significa que no tenerlas en cuenta puede ser un indicio de estado de
alienación. Partiremos en este sentido, no de la ignorancia o de la
duda universal, sino de saberes firmes, históricamente alcanzados,
por modestos que sean, etc.
Esta dialéctica impone
la necesidad de asumir un papel mucho más beligerante con relación
a los medios de comunicación y a las nuevas tecnologías. Porque
es a través de él, donde podemos tratar el debate acerca de
la libertad, así como una parte importante de las cuestiones relacionadas
con la necesidad.
3.
Dialéctica de
(modo atributivo –modo diapolítico)
Como ya hemos dicho, el concepto
de Humanidad o el ideal de Humanidad como referente futuro es una
figura constituida en el seno de la dialéctica entre los Estados.
De hecho, en su origen es el ideal perseguido por algunos de los estados
que más altas cotas de organización han alcanzado en la Historia,
es decir, de los imperios, tal como el imperio Alejandrino o Helénico,
que proyectaba la universalización a todos los hombres del modo helénico
de vivir (algo que ya hubiera deseado el mismo Platón y que está,
al parecer, en el origen de la influencia que Aristóteles pudo hacer
en Alejandro, aunque esta es una cuestión debatida). Lo mismo se puede
decir del Imperio Romano, del Imperio español católico, del
imperio napoleónico o de
|
Espacio/Tiempo |
Finito |
Infinito |
|
Finito |
Tercer Reich, Británico “imperios depredadores”
(Bueno) |
Soviético “socialismo
en un sólo país. |
|
Infinito |
Yanqui, “fin de la historia” |
Romano, Español |
Del mismo modo, el único
modelo de imperio entendido de modo limitado tanto en el tiempo (milenarismo),
como en el espacio (Gran Alemania) sería el
proyecto hitleriano, precisamente, porque, por definición, debería
perfilar un límite para separarlo del resto de los Untermenchen,
en cuanto imposibles de aniquilar, pero también necesarios como mano
de obra, etc.
(modo distributivo –modo
metapolítico)
Hemos dicho que los derechos
humanos actúan como un correctivo universalista contra el principio
de que el fin justifica los medios, pero como es un sistema que puede esgrimirse
de manera recíproca, no sirve como criterio racional para la crítica,
precisamente porque se asienta y legitima la explotación entre países.
En la dialéctica entre Humanidad y Estados, la izquierda debe optar
por el socialismo como criterio organizador de la lucha, siendo el racionalismo
la medida correctora de la falsa conciencia constitutiva de los argumentos
filosóficos estilo Fukuyama o David Landes que argumentan sobre la
base de ciertos principios “genéticos” para marcar las diferencias
entre tercer y primer mundo, etc. El racionalismo debe acompañar la
lucha por la igualdad, y la eliminación de toda justificación
racista. Es decir, es absolutamente imposible tener conciencia, si no se
tiene qué comer. Como cuatro quintas partes de la población
mundial sufren hambre, esta es la prioridad absoluta como garantía
del racionalismo operatorio y de cualquier determinación de
4.
Dialéctica de la primera
columna
La función de la Izquierda
en esta dialéctica deberá dirigirse a triturar la falsa ideológía
que subyace a los planteamientos metafísicos correspondientes con
el concepto de telépolis, o de Humanidad como realidad política.
Deberá denunciar cómo este tipo de planteamientos encubren
de hecho una injusticia social radical entre los países que pueden
formar parte de esta red de comunicaciones y quienes no tienen acceso a los
bienes más básicos. De modo que
5.
Dialéctica de la segunda
columna
Consideraremos aquí
toda la problemática creada en torno a la relación que los
diversos grupos mantienen con los Estados realmente existentes. En este contexto
es necesario clasificar de algún modo los tipos de grupos sociales
que podemos contemplar como dialécticamente ligados a los Estados.
Habrá que considerar los tipos de grupos sociales que pueden tener
un papel determinante en la eutaxía del Estado, para decirlo
en los términos de la teoría política de Gustavo Bueno.
La primera aproximación a esta dialéctica es aquella según la cual, el estado, o sociedad política es la fuente de la que manan genéticamente los propios grupos sociales formalmente políticos, es decir determinantes de la propia trayectoria de esa sociedad política. Según esto, asumiremos la siguiente definición de sociedad política o estado “sui generis” establecida por Gustavo Bueno en su Ensayo sobre las categorías de las ciencias políticas: Aquella forma de sociedad cuyas partes tienen la posibilidad de configurar programas globales, es decir, cuyas partes tienen capacidad proléptica con respecto al todo.,
De modo que los Grupos sociales
actuarán determinando en una dialéctica constante la trayectoria
real que un Estado sigue a lo largo del tiempo, lo que significa también
que es imposible determinar definitivamente esta trayectoria en largos períodos
de tiempo, porque ello depende de la consecución de planes y programas
en dialéctica permanente. Esta idea, ya había sido defendida
por Engels en algunas de sus obras, por ejemplo, en su ensayo sobre El
papel del trabajo en la transformación del mono en hombre. De
este modo, podremos clasificar los diversos grupos sociales formalmente políticos
según los planes y programas que ellos mismos establecen, sin perjuicio
de que no lleguen nunca a realizarse al menos en su plenitud, lo que no disuelve
su función política, en la medida en que puedan estar limando
los planes de otros grupos victoriosos modificándolos de modo más
o menos significativo, etc. Estas circunstancias son las que obligan a considerar,
por ejemplo, los términos de izquierda y derecha con atención
precisamente a sus modulaciones históricas, etc.
Según este planteamiento,
consideraremos los siguientes tipos de Grupos sociales formalmente comprometidos
con la recurrencia de los Estados:
1.
El principal problema histórico-filosófico de la izquierda
es la caída de
A
pesar de lo que muchos pueden pensar sobre
Su
caída significa la desaparición de toda plataforma política
real del comunismo, de la izquierda política y de los partidos políticos
de izquierda. Porque aunque queda Cuba y China, ninguno se ofrece como modelo
aceptable en cuanto plataforma, bien por su escala geopolítica, bien
por su incipiente transformación, o por las peculiaridades nacionales,
y su talante reflexivo. Aunque no faltan quienes sin
embargo buscan en Cuba una plataforma y esto por razones obvias que luego
veremos.
2.
Las aspiraciones que los grupos políticos de izquierdas habían
proyectado como planes políticos han sido, gracias a la URSS, alcanzadas
sin duda en los países occidentales de manera definitiva, aun cuando
quedan “bolsas de pobreza”. La sociedad del bienestar o como lo llama
Enric Tello, el comunismo básico es una realidad tal que los
problemas tales como el paro, la inmigración, etc., son vistos ahora
como problemas de gestión y de carácter sociológico,
pero no político. Instrumentalizar estos problemas desde el punto
de vista político es una estrategia perversa del sistema democrático
actual, pero ninguno de los partidos gobernantes toman en serio estas cuestiones,
salvo en lo que tienen de demagogia fácil y eficaz. La consecuencia
más importante de esta realización ha sido la disolución
definitiva de un concepto clave del discurso de la izquierda a lo largo del
siglo XX: el proletariado como clase universal; pero también ha significado
la disolución del concepto de Revolución y del concepto de conciencia
de clase y falsa conciencia, tal como lo planteaba el marxismo.
3.
Sin embargo, no solo no se han resuelto los problemas de injusticia social,
diferencias de clase, etc., sino que han aumentado alcanzando cifras escandalosas
pero a una escala geopolítica que el marxismo clásico siempre
difumina bajo la lucha de clases: me refiero a
Actitud
política: cuando aspira al poder.
2.
Porque
lo extienden más allá del estado.
3.
Porque
actúan en relación con otros grupos internacionales.
Entre
los grupos que aspiran al poder:
1.
lo
hacen para reorganizar el estado
2.
Lo
hacen para destruir el estado: en dos formas:
Para
establecer otros estados (más grandes o más pequeños)
Para
destruir todo estado
II
Dónde se sitúan los grupos llamados de izquierda en la actualidad.
2.
Grupos
que mediante la destrucción del estado buscan configurar plataformas
estatales en donde sus proyectos políticos puedan hacerse realidad:
Nacionalismos de izquierdas.
3.
Este
tercer momento es contradictorio, pues se trata de los grupos políticos
que aspiran a la reorganización del estado, pero que han aceptado
de hecho todas las exigencias para cumplir con el mantenimiento del estado
tal como está, en sus estructuras básicas, económicas,
políticas, nacionales e internacionales. Son los partidos políticos
de izquierda, entre los que hay matices, pero sólo eso, matices.
Problema:
1.
Los grupos que renuncian a una plataforma política
renuncian al poder, actúan al margen de la política y disuelven
la izquierda en el voluntarismo individual con unos principios metapolíticos
humanitaristas quizás ligados al desengaño de la “maldad” del
estado. Gran parte del trotskismo, el ecologismo, etc. Aunque pueda asumir
formas muy radicales, como la plataforma contra la globalización,
por ejemplo.
2.
Los grupos que pretenden la construcción de una plataforma fraccionaria
en el seno de algún estado renuncian a su función política
en ese estado. Pero ante todo, abandonan la viabilidad operatoria, ortogramática
de esa plataforma. Son un fruto dialéctico del estado de bienestar,
del mismo modo que los balseros cubanos son el fruto dialéctico del
estado comunista. No se puede entender ese proceso como un proceso internacionalista
político. Su viabilidad como plataforma
internacional es nula, y por tanto su izquierdismo, infantil.
3.
Los partidos políticos clásicos de izquierda han aceptado definitivamente
sus aspiraciones a la gestión del bienestar y no buscan ningún
compromiso internacionalista serio que de cuenta de sus aspiraciones a la
reorganización efectiva y revolucionaria del estado.
Fin.
Negación gorgiana:
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