| NÓMADAS - REVISTA CRÍTICA
DE CIENCIAS SOCIALES Y JURÍDICAS 13-2006/1 | Universidad Complutense de Madrid | ISSN 1578-6730 |
| Movilizando
a los precarios El anarcosindicalismo español contemporáneo ante el "capitalismo flexible" |
| Beltrán Roca Martinez >>> CV |
RESUMEN.-
ABSTRACT.-
I. INTRODUCCIÓN
Desde sus comienzos el capitalismo ha tratado de gestionar la flexibilidad. De
hecho, se puede decir que el grado de flexibilidad ha sido, y es, una de
las principales causas de confrontación entre el capital y el trabajo.
La etapa actual se diferencia de las anteriores, entre otras cosas, en que
esta flexibilidad ha cobrado una centralidad sin precedentes en los imaginarios
de los gestores del capitalismo. Se ha impuesto la creencia en que las rígidas
y burocratizadas estructuras organizativas son totalmente ineficientes, y
por tanto, deben ser sustituidas por estructuras más flexibles. Para
Richard Sennet (2004) este «nuevo capitalismo» se caracteriza por el desarrollo de un cambio radical
en el ejercicio del poder. El autor reconoce tres elementos característicos
de este nuevo sistema de poder: la reinvención discontinua
de las instituciones, la especialización flexible
de la producción y la concentración sin centralización
de poder. Es decir, se producen constantemente cambios irreversibles
en la organización empresarial, se pretende producir bienes y servicios
más diferenciados cada vez más rápido, haciendo hincapié
en la innovación y la especialización tecnológica, y,
finalmente, el desarrollo y la difusión
de los nuevos tecnologías de la información y la comunicación
están haciendo posibles nuevos y más eficaces sistemas de vigilancia
que afectan a las relaciones trabajo-capital.
Las políticas y la
legislación en materia laboral, la organización industrial
y la producción “científica” sobre el mundo empresarial, están
basadas en estas preconcepciones sobre la flexibilidad. La organización
de muchas empresas está adoptando una compleja forma reticular. Todo indica
que estamos presenciando el advenimiento de un nuevo paradigma organizacional
(Castells, 1997).
El resultado de la hegemonía
de estas creencias es la generalización de la precariedad en las condiciones
de trabajo a escala planetaria. La precariedad significa simplemente falta
de estabilidad en el empleo. Implica bajos salarios, incertidumbre sobre
la duración de la relación contractual, pérdida de derechos
laborales, mayor índice de siniestrabilidad, etc.:
“…el desarrollo de la subcontratación
de obra lleva consigo una forma singular de integración y de división
del trabajo a los talleres de la factoría o del astillero, así
como una reducción y focalización del conflicto y de la negociación
laboral y se convierte paralelamente en un poderoso instrumento de presión
de las gerencias sobre el rendimiento y disposición de las propias
plantillas, ya que se puede recurrir a la misma cuando no se alcanzan acuerdos
con los representantes de los trabajadores sobre estos aspectos. De este
modo, los costes de la fuerza de trabajo, de los componentes o de tramos
de la construcción se reducen significativamente” (García,
2003: 16).
Como apunta Isidoro Moreno
(1999), la tradicional división entre clases sociales está
conviviendo cada vez más con otra división social importante:
la existente entre integrados, precarios
y excluidos. El trabajador precario manifiesta una serie
de orientaciones cognitivas que prometen un futuro nada esperanzador para
la actividad sindical: en primer lugar, cree que su continuidad en el puesto
de trabajo depende en gran medida del hecho de ganarse la buena voluntad
de la gerencia; en segundo lugar, percibe al empresa como un espacio ajeno
al sistema legal; por último, tienden a mostrarse escépticos
ante el sistema legal y reacios a cualquier tipo
de denuncia (Bilbao, 1999).
Sennet
demuestra cómo estas transformaciones en el ámbito de la empresa
están teniendo consecuencias negativas para la personalidad y la identidad
de los trabajadores. Si bien en la era fordista el trabajo era una de las
principales fuentes de identidad para las personas, en la actualidad los continuos
desplazamientos –de una profesión a otra, del paro al trabajo, de
una empresa a otra, etc.– y la aparición
de nuevas y variadas “ofertas” identificatorias, impiden la cristalización
de una identidad socio-profesional al estilo de antes para una buena parte
de los trabajadores. Como consecuencia, las organizaciones sindicales de
los países del norte están asistiendo desconcertadas a su propio
entierro. En concreto, en España la respuesta de los sindicatos mayoritarios,
CCOO y UGT, a esta situación ha sido de resignación y, en muchos
casos, de atenuación de la agitación obrera. Como bien ilustra
Fernando Ventura (2004) los sindicatos se han convertido en instrumentos
de desmovilización de trabajadores y de reproducción del sistema.
La introducción de las elecciones sindicales, los comités de
empresa y un sistema generoso de financiación han ocasionado una desviación
rotunda en los intereses originarios de estas organizaciones. Otros sindicatos
de menor peso tratan de competir con CCOO y UGT sin cuestionar las mismas
“reglas del juego”. Muy pocos de esos sindicatos minoritarios se plantea construir
un sindicalismo alternativo. Entre éstos se encuentra
En
la actualidad
Como
toda organización,
Los
segundos han comprendido que el anarcosindicalismo es, ante todo, una práctica
y como tal, debe adaptarse a situaciones cambiantes para solucionar los problemas
reales de los trabajadores. En su reciente trabajo, el antropólogo
Davis Graeber recalca que la primacía de la práctica es la característica
primordial del anarquismo –en todas sus ramificaciones. Esto explica en parte
la ausencia de académicos anarquistas, en contraposición al
marxismo (Graeber, 2004: 6). La interiorización de esta idea por parte
de este sector de los militantes y las transformaciones actuales en la organización
de la producción han creado las condiciones adecuadas para que
II. ESTUDIOS DE CASO
A
continuación voy a describir someramente tres conflictos sindicales
protagonizados por
Caso 1: Las huelgas de la
limpieza pública de Tomares (Sevilla)
El servicio de limpieza de
la cuidad de Tomares protagonizó dos huelgas durísimas durante
dos años consecutivos. La primera huelga duró 22 días
y tuvo lugar entre abril y marzo de 2002. Con anterioridad a la huelga,
el Ayuntamiento de Tomares, bajo el mandato del PP y el PA, decidió
privatizar la limpieza viaria y recogida de basuras, y ceder este servicio
a la empresa PILSA. Los hasta entonces trabajadores del Ayuntamiento fueron
cedidos a esta contrata, siendo cinco de ellos fijos laborales del Ayuntamiento,
y terminando todos ellos por perder la vinculación con el Ayuntamiento
de una forma fraudulenta, pasando a ser trabajadores de PILSA. En las siguientes
elecciones el PSOE, en coalición con Izquierda Unida, se hicieron
con el poder.
Ante las malas condiciones
de trabajo en la empresa y el miedo a perder su puesto de trabajo con la
rescisión del contrato entre PILSA y el Ayuntamiento en el 2003, cuatro
trabajadores acudieron a
Tras muchas dudas y deliberaciones
los trabajadores decidieron por unanimidad convocar una huelga con carácter
indefinido. La exigencia fundamental es que si el Ayuntamiento rescinde el
contrato con PILSA, los trabajadores tendrían que ser subrogados (recogidos,
asumidos), bien por el Ayuntamiento en una de sus empresas públicas
o en una nueva empresa contratada para el servicio. Otras reivindicaciones
fueron la contratación de manera indefinida, el cumplimiento del convenio
general de la limpieza pública, la homologación de los salarios
con los de los empleados del Ayuntamiento, el pago de atrasos y horas extras
realizadas, etc. Los días previos al la huelga, la alcaldesa amenazó
a los trabajadores con rescindir el contrato con PILSA y “echarlos a la calle”
si no desconvocaban la huelga.
El 17 de febrero comenzó
la huelga. Como es usual, el Delegado del Gobierno determinó unos
servicios mínimos. A pesar de los intentos de la alcaldesa y la empresa
por incumplirlos, y la protección de los cuerpos de seguridad a los
esquiroles, los piquetes lograron disuadir a los esquiroles venidos de otras
ciudades de no recoger la basura. La basura se acumulaba.
El 22 de febrero, vulnerando
un derecho constitucional como es el derecho a huelga, la alcaldesa contrató
una flota de 9 camiones de la empresa Ferrovial que, con más de 50
esquiroles escoltados por un centenar de guardias civiles y policías
locales, recogieron
En ese momento empezaron
a multiplicarse las acciones: manifestaciones, recogidas de firmas, una marcha
desde Tomares a Sevilla, reparto masivo de panfletos, caceroladas, sabotajes
nocturnos, quema de contenedores, etc., contando con la solidaridad de toda
la confederación. El 6 de marzo la empresa Ferrovial llamó
extraoficialmente a
El 9 de marzo de 2002, tras
22 días de huelga,
Al año siguiente,
antes de la fecha de expiración de la cláusula, la sección
de CNT en FERROSER convocó una nueva huelga. El incumplimiento de
la empresa de muchos de los acuerdos firmados, la negativa a negociar un
convenio de empresa, los intentos de romper la sección sindical de
CNT con amenazas de despido, etc., además de intentar prolongar la
garantía laboral, fueron los argumentos de los trabajadores para ir
a la huelga.
Desde ese momento se sucedieron
interminables asambleas, reuniones, se hizo una caja de resistencia, se construyó
una página web (2) para difundir mejor la información,
se presentaron múltiples denuncias desde ambas partes, también
se pidió la solidaridad de toda la confederación: se suceden
acciones de protesta y sabotaje por todo el estado, incluso a nivel internacional
por medio de
En un momento avanzado del
conflicto varios trabajadores se encerraron en una iglesia de Sevilla e iniciaron
una huelga de hambre. Paralelamente, las expresiones de solidaridad se multiplicaban
por todas partes. Varios artistas realizaron obras que pusieron a la venta
para apoyar económicamente a los huelguistas.
Finalmente, el 28 de julio
de 2003, los trabajadores de la limpieza pública de Tomares y
Caso 2: Los azafatos del
AVE en Sevilla
La
huelga de los trabajadores de la limpieza de Tomares constituyó un
punto de inflexión para
A lo largo del año
2004, los trabajadores de la empresa CLECE S.A., subcontrata de RENFE, azafatos
y azafatas de tierra de la línea del Ave Madrid-Sevilla, se habían
puesto en contacto con
Los trabajadores afiliados a
Ante el silencio de la empresa
y el despido de una compañera en Madrid, presentaron un preaviso de
huelga para el 16 de abril y comenzaron las concentraciones. Ante la presión
el gerente de la empresa readmitió a la compañera despedida
y reconoce a
El 29 de octubre de 2004
comenzaron una huelga indefinida exigiendo:
Ø
Estabilidad en el empleo:
garantizar la continuidad de todos los trabajadores y trabajadoras.
Ø
Subida Salarial: una subida
lineal mínima de 200 € al mes para cada trabajador, aplicable de forma
inmediata a cuenta de lo que se acuerde en el convenio de empresa.
Ø
Seguridad e higiene: salas
de descanso, taquillas y aseos en todos los centros de trabajo.
Ø
Negociación: establecer
un calendario de negociaciones para alcanzar un convenio de empresa, en base
a la propuesta elaborada por los trabajadores y trabajadoras de
Ø
Otros: dietas para los turnos
más perjudiciales, eliminación de los días de devolución
a la empresa, etc.
Tras 15 días de huelga
y numerosas concentraciones, reuniones, pintadas y notas de prensa, una página
web (3), una caja de resistencia, etc., todo terminó
favorablemente. Las mejoras más significativas fueron
las siguientes: garantizada la estabilidad laboral mientras CLECE S.A. sea
titular de la contrata; incrementado en un 33,33% la
masa salarial bruta, distribuido en varios conceptos (salario base, dos pagas
extraordinarias, plus de transporte y ayuda a la manutención);
constituido un plus de antigüedad; incrementado el plus
de nocturnidad y el valor de las gratificaciones por horas extraordinarias;
facilitada zona de descanso, taquillas y aseos; establecimiento de un seguro
colectivo y reconocimiento de las asambleas de trabajadores y las secciones
sindicales.
Caso 3: IDEL S.L.: Sindicalismo
en Internet
El
1 de marzo de 2005 varios trabajadores de “Innovación y Desarrollo
Local” (IDEL) S.L. constituyeron una Sección Sindical en dicha empresa
adscrita al Sindicato de Artes Gráficas, Comunicación y Espectáculos
de
IDEL cuenta con una plantilla
de 160 trabajadores, la mayor parte de ellos realiza su trabajo a través
de Internet y las relaciones con la empresa también se realizan a
través de la página web de la empresa y el correo electrónico.
Los trabajadores se encuentran a muchos kilómetros de distancia unos
de otros, lo cual, en principio, puede fomentar tal atomización que
cualquier tipo de actividad sindical sería impensable. Sin embargo,
esa “creatividad” de la que hace gala la empresa también ha sido utilizada
por los empleados para defender sus intereses. La diseminación territorial
no ha sido obstáculo para que se cree una Sección Sindical,
la particularidad está en las formas de auto-organización de
estos trabajadores: han creado una página web (4)
a través de la cual intercambian impresiones, expresan ideas, fomentan
su formación y desarrollan acciones sindicales. El correo electrónico
se ha convertido en un instrumento fundamental en la comunicación
entre estas personas. A pesar de todo, la interacción cara a cara
es fundamental para la actividad sindical y para ella no existen sustitutos
–ni siquiera la videoconferencia, Por ello, la sección sindical está
organizando asambleas periódicas en las que los cada vez más
trabajadores exponen sus problemas y trazan estrategias de acción
para solucionarlos.
Los trabajadores se encuentran
en conflicto constante con la empresa: afirman trabajar bajo una gran precariedad,
ha habido varios despidos injustificados contra los que se han manifestado.
El reconocimiento por parte de la empresa de la sección sindical también
ha sido problemático.
Los gestores de la web, conscientes
de que la empresa entra regularmente en la web de los trabajadores, han instalado
un contador de visitas que está registrando cada vez números
más altos.
Un
aspecto vital para estos trabajadores es la formación. El nuevo capitalismo
requiere que estos sectores de trabajadores actualicen constantemente sus
capacidades y conocimientos. Los trabajadores se auto-organizan para ofrecer
soluciones a sus problemas, no sólo para enfrentarse con sus empleadores.
Una de las actividades de la web son los cursos y talleres como introducción
a la informática, software libre, Linux, creación de blogs,
etc.
Todo
parece indicar que este tipo de experiencias se van a multiplicar en los
años venideros en los países industrializados “avanzados”. Sectores
de trabajadores muy aislados y, por tanto, no sindicados, con alta cualificación
y condiciones muy precarias de trabajo, empezaran a organizarse e manera
novedosa y, posiblemente, democrática –debido en gran medida a la estructura
horizontal de Internet.
III. ANÁLISIS COMPARATIVO
Un análisis comparativo
de estos tres casos descritos puede aportar algunos indicios sobre las posibilidades
reales de desarrollar un sindicalismo alternativo en el estado español.
La primera consideración que hay que hacer es aclarar que estos tres
casos seleccionados no son representativos de la actividad sindical de
Habrá que comenzar
el análisis comparativo identificando qué elementos son comunes
a los tres casos:
En primer lugar hay que señalar
que los tres conflictos son llevados por una organización anarcosindicalista,
Un segundo elemento común
es que se produjo una movilización de sectores de trabajadores excluidos
por los sindicatos oficiales. Los sindicatos oficiales no terminan de encajar
con el trabajador precario, su poder reside sobre todo en las grandes empresas
con trabajadores estables y a partir de ahí, negocian convenios colectivos
sectoriales y reformas laborales que afectan al conjunto de los trabajadores.
Por tanto, estamos refiriéndonos a trabajadores en precario que trabajan
para empresas contratadas. Todo parece indicar que la externalización
y privatización crecientes que imponen las recetas neoliberales están
creando las condiciones adecuadas para que un sindicalismo alternativo –que
perdió la batalla en la gran empresa al encontrarse en la encrucijada
entre la exclusión o la asimilación por parte del sistema al
presentarse a elecciones sindicales– pueda emerger.
Un tercer elemento es el
uso de nuevas Tecnologías de
Sin embargo, la experiencia
de IDEL S.L. va más allá. Su página web es un auténtico
foro, un espacio virtual de sociabilidad entre trabajadores de una misma
empresa que se encuentran a muchos kilómetros de distancia. Si la
actividad hacker está aún por explorar, las posibilidades de
profundizar en la democracia directa a través de las nuevas tecnología
lo están mucho más. Las experiencias pioneras autogestionarias
como la del pueblo joven Villa el Salvador de Lima (Perú), nos ofrecen
algunas pistas en esta dirección.
Relacionado
con lo anterior, otro elemento común –a estos tres conflictos, pero
también a todas las formas de movilización contemporáneas–
es la importancia del espectáculo y de los medios de comunicación
de masas (radio, prensa y televisión). Las acciones de protesta tienen
por objeto la visibilización social de las injusticias que padecen.
Para Guy Debord la sociedad contemporánea es una sociedad del espectáculo.
En cambio, Michel Foucault afirmó que la nuestra no es la sociedad
del espectáculo sino la sociedad de la vigilancia, de la cual el espectáculo
es sólo una de sus dimensiones. Lo que Foucault quería decir
con esto es que sufrimos un nuevo sistema de poder que se ejerce fundamentalmente
con la mirada. El poder trata de observar hasta el más íntimo
detalle de la vida de los ciudadanos –cámaras de vigilancia, huellas
dactilares, bases de datos de ADN de delincuentes, etc. Para ello debe tener
visibles todas esas acciones. Sin embargo, al mismo tiempo trata de que los
observados no puedan observarse entre sí. En esto consiste el panoptismo
social (Foucault, 2000). A partir del 11 de septiembre, los ataques indiscriminados
a la población de los países del norte están agudizando
más esta tendencia. Como muestra Win Wenders en la película
Tierra de abundancia (2004), estos ataques están originando
una psicosis colectiva que reclama más y más vigilancia. Este
nuevo poder se ejerce mediante mecanismos de visibilización e invisibilización.
Los medios de comunicación de masas tienen un papel fundamental en
todo esto. Por eso, las estrategias de los oprimidos tienden a visibilizar
sus problemas. Para ello deben recurrir al espectáculo emulando l’action exemplaire de la tradición anarquista francesa.
Las marchas urbanas tienen ese propósito (Cruces, 1998). Toda esta
creatividad llegó hasta sus límites cuando los obreros de Tomares
recurrieron al full monty para llamar la atención
o los azafatos del AVE realizaron un calendario en el que posaban “ligeritos
de ropa” para recaudar fondos.
Un
último elemento común es la ausencia de otras organizaciones
sindicales en la empresa o la desactivación de los comités
de empresa existentes. En Tomares la empresa promovió la creación
de una sección de
Tan importante como los aspectos
comunes son las diferencias principales entre los tres casos. En primer lugar,
presentan diferentes grados de confrontación. Los conflictos de
Pero quizás lo más
significativo –al menos desde el punto de vista antropológico– es
cómo las distintas culturas del trabajo se articulan con la ideología
política anarcosindicalista, dando lugar a diferentes estrategias
de actuación. Desde el grupo GEISA
(Grupo para el Estudio de las Identidades Socioculturales en Andalucía)
venimos utilizando el término «culturas del trabajo» para
referirnos al “conjunto de conocimientos teórico-prácticos,
comportamientos, percepciones, actitudes y valores que los individuos adquieren
y construyen a partir de su inserción en los procesos de trabajo y/o
de la interiorización de la ideología sobre el trabajo, todo
lo cual modula su interacción social más allá de su
práctica laboral concreta y orienta su específica cosmovisión
como miembros de un colectivo determinado” (Palenzuela, 1995:13).
En cada caso los trabajadores
implicados presentan diferentes perfiles: los limpiadores de Tomares son obreros
manuales de baja cualificación; los azafatos del AVE son jóvenes
con un nivel de formación medio y alto, algunos con estudios universitarios,
pero desempeñando un trabajo para el que están sobrecualificados;
los trabajadores de IDEL son trabajadores de alta cualificación, tienen
estudios universitarios en diversas ramas y con elevados conocimientos de
informática. La ideología política de la anarcosindical,
inspirada en los principios de ayuda mutua, autogestión y federalismo
(Federación Local de Sevilla CNT-AIT, 1999: 25), ha quedado articulada
con las culturas del trabajo de estos afiliados, dando lugar a estrategias
de lucha diferenciadas. En la lucha de Tomares hubo un grado mayor de violencia,
de enfrentamiento con las fuerzas represivas del estado. El trabajador manual
“hace cosas con las manos”, su universo simbólico está influido
por su actividad profesional por lo que es más proclive a “utilizar
las manos” en otros ámbitos de la vida, incluida la actividad sindical
(6). Los azafatos del AVE recurrieron más a la información
y la sensibilización de los clientes de RENFE. Todos los días
estaban concentrados en la puerta de la estación de Santa Justa de
Sevilla repartiendo panfletos y haciendo ruido con un megáfono. Por
último, los trabajadores de IDEL han creado una página web
a través de la que se expresan y comunican todos los trabajadores.
Su trabajo se realiza fundamentalmente a través de Internet, su actividad
sindical también.
A todo esto hay que sumar
la capacidad de
Una de las falsas antinomias
que Angelo Panebianco (1990) identifica en los estudios de organizaciones
es la que refiere a la adaptación al entorno o el predominio sobre
él. Ambos mecanismos se encuentran presentes simultáneamente
en las organizaciones. Toda organización pretende desarrollar una
estrategia de dominio sobre su entorno, sin embargo, para sobrevivir en él
deberá realizar algunas concesiones y desplegar una estrategia de
adaptación. Esta tensión suele ser origen de conflictos –más
o menos intensos– en todas las organizaciones. Como hemos podido comprobar
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Área Sanitaria de Sevilla. Un estudio antropológico. Fundación
de Estudios Libertarios Anselmo Lorenzo, Madrid.
NOTAS:
(2) http://www.cnt.es/tomares/
(3) http://www.cnt.es/sevilla/laaveria/index.php
(4) http://www.idelsl.com/idel11.asp
(6) Esto
está estrechamente relacionado con la noción de habitus de Pierre Bourdieu (2000).
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