actividad de Expresión Plástica

 

Pintando Poemas

 

 

Participantes:

Alumnos y alumnas de la asignatura:

“Educación Artística y su didáctica.”

Especialidad  Educación Primaria.

Profesora: Carmen Alcaide.

E-mail: carmenalcaide@teleline.es

Lugar:

Escuela Universitaria de Profesorado de Guadalajara.

Universidad de Alcalá

Fecha:

         Octubre de 2001

 

Introducción a la actividad

Antes de describir esta actividad de taller que,  en principio, pudiera parecer muy sencilla o  no demasiado “original”,  sería interesante adelantar algunos conceptos que subyacen a su elección.  Por ser el primer trabajo del curso, se buscó un tema que reuniera ciertas características: La técnica debía ser fácil y conocida,  para que los alumnos y alumnas se sintieran capaces de realizarlo después de mucho tiempo sin acercarse a la Expresión Plástica. Debía encontrarse un tema que les resultara lo suficientemente interesante a cada uno,  como para alentarlos a continuar en futuras realizaciones por lo cual,  la motivación debía ser lo más individualizada posible.

Debido a las escasas 45 horas otorgadas a la asignatura para esta especialidad en toda la carrera, no queda otra opción que adaptar las actividades a esta mínima asignación.  Por lo tanto y, más que nada, se pretende mostrar una actitud general  que los alumnos perciban como un ejemplo a seguir en su futura actividad docente y generarles la inquietud de investigar por sus propios medios, más allá de los conceptos teóricos que, naturalmente,  deban estudiar durante el curso. Se espera que el futuro maestro  perciba la clase de plástica como un ámbito distinto y especial, donde prime la libertad de elección y se valore la capacidad de tomar decisiones y arriesgar opiniones.  De esta manera,  el taller se convierte en un espacio apropiado para compartir ideas, expresar sensaciones o sentimientos,  y crear interpretaciones personales.

Para saber como es  el grupo humano con que se va a trabajar y, especialmente,  cuál es su relación y sus carencias con respecto a la asignatura, todos los años se realiza una encuesta el primer día de clase.  El resultado arroja un saldo algo decepcionante, (que se dará a conocer en otro artículo) ya que, además de la limitada formación artística con que llegan, la mayoría se considera bastante “incapaz” o con “escasas aptitudes” para emprender actividades plásticas que les resulten satisfactorias.

Si los futuros maestros se sienten inseguros ante la Plástica y consideran que es una actividad que “hacen muy mal”, ésta será seguramente,  la imagen que perciban sus alumnos de Primaria.  Ante esta situación, lo más probable es que, para cumplir con las exigencias curriculares,  les hagan comprar un libro de texto convencional  y les obliguen a copiar “láminas” o, en el mejor de los casos,  realicen actividades manuales divertidas,  sin  objetivos claros que las justifiquen.

Uno de los puntos más importantes parece entonces, lograr que los alumnos de Profesorado se relacionen con las actividades plásticas,  desde un plano que les permita conocer y apreciar el valor educativo que poseen para la formación integral del ser humano, por atender a sus aspectos físicos, mentales y espirituales.  Que pierdan el miedo y la inhibición frente a sus propias realizaciones y se den cuenta del enorme potencial  comunicador y expresivo de la actividad artística.  Que comprendan que todas las personas pueden y deben tener acceso al lenguaje plástico,   independientemente del  valor estético  o de la  “correcta representación visual” que se logre.

 

La Organización del taller

 

El grupo lo constituyen unos 80 alumnos y  se dispone de un aula-taller muy incómoda,  ya que es estrecha y larga.  La profesora queda muy alejada del fondo de la clase, no hay espacio para pasar entre las mesas, sólo se dispone de un pasillo central y las mesas se agrupan de tres en tres,  a ambos lados de ese pasillo. Esta circunstancia hace que resulten muy difíciles las motivaciones de tipo general, ya que los alumnos que se encuentran en las últimas filas,  están muy alejados del “centro de acción” por lo que no es sencillo captar su atención. Naturalmente esto no tendría importancia si se pretendiera simplemente “enunciar un ejercicio para la carpeta”, pero no era ese el objetivo de la propuesta.

Debido a las características del grupo y del espacio que se han descrito, se decide dividir al alumnado en  nueve grupos de unos ocho o nueve participantes cada uno, a fin de multiplicar ese “centro de acción” mencionado.  La elección la realizan los mismos estudiantes según sus preferencias o intereses.  El único criterio requerido es que el número de integrantes sea similar en todos los subgrupos.  De esta forma, el aula se estructura de manera diferente.  Ya no hay 80 alumnos mirando a un  “frente muy lejano”, sino nueve grandes  mesas de trabajo (uniendo varias mesas individuales)  donde un delegado o delegada,  organiza el material y las indicaciones dadas por la profesora.

Según comentarios de los propios estudiantes, este tipo de dinámica no es frecuente en la organización de sus clases. Sin embargo, consideramos que la división en subgrupos, puede reportar beneficios al trabajo de nuestra asignatura,  ya que se logra una actividad al estilo de los “seminarios”.   

 

En este trabajo concretamente,  atiende a diversas necesidades y objetivos:

 

·         Que cada integrante participe más activamente en la elección de su propio tema.

·         Que puedan atender y escuchar mejor las indicaciones y el material transmitido.

·         Que la motivación tenga un denominador común para toda la clase, pero que esté abierta a las individualidades.

·         Que puedan comentar sus preferencias con sus compañeros y comprueben que muchos comparten las mismas dificultades.

·         Que no exista la figura del profesor enseñando desde el frente del aula,  sino la participación activa conjunta.

·         Que la profesora tenga mejor acceso a los trabajos de los alumnos, a través del pasillo central del aula.

·         Que desarrollen la capacidad de organización, control, respeto y autonomía entre sus iguales.

·         Que aprendan a gestionar las propias normas de conducta para que no las consideren impuestas desde la autoridad externa.  En un grupo tan numeroso,  dentro de un espacio tan reducido, ellos mismos advierten que es necesario evitar el ruido excesivo, elegir democráticamente la música de fondo, compartir materiales,  y ofrecer y recibir ayuda.

·         Que el material artístico necesario se compre y comparta dentro de cada  subgrupo, abaratando costes.

 

La Actividad

 

Se decide proponer, como primer trabajo del curso, la interpretación plástica de una poesía. La técnica es: témpera sobre cartulina y la duración de dos clases, (total 3 horas).

Los objetivos más apropiados para este primer contacto con la materia serían:

·         Que se sensibilicen hacia las distintas posibilidades de expresión artística, reuniendo el lenguaje literario, musical y plástico.

·         Que adquieran confianza en sus posibilidades creativas, aprovechando las imágenes visuales muy concretas  - expresadas por los poetas -,   para traducir en obra gráfica.

·         Que comiencen a valorar la expresión interior y la interpretación personal, como elemento fundamental de la actividad plástica, desvinculándose de la anterior valoración por  la copia o reproducción.

 

En este caso, se pide a los nueve delegados o delegadas de cada grupo, que elijan entre los libros de poesía disponibles para dicha actividad, el que consideren más agradable o apropiado para trabajar con su grupo.  Deben leer grupalmente los poemas que les llamen más la atención, comentarlos  y elegir uno (o dos), que cada participante deberá interpretar plásticamente.  Si hubiera algún integrante que prefiriera una poesía distinta de la que haya elegido la mayoría, ésta persona tendrá derecho a  realizar un dibujo sobre su poema preferido.

Durante la primera clase, además de la lectura, comentario y elección del tema, cada alumno y alumna realizará su boceto personal.  La profesora comentará dicho proyecto acercándose a las mesas de los distintos grupos. Durante la segunda clase se realizará la obra plástica definitiva escuchando fragmentos musicales a elección.  Si necesitaran más tiempo, deberían completar la obra fuera del horario de clase.

El desarrollo de ambas clases fue muy activo por parte de la mayoría.  Durante la primera, se percibió un ambiente participativo y bastante ruidoso,  que se entiende muy coherente con las características de la actividad: buscar los libros, leer en voz alta, comentar, salir a fotocopiar,  preguntar dudas o hablar de sus trabajos con la profesora.  La segunda clase fue más tranquila y relajada, compartiendo los materiales y concentrándose cada uno en su trabajo  mientras se escuchaba la música elegida.

La gran mayoría de los alumnos realizaron sus trabajos con dedicación e interés, en línea con los objetivos propuestos.  Por lo tanto, ha resultado una muy buena primera evaluación, como se podrá apreciar en las imágenes.  Naturalmente, puesto que no estamos en la facultad de Bellas Artes, no se espera que todos sean artistas, sino que - entre otros aspectos- aprendan a expresarse plásticamente y a disfrutar con ello.  De esta forma podrán transmitir a sus futuros alumnos, la alegría y la seguridad en sus propias imágenes creativas.  

Por un último decir que:  ya sea con niños de Primaria o con jóvenes de Profesorado,  la clase de Plástica no puede entenderse como el lugar donde sólo se aprenden los temas del programa o las técnicas artísticas.  Tal vez debido a sus particulares características, al igual que otras materias expresivas,  es un ámbito especialmente propicio para la comunicación humana y afectiva. Es un aprendizaje para la vida.

 

 






Actividad realizada en la Escuela Universitaria de Profesores de Guadalajara. Universidad de Alcalá