La Educación Artística y El Arte Terapia

LA  EXPRESIÓN  ARTÍSTICA Y EL ARTE TERAPIA

 

 

El Arte Terapia  viene desarrollándose en otros países, de forma institucional, desde finales de los años cuarenta, pero es actualmente cuando en Madrid,  comienzan a aparecer los primeros estudios universitarios.

Estos artículos tienen como objetivo dar a conocer algunos aspectos de esta rama del Arte e investigar en las posibilidades y alcances de la Expresión Artística en función terapéutica.

 

 


 

 

APROXIMACIÓN AL ARTE TERAPIA

 

Carmen Alcaide

Universidad de Alcalá. Fac. Educación

carmenalcaide@teleline.es

 

 

El Arte Terapia, entendida como  “terapia con intermediación artística” debe gran parte de su desarrollo, a las relaciones históricas que ha tenido, desde sus inicios,  con la Educación Artística. 

Este trabajo pretende aproximarse brevemente a estas relaciones y a los puntos generales de la Educación Artística que, por sus características, se advierten también como importantes en el desarrollo del Arte Terapia.

 

 

Introducción

 

Teniendo en cuenta que el Arte Terapia es una disciplina poco introducida todavía, en los ámbitos universitarios españoles, parece apropiado realizar una breve aproximación a la misma, antes de centrarnos más específicamente en el tema.

 

En principio, se puede situar el arte terapia,  dentro del campo de incidencia de la expresión artística pero su práctica se realiza fuera de los alcances de la educación artística formal,  que se desarrolla en las escuelas, institutos y universidades.  Por lo general,  se  centra en ámbitos de la salud o de los servicios sociales. No hay que confundirla, como sucede muy a menudo, con la terapia ocupacional ya que este tipo de terapia, atiende más, a objetivos educativos y productivos.  En la terapia artística,  los objetivos pueden llegar a ser psiquiátricos o psicológicos y de rehabilitación personal ya que, a diferencia de la primera, en arte terapia se trabaja, también, sobre los procesos del  inconsciente.

 

Haciendo un poco de historia, es posible afirmar que desde la Antigüedad Clásica,  se cono­cían las propiedades  terapéuticas  del arte y los beneficios de practicarlo, para el equilibrio general  del ser humano.  Sin embargo es en el siglo XX  cuando se sistematiza su utilización con fines curativos, en algunos países europeos y americanos.  Posteriormente, en Gran Bretaña, se institucionaliza el arte terapia como una disciplina reconocida desde los ministerios;  tanto el de Educación  - al admitir sus planes de estudio-,  como el ministerio de Trabajo, al ser reconocida como una nueva profesión cuyo ejercicio implica estar inscrito en los organismos competentes, estar colegiado  y poseer los correspondientes permisos.

 

La consideración del arte como forma de tratamiento terapéutico,  comenzó en los hospita­les durante la Segunda Guerra Mundial.  Adrian Hill, un artista que pasaba su convalecencia en un sanatorio, se dedicó a pintar para libe­rarse de la nostalgia, el aburrimiento y los malos recuerdos. Posteriormente, comenzó a compartir con los otros enfermos, los reconfortantes efectos de su actividad creativa en aquellas épocas tan angustiantes.  Según parece, algunos de los pacientes comenzaron a dibujar y a pintar las  terribles escenas de muerte y desolación que habían vivido en el frente;  estas pinturas les servían para poder comunicar su sufrimiento y sus temores. Poco después de finalizada la guerra, en 1946, Adrian Hill, se convierte en el primer terapeuta artístico que trabaja de forma remunerada en un hospital.[1]

 

A partir de entonces, se suceden los trabajos y las investigaciones sobre el tema. Una de las pioneras de la sistematización del arte como terapia, la norteamericana Edith Kramer, publica en 1958, su libro Terapia a través del arte en una comunidad infantil, en el que nos ofrece las primeras definiciones y consideraciones de esta “nueva profesión”. Relata la interesante experiencia de rehabilitación, a través del arte terapia,  practicada con  niños problemáticos de barrios marginales de  Nueva York, en un centro educativo de internamiento.[2]

 

Aunque comienza a conocerse más cada día, la terapia artística está  todavía poco desarrollada en España.  Los primeros estudios realmente serios en esta especialidad corresponden a los programas ofrecidos por la Universidad de Barcelona y actualmente el Master en Arte Terapia que se desarrolla en Madrid, en la Facultad de Educación de la Universidad  Complutense desde el curso lectivo 2000-2001, como así también cursos sobre el tema en la Universidad de Granada. 

 

Sin embar­go en los países que ya tienen una cierta “tradición” como Estado Unidos, Gran Bretaña o Francia, ha existido un paulatino ascenso y consolidación de estudios universitarios, generalmente de posgrado, como cursos y masters de especialización.   Se puede decir que en la actualidad esta disciplina goza de un amplio reconocimiento  profesional en éstos y otros países,  con investigaciones, congresos y publicaciones del sector.  Las prácticas y los tratamientos se realizan  tanto en  instituciones sociales o centros sanitarios como en  el sector privado.

 

 

Características del Arte, que resultan apropiadas para la Terapia

 

El arte terapia  debe ser entendi­da como un campo específico de actuación dentro del ámbito general del Arte, pues el arte atiende a las  funciones básicas del ser humano, como la espiritualidad y los afectos entre otras, siendo la actividad artística, un rasgo característico de todas las sociedades y de cada una de las culturas.  Desde que el ser humano pudo considerarse como tal, sus manifestaciones artísticas han simbolizado los aspectos personales y culturales de su desarrollo.  En los tiempos prehistóricos de las cavernas, los seres humanos ya creaban configuraciones que servían de equivalentes de sus procesos vitales. A estas configuraciones equivalentes,  se las ha llamado arte, y el proceso por el cual esto ocurre, en el fondo, sigue siendo todavía algo en cierta forma misterioso.

 

El arte refleja las tendencias internas de la socie­dad  y  es el ámbito idóneo para el desarrollo de la expresión personal y  de la comunicación, consigo mismo y con los demás. Es un método para ampliar el alcance de las experiencias humanas, para desarrollar la intuición y la sensorialidad.  Es un área donde las experiencias pueden ser elegidas, variadas y repetidas a voluntad.  Ésta  característica es,  justamente, una de las que convierte a la actividad artística, en un medio apropiado para trabajar en terapia:  la posibilidad de  variar, repetir y hasta destruir a volun­tad la propia obra,  como representación de otros procesos.

 

Desde hace mucho tiempo, la importancia del arte como forma de reflejar y predecir los procesos personales y sociales, es ampliamente aceptado y respetado. El arte terapia se basa en esta condición de las artes, para llegar a desentrañar estos procesos, cuando pueda haber algún tipo de conflicto, ya sea personal o social. Así mismo, se puede entender que la mayor parte de las actividades artísticas poseen ciertas cualidades terapéuticas, pueden resultar, en cierta forma, “equilibradoras”, satisfactorias o relajantes, sin embargo, estas circunstancias no son el objetivo real del arte tera­pia.

 

El objetivo principal  de las Bellas Artes es conseguir una buena  obra de arte, lo que significa que el producto final es un fin en sí mismo y la valoración estética de gran importancia, aunque el proceso de crearlo resulte secundario. Sin embargo, en la enseñanza artística  general, esa que no se limita a preparar profesionales de las Bellas Artes, sino que se considera parte de la formación integral de todos los individuos, en esa educación artística y, especialmente con los niños, se contempla también, la importancia del proceso creativo, al igual que en el arte terapia.

 

La actividad artística que se lleva a cabo con fines terapéuticos, con la asistencia de un  terapeuta artístico y con el propósito de corregir o de tratar problemas, tanto psicológicos, como afecti­vos o sociales, tiene unos objetivos que, naturalmente, trascienden lo puramente estético. Si bien estas cualidades pueden llegar a ser impor­tantes, lo  fundamental en el  arte terapia es el proceso que utiliza la perso­na para comunicar su interioridad, puesto que el arte se utiliza como un lenguaje de comunicación no verbal.

 

La actividad artística proporciona en realidad, un importante  medio visual y concreto,  un dibujo por ejemplo, que es a la vez signo de uno mismo y del objeto que representa.  A  través de la actividad creativa se puede lograr la realización consciente de una obra pero, esa obra puede emplearse como  intermediación en el trabajo terapéutico ya que, al ser signo y símbolo de su creador es, al mismo tiempo,  una manifestación de su inconsciente.[3]

 

Esto ocurre puesto que, el arte utiliza ese sistema simbólico, de representación no verbal, que es especialmente adecuado para que surjan procesos mentales, a veces ocultos.  El ser humano, está mucho más habituado a la comunicación verbal, que a la expresión a través de sus propios signos gráficos y marcas visuales.  Incluso en el ámbito de las terapias, si bien han aparecido tendencias como la gestáltica,  o la cognitivo- conductual,  todavía se practican en mayor medida las que se desarrollan a través de la palabra, como las de raíz psicoanalítica.

 

En arte terapia,  la utilización de la imagen plástica, como representación directa de los procesos inconscientes,  al igual que en el sueño,  es la forma que encuentra el individuo para liberarse de lo que Freud llamó el censor de la mente.  Por ser la actividad artística un sistema  de comunicación menos usual,  el significado de las imágenes inconscientes,  escapa casi siempre al mismo protagonista y surgen con mayor libertad, al no poder ser censuradas y reprimidas por la mente consciente.

 

 

Alcances del arte terapia y de la educación artística

 

Llegados a este punto  tal vez fuera preciso aclarar que el arte terapia, no es otra cosa que la utilización del arte con propósitos de tratamiento terapéutico, aprovechando sus carac­terísticas propias, en un espacio propicio para la comunicación entre el cliente[4] y el terapeuta.  En ciertos casos, el arte terapia se integra dentro de un proyecto de actuación interdisciplinar, con otros profesionales como médicos, psicólogos o asistentes sociales.

 

La esencia de la terapia artística reside en el resul­tado terapéutico de la actividad de crear algo y,  al igual que en la actividad artística  general, se beneficia  de procesos psicológicos como la catarsis, la sublimación o la abreacción.  Tal vez la diferencia más evidente, entre terapia y educación artística, sea que la obra que se realiza en terapia, no sólo se hace por los beneficios que esto supone, sino para ser un elemento de interpretación y análisis entre cliente y terapeuta.  Para servir de intermediario,  para que la transferencia que se produce en todo acto terapéutico, recaiga también sobre el trabajo realizado.

 

Esta disciplina es en reali­dad muy amplia y, en ocasiones compleja,  ya que puede abarcar desde una niña con problemas de lenguaje, a un enfermo psiquiátrico; un joven drogodependiente o una adolescente con timidez; un hombre sano recluido en una institución penitenciaria o una anciana con depresión. Y naturalmente también, el arte terapia alcanza a personas que simplemente quieran sentirse bien o conocerse mejor, como forma de crecimiento y superación personal.

 

Para comprender la importancia de incluir el arte terapia en programas terapéuticos de tan  variada índole, es indispensable entender la importancia de las artes en el sano desarrollo general del individuo como, de hecho, se afirma desde la educación artística. Pero naturalmente, también es necesario entender los beneficios de las terapias.  Un interesante comentario a este respecto es el del tera­peuta  Ulman quien afirma que “los procedimientos terapéuticos, están diseñados para ayudar a que se produzcan cambios favorables en la personalidad o en la forma de vivir y que permanezcan después que haya acabado la sesión (...) la terapia, se distingue de las actividades diseñadas únicamente para brindar una distracción con respecto a los conflictos interiores; actividades cuyos beneficios, por lo tanto, en el mejor de los casos son momentáneos”. [5]

 

Según sea el tipo de sujeto a tratar, será más conveniente el desarrollo de objetivos y métodos de actuación propios de la educación artística, o más propios de las terapias de estilo psicoanalítico. Así, el arte terapia puede ser apropiada, simplemente, para aumentar la confianza en sí mismo, la autoestima, la coordinación motriz, o la conciencia del entorno -como cualquier actividad  de educación artística-  y puede también  ayudar a  desentrañar traumas profundos, fobias,  complejos infantiles, instintos agresivos  o relaciones conflictivas, -trabajo propio de terapias psicológicas-.

 

 

Relación entre Educación Artística y Arte Terapia

 

El arte terapia, debe en gran medida su crecimiento y desarrollo,  a las relaciones históricas con la enseñanza del arte y a la utilización  simultánea del arte como forma de diagnóstico en psi­quiatría. En Gran Bretaña, lugar donde por primera vez se utiliza el arte como intermediario en una acción terapéutica, se puede considerar que el arte terapia nació, en parte,  desde el trasfondo de la educación artística.  De hecho, los primeros arte terapeutas eran artistas o profesores de arte, que se interesaban por los aspectos psicológicos y sociales de las personas. 

 

Posteriormente, hacia los años setenta, la enseñanza de las artes y la práctica del arte terapia, separaron sus direcciones.  Probablemente por la circunstancia de que, en aquellos años, los programas de enseñanza del dibujo daban mayor importancia al diseño, terreno poco propicio para las necesidades terapéuticas.  Así mismo,  fue surgiendo un convencimiento cada vez mayor de que el arte terapia podía ser considerada como una forma de psicoterapia y que, por lo tanto, era necesaria una preparación acorde con esa circunstancia.

 

Actualmente, los estudios universitarios en el tema, además de los obligatorios conocimientos artísticos, incluyen programas de psicología y práctica terapéutica, y se realizan en facultades de Bellas Artes dependiendo, por lo general, del departamento de didáctica o de educación artística. Los que pretenden la especialidad, son en su mayoría licenciados en arte, aunque cada vez hay más interesados procedentes de las carreras de psicología o psiquiatría.

 

Es obvio que la educación artística bien entendida, no está dirigida sólo a  potenciales artistas,  o  a  aquellos que muestran un interés y un talento natural en el ámbito artístico.  Y tampoco el arte terapia  está dirigida solamente  a  enfermos mentales graves, aunque desde finales del siglo XIX ha existido gran interés por las producciones artísticas de los psicóticos.  Tanto el  arte terapia, como la educación artística, están dirigidas a todas las personas, sin excepción.  Para algunos tendrá connotaciones  más estéticas, para otros más expresivas, o más comunicativas,  para todos la posibilidad de conocerse más y sentirse mejor.  Aunque cada disciplina, tiene objeti­vos y mecanismos diferentes, en ambos casos, uno de los objetivos co­munes, sería el  de  brindar a las personas  la oportunidad y los elementos necesa­rios, para desarrollar  un nivel de comunicación distinto del  lenguaje verbal. 

 

Si bien la enseñanza específica de las Bellas Artes, otorga más importancia a los pro­cesos formales  y el arte desarrollado en terapia, atiende más a la expresión de  los procesos inconscientes, es importante que en ambas disciplinas,  se tenga en cuenta la importancia de las dos vertientes.  Una educación artística más profundamente personal y expresiva, que no se limite a la representación académica,  y un arte terapia que se beneficie de los elementos del lenguaje plástico, darán más posibilidades y libertad de expresión, a las personas que los practiquen. Hay quienes, de una manera simplista, creen que es suficiente con la formulación de un hecho  estético,  para que se solucione el conflicto subyacente.  Y de la misma forma simple, hay quienes creen que gracias al valor terapéutico del arte, algunos pacientes pueden curar pintando, sin necesidad de la ayuda de un tera­peuta especializado.

 

La idea de la expresión está también, permanentemente, en las bases del arte terapia.  Al conceder más importancia a la autoexpresión  que a la “buena pintura”, la obra creada en sesiones terapéuticas, a veces  tiende a ser como un diagrama un poco simple en lo que se refiere a imágenes representa­das. De todas for­mas, al igual que en la educación artística,  los clientes deben ser  introducidos en el lenguaje plástico del color, la forma y las texturas, a fin de que puedan confiar en su capacidad para expresar pensa­mientos y sentimientos a través de imágenes,  ya que la mayor parte de ellos nunca han dibujado o pintado con anterioridad.

 

Se encuentran  también, en sesiones de arte terapia,  casos de clientes que, casualmente, poseen una iniciación en técnicas artísticas, o son verdade­ros artistas profesionales.  Para alguien que ya posea esta capacidad,  el enfoque es bastante distinto, puesto que en el artista se da una tendencia a utilizar sus habilidades, para distorsionar o reprimir el material inconsciente, cuando se intenta trabajar en terapia con los conflictos interiores.  En general, cuando se trabaja con artistas profesionales en sesio­nes de arte terapia, ellos mismos descubren que necesitan  aban­donar la técnica en favor de la espontaneidad y la apertura mental, para expresar procesos intuitivos aunque no les resulten tan “correctos estéticamente”.   Se ha podido comprobar que,  en muchos casos, la experiencia en terapia,  ha provocado un cambio permanente y radical en el trabajo del artista. De todas formas, la estética es un concepto que ha ido cambiando con el tiempo.  Desde que comenzó a valorarse  el arte de los pueblos primitivos, el arte de los niños o  lo que dio en llamarse el arte marginal (antes “art bru­t”), la perspectiva sobre el posible valor artístico de las obras realiza­das en terapia, se ha ampliado considerablemente.

 

Se han conocido clientes, tanto adultos como niños,  que habiendo recibido una iniciación artística en sesiones de terapia, han descubierto que se sienten especialmente inclinados a la creación y  continúan practicando el arte más allá  de las sesiones. En ocasiones, esta actividad puede llegar a convertirse en un objetivo vital.

 

Al igual que en la educación artística, el arte utilizado en terapia, puede fortalecer la confianza en sí mismo, pero no sólo por sentirse personalmente satisfecho con su propia realización, sino también por el hecho de que la pintura sea elogiada y respetada por los demás.  Este es un importante motivo por el cual las consideraciones esté­ticas, si bien no son el objetivo principal del  arte terapia,  no deben tampoco descartarse por completo, sino más bien fomentarse, en la medida de lo posible y de manera que no sean objeto de frustraciones en los parti­cipantes.

 

Las pinturas que se realizan en arte terapia,  se hacen, por propia voluntad de su creador, con el objetivo principal de poder ser “de­codificadas”, aunque no fueran conscientes de esto,  en el momento de su realización.  Esta circunstancia, a veces, afecta a su configuración, ya que suelen ser “bastante fuertes, no especialmente hermosas y muestran claves muy obvias para que las capte el terapeuta”.[6]

 

El tema de la exposición abierta de obras creadas durante procesos tera­péuticos divide las opiniones de los terapeutas artísticos.  No hay unanimidad como ocurre en educación, donde la exposición en las aulas o en sitios especiales, es una actividad muy corriente.  Algunos pien­san que exponer las obras, crea una incorrecta evaluación de los objeti­vos de la actividad terapéutica.   Por el contrario otros  creen que los aspectos estéticos del arte son de gran importancia dentro del proceso de la tera­pia artística y que habría que conceder mayor relevancia, a su aportación al mundo artístico en general.[7]

 

Afirma Edith Kramer[8] que, como la distinción entre enseñanza artística y tera­pia a través del arte es a veces difícil de delimitar - especialmente en el trabajo de las escuelas con niños conflictivos -,  el terapeuta artístico deberá ser quien esté a cargo, en principio, de la estrategia total de actuación terapéutica.  Si esto no fuera posible, el  profesor de arte y el  terapeuta deberán trabajar juntos, intentando coincidir  en los aspectos fundamentales de la tarea.

 

Más allá de similitudes y diferencias, lo importante es que la expresión artística, tanto sea en educación como en terapia, pueda ser útil al ser humano,  para ayudarlo a desarrollarse plenamente y vivir en armonía consigo mismo y con los demás.

 

 

Bibliografía

ADAMS, Laurie S.: 1996, Arte y Psicoanálisis, Madrid, Cátedra.

ANDREOLI, Vittorino: 1992, El lenguaje gráfico de la locura, México, F.C.E.

CHAZAUD, Jacques: 1981, Nuevas tendencias del psicoanálisis, Barcelona, Herder.

DALLEY, Tessa: 1987, El arte como terapia, Barcelona, Herder.

JENNINGS, Sue y col.: 1979, Terapia creativa, Buenos Aires, Kapelusz.

KRAMER, Edith: 1982, Terapia a través del arte en una comunidad infantil, Buenos Aires, Kapelusz.

SCHRAML, Walter J.: 1981, Psicología profunda para educadores, Barcelona, Herder.

TISSOT, René: 1992, Función simbólica y psicopatológica, México, F.C.E.

ULMAN, E., 1961 “Art therapy: problems of definition”, Bulletin of Art Therapy 1.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



[1] WALLER, D.: 1987, “Examen de las semejanzas y diferencias entre la enseñanza del arte y la terapia artística” en    DALLEY, T.: El Arte como Terapia, Herder, Barcelona, [1984]

[2] KRAMER, Edith, 1982 Terapia a través del Arte en una comunidad infantil, Kapelusz,  Buenos Aires [1958, USA]

[3] DALLEY, Tessa, 1987, El Arte como Terapia, Herder, Barcelona, [1984]

4 En arte terapia, algunos autores utilizan el término “cliente”, en lugar de “paciente” puesto que no todas las personas que siguen esta terapia, podrían ser calificados como “enfermos”.

[5]  ULMAN, E., 1961 “Art therapy: problems of definition”, Bulletin of Art Therapy 1.

[6]  BIRTCHNELL, J., “La terapia artística como forma de psicoterapia”, en   DALLEY, T., 1987, El Arte como Terapia, Herder, Barcelona, p.84.

[7] BYRNE, P.,  1978, “The meaning of art in art and psychopathology”, Inscape3.

[8] KRAMER, Edith, 1982 Terapia a través del Arte en una comunidad infantil, Kapelusz,  Buenos Aires [1958, USA] .