Lenguaje
fotográfico y política: Una aproximación desde el análisis documental
Félix
del Valle Gastaminza
Ponencia presentada al Congreso: La Lengua y los Medios de Comunicación: Oralidad, Escritura, Imagen. Organizado por el Departamento de Filología Española III de la Facultad de Ciencias de la Información (Universidad Complutense de Madrid) 25-29 de mayo de 1996. Objetivo
El
objetivo de esta ponencia es analizar los aspectos morfológicos, técnicos
y compositivos, codificados por el lenguaje fotográfico, en la fotografía
de prensa. El marco de investigación en el que se sitúa el trabajo es el
de la investigación en análisis documental, análisis orientado a la
descripción, control, almacenamiento y recuperación pertinente de la
información (en este caso de las fotografías) para nuevos usos (periodísticos,
científicos, sociológicos, históricos, etc.) y, más concretamente, en
el marco de la construcción de lenguajes documentales apropiados para el
tratamiento del contenido de documentos visuales. Como veremos, en el análisis
de contenido de las fotografías se fue imponiendo la necesidad de
estudiar aspectos ligados con el lenguaje fotográfico como la estructura
de la composición, el tipo de objetivo utilizado, el punto de vista, la
profundidad de campo, los planos escogidos o el juego entre la figura y el
fondo, entre otros, porque de alguna manera interfieren en el significado
del contenido y en su percepción. El
análisis documental es una técnica de representación del contenido de
los documentos en un sistema documental realizado, principalmente, para
que puedan ser recuperados cuando sean necesitados. Como toda representación
el análisis documental exige un código que deberá aplicarse por parte
del analista-documentalista a cada uno de los documentos y por el usuario
del sistema a sus necesidades de información. Este código recibe el
nombre de Lenguaje documental y se trata de un dispositivo léxico que
correlaciona los mensajes contenidos en los documentos y las necesidades
de los potenciales usuarios. Aunque alguno de los lenguajes documentales
históricamente más extendidos está basado en códigos alfanuméricos
abstractos, notoriamente las clasificaciones más utilizadas en
Bibliotecas (CDU, Clasificación de Dewey, etc.), actualmente se trabaja
con lenguajes integrados por palabras provenientes del lenguaje natural
que actúen individualmente o combinadas como índice para la localización
de los documentos. Estos lenguajes, denominados "tesauros",
controlan el vocabulario de un determinado campo de actividad eliminando
los problemas de sinonimia, polisemia y ambigüedad propios del lenguaje
natural y estructuran los términos, denominados descriptores, mediante
relaciones jerárquicas, asociativas, preferenciales y aclaratorias. Existen
muy pocos tesauros de información de actualidad y menos de fotografía de
prensa por lo que se ha planteado un trabajo de investigación a partir de
esa carencia que se plasma en una serie de cursos de doctorado en el
Departamento de Biblioteconomía y Documentación. El trabajo de
investigación desarrolla el Diseño y puesta en marcha de una Base de
datos de fotografías de prensa apoyada en un lenguaje documental, un
tesauro, específico. 1.
El análisis
documental de la fotografía de prensa plantea los mismos problemas que el
de cualquier imagen más otros característicos de la especificidad del
documento. Toda imagen tiene en primer lugar unos atributos biográficos,
quién ( o quiénes, especialmente en la imagen audiovisual, obra
colectiva por excelencia) la han realizado, cómo se titula y cuáles han
sido las circunstancias de su creación. También entrarían aquí los
"viajes" del documento, especialmente cuando se trata de
documentos únicos (por ejemplo pinturas), o los aspectos relativos a su
publicación, difusión, etc. 2.
Por otro lado,
hay también unos atributos formales, derivados del hecho de que la
imagen se presenta en un soporte físico con unas determinadas características. 3.
Los atributos
temáticos son tan problemáticos y subjetivos como importantes. La
riqueza de significados de la imagen permite múltiples lecturas y
diferentes lectores verán cosas diferentes. El análisis documental trata
de controlar significados y prevenir usos por lo que deberá plantear una
estrategia de lectura e interpretación. Para ello debe tener en cuenta
tres aspectos: a.
Una imagen es "de" algo y "sobre" algo. Una cosa es
los que aparece en la imagen, lo que se ve, concreto y objetivo, y otra lo
que la imagen sugiere, aquello sobre lo que la imagen trata, abstracto y
subjetivo. La presencia en Madrid del cuadro de Inocencio X de Velázquez
y sus múltiples lecturas e interpretaciones muestran claramente este
hecho: El cuadro podría describirse de forma precisa y objetiva: es un
retrato de medio cuerpo de un hombre maduro vestido con ropajes de color
rojo intenso, etc. Pero no se puede expresar de forma objetiva lo que
representa: la sabiduría, el poder de Dios en la tierra, el peso del
poder o la amenaza del poder, o también la soledad del poder, opiniones
todas ellas subjetivas y sin duda fuertemente condicionadas por un entorno
cultural concreto y por unos referentes personales muy determinados. El análisis
documental deberá tener en cuenta, por tanto, la denotación y la
connotación de toda imagen. b.
Una imagen es genérica y es específica, y puede haber distintos niveles
de especificidad. Una fotografía del puente de Alcántara es, a su vez
una fotografía de un puente o, de forma más específica, una fotografía
de un puente romano. Un sistema documental deberá tener en cuenta estos
diferentes niveles garantizando un análisis jerarquizado o estableciendo
lazos jerárquicos en los instrumentos de recuperación. c.
En una imagen periodística podemos estudiar cuatro aspectos: Tiempo,
Espacio, Actividades o eventos y Objetos animados e inanimados, incluidas
aquí las personas. Una foto de prensa tiene un tiempo, el instante
concreto de la realización de la foto, pero también puede representar un
período de tiempo más amplio, una campaña electoral, una temporada
deportiva, etc. Una
imagen acota un espacio, el que está en el cuadro, pero también es
indicio de un fuera de cuadro a veces sugerente e igualmente interesante.
No siempre el espacio es relevante sin embargo. Una
imagen puede mostrar un acontecimiento, un suceso o una actividad y, también,
mostrar a las personas que protagonizan unos u otras; puede mostrar
objetos, edificios, etc. El analista no busca todo en cada foto, sino lo
que aparezca en cada una de ellas. Hay,
por último, unos atributos relacionales en aquellos casos en que
la imagen establece una relación con otras imágenes o con textos
determinados, como por ejemplo las que se establecen entre el texto y las
ilustraciones en una enciclopedia; las que se establecen entre una película
de origen literario y la obra en la que está basada o, la relación entre
la fotografía de prensa y la noticia con la que aparece. A
partir de estos presupuestos, con el objeto de crear una base de datos
sobre fotos de prensa publicadas se propone un formato de análisis que
recoge los siguientes campos: AUTOR; TITULO/PIE DE FOTO; PERIÓDICO; EDICIÓN;
FECHA DE PUBLICACIÓN; SECCIÓN; NOTICIA; FECHA DE LA FOTO;
PERSONAS/PLANO; LUGARES/PLANO; TEMAS/PLANO; PERSONAS; LUGARES; TEMAS. Los
tres tipos de descriptores adecuados para tratar fotografías derivados
del estudio de los atributos temáticos vistos arriba se disocian, a su
vez, en dos subtipos en función de su presencia en la imagen o su
sugerencia por la imagen. Por ejemplo, si analizamos una foto de José María
Aznar, el nombre de éste aparecerá en el campo PLANO/PERSONA; si
analizamos una foto del despacho vacío del mismo personaje, su nombre,
que es necesario y pertinente para una recuperación de la foto, aparecerá
en el campo de PERSONAS. Investigación
Aplicado
este formato a un corpus amplio de fotos publicadas utilizando un lenguaje
documental libre (al menos en la elección de los descriptores, aunque no
en su estructura, composición, gramática, etc.) se fueron observando una
serie de cuestiones: En
lo que se refiere a los descriptores se observó que aparecían muchos
relativos a actitudes, acciones, movimientos, objetos o situaciones que no
estaban previstos por los lenguajes documentales clásicos. Es decir que
se hizo evidente que aunque estuviéramos tratando contenidos iguales las
formas de expresión eran tan diferentes que el lenguaje documental no podía
ser el mismo; o, más bien, que el lenguaje documental que iba surgiendo
del análisis de las fotografías debía tener en cuanta áreas no
previstas para el análisis de textos. En
cuanto a la precisión en la indización temática se fue observando que
muchas fotos perdían con el tiempo su implicación temática; es decir
que, por ejemplo, la fotografía de Josep Antoni Duran i Lleida
presentando las candidaturas de CiU a la Elecciones Generales del 3 de
marzo de 1996 pasaba, en muy poco tiempo, a ser una foto de Duran i
Lleida, sin más. Se fue observando también cómo fotografías radicalmente diferentes eran indizadas como si fueran exactamente iguales, como es el caso de dos fotografías publicadas en la misma página en El País del 3/3/96 cuya secuencia de descriptores era respectivamente: FELIPE GONZÁLEZ, PSOE, CAMPAÑA ELECTORAL, 3M, MITIN POLÍTICO y JOSÉ MARIA AZNAR, PP, CAMPAÑA ELECTORAL, 3M, MITIN POLÍTICO. En la primera, un González mitológico, de espaldas y en semiperfil, con la mano derecha levantada se sitúa nítidamente en el centro de un matizado mar de banderas; en la segunda, un Aznar empequeñecido asoma la cabeza y la mano izquierda con el dedo índice levantado tras un atril mientras que detrás, ocupando toda la foto, aparece la palabra MAYOR, en abierto contraste con la pequeñez del individuo (en la foto), y en un plano superior aparece parte de una tribuna llena de gente portadora de banderas que aportan más confusión a la imagen y que restan protagonismo al político.
Asimismo
se fue observando como determinadas fotos favorecían al personaje y otras
lo denostaban, lo cual no estaba contemplado en el formato; cómo aspectos
aparentemente muy secundarios, fondos difusos, detalles marginales, tenían
mucha importancia en la foto pero eran intraducibles al lenguaje
documental; cómo determinadas decisiones del fotógrafo que formaban
parte del plano de la expresión interferían de tal modo en el plano del
contenido que lo variaban. En suma, se comprobó que determinados aspectos
relacionados con el lenguaje fotográfico afectaban a los contenidos, que
características externas, y a veces consideradas secundarias, de las
fotografías condicionaban de forma significativa el mensaje transmitido
por la misma. Generalmente
consideramos la fotografía como un fragmento de realidad objetiva. La
foto existe porque el fotógrafo "estaba allí" y lo que aparece
en la foto ha sucedido. Además el código fotográfico lo tenemos tan
asumido que tendemos a olvidar la serie de decisiones que tiene que tomar
el fotógrafo para hacer la fotografía: 1.
Elección de película /Color o blanco y negro, sensibilidad, grano,
etc.). 2.
Elección de objetivo. Todos, menos el 50 mm, que es el que más se
aproxima a la visión "normal", ofrecen una visión
distorsionada, sea por su basculación de las verticales y perspectiva
hipercentrada (Gran Angular), sea por su contracción del campo
longitudinal y falta de foco en el fondo (Teleobjetivo). 3.
Elección o no de filtros. 4.
Elección del punto de vista y del encuadre. 5.
Foco o desenfoque. 6.
Intervención eventual sobre luz incidente. Utilización de flash. 7.
Regulación de apertura de diafragma. 8.
Decisión de tiempo de exposición. 9.
Momento del disparo: Del continuum de una acción el fotógrafo selecciona
un momento, presumiblemente el que ofrece para él un mayor interés y al
que Cartier-Bresson denomina el "instante decisivo", para
perpetuarlo o cristalizarlo en el tiempo. La utilización de motor está
cambiando en cierta medida esto. 10.
Intervención en los procesos químicos y físicos posteriores al disparo
(revelado, ampliación, reencuadre y positivado) Estudio
de muestra
Para
tratar de averiguar todas estas posibles implicaciones del lenguaje fotográfico
en la percepción de la fotografía de prensa y precisar la necesidad de
tenerlas en cuenta en el análisis documental se seleccionó una muestra
de 270 fotografías publicadas en la sección Nacional del diario El País.
Se trata de fotografías sobre la vida política española durante el período
que va de noviembre de 1995 a principios de marzo de 1996, tiempo
electoral que incluye precampaña y campaña para las elecciones
generales. Son mayoritariamente fotografías de personajes precisos e
identificados y sólo en dos o tres casos aparecen fotografías de
personajes anónimos. Respecto a la distribución de las fotografías señalaremos
que hay prácticamente el mismo número de fotos de Felipe González,
entonces Presidente del Gobierno y candidato del PSOE (Partido Socialista
Obrero Español) y de José María Aznar, candidato del Partido Popular
(52 y 49 respectivamente, lo que representa el 20 % del total de las
fotos), mientras que las cifras se reducen significativamente para otros
personajes políticos: Julio Anguita, 7%; José Barrionuevo, 6%; Jordi
Pujol, 4,5%; Rodrigo Rato, 4,5%, Javier Solana, 4,5%; Álvarez-Cascos, 4%;
etc. hasta un total de 75 personajes. Por Partidos políticos, el PSOE
aparece en el 49,2% de las imágenes, el PP en el 31,7%; IU, 8,8%; CiU,
5,7% y PNV, 3,8%. El
hecho de que Aznar y González tengan el mismo número de fotos debe
matizarse mediante el estudio del papel que juegan en cada representación.
Así Felipe González es objetivamente el protagonista principal en 31 de
las 52 fotografías en las que aparece, mientras que Aznar sólo lo es en
16 de las 49. Estructura
formal de las imágenes: Las categorías formales con las que hemos
trabajado para otros tipos de imágenes, adaptadas del Tesauro Iconográfico
de Garnier son: Retrato, Escena, Paisaje y Bodegón. En el corpus
analizado sólo han aparecido fotografías de las dos primeras categorías. Retrato
es la representación gráfica de una persona o grupo que posan, mirando o
no a la cámara. Hay una implicación entre el fotógrafo y el modelo, por
cuanto éste se exhibe ante la cámara y, en este caso, ante el lector. En
el retrato político el personaje aparece casi siempre sonriente o, en
todo caso, en actitud pensativa, demostrando una mente inteligente. Escena
es la representación en la que una o varias personas desarrollan una
actividad de forma independiente al trabajo del fotógrafo. De
las 270 fotos analizadas sólo 29 son retratos. A estas podríamos sumar
algunas otras imágenes que por su estructura y forma de realización
pueden asimilarse a los retratos; se trata de las comparecencias,
conferencias o ruedas de prensa, de las cuales aparecen 29 fotografías.
Con todo el total de 50 retratos o seudo retratos es relativamente poco
significativo y nos demuestra la preeminencia de las fotos de escenas
"activas", en movimiento, que implican "hacer" y no
contemplar. De forma marginal se puede añadir que los retratos no
aparecerán nunca en las primeras páginas de Nacional, sino en las últimas,
con entrevistas o artículos menos coyunturales, o en las páginas
centrales del domingo, más reposadas, analíticas, que contemplan la
realidad desde fuera. Punto
de vista y encuadre. En fotografía de prensa se trabaja generalmente con
condiciones impuestas por los lugares imprevistos donde se sitúan las
noticias. Aunque en algunos casos el compaginador corrige el desequilibrio
lo cierto es que la práctica ha contribuido a emancipar a la fotografía
de prensa de las rígidas leyes de composición, encuadre y equilibrio de
la pintura. Ejemplo paradigmático es la fotografía tan difundida de
Marisa Flórez que representa a Adolfo Suárez en el banco azul del
Congreso de los Diputados, exageradamente horizontal, a cinco columnas,
con Suárez solo, desplazado en el extremo derecho de la imagen. El
desplazamiento del personaje del centro de la imagen consigue en muchos
caso efectos sorprendentes, en algunos caso favorecedores pero en otros
desfavorecedores. En ocasiones el descentrado pretende incluir algún
elemento en la imagen que complete o dirija su significado. El
punto de vista del que se tome la fotografía influye también sobre la
representación del personaje y el picado (oblicuo de arriba hacia abajo)
o contrapicado (oblicuo de abajo hacia arriba) contribuyen a empequeñecerlo
o magnificarlo. El
tipo de objetivo utilizado es también un elemento de connotación, puesto
que determina una intervención en la representación de la realidad. no
es fácil determinar con claridad el objetivo con el que se ha realizado
una fotografía, aunque se suelen distinguir con cierta claridad las
fotografías tomados con un objetivo de gran angular por las distorsiones
expresivas que produce en la imagen y por la amplitud del campo de visión
que permite ver al personaje en el contexto. Se le suele considerar como
el objetivo periodístico por excelencia. En la muestra analizada, sin
embargo, el gran angular aparece muy pocas veces (21 de 270) y prácticamente
en todas ellas los personajes aparecen con expresión deformada y poco
favorecedora. Por curiosidad, hay que señalar que Aznar tiene 9 fotos con
gran angular (una de las cuales es especialmente lamentable) y Felipe González,
3. El
teleobjetivo (180/200 mm, aproximadamente) es la óptica más utilizada en
el corpus analizado. Permite un distanciamiento del fotógrafo, que no
inquieta al personaje y permite una elección más amplia de puntos de
vista. En contrapartida, en cierto modo aísla al personaje al reducir la
profundidad de campo y dejar, generalmente, enfocado sólo el centro
significativo de la imagen. Es en esta fotos y, precisamente, por esta razón
donde hemos encontrado las imágenes más interesantes o inquietantes. Así,
un contrapicado lateral de la tribuna de oradores del Congreso de los
Diputados donde Felipe González está interviniendo en una comparecencia
sobre la trama del GAL mientras que en el fondo de la imagen sobre el
parquet del Congreso aparece Barrionuevo. Contrariamente a lo que podría
pensarse y a lo que dice el pié de foto, el enfocado es Barrionuevo, y
Felipe González aparece totalmente desenfocado, aunque reconocible. O,
también, las al menos cinco fotografías de José Barrionuevo en las que
en el fondo, en un lateral, arriba o abajo, pero siempre desenfocados
aparecen guardias civiles o tricornios; o, por último, la fotografía de
Felipe González en una plaza de toros que nos muestra a éste en el
centro de la imagen, mientras que a su espalda aparece un gran número
uno, correspondiente al tendido de la plaza. Podríamos
seguir señalando otras cuestiones como el uso de los diferentes tipos de
planos, donde encontramos sobre todo planos medios y sólo en contadas
ocasiones primeros planos; la utilización de la luz, demasiado forzada
casi siempre por las circunstancias, pero responsable de una de las fotos
más duras de la muestra, un violento contraluz de perfil de Enrique Múgica
sentado en su despacho tras el asesinato de su hermano a manos de
terroristas de ETA. Quería
por último aludir al resbaladizo terreno de la fotogenia. La contemplación
de estas imágenes nos muestran muy claramente que la utilización de
algunos de los recursos vistos hasta aquí favorecen la fotogenia de las
personas. Así, hay personajes queridos por la cámara y, sin duda, el más
significativo es Felipe González, pero también son fotogénicos Javier
Solana y Rodrigo Rato, Y hay, finalmente, personajes a los que la cámara,
o su uso, no estiman tanto, y aquí aparece José María Aznar e,
indudablemente, José Barrionuevo. Aclararemos
por último que el documentalista que se enfrenta a la fotografía de
prensa no es el lector modelo que lee la imagen en el contexto del periódico,
en la página escogida para su aparición, junto a la noticia que ilustra,
completa o visualiza, con su correspondiente pié de foto, reiterativo
unas veces, aclaratorio otras, necesario casi siempre. El documentalista
"siente" el contexto, lo percibe, ahora bien, esto es así en
aquellos casos en los que no hay retraso temporal en el proceso de análisis. ©
Félix del Valle Gastaminza. fvalle@ccinf.ucm.es
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