CONCLUSIONES:

Según las estadísticas desde el 18 de Julio de 1936 hasta el 1 de Abril de 1939, se produjeron en la zona nacional: 12 películas largas y 44 cortas, en la zona republicana 25 largas y 239 cortas y en el extranjero 14 largas y 20 cortas.

El año de mayor producción cinematográfica fue 1937.

El bando con mayor producción cinematográfica fue el republicano.

La ayuda extranjera recibida por parte de los dos bandos siempre tuvo otras razones políticas de trasfondo no basadas únicamente en la afinidad de ideologías políticas.

Contrastar las películas o reportajes de un bando con otro muestra claramente la Guerra Civil como una lucha de clases y de intereses.

En ambos bandos se dio prioridad a la producción de cortometrajes y medimetrajes de información, formación y propaganda, quedando relegada a segundo plano la producción de largometrajes de ficción.

La Guerra Civil Española supuso el exilio de importantes figuras relacionadas con el cine como directores, actores, guionistas, etc, que amenazados por la guerra decidieron exiliarse o bien no regresar a España si ya se encontraban fuera de ella, este hecho supuso una gran pérdida para el cine español ya que gran parte de ellos, tardaron muchos años en volver a España e incluso algunos no volvieron nunca.

La guerra también se dejo sentir en el cine pues no se registraron modificaciones en las salas de proyección, ni adelantos técnicos. Tras la guerra, con el triunfo del Bando Nacional la temática del cine quedo reducida en su mayor parte a una temática folklórica y la exaltación del régimen y de la censura permanecieron como una constante. Estas situaciones unidas al exilio, dificultaron el desarrollo del cine español.

En cuanto al bando franquista cabe decir que el cine comenzó a entrar en una fase de control aún mayor de la acostumbrada por parte de las autoridades franquistas, desechando todo aquello que no fuera a favor del régimen o atentara de alguna manera a la jerarquía militar. El cine fue dependiente y no gozó de mucha libertad pues la censura estuvo presente supervisando toda la actividad cinematográfica, desde los cines de verano que se eliminaron casi a propósito, hasta la elección de la película y el día de proyección.

Surgieron nuevos actores y actrices, siempre afines al régimen de Francisco Franco y surgieron nuevas cinematográficas como la alemana y la italiana, que cubrieron el espacio dejado por por la cinematográfica norteamericana y en menor medida por la latino americana.

En definitiva , el cine estuvo siempre controlado y siempre fue dependiente de los intereses franquistas, preludió de lo que acontecería en los años venideros pertenecientes a la dictadura militar.

Tanto en el Bando Nacional como en el Republicano, el gran protagonista fue el público, que acudía a su cita con el cine siempre que le era posible porque a veces lo más importante no eran las películas o las múltiples reposiciones de las mismas sino una intención de evadirse de la vida cotidiana, aunque escapar de la propaganda era algo prácticamente imposible.

La mayor iniciativa en materia cinematográfica, tanto por parte de los nacionales como de los republicanos, se destinó a potenciar el valor ideológico y propagandístico de las películas documentales y de los noticiarios, puesto que unos y otros, hicieron que partidos, entidades sindicales y en definitiva, organizaciones de carácter político relacionadas directamente o indirectamente con la contienda, se lanzasen a una continua actividad cinematográfica, con el fin de utilizar a su favor el poder comunicativo del cine.

A pesar de que la causa republicana contó con los grandes centros de producción, de Madrid y Barcelona, lo cierto es que las dificultades económicas, hicieron muy dificultosa una actividad productiva de relevancia.

Entre muchas cosas que se perdieron durante la Guerra Civil Española, se encuentra la oportunidad de que la cinematografía española alcanzase su pleno desarrollo.

En cuanto a las diferencias entre el cine republicano y fascista pueden establecerse las siguientes:

En las películas de la República y sus simpatizantes, el pueblo lucha en el frente como soldados pero a su vez muestra a una sociedad que construye, que contribuye a mejorar su entorno mediante una revolución social.

Son films que exaltan sentimientos positivos, que reflejan solidaridad, fraternidad y camaradería no sólo limitada al campo de batalla.

Son películas en las que se reclama la dignidad humana, a la que tiene derecho todo individuo sea cual sea su condición social, que pretenden informar y enseñar, contribuyendo a elevar el nivel de cada individuo, es decir, por un lado se presenta al individuo como combatiente bélico que se defiende, y por otro, como miembro de la sociedad en la que tiene especial importancia la solidaridad popular y el civismo constructivo que induce al individuo a contribuir a la lucha contra el sufrimiento y las privaciones.

España, con sus tierras y sus gentes se considera como algo propio y hermoso que hay que cuidar y no como una conquista, una "cruzada", una explotación, una pertenencia.

Las películas franquicias son más burdas y lineales, tanto en su temática, como en su realización, como en sus contenidos y su desarrollo ideológico.

Son films que demuestran constantemente la obediencia ciega al mando dónde los simples soldados pasan por un total anonimato, pues el individuo es un simple número en el ejército, en las falanges juveniles, en las procesiones religiosas en las concentraciones políticas y las zarandajas folklóricas.

Estas películas, vistas hoy en día más bien muestran risa dada su rigidez ideológica, aunque su propaganda bien pudo cumplir sus objetivos en aquel entonces.
 


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