PERSONAJES QUE SE MUEVEN EN TORNO AL DEPORTE

 

El deporte tiene un motivo principal que le asegura su supervivencia: el enfrentamiento entre dos entidades de fuerzas equilibradas que, de repente, se desafían, intentando destacar el uno respecto del otro (para ver quien es el mejor). Como invitados sin protagonismo, aparecen, sin embargo, unos personajes que se mueven al lado del deporte: usufructuarios con el beneficio que genera, cómplices de sus realidades exageradas o simples jueces entre dos bandos en conflicto.

 

Los árbitros se han representado en el cine, sobre todo, de forma paródica, en una excusa perfecta para burlar lo que ellos mismos representan: la justicia. El juez o árbitro, es un estorbo que mira por el cumplimiento de las normas, de unas reglas que conforman el desarrollo pacífico del juego, pero que impiden un libre albedrío, deseable en situaciones meramente viscerales (como la que exige una competencia desmesurada). En Olvidate de París/, Billy Crystal interpreta a un árbitro de la NBA que tras cometer un error en una partido que decide el título se ve obligado a tomar unas vacaciones, nada más cerca que a París. Allí encontrará un amor que no tendrá que ver nada con el silbato. Otro árbitro "exiliado", o casi, es el representado en Matías, Juez de línea, 1995. Metáfora desganada de la justicia y la corrupción, el juez de línea que comete el error se exilia en un pueblo norteño que tiene un comportamiento inconsciente arraigado en la ilegalidad. De estos comportamientos (amor y justicia, digo) también se habla en la película italiana El árbitro/ L’arbitro, 1974, bajando al árbitro a la tierra: también un juez tiene derecho a amar.

 

Los presidentes de clubes o dueños de las empresas depotivas tampoco han querido permanecer anónimos, por supuesto, tampoco en el cine. Los presidentes son personajes que llegan al deporte con una convicción empresarial pero también, con una verdadero afán de protagonismo. El estereotipo suele coincidir con tipos que han conseguido éxito en los negocios, pero no nos engañemos: los beneficios empresariales no obtienen tanta repercusión y, en cualquier caso, sólo engrandecen bolsillos nunca egos. En El presidente del Borgoroso, F.C./ Il presidente del "Borgorosso football club", 1971, película del italiano Luigi Filippo D’Amico, se narra la vida de un heredero que, paradojas de la vida, recibe en testamento un equipo de fútbol y... ¡una piara de cerdos!: Tamaña asimilación conceptual provocará la ruina de ambos legados.

 

Otros personajes más o menos ligados al deporte son los entrenadores. Películas de basket como Hoosiers. Más que ídolos/ Hoosiers, 1986, Ganar de cualquier manera/ 1993, o en Lecciones para ganar/ 1997...presentan a entrenadores con una personalidad muy marcada que tratan de hacer ver a los suyos que han de superar todos los obstáculos que se les presenten por el camino para lograr superar la crisis que sufren. Más cercano al cine social que al cine deportivo, en Mi nombre es Joe/ My name is Joe, 1997, sin embargo se ofrece un muy convincente retrato de un colaborador social en tratamiento por alcoholemia, que es a ratos entrenador de un grupo de jóvenes más o menos ociosos (parados y desolados), en la gris capital escocesa. Este entrenador casual se enfrenta a los dramas cotidianos de sus pupilos y de el mismo, con la misma seriedad con la que los jóvenes entrenan y juegan. Por cierto, este film contiene uno de los más divertidos homenajes que el cine ha realizado al deporte cuando el grupo de jóvenes se presentan en el campo de fútbol a jugar el partido con una indumentaria nada más y nada menos que de la selección de Brasil. Las carcajadas de sus contrincantes todavía se oyen...

 

En El ídolo caido/ Bloomfield, 1970, el personaje que acompaña al deportista es un niño, fanático del fútbol, y de un hombre en particular: Este deportista se encuentra en plena decadencia y, además, tiene problemas económicos. El niño y su ídolo, comienzan a entrar a formar parte de una turbia trama...

 

Al lado del deporte, fomentándolo o, simplemente, narrándolo se encunetran también los periodistas. Aquí hay muchos ejemplos como el periodista deportivo encarnado por Humphrey Bogart en Más dura será la caída/ They harder they fall, 1956, el encarnado por Jack Lemmon en En bandeja de plata/ The fortune Cookie, 1966, o el Warren Beatty de Un asunto de amor/ A love affair, 1993.

 

En una competición como la deportiva, más y cuando los resultados de los encuentros pueden deparar cualquier signo, los quinielistas se convierten en unos personajes más que arraigados en la cultura popular patria, y también el cine los ha retratado: En Jenaro, el de los catorce, 1974, Alfredo Landa disfruta del premio de una quiniela de fútbol que va a cambiar su vida de pregonero de pueblo: a partir de ahí su recién estrenada dote y su cuerpo lozano tendrán que sortear el acoso de golosas chicas... Cosas de otro siglo, vamos. También española, es la película La gran quiniela, 1981, película de pretensiones menos paródicas y más serias.

 

Personajes, en persona o en ambiente, también tienen una relación secundaria con los deportistas en las siguientes reseñas: Son un personaje de la acción Los Andes que acomodan el avión estrellado en Viven/ Alive, 199 , repleto de jugadores de rugby, el público ávido de emociones futbolísticas de Los héroes del Domingo/ Gli eroi della domenica, 1952; la playa de Río de Janeiro y la samba que acompaña a la escuela de futbolistas de Río 40 graus/ Rio 40 graus, 1955, la pasión que siente el hijo de un granjero por el hockey sobre hielo en Youngblood, forja de campeón/ Youngblood, 1985, la pasión hispana de Fútbol, amor y toros, 1929, la pasión de la tercera edad ya sea por convicción como en Once más uno/ A minor miracle, 1983 o como tapadera: Fuera de Juego, 1991.

 

Todo unos personajes, sin duda

 

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