Tiflo significa "ciego" en griego. Se utiliza el término Tiflológico
para referirse al mundo cultural de las personas ciegas.
El museo Tiflológico fue creado por la O.N.C.E., en primer lugar, como un servicio a sus afiliados, para responder a unas inquietudes concretas manifestadas por éstos. La Institución por su parte quería plantear un espacio físico que, dando satisfacción a estas demandas, fuera un punto de integración con el resto de la sociedad mediante la oferta de unos contenidos, lo suficientemente atractivos y diversos, como para responder a las exigencias, no sólo de un colectivo específico, sino también de un público potencial.
Inaugurado el día 14 de diciembre 1992, ocupa una extensión
de 1.500 metros cuadrados y es el primer museo español concebido
para que sus usuarios puedan ver y tocar todo lo expuesto.

Distribuido en tres grandes áreas, salas de reproducciones de monumentos españoles y extranjeros, salas de obras de artistas ciegos y deficientes visuales y sala de material tiflológico, la adquisición y conservación de sus fondos está pensada para la utilización educativa y social de los materiales, documentos y obras artísticas que constituyen sus contenidos, potenciados a través de exposiciones programadas en función de las demandas de sus usuarios. La sala más visitada, y probablemente la más importante del museo es la de maquetas. Hay dos salas destinadas a maquetas, una contiene reproducciones de 14 monumentos españoles y otra de 15 monumentos internacionales, todos ellos de diferentes estilos, épocas y contextos socio-culturales. La sala de obras de personas con deficiencia visual contiene pinturas y esculturas de diferentes materiales y estilos. En la sala de material tiflológico se exponen los instrumentos mas representativos de la cultura de las personas ciegas (relojes, maquinas para escribir, sistemas para enseñar matemáticas, etc.). Dentro de esta última sala hay una habitación con libros antiguos escritos en braille. Por último, la sala para exposiciones temporales se utiliza para exponer todo tipo de obras de artistas deficientes visuales o bien obras elaboradas para ser exploradas táctilmente.
Todos los elementos expuestos, además de información en audio, tienen información escrita en tinta, braille y en macrotipos. La información que se proporciona por estos sistemas es de dos niveles: por un lado se proporciona información histórica, contextual y artística de la obra.
Ubicado en el Centro Bibliográfico y Cultural de la ONCE, el acceso al Museo se gana a través de un ascensor parlante que, además, dispone de los pulsadores rotulados en Braille. Los planos en relieve, colocados en cada una de las dos plantas de que consta el Museo, proporcionan información sobre su distribución; el colorido de las paredes, la iluminación de vitrinas, maquetas y otros elementos arquitectónicos tienen como finalidad facilitar la orientación dentro de las salas a las personas con problemas visuales.
Asimismo, se ha instalado un sistema de células fotoeléctricas
que proporcionan información sonora, tanto a la entrada como en
el acceso a cada sala, lo que permite a cualquier usuario saber, en todo
momento, el lugar del museo donde se encuentra.
Las zonas de desplazamiento están diferenciadas de las de exposición
mediante la combinación de diferentes texturas en el pavimento;
la presencia constante de información; la presencia constante de
información en macro caracteres visuales y en sistemas Braille hace
accesible el Museo a los ciegos y al resto de los deficientes sensoriales,
así como a las personas con visión normal.
Pensando fundamentalmente para uso de ciegos y deficientes visuales, la ONCE desea que el resto de los colectivos que componen nuestra sociedad descubran un sitio, cuando menos, confortable y original, sin barreras arquitectónicas, sí, pero también sin las barreras psicológicas que impone el que, supuestamente, el acceso a los contenidos de un museo necesita una preparación especial, impidiendo así la experiencia artística y cultural.
En el despertar de los sentidos, ante los mensajes con que el visitante se topa en las salas del Museo Tiflológico, la luz, el sonido, el olor y el tacto, sugieren opciones que, en otros contextos más tradicionales, se encuentran lejos de conceptos como sorpresa, participación, integración e incluso hedonismo.
La arquitectura y la tecnología han logrado, por su parte, que el
museo se pliegue a las normas y retos que plantean las tendencias más
innovadoras de la museología; pero fueron la ilusión y el
tesón, incluidos en el proyecto, los que han hecho posible que este
moderno laberinto de sensaciones, no pierda un adarme de la magia encerrada
en el vocablo museo, que la morada de las hijas de Mnemósine guarde
ese punto, entre admirativo y festivo, que debieron de sentir quienes visitaban
los tesoros de los viejos templos griegos, sin duda la referencia cultural
más antigua de los actuales museos.
Desde la ONCE como institución, se promueven unos planteamientos teóricos que consiguen, cotidianamente, romper el monólogo del especialista con la pieza custodiada, provocar a los usuarios el mismo pasmo que, sin duda, producía la visita admirativa a la cámara de las maravillas renacentista, si bien en este caso frente a los logros de un grupo que tiene la necesidad de expresar y hacer partícipe a resto de la sociedad de una forma diferente de sentir, de pensar, de expresarse y de vivir; todo ello ofrecido como una propuesta enriquecedora para el resto de los colectivos que forman nuestra comunidad.
El museo Tiflológico de la ONCE es el único en España, e información sobre este sólo puedes encontrar en el mismo o en las dispersas sucursales de la ONCE.
OBJETIVOS
La O.N.C.E. ha estimado como un servicio más de interés para los ciegos, la creación de este Museo con un doble propósito:
a). Recoger conservar el legado histórico de los ciegos de España y, en lo posible, del mundo.
b) Crear un ambiente adecuado para que los ciegos tengan el mayor acceso posible al conocimiento de las Bellas Artes.
ACCESO A LA INFORMACIÓN
Es evidente que de nada servirían los esfuerzos realizados por crear este Museo tan específico, sino se realizase una cuidadosa labor por hacerles llegar de la forma más práctica y útil, la información sobre el contenido "que van a ver".
Se contará en primer lugar con una serie de mapas en relieve para la visualización del entorno geográfico por el que el visitante ciego se ha de mover.
La explicación del contenido de la exposición se enfoca, a lo largo de todas las salas, de dos maneras complementarias:
- En forma de textos en braille y macrotipos, dispuestos al lado de los objetivos, donde aparecerán datos tales como fabricación, destino, función, modo de empleo, características, técnicas...
- En soporte sonoro, grabaciones en las salas de reproducción de
monumentos con descripciones de la obra, así como de temas generales
sobre el momento socio-históricos en el que se realizaron
INFORMACIÓN ESPECIALIZADA. ADAPTACION DE LA INFORMACIÓN PARA USUARIOS DISCAPACITADOS.
Cuando el museo cuenta con integrar a visitantes con deficiencias visuales ha de suministrarles una información especifica que les permita autovalerse en lo posible en el recorrido habitual del museo.
El hecho de contar con una información especializada, no requiere grandes esfuerzos como ocurriría en el caso de la transformación de espacios.
Para la accesibilidad se pueden dividir a las personas con discapacidad visual en :ciegos totales y en personas con residuo visual aprovechable (R.V.A.).
Personas con ceguera total: Para este colectivo el sentido del tacto es
la forma básica alternativa a la visión.. Hay que enseñarles
a tocar, a co
nocer
tocando.
Con las personas con R.V.A. no se pretende sustituir la falta de visión sino que se pretende aprovechar el máximo de su visión y acercarle a la obra de arte.
Pero a un museo acuden otra serie de deficientes.
1. Sistemas de información y señalización
a) Sonoros . Para los deficientes auditivos se le suele atender con carteles, subtítulos y textos complementarios. Parecería con ello todo resuelto, más sólo hemos arañado superficialmente el problema. En esta medida en la que los gestos complementan al lenguaje hablado los subtítulos y textos complementarios se hacen imprescindibles para completar una información, de la misma forma que es preciso evitar y eliminar las abstracciones y peculiaridades del lenguaje que no permiten una comprensión total. Quizás los textos breves, muy sencillos, usando verbos y acciones muy expresivas nos ayuden a establecer esta comunicación e información necesarias.
Un apoyo en su visita al Museo por amplificadores o por equipos sonoros individuales que permiten graduarse según necesidades. En otros casos se puede recurrir a la ayuda de intérpretes y voluntarios conocedores del lenguaje de signos y formados en el difícil arte de hablar lentamente, vocalizar y gestualizar casi con mimo sus palabras y explicaciones.
b) Deficientes Psíquicos. Se propone el uso de signos esquemáticos y habituales para la información de este tipo de visitantes, para lo que habrá que tener una cierta atención con los logotipos empleados, pues si bien muchos son comunes y tienen a gala ser casi universales, no son muy comprensivos para la generalidad de las personas. El empleo de señales luminosas y en algún caso destellantes ha de hacerse con un cierto control.
El empleo de algunos símbolos Bliss para indicar algunos de los lugares de uso común, en otros casos podría sugerir la propuesta del lenguaje de signos Makaton. Se hará una adaptación según la propia cultura y el propio lenguaje de signos del país donde se usa.
El caso del vocabulario utilizado por sordos y comprendido por éstos, no hay muchas diferencias con el empleado para comunicarnos con algunos grupos de débiles mentales.
Es manifiesto, la singular atracción que expresan estos discapacitados por temas plásticos de tipo abstracto.
Es significativo que visitantes discapacitados y afectados de algún daño mental en grado variable parecen entender y gustar al menos emotivamente y sensiblemente este tipo de manifestación y más aun cuando se les ofrece la posibilidad de trabajar en talleres de plástica en el Museo.
En el caso de exposiciones de tipo técnico, sean de arqueología, etnografía, tecnología y ciencia o en cualquier tipo manipulativo se ve gratamente reforzada y justificada, cuando se les permite una utilización y manipulación de objetos.
Para potenciar la visita de discapacitados en general a museos hay que evitar esa serie de problemas que molestan, distorsionan y en muchos casos asustan a estas personas. Es el caso de las luces fuertes, los sistemas de megafonía por sorpresa, los espacios oscuros y los cambios de iluminación de tipo violento los problemas se multiplican y causan más incomodidades y temores que ventajas.
c) Informáticos. El uso de sistemas informáticos para invidentes se nos manifiesta en el empleo de ordenadores y programas de lectura de textos, traductores de texto a voz o de escritura Braille a los diferentes lenguajes escritos. De la misma manera, para discapacitados auditivos se encuentran otros recursos tecnológicos e informáticos que ayudan en su comprensión y comunicación con el entorno. La enorme difusión de textos e imágenes en CD-ROM que permiten una lectura y visualización acompañada de una sonorización graduable y los demás sistemas para reforzar esa audición o transcribir textos sonoros a escrito por medio de programas de ordenador son unas de tantas respuestas de la tecnología actual al servicio de sus miembros sociales más necesitados.
Los sistemas táctiles, visuales y sonoros que utiliza la nueva tecnología
posiblemente crecerán en el futuro. No debemos olvidar que lo que
de verdad manifiesta la transformación de nuestro mundo y el grado
de desarrollo alcanzado es más bien la actitud tomada por nuestra
sociedad con sus miembros más desfavorecidos y la búsqueda
de soluciones hábiles para todos.